Danilo Rodríguez lidera rescate de la compositora Marta Canales y dirige dos misas que no se han oído en cien años: «Es música preciosa, llena de profunda fe y amor a Dios»
Danilo Rodríguez lidera rescate de la compositora Marta Canales y dirige dos misas que no se han oído en cien años: "Es música preciosa, llena de profunda fe y amor a Dios"
abril 17, 2026
Con el Coro del Arzobispado de Santiago y una orquesta de 25 profesores y estudiantes de Música UC, se interpretan Misa de Navidad y Misa Eucarística el 21 y 22 de abril.
A un mujer que puso su talento y su trabajo al servicio de su fe se consagrarán dos fechas del 23er Encuentro de Música Sacra UC, en un programa que representa un valioso ejercicio de rescate patrimonial y, al mismo tiempo, una invitación a recordar que toda escena musical es el fruto de la acción y los aportes de cada una de las figuras que la integran.
«Marta Canales: 100 años de olvido», el programa, fue diseñado por el profesor del Instituto de Música UC Danilo Rodríguez, quien además es maestro de capilla de la Catedral Metropolitana de Santiago. Un siglo ha pasado, de hecho, desde que se interpretaron la Misa de Navidad (1919) y la Misa Eucarística (1922) de Marta Canales Pizarro.
«La obra de Marta Canales, tanto compositiva como coral, es un reflejo de fe; es el amor a Dios puesto en música» – Danilo Rodríguez
Ambas partituras de gran formato volverán a escucharse ahora, al cumplirse además 40 años del deceso de la compositor, directora coral y eximia violinista, con la dirección del profesor Rodríguez.
Serán dos funciones, a las 19 horas ambas, el martes 21 de abril en la Parroquia de La Veracruz (Lastarria 124, inscripción gratuita) y el miércoles 22 de abril en la Parroquia Colegio San Ignacio El Bosque (Pocuro 2.801 inscripción gratuita).
La soprano Carolina Muñoz, la contralto Fernanda Carter, el tenor Felipe Gutiérrez y el bajo Emilio Muñoz actuarán como solistas junto con el Coro del Arzobispado de Santiago, cuyo titular es justamente Danilo Rodríguez, y una orquesta de 25 profesores y estudiantes de Música UC, más invitados.
Danilo Rodríguez, el Coro del Arzobispado de Santiago y orquesta en Bach Santiago 53, cuando se alcanzaron las 150 cantatas en el ciclo Bach Santiago.
«Vamos a interpretar dos misas que no se han hecho en cien años y es una gran oportunidad para conocer música preciosa, llena de profunda fe, profunda emoción y profundo amor a Dios, escrita por una compositora chilena fantástica que trabajó incansablemente durante su vida y que hizo también mucho por el mundo coral en nuestro país. La obra de Marta Canales, tanto compositiva como coral, es un reflejo de fe; es el amor a Dios puesto en música», destaca Danilo Rodríguez.
«Creo que es muy bueno hacer este rescate, como Dios manda, porque en el fondo les da valor a obras que son muy interesantes y que de alguna manera completan el panorama del desarrollo musical chileno. A veces las grandes figuras acaparan todo, como si fueran grandes soles y eso está súper bien, pero tenemos que entender también que dentro de este sistema solar que es la música chilena a principios del siglo XX hay también otros desarrollos que fueron potentes», agrega.
Nacida en el seno de una familia acomodada en 1895, ella y sus hermanos practicaron música desde la infancia. Ella era una excelente violinista, su hermana tocaba el arpa y su hermano tocaba el piano. En ese hogar conocieron a grandes personalidades culturales de la época, como Claudio Arrau y Arthur Rubinstein. Ya adulta estudió en forma particular con el profesor italiano Luigi Stefano Giarda, quien sería subdirector del Conservatorio Nacional entre 1922 y 1928, cuando esta institución es profundamente reformada por Domingo Santa Cruz.
«En el trabajo de Marta Canales hay una libertad sonora bien interesante que nos acerca mucho más a lo modal y también quizás a alguna sonoridad impresionista», comenta Danilo Rodríguez, quien estudió en profundidad la biografía y la obra de Marta Canales en el magíster en dirección de coros que está concluyendo en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Ya el año pasado confesó en el programa La música que cambió mi vida de Radio Beethoven que estaba decidido a reestrenar algunas de sus partituras sacras que llevaban un siglo sin escucharse (escuchar podcast).
Ahora recuerda el impacto que generó en él ese hallazgo y agradece a la musicóloga y académica de la Universidad de Chile que que fue clave en su investigación.
«La profesora Fernanda Vera, a quien le agradezco muchísimo todo lo que me ayudó, me mostró las partituras. Ella había ido a fotografiar muchos archivos a la Biblioteca Nacional y entre ellos estaban las fotos de esta partitura, que era una edición hecha en Argentina de la Misa Eucarística. Era la edición que Marta Canales le había regalado al obispo auxiliar de la época que le había pedido esa obra para el Segundo Congreso Eucarístico que se celebró en septiembre de 1922″, detalla. Ese mismo monseñor, revela, había sido quien presidió la ceremonia religiosa en la cual se estrenó la Misa de Navidad de Marta Canales.
«Mi pregunta de base en el trabajo del magíster», explica el organista y director coral, «era encontrar, rescatar, visibilizar y poner en valor obras que quizás no estuvieran dentro del catálogo que uno tiene en la cabeza de grandes compositores chilenos, pero de las cuales sí hay evidencia de que se interpretaron en el circuito sacro de Santiago o en la misma Catedral. Entonces, la profesora Fernanda Vera, que fue muy generosa, me dijo que tenía a la compositora indicada; me dio acceso a sus fotos y, tiempo después, me permitió ir al Archivo de la Facultad de Artes, porque había llegado material de una musicóloga chilena». Eran valiosos archivos que había donado Raquel Bustos, autora del libro La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno (2012).
«La vida de esta compositora es de un total compromiso, pero también de desapego» – Danilo Rodríguez
El profesor Rodríguez está terminando su tesis, la cual incluyó también el estudio del oratorio Marta y María de Marta Canales. «Ese oratorio data de 1927, y se interpretaron algunas secciones en 1929, para la conmemoración de los 50 años del Decreto Amunátegui», detalla. En una suerte de festival, hubo varias intervenciones artísticas para celebrar ese aniversario del momento en el cual se permitió a las mujeres rendir exámenes para estudios universitarios en las mismas condiciones que los hombres.
«Marta Canales hizo un cuadro teresiano, porque ella estaba muy ligada a las carmelitas. Es más, según la evidencia que tengo, ella era muy devota de la Santa Teresa de Ávila, y estudió El castillo interior, que es un libro de una espiritualidad muy profunda en la cual la santa invita a que pasando cada uno de estos reinos y despojándonos de todo lo terrenal, llegamos al centro, donde están Dios y Cristo», explica el profesor Rodríguez.
«Santiago, 19 de diciembre de 1919. Concédase 100 días de indulgencia a cada una de las personas que canten la Misa de Navidad compuesta por doña Marta Canales», dice en una copia de esa obra, y la firma corresponde al arzobispo Crescente Errázuriz».
«La vida de la compositora es de un total compromiso, pero también de desapego. Ella organizó un concierto para reunir fondos para la construcción del Templo Votivo de Maipú: llevó un coro femenino a Buenos Aires, en el Teatro Colón, y hay reportes de que estaba involucrada en una fundación para niños ciegos», indica.
«Nosotros no tenemos música de Marta Canales, de sus misas no hay grabaciones; sin embargo las carmelitas cantan sus madrigales todos los días en el monasterio de Auco» – Danilo Rodríguez
Con el dato de que en los años 70 Marta Canales donó a la Congregación de las Carmelitas de Los Andes la partitura manuscrita de Madrigales Teresianos, Danilo Rodríguez se contactó con esa organización para confirmarlo.
Danilo Rodríguez asegura que «El Señor me cruzó con la archivera del monasterio, la hermana María de Jesús. Le agradezco muchísimo que ella tuvo a bien brindarme la posibilidad de ir al monasterio. Fue una sorpresa enorme; hablamos de la partitura y lo más increíble es que los madrigales de Marta Canales se siguen cantando en el monasterio. Nosotros no tenemos música de esta compositora, de las misas no hay grabaciones, sin embargo las carmelitas cantan sus madrigales todos los días», revela.
«Es un libro hermoso el de los Madrigales Teresianos. Los manuscritos son impresionantes», destaca Rodríguez. Cada madrigal tiene detalladas ilustraciones a mano que hizo la hermana de la compositora. «Aquí hay evidencia de la espiritualidad de una compositora, que es una cuestión que a veces no se toca tanto, en el sentido de cuánta espiritualidad hay en la obra. Yo diría que, tal como uno lo puede decir abiertamente de Bach, estamos en presencia de una compositora cuya obra realmente estaba al servicio de Dios», señala el director.
«La vida de la compositora es de un total compromiso, pero también de desapego. Ella organizó un concierto para reunir fondos para la construcción del Templo Votivo de Maipú: llevó un coro femenino a Buenos Aires, en el Teatro Colón, y hay reportes de que estaba involucrada en una fundación para niños ciegos», indica.
«No creo que sea un asunto de desidia el que no se hayan hecho estas misas en cien años. Marta Canales dona su acto artístico en el fondo, estas misas, con toda la dedicación del mundo y no lo hace pensando en que van a seguir ejecutándose, porque no era la usanza de la época. Entonces, las misas funcionaban de una manera puntual. Somos nosotros, cien años después, quienes tomamos una obra y la descontextualizamos al llevarla a concierto», reconoce.
Otro ámbito de un significativo aporte de esta música fue organizando y liderando coros. «Podríamos decir que fue una de las primeras grandes directoras corales que tuvimos», resume el profesor Rodríguez.
¿Qué nos podría decir de la relevancia de Marta Canales en la música sacra chilena?
«Lo primero que destaca es su oratorio Marta y María, que es el primero en su tipo. Pero nunca se montó completo, no se ha hecho la ejecución pública de todo el oratorio. Creo que ahí estamos al debe y ojalá Dios nos dé vida para poder hacerlo».
Además, es una forma de obra que se hacía en esa época, especialmente en Francia, ¿no?
«Exactamente. Están los personajes de Marta, María y Jesús, con un coro, hay además coro de niños y una gran orquesta. Creo que en algún momento vamos a tener que tomar la posta y hacerlo, o bien preparar bien el material para que alguna orquesta y coro con solvencia pueda abordarlo. Me parece importante dar a conocer una obra que en su momento se tocaron algunos fragmentos corales».
«Tenemos la información de los grandes compositores, pero nos falta información y ahí es donde tienen sentido los rescates patrimoniales. Estas misas vienen a completar el panorama musical de esa época, de las primeras tres décadas del siglo XX» – Danilo Rodríguez
¿Y las misas también son artística y musicalmente ricas? ¿Son diferentes?
«Son diferentes, sí. Si bien es música maravillosa, es un poquito más densa la Misa Eucarística, y es más larga. La Misa de Navidad tiene un perfume pastoril al inicio. Tiene algo muy hermoso, que es que describe el Gloria como canción de cuna, una berceuse. Ése es el tipo de perfume de Navidad que tiene».
¿Qué lo motiva, en lo artístico, a reestrenar estas misas de Marta Canales?
«Creo que, en la medida que podamos interpretar esta música y la pongamos en valor, vamos a descubrir mucho más. Porque hay que ir haciendo también conexiones con la música que se hacía en la época. Tenemos la información de los grandes compositores, pero nos falta información de otros autores para comprender la música de una época y ahí es donde tienen sentido los rescates patrimoniales que nos permiten interpretar música que no se ha escuchado, o que se ha escuchado, como en el caso de los Madrigales Teresianos, en un convento en Los Andes, en Auco, donde se está manteniendo vivo el legado de una compositora, pero traerlo a un concierto nos va nutriendo y armando el panorama de una época. Estas misas vienen a completar el panorama musical de esa época, de las primeras tres décadas del siglo XX».
¿Cómo está el Coro del Arzobispado de Santiago con el trabajo para estas misas? ¿Cuántos coreutas cantarán en los conciertos del 21 y 22 de abril?
«El Coro del Arzobispado es un instrumento grande, son casi 70 y están muy motivados. Es un coro litúrgico, y en ese ámbito se mueven de forma bien, ya casi en piloto automático. Por eso, levarlos a la zona de conciertos siempre los motiva bastante pero también les genera una expectación muy grande. Los veo contentos. Este año ha sido una locura, estuvo el término del año jubilar y en marzo tuvmos presentación en la oración por el nuevo gobierno y la ceremonia de Misa Crismal, y entre medio repasando y preparando las misas de Marta Canales. Es una bendición que el coro pueda hacerlo; es un coro ad honorem, son voluntarios que vienen de los coros de sus parroquias; son personas que regalan su tiempo con mucho amor. Me saco el sombrero frente a ellos, porque yo les pongo un desafío, y é que sufren, pero sufren con alegría y sacan adelante el desafío. Siempre ha sido un muy bello trabajo, y agradecemos también al arzobispado que nos alienta, a la catedral, el Cabildo y el deán, que también nos apuntalan».
Por Romina de la Sotta Donoso | 15-04-2026 | Publicado originalmente en musica.uc.cl.
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