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Música

La intensa y desafiante semana de Paolo Bortolameolli: dirige a la Filarmónica y a la Sinfónica Nacional Juvenil en hitos del repertorio

junio 23, 2024

La semana, dice, "se ve bien entretenida". En el Teatro Municipal dirigirá la Séptima de Beethoven y obras de Wagner y Mozart, y con el elenco de la FOJI, el Bolero de Ravel y obras de Revueltas, Gershwin y Márquez. Este año completó el Ciclo Mahler y volvió a actuar con la Sinfónica de Chile. Adelanta, además, debuts en el extranjero y nueva fecha de Clásica No Convencional.

La intensa y desafiante semana de Paolo Bortolameolli: dirige a la Filarmónica y a la Sinfónica Nacional Juvenil en hitos del repertorio

Paolo Bortolameolli. Retrato de promoción del programa "La ciudad de oro" en el Teatro Municipal de Santiago. Foto: Patricio Cortés.

En una sola semana, tendrá cuatro conciertos, con dos orquestas distintas, y todo el repertorio que abordará es sumamente interesante, además de exigente. Después de eso, seguirá dirigiendo con la intensidad que lo caracteriza, dentro y fuera del país.

El director chileno Paolo Bortolameolli (1982) nunca deja de sorprender. Hace tres años y medio publicó el libro Rubato (La Pollera Ediciones) y hasta el día de hoy el público que lo ve actuar se organiza espontáneamente en una fila, después de sus conciertos, para pedirle que le firme ese volumen. Así sucede, lo hemos visto, en el Teatro Municipal de Santiago. También vimos a un estudiante que lo esperó incluso en el Teatro del Lago de Frutillar para los mismo (ver nota).

Su cercanía y su permanente disposición a compartir con el amplio público lo que siente y piensa de la música es algo que excede el ámbito del concierto y lo ha convertido en un referente. Alguien a quien observar, incluso, en las redes sociales. En Instagram, tiene casi 19 mil seguidores. El programa educativo que desarrolló con Gonzalo Saavedra hace ocho años, Ponle Pausa, sigue teniendo miles de visualizaciones en YouTube.

Paolo Bortolameolli. Foto: Ale Contreras Westermeyer.

Y todo, en paralelo a una intensa carrera como director, actuando como invitado con distintas orquestas de Chile y el mundo, pero también trabajando por la formación de nuevas generaciones a través de la titularidad de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, elenco que reúne a los mejores instrumentistas de 18 a 23 años de edad.

Con este elenco que depende de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, Paolo Bortolameolli dará dos conciertos, el miércoles 26 de junio a las 20 horas en el Teatro CA 660 de Fundación CorpArtes, en Rosario Norte 660 (descarga gratuita de entradas aquí) y a las 19:30 horas del jueves 27 en el Teatro Municipal de Viña del Mar, ubicado en Plaza Vergara s/n° (descarga gratuita de entradas aquí).

Luego será el turno del Teatro Municipal de Santiago, en Agustinas 794. A las 19 horas del viernes 28 de junio y a las 17 horas del sábado 29, conducirá nuevamente a la Orquesta Filarmónica de Santiago, en el programa «La ciudad de oro», con entradas desde $3.500 a $42.000. Bortolameolli reemplazará a la ucraniana Oksana Lyniv, quien debió cancelar el compromiso. Este director chileno no había sido programado este año en ese espacio, a pesar de ser primer director invitado del Municipal, y esta invitación sobre la marcha viene a subsanar su ausencia.

Paolo Bortolameolli, en concierto previo con la Filarmónica de Santiago. «Reencontrarme con la Filarmónica antes de tiempo siempre va a ser algo positivo. Y voy a poder encontrarme con el público del Teatro Municipal que también ha sido súper cariñoso y expectante», comenta. Foto: Teatro Municipal de Santiago.

Sobre estos conciertos que incluyen obras tan excepcionales como Sensemayá del compositor mexicano Silvestre Revueltas, e hitos como Bolero de Maurice Ravel y la Séptima Sinfonía de Ludwig van Beethoven, Radio Beethoven conversó con Paolo Bortolameolli. También, sobre los grandes conciertos que ha dirigido este primer semestre, marcado por su retorno a la Orquesta Sinfónica de Chile -después de cinco años-, por haber completado el Ciclo Mahler y por seguir innovando a través de propuestas tan originales como el ciclo Clásica no Convencional.

Igualmente, el director chileno anuncia un intenso segundo semestre, que suma invitaciones dentro del país y también relevantes debuts en el extranjero.

¿Cómo se ve esta semana que comienza el 24 de junio?

«Se ve intensa (ríe). Tiene de todo porque no solamente son los dos programas, sino que funcionen en cuanto a los ensayos; la coordinación de los horarios y el ir de un lugar a otro también supone cierto desafío logístico. El lunes tengo ensayo con la Juvenil en la noche, pero desde el martes todo se duplica porque tengo ensayos con la Filarmónica y ensayos con la Juvenil, y después ensayos y conciertos, ensayo general, concierto, concierto, concierto, concierto. ¡Así que se ve bien entretenida!»

¿Cómo se toma que le hayan pedido que dirija los conciertos del viernes 28 y sábado 29 en el Teatro Municipal de Santiago?

«Primero, obviamente me pone muy contento. No se había dado la instancia para que coincidiésemos y yo estuviese presente esta temporada, entonces, que se haya abierto esta posibilidad inesperada, que son cosas que pasan, además, es bien lindo. Reencontrarme con la Filarmónica antes de tiempo siempre va a ser algo positivo. Y voy a poder encontrarme con el público del Teatro Municipal que también ha sido súper cariñoso y expectante, así que es muy positivo. Todo fue muy orgánico, cuando sucede la cancelación de la directora que venía, Carmen Gloria Larenas me preguntó si es que podía yo hacerme cargo de este programa y hubo una coincidencia providencial porque esta semana estaría en Santiago trabajando con la Juvenil. Coincidieron los horarios, entonces dije ‘¡vamos, hagámoslo!».

Retrato de promoción del programa «La ciudad de oro» en el Teatro Municipal de Santiago. Foto: Patricio Cortés.

¿Qué nos puede decir el repertorio que hará con la Orquesta Filarmónica de Santiago, y que incluye música de la ópera Lohengrin de Richard Wagner, la Sinfonía Praga de Mozart y la Séptima Sinfonía de Beethoven?

«Es un repertorio súper lindo. Yo creo que en Chile nunca nadie me ha visto dirigid Wagner todavía, pero es un compositor al que yo le tengo un cariño musical desde incluso antes de Mahler. Mi primera rayadura gigante en mi adolescencia fue Wagner en realidad, estuve haciéndome de toda la información posible, sobre todo de la Tetralogía y de Tristán e Isolda, que fue música que me rayó por años. Entonces es muy bonito hacer algo de Wagner con el Interludio del primer acto de Lohengrin. Mozart también es un compositor que me encanta. La verdad es que harta gente me ha dicho estos días que encuentra inesperado que haga una sinfonía de Mozart porque me asocian con Mahler y con el repertorio sinfónico gigante, pero la verdad es que mi relación con Mozart también es súper bella. No sé si la gente se acordará, pero nueve años atrás se hizo esto el Festival Santiago es Mozart y yo participé con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, en el Teatro CorpArtes. Fue una experiencia hermosísima, donde tuvimos dos programas. Y dos años atrás, hice La Flauta Mágica compartiendo esa producción con Gustavo Dudamel en Barcelona. Tengo puros recuerdos muy bellos de esta música hermosa que me resulta súper natural también, desde la energía, desde lo prístino, desde la estructura mozartiana, que me hace muchísimo sentido. Por otra parte, la Séptima de Beethoven evidentemente es un gran hit de la música clásica, y es una sinfonía yo adoro. Por más veces que uno haga la Séptima, nunca te cansa: por algo es tan popular y querida. Es una sinfonía muy representativa de Beethoven y que está conectada con este motor inextinguible del ritmo. Por eso es una sinfonía tan viva». 

Paolo Bortolameolli con la Filarmónica de Santiago. Foto: Teatro Municipal de Santiago.

Recuerdo el Festival Mozart es Santiago, fue una idea que se trajo de Colombia, se había hecho primero en Bogotá, me tocó ir. Y creo que acá fue en la misma época en que usted estaba trabajando en el proyecto Ponle Pausa, si no me equivoco.

«Tal cual. Exactamente. Ése fue, de hecho, un período hermosísimo, porque el Teatro CorpArtes no llevaba tanto tiempo, y estaban haciendo un montón de cosas; coincidió también con la venida de Yayoi Kuzama. Y, efectivamente, como tú dices, también fue el momento en el que yo estaba con Gonzalo Saavedra iniciando la producción de Ponle Pausa, proyecto educativo que fue apoyado por CorpArtes. Entonces fue un momento súper lindo, de mucha creatividad, de mucho hacer volar ideas y de conectar personas, porque la idea de que viniera la Sinfónica de la Universidad de Concepción a Santiago a ser parte de este festival nació de esa colaboración que se vivió en ese momento con la directora ejecutiva de CorpArtes que era Jacqueline Plass. Ella estaba súper abierta a ideas de gente que trajera puntos de vista. Estamos hablando de 2015, y yo siempre digo que mi carrera comenzó en diciembre de 2013 con La Consagración de la Primavera, o sea, no había pasado nada; era muy poco el tiempo que yo llevaba en escena. Entonces fue muy bello, y recuerdo con mucha gratitud que hubiese habido tanta confianza en mis propuestas, en lo que yo soñaba con hacer, y en eso, en conectar personas, conectar instituciones, traer a la Sinfónica Universidad de Concepción para que fuera parte de un festival súper importante, una orquesta que es fantástica y con la que voy a volver a trabajar en un par de semanas más. Hasta el día de hoy, creo que Ponle Pausa es mi proyecto educativo más querido porque fue fruto de esa energía, de ese momento, y con una colaboración bellísima con Gonzalo Saavedra».

Retrato de promoción del programa «La ciudad de oro» en el Teatro Municipal de Santiago. Foto: Patricio Cortés.

Con la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción usted tiene conciertos el 12 y 13 de julio, y con la Quinta de Mahler, ¿no?

!Sí, así es. Ése es un reencuentro muy esperado para mí, porque yo nunca dejé de tenerle muchísimo cariño a Concepción, lo que pasa es que a veces por agenda se empiezan a complicar las posibilidades de programar, pero esta vez pusimos todo el esfuerzo para que funcionara, y logramos programar este concierto que va, además, en el contexto del aniversario de la Universidad de Concepción, y haciendo Mahler, que evidentemente es un compositor que a mí me hace mucho sentido en mi carrera y en mi vida. Es bonito poder hacerlo con ellos, para mí, la Sinfónica Universidad de Concepción es una orquesta super importante, en lo personal. Yo hice muchísimo repertorio nuevo con ellos, hicimos muchos programas en esa época donde yo estaba empezando la carrera. Pero, sobre todo, es un cariño que tiene que ver con esa química que se produjo desde la primera vez que fui, que fue en enero de 2014. O sea, recién terminado el concierto debut de La Consagración de la Primavera, que fue en diciembre de 2013 en el Caupolicán, me invitan de Concepción a dirigir la Novena de Beethoven al aire libre en el Foro de la universidad. Ésa fue la primera vez que nos vimos, que trabajamos juntos y de ahí surgió espontáneamente una relación muy humana y artística, como de camaradería, que se reflejó después en muchos programas, porque empecé a ser un invitado habitual de la temporada en Concepción. Entonces, volverme a reencontrar con una orquesta que ha sido muy importante para mí es lindo, porque es encontrarse con gente muy querida, que fue parte esencial en ese primer período mío».

Esta orquesta está ahora en una nueva etapa, igual que todos los elencos de la Universidad de Concepción, porque asumió en septiembre como director ejecutivo de Corcudec un músico que ha trabajando también en gestión: Cristóbal Urrutia.

«Exactamente. Y el hecho de que ellos hayan insistido en encontrar la manera de que yo volviera, por supuesto que también lo tomo con mucho aprecio porque finalmente es lindo sentirse apreciado y querido. Y cuando eso se da desde un lugar que uno también estima mucho, lo único que uno quiere es que lo que se viene en dos semanas más sea una celebración, una celebración desde el reencuentro».

Paolo Bortolameolli.

Antes de eso, el 3 de julio va a actuar con la Filarmónica de Munich y con Los Pitutos, banda chileno-colombiana que integran Matías Piñeira, solista de corno de la orquesta y el cantante lírico Álvaro Zambrano, entre otros. ¿Como es ese programa?

«¡Eso va a estar muy bueno! La verdad es que Matías Piñeira y Álvaro Zambrano, que son miembros fundadores y parte esencial de Los Pitutos, se comunicaron conmigo de una forma genuinamente enfática, diciéndome que querían que fuera dirigir este concierto, que querían trabajar contigo, y me preguntaron si me interesaba, si encontraba atractivo el repertorio, como dudando que me interesara esto de los boleros y ese crossover entre la música clásica y la música más popular. Y yo les dije ‘¡Pero, por supuesto!’. Porque, ¿qué más entretenido que poder colaborar chilenos tremendamente destacados, talentosísimos y con esta música muy representativa también nuestra, latinoamericana, con una orquesta a nivel mundial, topísima. Les dije ‘hagámoslo por la misma música’. Porque ¡qué placer poder hacer música de ese nivel!».

Paolo Bortolameolli y la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil. Ahora presentarán el programa «Pulsaciones.» ¿Por qué se llama así? Porque está estructurado sobre la importancia que tiene el ritmo como motor que le da vida a la música», señala el director. Foto: FOJI.

Hablemos ahora de sus nuevos conciertos con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil. Ya actuaron juntos en abril dentro de la Temporada 2024. ¿Cómo fue esa experiencia?

«En rigor, la temporada 2024 partió después de la vuelta de vacaciones, pero la verdad es que para mí el primer concierto del año también fue algo importante, porque que fue el último concierto de la temporada pasada. Fue cuando hicimos la Novena de Beethoven, en enero en el Parque Inés de Suárez y en Peñalolén, en Chimkowe, y luego cuando fuimos a Frutillar, el 2 de febrero, cuando tocamos La Mer de Debussy en el contexto de las Semanas Musicales de Frutillar. Fue un concierto sumamente celebrado, tanto por críticos como por el público. Para mí fue una linda coronación de lo que habían sido los procesos renovables, porque la Juvenil tiene audiciones todos los años donde se reestructura la orquesta. Cada persona ahí se tiene que ganar su cupo y hay otras personas que ya no pueden seguir siendo parte de la Juvenil por un tema de edad. Entonces el verano es el final de ese proceso, y después vienen las vacaciones de verano y comienza la nueva generación, la nueva Juvenil. Éste es el tercer programa de esta temporada; el primero lo dirigió Juan Pablo Aguayo, que es el director residente de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, y luego vino mi primer concierto, que fue el segundo de la temporada, donde las obras eran el Nimrod de las Variaciones Enigma de Elgar, Romeo y Julieta de Tchaikovsky y luego Los pinos de Roma. Fue un concierto también súper exitoso, quedó muy en evidencia el potencial de esta nueva Juvenil de este año, con muchos jóvenes nuevos, muchos rostros nuevos. Ahí, está el trabajo conjunto siempre esencial con la parte de los instructores, las lecturas de Juan Pablo y después los tuttis conmigo. Todos vimos que, para ser el segundo programa del año, porque recién estábamos en mayo, pucha, la orquesta ya estaba sonando súper bien y con un programa desafiante. Ahí fue esencial el trabajo minucioso, el apoyo y la confianza de los instructores. Era un programa con muchas exigencias para los metales y, en el caso de Los pinos de Roma, hay solos súper importantes. Cuando uno habla de solos no estamos hablando solamente de un pasaje donde hay un instrumento en particular que tiene un solo a destacar, sino que estamos hablando también de que tiene que haber una madurez que es técnica, del instrumento técnica, pero también sicológica, porque el solo te enfrenta a esa presión, ya no estás tocando con todos al mismo tiempo, sino que ése momento es tuyo solo. En el caso de Los pinos de Roma, había un par de solos importantes que, para una orquesta que está recién en el segundo programa del año, son desafíos importantes. Fue súper emocionante, y esto pasa a través del trabajo esencial de los instructores apoyándolos en esa construcción de solos, ver cómo en cada ensayo se iban empoderando de lo que significa esa responsabilidad. Es emocionante, porque llegan al concierto y la orquesta está sonando a un nivel alto y con ese empoderamiento que uno a veces no esperaría de gente tan joven».

Concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil. Foto: Fundación CorpArtes.

Ahora, en los conciertos del 26 y 27 con la Sinfónica Nacional Juvenil, el programa es muy atractivo, con Sensemayá, que es una obra extraordinaria de Silvestre Revueltas, un movimiento de Trio per uno de Nebojsa Zivkovi, la Obertura cubana de George Gershwin, el Danzón n°8 de Arturo Márquez, y Bolero de Maurice Ravel.

«Sí. Es un programa que en el papel puede parecer más ligero, en el sentido de que no es una sinfonía de Mahler, no es una sinfonía de Bruckner o de Brahms. Pero no lo es. Es música más tirada a la cosa rítmica, porque va Sensemayá, va la Obertura Cubana, va una obra sola para percusión, y después va un Danzón de Márquez que nunca se había tocado en Chile, que es el octavo, y después el Bolero de Ravel. El hilo conductor es el ritmo, por eso se llama ‘Pulsaciones’, pero en realidad detrás de eso hay una tremenda responsabilidad, porque son todas obras de mucha exposición justamente para solistas. En el Bolero de Ravel, que es la obra más conocida, uno sabe que comienza, que el solo de flauta, después el solo de fagot, después el solo de oboe, después el solo de saxo, después el solo de trombón, el solo de corno… O sea, estamos hablando de una obra que requiere ese temple y esa disposición sicológica de ‘aquí estoy yo y me toca a mí en los próximos, qué sé yo, 16 compases estar solo mientras toda la orquesta me acompaña’. Y eso siempre es un tema con el Bolero cuando uno lo programa con una orquesta juvenil. Finalmente, es una experiencia de crecimiento importante. Y ahí, vuelvo a destacar, el cómo se han ido preparando con los instructores, el trabajo esencial que han hecho los instructores de cada instrumento ha sido súper bello y, por supuesto, imprescindible, para llegar a los ensayos. Además, en el Danzón n°8 de Márquez es un homenaje al Bolero de Ravel, es la misma problemática; también hay solos, y en la Obertura cubana también hay solos. Y Sensemayá es una obra rítmicamente compleja. Entonces, no porque sea un programa más rítmico es menos difícil, yo diría que al revés. Creo que este programa los está haciendo crecer muchísimo. Estamos ahora en la mitad de los ensayos, y estoy súper orgulloso del resultado. De verdad, va a ser un programa muy bello, y ojalá que vaya la mayor cantidad de gente posible, porque realmente está sonando muy bien».

Paolo Bortolameolli y la Sinfónica Nacional Juvenil en el Teatro Aula Magna de la Universidad Técnica Federico Santa María. Foto: FOJI.

Me gustaría consignar que usted completó el Ciclo Mahler hace poco. Fue en junio y con la Filarmónica de Medellín, cuando dirigió la Sexta Sinfonía de Mahler.

«Sí, eso fue súper emocionante. Con la Filarmónica de Medellín teníamos una deuda pendiente, yo estaba programado para 2020, e iba a hacer la Novena de Mahler. Obviamente por la pandemia se pospuso. Después nos costó muchísimo cuadrar fechas y cuando finalmente se alinean los astros del calendario, era necesario cambiar el programa por equis razón. Y yo la Sexta la quería hacer hace mucho tiempo también; en algún momento tuve una propuesta para hacerla con la Orquesta Simón Bolívar, y se cambió. Así que se dieron las cosas y que la Sexta quedó programada hace por lo menos dos años. Después vino la Octava, la Novena, y la Décima con Buenos Aires, y la Sexta con Medellín se convirtió en la última de las sinfonías de Mahler que me quedaba por dirigir para completar el ciclo. Ddesde un punto de vista de mis propias expectativas emocionales por lo que significa para mí Mahler, era muy esperado ese concierto. Por otra parte estaba todo el historial de la Filarmónica de Medellín; nosotros, como chilenos, tenemos un vínculo cercano con ella porque era la orquesta del maestro Francisco Rettig, por muchos años, y es muy sabido que es de las buenas orquestas de Latinoamérica. Fue una semana hermosa; hicimos inmediatamente click con la orquesta y disfrutamos muchísimo trabajar esa sinfonía. Además, en ese mismo programa pude estrenar en Colombia la obra Estallido de Miguel Farías, que ya se había estrenado en Los Angeles hace dos años atrás y también la habíamos hecho en San Diego. Era un programa que funcionaba muy bien porque Estallido tiene que ver con el estallido social y cómo un compositor refleja en música lo que está pasando en su entorno, y en la Sexta de Mahler uno puede hacer esa asociación porque está presagiando también tiempos de guerra que Mahler no vio, porque murió antes de la Primera Guerra Mundial, pero si hay alguien que te está contando todo el tiempo cómo se están desmoronando los sistemas y la tradición, y todo se ve desde un prisma de decadencia y desde una nostalgia super rota, es Mahler. Entonces uno puede entender que está esa sensibilidad de estar leyendo lo que está pasando también a su alrededor. Una vez terminada la Sexta, la verdad es que yo estaba súper emocionado. Hace muchos años que Mahler se transformó, para mí, en una suerte de aspiración artística, un compositor que yo perseguí no sólo musicalmente, sino que también intelectualmente, de investigarlo, de quererlo, de realmente obsesionarme con su estética, con su tiempo, con su pensamiento. Haber terminado el ciclo era como un sueño implícito, pero nunca pensé que iba a ocurrir en tan poco tiempo: Cuando hice el listado de cuándo fueron las primeras veces de todas las sinfonías, entre la primera que fue la Cuarta con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, y la Sexta, que fue con Medellín, sólo pasaron siete años. O sea, en siete años pasé por todas las sinfonías, incluida La Canción de la Tierra y la Inconclusa Décima. Entonces fue una especie de regocijo por lo bello ya de haber hecho esto y que ahora esto me vaya a acompañar por el resto de mi vida. Porque evidentemente voy a seguir haciendo Mahler siempre. Eso se condice con esta cosa que el artista tiene, que efectivamente uno nunca deja jamás de volver a entender y volver a aprender y volver a revisitar una obra que ya hiciste, desde ángulos múltiples, entonces, mientras antes lo hayas hecho por primera vez, mejor, porque más pista te queda para que cada vez que vuelvas a visitarlo tengas esa perspectiva».

Ese listado, Paolo Bortolameolli lo publicó en redes sociales, el 26 de mayo. Más de 1.300 personas agradecieron sentirse parte de la biografía, de los logros, del entusiasmo del director.

  • Sinfonía 4, Agosto 2017
  • Sinfonía 1, Septiembre 2018
  • Sinfonía 7, Diciembre 2018
  • Canción de la Tierra, Enero 2019
  • Sinfonía 5, Septiembre 2019
  • Sinfonía 2, Septiembre 2022
  • Sinfonía 8, Enero 2023
  • Sinfonía 3, Febrero 2023
  • Sinfonía 10 (Adagio), Agosto 2023
  • Sinfonía 9, Diciembre 2023
  • Sinfonía 6, Mayo 2024
Paolo Bortolameolli, en una fotografía promocional de su concierto con la Filarmónica de Medellín, en mayo pasado.

Estallido, que es una obra que le comisionó la Orquesta Filarmónica de Los Angeles a Miguel Farías, y que usted estreno a inicios de 2022, fue parte también de un programa que usted condujo el 1 de junio, con Canciones del caminante de Mahler y también con la suite de El caballero de la Rosa, de Strauss, con la Filarmónica de Buenos Aires y en el Teatro Colón, ¿no?

«Sí, con la Filarmónica de Buenos Aires, exactamente. Eso fue una semana después. Se me había olvidado que estaba todo tan pegado, ríe, es que han pasado tantas cosas en tan poco tiempo (ríe). Inmediatamente después de Medellín vino Buenos Aires. Creo que es la cuarta vez que trabajamos juntos y también le tengo mucho cariño a esa orquesta y a ese teatro. Toda era música muy bonita, partiendo por Estallido, que fue el estreno en Argentina de esa obra. Además, en el Teatro Colón, que para todos los latinoamericanos es motivo de orgullo, es el gran coliseo que existe para todos nosotros. Fue muy significativo, porque para mí siempre va a ser un orgullo poder llevar música chilena y además un compositor tan bueno como Miguel Farías. Una de las cosas que se ha convertido en un mínimo común denominador es que todas las orquestas donde he podido llevar la música de Miguel Farías, las orquestas quedan muy fascinadas con su música, con la forma en que está escrita, con la forma de narrar. Luego vino Mahler, con las Canciones del Caminante, que se convirtió en una especie de otro ciclo por completar. Yo los ciclos de canciones los había acompañado en el piano en la época del conservatorio, pero no los había dirigido en formato orquestal,. Y El Caballero de la Rosa que es una obra hermosa que he tenido la suerte de hacer muchas veces, me siento muy cómodo con su lenguaje, porque otro compositor que me encanta es Strauss, entonces es siempre rico hacer esa música con orquestas que uno además se entiende muy bien». 

Paolo Bortolameolli, en su retorno con la Sinfónica Nacional de Chile, en abril. Foto: Juan Pablo Garretón

En abril pasado, Paolo Bortolameolli volvió también al Teatro Universidad de Chile. Hacía cinco años que no dirigía a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y el resultado fue ovacionado por largos minutos. También la crítica aplaudió su interpretación de Equinoccio, de Leni Alexander, en el centenario de la compositora chilena, Cinco canciones negras de Xavier Montsaltvagey la Quinta Sinfonía de Piotr Ilich Tchaikovsky. «La versión de Bortolameolli fue vibrante de principio a fin, incluso en los remansos, sacó a relucir lo esencial de cada melodía instrumental, fue exultante, desgarrado, sensible y apabullante en su fuerza, a sus desafíos en velocidad», destacó sobre la última obra Gilberto Ponce en Visiones Críticas (ver).

Ensayo con la Sinfónica de Chile, en abril pasado. Foto: Juan Pablo Garretón.

El director reconoció antes de esos conciertos que lo embargaba un «sentimiento que no es solamente el agradecimiento, sino que de bella felicidad por volverse a encontrar con un grupo de músicos que representan muchas cosas para mí. La Sinfónica de Chile fue la orquesta que me formó en muchos sentidos». Asistía a todos los conciertos del elenco en su adolescencia, y así conoció mucho repertorio. Asimismo,dirigió a la Sinfónica, en el programa El niño director y luego actuó con ella como pianista. «No puedo no sentir un tremendo como cariño por la Sinfónica; es parte esencial de cómo me formé como músico», decía (ver entrevista). 

Las expectativas, aunque eran altas, fueron superadas. «Fue una semana muy linda. La verdad es que yo esperaba con muchas ganas este reencuentro con una orquesta súper querida que, como decía en la entrevista previa, es algo que tiene que ver con reencontrarse con personas que han sido parte fundamental en mi carrera desde que yo era, literalmente, un niño, pero también reconocer a una orquesta que está llena de gente joven, personas que conozco de versiones anteriores de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil o que han tocado en programas distintos conmigo», comenta ahora.

Su encuentro, indica, fue con «una Sinfónica histórica y una Sinfónica del presente y del futuro. Y todas las expectativas, que eran muy altas, fueron superadas. Fue muy bonito ver cómo se estableció una química de trabajo súper constructiva, positiva, con un concierto muy bonito», señala.

Destaca igualmente haber trabajado por primera vez con la mezzosoprano Nancy Gómez, quien actuó como solista, y la relevancia de haber interpretado a Leni Alexander en su aniversario. «Y todo fue con un marco de público muy entusiasta, así que fue un hermosísimo reencuentro con un grupo de músicos que los siento muy, pero muy cercanos. Así que… ¡que se vuelva a repetir!».

Asimismo, el director chileno ha sido parte del Ciclo Clásica No Convencional (CNC), junto a Solístico de Santiago. en enero y en junio, en un estacionamiento subterráneo en Providencia, y el 20 de abril, en una enorme bodega cerca del metro Ñuble, con Danor Quinteros en el piano, con un Concierto de Johann Sebastian Bach. El lugar estuvo repleto y además de mapping, hubo sorpresas impactantes, como que el reconocido organista Alejandro Reyes van Eweyk emergiera en las alturas para interpretar Tocata y Fuga en Re menor de Bach y piezas de Oliver Messiaen.

«Algo que está siendo muy importante en este momento para mí es CNC. Se ha convertido en un proyecto fantástico y realmente me tiene muy motivado. Primero, por estar trabajando con un equipo de gente tan querida, partiendo por Macarena Ferrer y Solístico de Santiago, pero también todos los chicos CNC, Eduardo Cancino, Matías, Pablo, Francisco. Todos muestran una sinergia creativa desde el convencimiento de que es un proyecto no solamente interesante, sino también positivo en el sentido de que está despertando el interés de mucho público que no tenía una vinculación con la música clásica, es decir, mucha gente que nunca ha ido a escuchar un concierto sinfónico, pero también de gente que sí ha ido y encuentra que es novedoso, interesante, entretenido, esto de estas habitando lugares inesperados con música clásica!, comenta Paolo Bortolameolli.

CNC en abril pasado. Foto: Pedro Rosas.

Adelanta, además, que habrá sorpresas en el ámbito del repertorio, y cuándo será la próxima presentación de CNC. «Si bien hasta ahora ha sido un programa basado en grandes hits, la idea es que vayamos evolucionando también en el repertorio. No solamente van a ser sandías caladas siempre, sino que desde el comienzo se pensó en ir abriéndose a nuevos repertorios y eventualmente, quién sabe, incluso hacer alguna edición de música contemporánea. Hay que recordar que es un proyecto súper joven, la primera edición fue en enero, o sea, recién llevamos medio año y ya se ha posicionado como un algo que la gente quiere ver. Hay expectativas de cuándo va a ser el próximo CNC, dónde va a ser, qué van a tocar. Y lo único que puedo adelantar es que ya está confirmado que el próximo va a ser el 27 de julio. El dónde todavía es una sorpresa, pero estamos trabajando para que sea otra vez una experiencia sumamente entretenida y distinta. Y el hilo conductor del repertorio es Italia. Así que aviso para que la gente esté muy atenta a las redes sociales, que sigan todo lo que está ocurriendo a nivel de CNC porque se viene y se viene pronto y se viene bueno, como ha sido hasta ahora», asegura.

CNC en abril pasado. Foto: Pedro Rosas.

Para el segundo semestre, que ya es el inicio de la Temporada 2024-2025 de la parte norte del mundo, usted tiene varios compromisos, ¿qué le gustaría comentar?

«Sí, tengo hartos debuts. Primero es la Orquesta de Louisville en Estados Unidos. Es una orquesta que ha agarrado cada vez más importancia porque su director artístico es un compositor, pianista, director joven que es fantástico, Teddy Abrams. Ha hecho un trabajo estupendo de posicionamiento de esta orquesta, así que estoy súper contento de esa invitación. Luego tengo el debut con la Danish Chamber Orchestra en Copenhage, luego me voy a São Paulo con la OSESP. No me gusta hablar con superlativos, pero todo el mundo dice que es la mejor orquesta de Latinoamérica, y el concierto es en la fantástica Sala São Paulo con un programa que también incluye a Miguel Farías y obras de Gabriela Ortiz, la Obertura cubana de Gershwin y la Séptima de Dvorák. Precioso programa. Luego tengo Porto Alegre, donde voy a hacer La Consagración de la Primavera, que también es un debut, y después viene mi regreso, muy esperado por mí, al Liceu de Barcelona, para hacerme cargo de la producción de Madama Butterfly. Y ahí termina el año. Así que se vienen muchas cosas, muy bonitas, en el segundo semestre».

Por Romina de la Sotta Donoso | 23-06-2024.

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