Nuevas y valiosas piezas para armar el puzzle: publican edición de la integral de las sonatas de Enrique Soro ilustrado y artículo musicológico
julio 17, 2026
Felipe Copaja, el abnegado y fecundo editor de la música del compositor chileno ha desarrollado esta publicación que incluye una reflexión escrita que da nuevas luces sobre la marginación de Enrique Soro, escrita por Pilar Peña Queralt, quien profundiza en este rescate.
La pianista y educadora chilena radicada en Francia Pilar Peña Queralt (1983) vuelve a trabajar con Felipe Copaja, Premio Presidente de la República 2024 a la Música Nacional en la categoría Edición Musical.
Hace casi dos años dieron a conocer el CD Enrique Soro al son de la niñez con grabaciones realizadas en pianos de la época de ese compositor, y el libro Soronidades de infancia en el cual se publicaron las nuevas ediciones de esas obras que realizó Copaja (ver nota).
«En aquella ocasión hice un registro fonográfico de la integridad del repertorio de Enrique Soro en torno a la infancia. Ese registro fonográfico, está disponibles en todas las plataformas de streaming e incluye 30 obras para piano solo y un ciclo de 7 canciones para voces infantiles y piano», especifica este magíster en Musicología que enseña en el Conservatorio Paris -Vallée de la Marne.
Ahora ya no hay una producción discográfica, pero nuevamente han desarrollado un proyecto de rescate patrimonial del Premio Nacional de Arte mención Música 1948.
Se trata de la integral de las sonatas de Enrique Soro: seis obras que escribió entre 1903 y 1929. Es decir, entre los 19, cuando aún estaba estudiando en el Conservatorio de Milán, y los 45 años, meses después de haber sido removido de su puesto de director del Conservatorio Nacional.
Este proyecto lo presentarán Pilar Peña y Felipe Copaja en cinco actividades que contarán con acceso liberado; desde el 22 al 30 de julio, en tres espacios de Santiago, y luego, ya en agosto, en Valdivia y los Ángeles.
Hablamos al respecto con esta pianista que enseña en la red de conservatorios del sector Paris – Vallée de la Marne.
«Intento desarrollar mi carrera profesional combinando aspectos pedagógicos, que considero fundamentales y profundamente enriquecedores, con proyectos artísticos diversos que me permitan poner en valor nuestro patrimonio musical nacional y, al mismo tiempo, abordar problemáticas que me parecen fundamentales, como los problemas de género, el medio ambiente, el estudio de nuestra historia musical, la enseñanza artística especializada, etcétera y siempre estableciendo un vínculo entre Chile y Francia», puntualiza Pilar Peña.
Así es como recientemente se ha sumado a proyectos de Colectivo Opera Nacional y ha interpretado obras chilenas en distintos espacios, por ejemplo, universitarios. Asimismo, está tocando piezas vinculadas a temáticas medioambientales, como loos glaciares, por ejemplo, en los casos de los compositores María Cristina Catalán y Javier Muñoz Bravo.
En términos generales, ¿por qué es importante una integral de un compositor? ¿Y por qué lo es en el caso de las sonatas de Enrique Soro en particular?
«Al estudiar a un compositor o compositora, abordar la integral de un tipo de obra en particular permite comprender profundamente su lenguaje musical y desarrollar una mirada analítica de su evolución. Esto depende de la importancia que tenga cada género musical en el catálogo de cada compositor. En el caso de Enrique Soro, el estudio de sus sonatas permite hacer un recorrido desde su juventud en Italia, pasando por los momentos más brillantes de su carrera musical, hasta el momento de quiebre cuando fue excluido de la institucionalidad oficial chilena. Este repertorio es una ventana musical a su historia».
¿Cuál parte del proyecto actual ejecutó usted y cuál Felipe Copaja?
«Presenté este proyecto llamado ‘Enrique Soro: Sonatas, sonidos e historia’ al Fondo para el Fomento de la Música Nacional convocatoria 2026, como una edición musicológica. Es decir, una investigación que culmina con un artículo y la edición musical del repertorio en cuestión. Yo hice la investigación y trabajé en la producción del escrito que precede la edición musical de la integridad de las sonatas y Felipe Copaja se ocupó de la edición musical».
El proyecto tiene un doble objetivo. Darle acceso y difundir a un «repertorio que es un legado importante de nuestro patrimonio musical», a través de la edición misma, por una parte y, por la otra aportar una perspectiva musicológica diferente.
«Generalmente se habla de Enrique Soro como una figura importante, haciendo énfasis en su importancia internacional; pero existe un silencio profundo respecto del rol que jugó en la institucionalidad musical chilena durante la primera mitad del siglo XX. Enrique Soro pasó de una posición importantísima a una marginalización extrema de los circuitos oficiales», asegura Pilar Peña.
Lamenta la musicóloga la ausencia de «una mirada analítica de nuestra historia musical» y adelanta que en su investigación confronta el repertorio de la integral de sus sonatas con la historia del compositor y los discursos oficiales de la época». Estos últimos, indica, es prácticamente todo lo que hay por escrito sobre la historia de Soro.
Pilar Peña Queralt explica que todas las seis sonatas que existen de Enrique Soro ya habían sido grabadas, pero que no todas fueron editadas. «Los intérpretes que han realizado estas grabaciones han debido trabajar con manuscritos», apunta.
«Son tres para piano, dos para violín y piano y una para violonchelo y piano. Algunas de ellas cuentan con ediciones antiguas que hoy no se encuentran en buena calidad y son prácticamente inaccesibles en formato físico. Otras nunca habían sido editadas, como la Sonata para piano n°2 y la Sonata para violonchelo y piano», agrega.
La existencia de partituras editadas, asegura, es necesario para que se difunda esta música y, también, para analizarla. «Las sonatas que no habían sido editadas son de vital importancia para entender la evolución estética de Soro. Es muy importante tener acceso al material, tanto para intérpretes y profesores, como para investigadores. Nuestro trabajo de investigación y edición es solamente un primer paso en la construcción de una mirada analítica de nuestra historia musical, y un avance hacia la valorización y difusión de nuestro patrimonio musical», señala.
¿Cuán relevante fue tener el Fondo de la Música y el apoyo de la Fundación Enrique Soro?
«El Fondo para el Fomento de la Música Nacional es vital para el desarrollo de este tipo de proyectos. No es posible trabajar seriamente en investigación, edición, creación, interpretación, o cualquier otra linea de desarrollo artístico sin fondos. En el caso de este proyecto intentamos rescatar nuestro legado y analizar nuestro pasado para contar con nuestro patrimonio y, a partir de él, construir hacia el futuro. Existen muchos otros proyectos que necesitan este fondo para poder ser ejecutados. Y es vital para nuestro país continuar a apoyar este tipo de trabajos. Nuestro legado cultural y patrimonial es un elemento fundamental de nuestra sociedad. En segundo lugar, la Fundación Enrique Soro es un eje central en el desarrollo de todos los proyectos en torno al compositor. Roberto Doniez Soro y la fundación han dedicado muchos años a promover, recatar, difundir el legado de Soro. Sin el apoyo de la fundación y de Roberto Doniez, este tipo de investigación simplemente no sería posible porque para llevar a cabo este tipo de proyectos se requiere tener acceso a los archivos y contar con el apoyo de quienes los resguardan».
Explica que decidieron no publicar un nuevo disco porque ya están grabadas las obras. Su artículo, «Enrique Soro: ecos, exclusión y memoria. Una aproximación a la historia de la institucionalidad musical chilena» »» es parte de la edición de las obras, de las partituras, volumen que será distribuido en conservatorios y estará a la venta en FC Ediciones. La versión digital, en tanto, estará también en fundacionenriquesoro.cl, FC Ediciones y Academia.edu.
En esta gira de presentaciones del proyecto, hablarán del trabajo de edición musical y de la investigación. Asimismo, habrá música en vivo. Pilar Peña interpretará la Sonata para piano n°2 de Siri y se le sumará Catalina González Ciampi- con quien conforma el Dúo Tétrada- para abordar la Sonata para violonchelo y piano del chileno.
¿Qué es lo que le parece más valioso de la obra de Enrique Soro?
Enrique Soro tuvo una carrera avasalladora, turbulenta, conflictiva y crucial en nuestra historia musical. Es. sin lugar a dudas. uno de los más importantes músicos de nuestro país. Tuvo la carrera internacional más impresionante que cualquier compositor o compositora chileno haya tenido probablemente hasta nuestros días. Pero, para mí, su importancia va aún más lejos: Enrique Soro fue igualmente un gran pedagogo. Tenía una comprensión visionaria de la enseñanza artística especializada, mirada que hoy es totalmente desconocida, y que él pensaba con un proyecto territorial y diversos niveles de formación. Trabajó arduamente en proyectos musicales que quedaron en el olvido; tuvo iniciativas que fueron drásticamente omitidas de los discursos oficiales y, luego de haber estado en la cima del sistema fue brutalmente excluido. Sin embargo, nunca negoció su honestidad artística. Tuvo, sin duda, la oportunidad de adaptar su discurso, pero no lo hizo. Fue militante en su estética musical porque para él, el lenguaje musical y creativo debe ser el reflejo del ser humano que lo crea y desarrolla. Nunca traicionó sus principios y pagó un alto precio por su honestidad musical».
Pilar Peña está convencida de que Soro podría haber adaptado su producción artística para encajar, «pero eligió ser fiel a sí mismo».
Su lenguaje juvenil, su compleja Sonata para chelo y piano, sus obras sinfónicas y las de salón, destaca la investigadora, no evidencian «jerarquías morales sobre géneros »mayores’ o ‘menores’. Soro compuso porque tenía que componer. La música surgía de él de manera ineluctable sin doblegarse a lo que otros pudieran decir de ella y preocupándose simplemente de escribir lo que sentía necesario escribir».
La pianista es enfática: «Hoy en día, Soro nos parece un personaje gigantesco y, en muchos sentidos, lo es. Pero él tuvo que luchar para ser quien fue y conservar su honestidad musical. Desde esta perspectiva, las sonatas de Enrique Soro constituyen un cuerpo musical primordial que nos permite recorrer su historia a través de su música».
¿Cuáles nuevas perspectivas se abren con este artículo musicológico con foco en lo institucional?
«Creo que este artículo es simplemente un aporte en un trabajo bastante más amplio y muy importante. Necesitamos entender nuestro pasado para imaginar nuestro futuro; debemos leer entre las líneas de nuestra historia. La institucionalidad musical chilena en el siglo XX es un espacio en el que convergen problemas diversos: la construcción identitaria, el desarrollo de un proyecto institucional, la instalación, a veces forzada, de una cierta modernidad musical, entre otros. Los discursos oficiales fueron construidos desde una sola perspectiva de nuestra historia musical. Hoy en día necesitamos entender este proceso para situarnos de manera consciente frente a nuestro pasado musical. Es importante tanto para el trabajo de rescate y valorización de nuestro patrimonio musical como para articular un proyecto de desarrollo artístico y musical hacia el futuro».
Coordenadas
Miércoles 22 de julio, 18 horas | Universidad Alberto Hurtado (Alameda 1825)
Viernes 24 de julio, 12:00 horas | Instituto de Chile de la Academia Chilena de Bellas Artes (Almirante Mont 453)
Jueves 30 de julio, 11:00 horas | Archivo de Música de la Biblioteca Nacional (Alameda 651)
Martes 4 de agosto, 18:00 horas | Conservatorio Universidad Austral de Chile (General Lagos 1.107, Valdivia)
Jueves 6 de agosto, 19:00 horas | Instituto Chileno Alemán de Cultura de Los Ángeles (Gabriela Mistral 1.360, Los Ángeles)
REPORTAJE.- Con la dirección de Felipe Ramos Taky y la voz de Patricio Sabaté, se interpretará el 7 y 8 d ejulio Amor de poeta y también Vida y amor de mujer, con la voz de Claudia Pereira. Participa un ensamble de profesores, estudiantes e invitados de Música UC y se suma una canción, también orquestada, de Lili Boulanger.
Desde el jueves 25 de junio y hasta octubre, cada mes habrá un concierto y una charla que se dedicarán a un país. Abre con relato de Fernando Pérez y con Las Cuatro Estaciones a cargo de Miguel Ángel Muñoz como concertino conductor junto a estudiantes; Amparo Noguera declamará sonetos del propio Antonio Vivaldi.
El 9 de junio en el Salón Fresno y el miércoles 10 en la Catedral de Santiago, se interpretará la Cuarta Sinfonía de Beethoven que, según el director invitado, "rescata cosas armónicas de la 'Eroica' y anticipa grandes novedades rítmicas de la Quinta”. Se sumará la Obertura Coriolano.
Después de dos años de profundo estudio de iconografía y tratados, el músico e investigador penquista presenta este clavicordio y se prepara para estudiar nuevos repertorios, además de seguir construyendo instrumentos.
El 12 y 13 de mayo, los profesores de Música UC presentan lo que el flautista califica como "música muy bella e interesante, y cuyo estilo era aún experimental". Mientras, el clavecinista destaca que "es un lenguaje nuevo, y que incluso hoy en día nos puede sorprender". Desde madrigales y una sonata de Angelo Berardi hasta una suite de Matthew Locke y piezas de Jacob van Eycke.
El 13 de mayo se estrena su obra Xochiyaoyotl, que ha desarrollado con dos creadores mexicanos y que incluye intérpretes, videoart y nuevos instrumentos de cerámica y electroacústicos. En octubre, en tanto, el Ensemble Modern le estrenará una obra. Mayorga Soto, además, fue el único seleccionado en 2025 en el doctorado en Composición en Harvard.
El solista de la Sinfónica de Chile y profesor de Música UC constrastará sonatas de Schubert y Beethoven el 6 de mayo. este año el ciclo se efectuará en la Gran Sala Sinfónica Nacional. "Ambas son las últimas obras pianísticas importantes que escribieron, por lo tanto, nos muestran una faceta de madurez y de compenetración con el mundo pianístico tremendas", adelanta.
El 17 y 18 de abril, el percusionista vuelve a interpretar The Messenger con la Sinfónica Nacional de Chile. Es una obra que él estrenó en Chile a mediados de los 2000. "Para mí, es vital seguir enfrentando obras complejas como solista; es una forma de validar la excelencia a través del ejemplo.
Con el Coro del Arzobispado de Santiago y una orquesta de 25 profesores y estudiantes de Música UC, se interpretan Misa de Navidad y Misa Eucarística el 21 y 22 de abril.