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Teatro

Diana Sanz: "Me siento muy agradecida de haber podido vivir del teatro, algo que no todos mis colegas pueden decir"

enero 24, 2023

Con 60 años de trayectoria, la actriz debuta en Teatro UC con El traje del novio. "Empieza como comedia y termina no tanto... ", revela. Aplaude la creatividad de las nuevas generaciones y confiesa qué es lo que echa de menos. Y se declara fanática de Radio Beethoven.

Diana Sanz: "Me siento muy agradecida de haber podido vivir del teatro, algo que no todos mis colegas pueden decir"

Hace poco cumplió 80 años y no sólo está completamente activa, sino que sigue cosechando premios. El Círculo de Críticos de Arte de Chile la eligió en la categoría de Mejor Actuación por su trabajo en la obra teatral El traje del novio, que desde el miércoles 25 de enero vuelve a escena con sólo cuatro funciones, ahora en el Teatro UC.

Escena de El traje del novio, con Diana Sanz y Guilherme Sepúlveda.

Esa interpretación dejó una profunda huella en la escena teatral chilena durante el año recién pasado, tal como sucedió con su trabajo para Proyecto Tempestad, montaje del Teatro Nacional Chileno que se estrenó hace un año y que contó con la dirección a la distancia de Peter Brook.

Fue su reencuentro con William Shakespeare, el autor con el cual debutó en ese mismo escenario, en 1964, en el primer montaje local de Romeo y Julieta, en el protagónico. Ahora, en cambio, debía encarnar al espíritu Ariel, que el director británico concibió como femenino y de edad.

Diana Sanz, en su primer protagónico, como Julieta en 1964.

Su interpretación dejaba sencillamente sin aliento. Era sorprendentemente etérea y graciosamente pícara. En el escenario, era en extremo ágil, pero sobre todo, feroz. Pensar en un fantasma, un Pepe grillo o una sombra jungiana con ese nivel de intensidad, con esa dulzura que de un segundo al otro se vuelve imperativa, en suma, con esa inocente ferocidad, provoca miedo, honestamente.

Diana Sanz como Ariel, en la versión de La Tempestad que estrenó el Teatro Nacional Chileno hace un año.

Con 60 años de trayectoria, Diana Sanz Fernández (1942) es una figura fundamental del teatro chileno. Antes de ser Julieta junto a Marcelo Romo, en la versión que hizo Pablo Neruda del clásico de Shakespeare, en 1964, ya había actuado en La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, en 1960.

Fue parte del elenco de Los que van quedando en el camino, desde la primerísima función de esta joya de la dramaturga Isidora Aguirre, en 1969, y estuvo en Orfeo y el desodorante, de José Ricardo Morales, en 1976. Trabajó con próceres de la dirección, como Eugenio Guzmán, Andrés Pérez y Fernando González, y ha encarnado a los más variados personajes, en obras capitales de autores internacionales como Moliere, Jean Genet, Tennesse Williams y Eugene Ionesco, y nacionales como Jorge Díaz, Alejandro Sieveking, José Donoso, Juan Radrigán.

Ha ejercido largamente la docencia en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, y en 2007 recibió la Medalla rectoral a la trayectoria y el aporte al país, al cumplir la casa de estudios 165 años. En ese entonces, celebraba Diana Sanz, junto con el resto del elenco de La Remolienda, de Alejandro Sieveking, las cien funciones de esa obra, en esta ocasión con la dirección de Raúl Osorio.

Diana Sanz, además, fue masivamente conocida por ser pionero en la animación televisiva de nuestro país. Aún estaba estudiando teatro, pero condujo junto a Patricio Bañados el primer magazine televisivo, Chile TV, en el Canal 9, cuando esa señal era de la Universidad de Chile.

Diana Sanz condujo, junto a Patricio Bañados, el programa Chile TV en Canal 9, entonces de la Universidad de Chile, espacio que se transmitió entre 1960 y 1973.

Finalmente optó por la actuación. Y hoy vuelve a las tablas con El traje del novio, una obra teatral que fue seleccionada en la XX Muestra Nacional de Dramaturgia, encuentro organizado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Por ello, fue puesta en escena en noviembre en el Centro Cultural GAM, y esa temporada le mereció a Diana Sanz el premio de la crítica.

Ahora, esta obra teatral que cuenta con dramaturgia de Felipe Zambrano y con la dirección de Héctor Morales, llega a Teatro UC. Será, además, la primera vez que la reconocida actriz trabaje en ese escenario, como releva a Radio Beethoven en esta entrevista.

Diana Sanz, como la sastre de El traje del novio. Ahora debuta con esa obra en Teatro UC. «Será la primera vez que me voy a subir a ese escenario, así que estoy muy emocionada porque creo que era el único teatro que me faltaba», dice.

«¿Te cuento una anécdota? De toda mi carrera de más de 60 años en teatro, primera vez que voy a trabajar en el Teatro de la Universidad Católica. Y no es una obra hecha por ellos, sino que vamos a mostrar una obra en el Teatro de la Universidad Católica de la Plaza Ñuñoa. Será la primera vez que me voy a subir a ese escenario, así que estoy muy emocionada porque creo que era el único teatro que me faltaba, el único donde no había actuado», revela Diana Sanz.

¿Por qué aceptó ser parte de El traje del novio? ¿Qué la sedujo de esta propuesta artística? 

«Bueno, dentro de lo que había en la Muestra de Dramaturgia, esta obra en particular es la más realista del conjunto, y a mí siempre me ha gustado el teatro realista. No desecho los otros géneros, pero el teatro realista mantiene cierta emoción, y a uno como actor le gusta llegar al público, le gusta que se emocione y que piense. Eso me movió, en el fondo. Además, acepté porque la obra es muy buena, realmente, por algo obtuvo premio, y trata un tema tan actual, todavía… Habla sobre los niños robados de la época del gobierno militar, entonces todavía está presente ese tema».

Diana Sanz y Guilherme Sepúlveda en El Traje del novio.

¿Qué representa el premio de la crítica que recibió justamente por su trabajo en El traje del novio?

«Uno nunca se acuerda de que existen premios, sino que hace su trabajo lo mejor que puede. Y como la obra me gustó tanto, tanto, desde el principio, yo creo que volqué todo lo que hay en mí en ese personaje que hago en la obra y que es tan entrañable. Un personaje que pasa, como pocas veces sucede, por todas las emociones; pasa por la rabia, por la impotencia, por la pena… ¡Es maravilloso! Creo que nunca me había tocado un personaje como éste, además de todas las acciones físicas que tengo que realizar, que nunca me había tocado tener tantas manualidades en el escenario (ríe). Es una sastre y está cortando, está marcando, está haciendo cosas propias de una sastre».

¿Le gustaría invitar a los auditores de Radio Beethoven?

«Claro, qué gusto invitar a nuestro público. Yo creo que van a salir muy, muy agradecidos. Se van a entretener, no se van a aburrir, porque es una obra muy agradable de ver y que empieza como comedia y termina no tanto… (ríe)».

El traje de novio, cuya dramaturgia es de Felipe Zambrano y cuenta con la dirección de Héctor Morales.

En El traje del novio, Olivia es una costurera que trabaja en una vieja sastrería del Gran Concepción. Su rutina se ve alterada con la aparición de Francesco Santoni, un italiano que llega a Chile para que, a toda costa, ella quien confeccione su traje de novio. Al hilvanar la prenda, se revelará un doloroso secreto.

Felipe Zambrano Miguieles se formó en la Escuela de Teatro UC. Entre sus trabajos, se destacan Puma Madre e Historia de amor para un alma vieja. En El traje del novio, se inspira en los secuestros y adopciones irregulares de menores durante la dictadura militar, para retratar el relato íntimo de un reencuentro: hijo y una madre tienen la oportunidad de volver a tejer su vínculo.

Pensando que en este proyecto en particular usted trabaja con gente bastante joven, ¿cómo es para usted trabajar con nuevas generaciones? ¿siempre le ha gustado el trabajo con grupos de personas de distintas edades?

«Sí pues. Sí, tienes toda la razón. Ya no queda, diría yo, ninguno de los antiguos directores con los que yo trabajé en los comienzos de mi carrera. Me gustan los nuevos directores y siempre son una sorpresa, porque al trabajar por primera vez con alguien no sabes cómo va a ser el resultado ni cómo te vas a sentir con ellos, y hasta ahora no tengo ningún reclamo hacia ninguno de los jóvenes directores con los que he trabajado. Todos me han gustado mucho».

¿Cómo es para usted seguir vigente y trabajando a la edad que usted tiene? Me parece importante hablar de eso en esta sociedad que castiga tanto la edad.

«Claro, es que mientras haya, pienso yo, roles para actores mayores, que parece que sólo sucede en el teatro y en la música, porque los bailarines para nada, los bailarines, tienen un tope de edad. Lo bueno de actuar a esta edad es que uno puede escoger los roles, ¿no es cierto? Uno puede trabajar en lo que le gusta, según el director, como dices tú, según el resto del elenco, entonces eso es lo que me ha pasado a mí, que estoy haciendo lo que me entretiene, lo que me gusta. Lo que me interesa, en el fondo».

Escena de El traje del novio.

Si usted piensa en su trayectoria, ¿cuáles son los momentos que más la marcaron? En su vida como actriz,como intérprete, la han marcado profundamente algunas colaboraciones artísticas, el conocer a personas que después ya no están?

«Yo creo que lo que a mí me ha marcado más son los buenos roles que me ha tocado interpretar. No siempre son papeles protagónicos, pero he tenido suerte en ese sentido. He pasado épocas en que he estado cesante, pero en los trabajos a los que me han llamado he sido muy agradecida de resultado que han tenido. Y como también he sido docente en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, siempre he estado muy conectada con el quehacer teatral. Y me siento muy agradecida de haber podido vivir del teatro, algo que no todos mis colegas pueden decir».

Pablo Neruda, Eugenio Guzmán, Diana Sanz y Marcelo Romo, el equipo tras el estreno de Romeo y Julieta en Chile, en 1964.

En cuanto a las grandes obras de teatro del pasado, sabemos que fueron grandes porque quedaron en el canon, tal como pasa con la música clásica. Pero lo que se está haciendo hoy día no se puede mirar con la misma perspectiva. Sin embargo, usted ha sido testigo de los cambios, en primera persona. ¿Siente usted que sigue siendo creativa la escena teatral? ¿Echa de menos algunas cosas del pasado en el ámbito del teatro?

«Sí, has dado en el clavo (ríe). Mira, me gusta mucho lo que hacen los jóvenes hoy en día, y hay mucha oferta, eso es bueno. Son muy creativos los talentos jóvenes del teatro hoy en día. Pero lo que echo de menos son las grandes obras y los grandes montajes. Con algunos colegas de mi edad lo comentamos a menudo, que ya no se ven esas grandes obras de Shakespeare, con grandes escenografías, vestuario, música. Hoy en día, el teatro es más experimental, y está bien, yo no estoy en contra, pero los grandes montajes los echo de menos. Será porque son más caros, no sé, pero noto esa falta en nuestro teatro aquí en Chile, pues en otros países se siguen haciendo grandes montajes».

¿Se refiere al teatro de repertorio?

«No, al montaje en sí, a la producción de las obras, a cómo se producen esas obras. Algunas se hacen con los elementos mínimos, ¿te has fijado? Con una banca, un telón, una mesa, y sin cambios de escenografía. Algunas veces se hacen producciones más grandes, y hay obras que llegan del extranjero, pero en el caso de nuestro teatro parece que el presupuesto que tienen no da para hacer obras demasiado costosas en cuanto a cambios escenográficos, de vestuario y de elenco. ¿Te has fijado que la mayoría de las obras son con dos, tres actores? Cinco, cuando mucho. Pero la mayoría son con pocos actores y de bajo presupuesto».

En pequeñísimo formato. Y no es que algunas se estén haciendo así, sino casi todas.

«Eso es lo que yo te decía, por lo menos la mayoría».

Diana Sanz fue una pionera de la televisión. Es considerada la primera animadora de nuestro medio televisivo.

¿Qué vínculo tiene usted con la música clásica? ¿Escucha la Radio Beethoven?

«¡Todos los días! Te escucho a ti, escucho la Beethoven, y a mi amigo Patricio Bañados, con el que trabajé en el Canal 9 en sus inicios con la Universidad de Chile, así que dale muchos saludos a Patricio Bañados. La escucho porque yo soy fanática de la música clásica y de la radio de ustedes, me gusta mucho la guitarra también, escucho el programa de los domingos. Soy fanática de la Radio Beethoven».

Coordenadas El Traje del Novio
20:30 horas, miércoles 25 al sábado 28 de enero. Teatro UC (Jorge Washington 26, Plaza Ñuñoa. Entradas en boletería y en Ticketplus: $10.500, general; $5.500, miércoles, y $7.500 el jueves. $6.000 para adultos mayores y $5.000 para estudiantes.
Además, habrá nuevas funciones a inicios de marzo, también en Teatro UC.

Ficha artística
Dramaturgia: Felipe Zambrano | Dirección: Héctor Morales | Asistencia de dirección: Matías Silva | Elenco: Diana Sanz y Guilherme Sepúlveda | Diseño integral: Manuel Morgado | Vestuario: Althia Cereceda | Música: Ángela Acuña | Producción general: Alessandra Massardo.

Por Romina de la Sotta Donoso | 24-01-2023.

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