1. Inicio
  2. Recomendados
  3. Un clavicordio medieval para Chile: lo construyó el luthier Edgardo Campos Seguel: «El instrumento me va a enseñar»
Música

Un clavicordio medieval para Chile: lo construyó el luthier Edgardo Campos Seguel: "El instrumento me va a enseñar"

mayo 13, 2026

Después de dos años de profundo estudio de iconografía y tratados, el músico e investigador penquista presenta este clavicordio y se prepara para estudiar nuevos repertorios, además de seguir construyendo instrumentos.

Un clavicordio medieval para Chile: lo construyó el luthier Edgardo Campos Seguel: "El instrumento me va a enseñar"

Hace un par de años, conversamos con Edgardo Campos Seguel porque iba a interpretar El Clave bien temperado de Johann Sebastian Bach en la Academia Chilena de Bellas Artes (ver nota). La presentación contó con muchos asistentes y fue una experiencia tan grata para este intérprete penquista, que la repetirá este año, pero dentro de la programación del Instituto de Música UC.

Eso será en octubre. Pero antes, protagonizará en la Región del Biobío dos actividades de alto interés patrimonial y musicológico.

Este jueves 14 y viernes 15 de mayo, Edgardo Campos presentará en sociedad el clavicordio medieval que ha construido. Además de conversar con el público, se exhibirá un corto documental que Belén Droguett Sandoval hizo sobre este proceso.

Será el cierre del proyecto Fondart “Artesanía del clavicordio medieval, un arte desconocido en Chile”.

Radio Beethoven ha conversado al respecto con este luthier e intérprete primordialmente autodidacta que enseña en el Conservatorio Laurencia Contreras de la Universidad del Biobío.

Con una década de experiencia en este ámbito de la restauración y construcción de instrumentos históricos de teclado, fue en la ciudad de París donde fue relacionándose con personas de este mundo y llegar donde Olivier Fadini, quien restaura instrumentos y construye clavecines. «Con él tuve un primer acercamiento y estuve trabajando en restauración, esencialmente de piano, y ayudándole en lo que él necesitara. Eso duró algunos años, y más tarde, a través de mi profesora de clavecín en París, pude conocer a otro constructor llamado Emile Jobin, un maestro súper reputado, y me atreví a pedirle ser su discípulo. Él me puso a prueba y logré estar aprendiendo con él durante un tiempo», recuerda.

¿Por qué va a París, a estudiar qué? ¿Y qué había estudiando antes?

«Yo no tengo estudios universitarios. Yo empecé a trabajar temprano como organista, a los 14 años, en Concepción. En un momento me trasladé a Santiago donde estuve trabajando en una iglesia por cuatro años, desde los 20 y me vinculé al mundo del jazz principalmente».

Entiendo, ¿pero cómo aprendió a tocar órgano? ¿Cómo es que ya tocaba órgano a los 14 años?

«Porque, en realidad, yo vivía en una iglesia, y en la iglesia había un armonio. Entonces yo me metí ahí a jugar, y ese fue mi primer acercamiento al teclado. Y alrededor de los 14, yo diría que antes, a los 13 años tal vez, conocí a un maestro de acá que se llama Raúl Morales, un profesor de piano que actualmente está en Santiago, y él era organista de la Oglesia Luterana en Concepción. Ahí yo empecé a tener mi acercamiento con el órgano, y luego Raúl dejó ese puesto y quedé yo ahí».

¿Y por qué vivía usted en una iglesia? ¿Es por una historia familiar?

«Sí, por una historia familiar. Mi mamá era secretaria parroquial, y vivíamos ella y yo en la iglesia, con el sacerdote, a quien yo le decía ‘abuelito’. Con él vivimos toda la vida, hasta que él partió. Él es como mi padre espiritual, y gracias a él me fui educando».

Bonita la historia. Entonces, usted trabajó como organista en Santiago hasta los 24 años, más o menos. Y después, ¿qué hizo?

«Después de eso me vuelvo a Concepción. Trabajé en diversas cosas, yo también practico música de tradición oral, improvisada, he tocado harto con jazzistas. Y una de las cosas que hice fue armar un clavecín, comprado como un kit, en el año 2005. También me dediqué a componer, hice música para una película, e hice clases. Mis intereses son bien diversos, en realidad. Después de montar ese kit, vino a la Universidad Católica un clavecinista brasileño, Bruno Procopio, que vivía en París, a dar un curso, entonces tomé esas clases y ahí nació la idea de ir a estudiar a París».

Fue un par de veces entonces a Francia, y a fines de la década del 2000, se quedó cerca de una década allá. «Lo más fuerte, de todas las experiencias que viví, fue conocer instrumentos históricos», asegura.

En Concepción tiene un taller y un estudiante particular y además enseña Música de cámara en el Conservatorio Laurencia Contreras, en la Universidad del Bío-Bío. Sigue haciendo jazz y también gestión, cuenta.

«Organicé el primer Festival de música históricamente informado en Concepción, cuya primera edición fue en enero de este año, y la idea es que se replique cada enero. El año pasado organicé también la Primera semana chilena de clavecines, e invité a Camilo Brandi a dar clases junto conmigo. Tocamos conciertos en dos clavecines, y este año también lo vamos a volver a hacer. La idea es poder ir generando instancias para ir proyectando esto, porque me interesa generar una instancia también de improvisación», detalla.

Tremolando es el festival de enero y la Semana de Clavecines, en septiembre.

Ya había obtenido un Fondo de la Música, pero para ir de gira a Palestina en 2019. «Fui a inaugurar un clavecín, donde también estuve vinculado como luthier, porque lo encontramos en París, lo restauramos con un amigo en Francia, lo enviamos a Palestina, y luego cuando pudo llegar ese clavecín, que se demoró mucho, yo fui a inaugurarlo, en 2019″, dice.

Partamos hablando del instrumento mismo. ¿Qué es lo que distingue un clavicordio de un clavecín y del piano? ¿Qué características tiene un clavicordio?

«Bueno, la principal diferencia es de aspecto mecánico. El clavicordio tiene una relación más directa entre el dedo y la cuerda, y lo que pasa con la cuerda. Porque la tecla tiene una tangente metálica, que es una pieza de metal como una V que está fijada en la cola de la tecla, y esa tangente, al empujar la balanza, la tecla, impacta contra la cuerda y se queda en contacto con ella. Es como poner un puente en la cuerda. Entonces, va a sonar mientras tú estés en contacto. En el clavicordio no tienes una mecánica como la del clavecín, que tiene un saltarello, que es una pieza que salta, que viene armado con un plectro y que luego pincha la cuerda. El piano, a su vez, es un instrumento donde tú lanzas un martillo, y tiene un sistema de escape. Entonces, la gran diferencia radica en que el dedo sigue en contacto con la cuerda. Ni en el piano ni en el clavecín pasa eso».

Y eso permite varias cosas, ¿no?

«Eso permite tener un control mucho más acucioso, mucho más detallado del sonido y de la expresividad».

Claro. Por ejemplo, usted puede hacer vibrato en el clavicordio, ¿no?

«Claro. Ésa es una de las características del clavicordio: se puede hacer vibrato. Se puede empujar la cuerda, claro».

Y este clavicordio que usted construyó, ¿qué sistema tiene: una tecla por cuerda o varias cuerdas en una tecla?

«Es doble. Son órdenes dobles».

¿Por qué tiene sentido construir un clavicordio medieval en el siglo XXI, reconstruyendo cierta sonoridad o una forma de construcción que corresponde a esa época? ¿A qué obedece la idea de restaurar ese sonido?

«Bueno, un amigo francés me metió esta idea. Me dijo ‘oye, ¿podrías hacer esto?’, pues él andaba en busca de un instrumento para tocar un repertorio muy específico de la segunda mitad del siglo XV. Entonces, ¿qué es lo que hace uno como luthier en el trabajo de historicista? Va a ver qué es lo que se tocaba en esa época, para tratar de reproducirlo. Ahora, el tema es que los clavecirdios más antiguos que sobreviven en museos son 100 años posteriores, de alrededor de 1550. Nosotros estamos hablando de un instrumento de entre 1450 y 1500. Por lo tanto, no tenemos cómoun vestigio para basarnos o algo que quede de un instrumento. Lo que queda es solamente iconografía y literatura. Entonces, a partir de ahí comienza la búsqueda. Entonces, en el caso de los clavicordios de ese periodo, está Intarsia de Urbino y el Tratado de Arnaud de Zwolle».

Intarsia de Urbino (1479), explica Edgardo Campos, «es una técnica de marquetería. La marquetería es que tú, con chapas de madera, haces una composición histórica. En el Palacio Ducal de Urbino tiene un estudio completamente intarsiado. Es decir, que todas sus paredes están intarsiadas. Esto se hace con chapas de madera de menos de un milímetro de espesor»

La intarsia es una técnica que se remonta al siglo VII y permite insertar secciones de madera en una matriz.

Esa habitación en el Palacio Ducal de Urbino, indica el luthier, «ha sido estudiada porque tiene todas las paredes intarsiadas. Entonces, hay un intento, una voluntad de componer un cuadro, en el que están representados diferentes aspectos de la vida humana. Hay instrumentos de música, instrumentos astronómicos, paisajes, personajes, libros, relojes de arena… hay un montón de cosas representadas. Me lo imagino como si hubiera que salvar a la Tierra de una catástrofe y meter dentro de una cápsula libros, discos, partituras, semillas, conocimientos humanos maravillosos».

Destaca que estas representaciones están construidas en perspectivas, es decir, con puntos de fuga. Entonces, al mirar toda la intarsia, cada elemento se ve «como si estuviera en 3D», pero al acercarse al objeto mismo, se deforma.

El clavicordio en el Studiolo de Federico da Montefeltro, en el Palacio Ducal de Urbino, en Italia.

«La Intarsia de Urbino es una fuente para los estudiosos de diferentes tipos de tecnologías, historia y filosofía de esa época. Yo me basé particularmente en un estudio de Pierre Verbeek sobre el clavicordio», señala.

Ese investigador midió en terreno, milímetro a milímetro, confirmando las dimensiones reales y los mecanismos y medidas que fueron utilizados para sostener los puntos de fuga y construir las perspectivas (ver estudio).

«Yo me basé en esos números y en cómo se revierten esos números para obtener las medidas ‘reales’ del instrumento. Lo más impresionante es que están hechas en escala uno a uno. O sea, si tú tomas el diapasón, que es una pieza bien fundamental en el clavicordio y consiste en una barra que se llama peine también, que está en la pared trasera por dentro y tiene ranuras. Esas ranuras están separadas a cierta distancia, y eso, en el caso de los clavicordios ligados, determina el tipo de afinación que tiene el instrumento. Entonces, tú tomas ese diapasón y te sirve exactamente como un plano para determinar un experimento pitagórico. El grado de exactitud es bien impresionante. Además, tiene mensajes que nadie ha podido descifrar. Por ejemplo, el laúd tiene una cuerda rota y al clavicordio le falta una clavija»., explica Edgardo Campos.

Es difícil interpretar eso en su sentido simbólico.

«Sí. Nadie lo entiende muy bien. Probablemente está todo relacionado».

El otro documento que menciona, el Tratado de Henri Arnaud de Zwolle (1440).

«Físico, astrónomo, astrólogo, organista, de Felipe el Bueno. Él escribió de hecho un tratado de luthería, donde describe diferentes instrumento. Describe un clavicordio e instrumentos de teclado con distintos tipos de mecánica. Sus descripciones son brutales, porque él te dice ‘toma una línea por esto, multiplica por esto, aquí, divide acá en estas partes’; tú vas dibujando según sus instrucciones y llegas a hacer un plano al final. Entonces, es fantástico», explica.

Los aspectos mecánicos, indica, abren nuevos desafíos de interpretaciones. Por ejemplo, en un instrumento en particular, describe tres mecánicas distintas. «Una es de plectro, otra es de macetas, como un ancestro del piano, y la otra no sé, aún no la entiendo mucho, en realidad. Pero lo interesante de ese tratado es que nos da a entender que ya existen diferentes mecanismos para tocar este instrumento», asegura Edgardo Campos.

Y reflexiona: «Me parece que la invención del teclado es una parte muy relevante, tecnológicamente, de la historia de los instrumentos. Pienso que, antes del teclado, debe haber existido músicos profesionales que sabían tocar un instrumento con maceta, directo con sus manos o con uñeta, y es muy probable que, para poder acercar la música, en el sentido de la interpretación, a las personas, hayan que inventar un sistema para facilitar ese acercamiento. Alguien puede haber dicho ‘yo soy incapaz de tocar con la uñeta en la mano, pero si me invento un sistema con una tecla, se me hace más fácil'».

Este clavicordio medieval que construyó, Edgardo Campos lo va a mostrar públicamente en dos eventos en los cuales conversará con el público asistente y se exhibirá el corto documental de Belén Droguett Sandoval sobre los distintos procesos de este proyecto Fondart, desde la selección y ensamblaje de las maderas -todas chilenas- hasta el tallado de las teclas y el encordado.

Será el jueves 14 de mayo a las 18.00 horas en la Biblioteca Municipal de Concepción (Víctor Lamas 615) y a las 19 horas del sábado 16 de mayo en el Centro Cultural Patrimonial Curarrehue de San Pedro de la Paz (Las Rosas 66B, Huertos Familiares). En la segunda oportunidad, además, con la participación de Sergio Morales, locutor de la Radio Universidad de Concepción, habrá un conversatorio.

Entiendo que lo presente en este tipo de eventos, pero, en el futuro, ¿tiene usted la intención de tocar este clavicordio?

«Sí, muy probablemente voy a hacer un concierto acá en Concepción, en una capilla. Ya fui a probar la acústica y funciona súper bien. Eso también implica un estudio especial de mi parte, porque es un repertorio que yo no toco. Por lo general, yo parto en los siglos XVII y XVI, y acá estamos hablando ya del siglo XV. Es otro el conocimiento, y el instrumento me va a enseñar. Tiene dimensiones que son distintas también, las teclas son más anchas y más cortas, y eso hace que uno vaya aprendiendo a hacerlo sonar de una manera distinta de un instrumento posterior».

¿Qué recuerdos tiene de cuando tocó El Arte de la Fuga de Bach en el Instituto de Chile, hace dos años?

«Yo tenía miedo por la acústica, pero realmente me sorprendió porque no tuve ningún problema. Me sentí muy, pero muy cómodo. Lo disfruté mucho, creo que todos lo disfrutamos mucho y llegó mucha gente, incluso quedaron las puertas abiertas.

Era la primera vez que la interpretaba, ¿no?

«La primera vez, sí, la primera vez en público. Yo la fui tocando varias veces en conciertos privados para prepararla. Y cuando llegué a Santiago ya estaba muy bien preparado, así que fue algo muy fluido. En los conciertos me sucede algo que no sé muy bien cómo explicar: es como si dejara de pensar, de repente ya no estoy pensando en la estructura, sino que tengo un orden y lo voy siguiendo y dejo que se desenvuelva nomás».

Ahora, abordará esta monumental creación de Johann Sebastian Bach en un concierto que dará dentro de la programación 2026 del Instituto de Música UC. Será a las 19 horas del 1 de octubre, en el Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300), con inscripción gratuita en musica.uc.cl.

«Estoy súper contento por la invitación de la Universidad Católica. Aparte de eso, tengo un proyecto de interpretación integral de Bach, entonces este año también voy a retomar las partitas y los conciertos privados en casa», anuncia.

Esas presentaciones son para diez personas y cada programa lo hace dos veces, en su propia casa y con adhesión.

Esperemos que el clavicordio venga a Santiago en algún momento.

«Sí, yo creo que en algún momento va a sucede. El clavicordio se va a viajar también, a Francia. Y ya estoy construyendo un segundo».

¿Pero con diferencias significativas con el primero? ¿Es de otra época?

«No, la idea es hacer el mismo. Más adelante voy a pasar a un proyecto más importante, que es un clavicordio a pedal, pero por ahora es el mismo.

Ése es un ejercicio de oficio artesanal, de seguir construyendo, ¿no?

«Sí. Hay que seguir creciendo en eso. Como mi taller creció bastante gracias a este proyecto, pues tengo que seguir, hay que hacer más cosas»

Por Romina de la Sotta Donoso | 13-05-2026.

Compartir:

Contenido relacionado

Música

"Es música muy libre y fantasiosa" y "tiene un carácter bastante experimental": Sergio Candia y Camilo Brandi recrean los albores del Barroco

El 12 y 13 de mayo, los profesores de Música UC presentan lo que el flautista califica como "música muy bella e interesante, y cuyo estilo era aún experimental". Mientras, el clavecinista destaca que "es un lenguaje nuevo, y que incluso hoy en día nos puede sorprender". Desde madrigales y una sonata de Angelo Berardi hasta una suite de Matthew Locke y piezas de Jacob van Eycke.

Música

Maximiliano Soto Mayorga gana concurso y estrena obra de teatro musical en la Bienal de Múnich: "Es el resultado de, por lo menos, seis o siete años de trabajo"

El 13 de mayo se estrena su obra Xochiyaoyotl, que ha desarrollado con dos creadores mexicanos y que incluye intérpretes, videoart y nuevos instrumentos de cerámica y electroacústicos. En octubre, en tanto, el Ensemble Modern le estrenará una obra. Mayorga Soto, además, fue el único seleccionado en 2025 en el doctorado en Composición en Harvard.

Música

Luis Alberto Latorre abre el 9° Ciclo de Piano del CEAC: "La idea es tomar un formato y escuchar a distintos compositores de distintas épocas en ese formato"

El solista de la Sinfónica de Chile y profesor de Música UC constrastará sonatas de Schubert y Beethoven el 6 de mayo. este año el ciclo se efectuará en la Gran Sala Sinfónica Nacional. "Ambas son las últimas obras pianísticas importantes que escribieron, por lo tanto, nos muestran una faceta de madurez y de compenetración con el mundo pianístico tremendas", adelanta.

Música

23er Encuentro de Música Sacra UC continúa con motetes de tinieblas y una misa compuesta en el año 2001 que cuenta con saxofón solista

El 7 de abril en la Parroquia de La Veracruz y el 8 en Providencia, el elenco de Música UC será dirigido por Gerard Ramos en Motetes de Tomás Luis de Victoria, Carlo Gesualdo, Antonio Lotti, Anton Bruckner y Francis Poulenc, algunos con Jorge Bugueño en órgano. Además, con Alejandro Rivasi interpretarán Son of God Mass de James Whitburn.

Música

Descubra a otro Pergolesi: su inédita versión de las Siete Últimas Palabras de Cristo en la Cruz volverá a sonar en el Concierto de Semana Santa UC

Fernando Cordella dirige lo que podría ser un estreno en América Latina en tres conciertos gratuitos, desde el lunes 30 de enero al miércoles 1 de abril, dentro y fuera de la UC. Es una obra escrita hace casi 300 años que consiste en siete cantatas para Viernes Santo. Actuarán seis profesores, ocho estudiantes y dos exestudiantes. Aquí, adelantamos las claves de este rescate.

Música

El paso firme de Bach Santiago: debuta en el Teatro Municipal y también en Vitacura, con cantatas para Semana Santa

"Cuando hay en común la búsqueda de la calidad, con una voluntad de honrar la música, las alianzas se producen casi espontáneamente", reflexiona Carmen Gloria Larenas, directora del Municipal y Alejandro Vera, director de Música UC, que el proyecto con estas tres funciones "llega a nuevos públicos". Felipe Ramos Taky, apunta que se escucharán cantatas que "están en el corazón de la obra de Bach".