Ramón Gutiérrez lidera el estreno en castellano de Octeto: «Es un musical brillante, contemporáneo, vigente, con momentos de poesía muy sublime y momentos muy cercanos»
Ramón Gutiérrez lidera el estreno en castellano de Octeto: "Es un musical brillante, contemporáneo, vigente, con momentos de poesía muy sublime y momentos muy cercanos"
enero 2, 2026
Esta obra de teatro musical de Dave Malloy, ganador de un Tony, aún no cumple los siete años de vida, y tiene una gran particularidad: es a cappella. Aborda la adicción a las pantallas y a internet, y Darshan Teatro la pondrá en escena en el Centro Cultural Las Condes. Se trata de una traducción de esa compañía. "Fueron muy generosos, nos dejaron transformar los nombres al chileno, usar nuestros modismos y referencias locales", reconoce el director.
Después de haber puesto en escena varios musicales, con grandes convocatorias de público, la compañía Darshan Teatro apuesta ahora por una obra a cappella: Octeto, del estadounidense Dave Malloy, ganador de un Tony.
Será el estreno en castellano de este montaje que se centra en la adicción a las pantallas, con funciones desde el 8 de enero en el Centro Cultural Las Condes.
Radio Beethoven conversó al respecto con Ramón Gutiérrez, académico de la Escuela de Teatro UC y director de esta propuesta.
«Darshan Teatro surge en 2016, a raíz de Musical UC, proyecto de la Pastoral UC que promovía el montaje de musicales con elencos integrados por estudiantes de toda la universidad. Con María Pedrique decidimos formar una instancia de investigación escénica interdisciplinar, donde confluyeran la música y el teatro», comenta.
Ya antes, en 2007, él había iniciado un trabajo de laboratorio sobre el teatro clásico con Phelix Williamson y Mariel Castro -ambos integrantes actuales de la compañía-, el cual se sumó a la experiencia en teatro musical que adquirió María Pedrique en los 16 años que residió en Estados Unidos.
«En ese sincretismo estético se consolida una constante ética en el trabajo. Ésta es una compañía dedicada a profundizar en el arte de la actuación, en las profundidades discursivas de las obras, en la dimensión ritual de la puesta en escena, en la resonancia de los títulos con el público chileno actual y en la dimensión terapéutica del teatro y del canto», asegura Ramón Gutiérrez.
Explica el docente UC que tienen tres líneas de trabajo como compañía. Primero, investigaciones sobre la actuación y los clásicos universales, a través de laboratorios teatrales. Aquí, el foco está en el teatro clásico griego, isabelino y del siglo de oro español, explica, «como fuente de los relatos, mitos y arquetipos sobre los que la compañía funda sus preguntas, su estructura simbólica y sus principios actorales».
Segundo, la formación de actores y aficionados, por medio de talleres, cursos y montajes comunitarios, como por ejemplo, los musicales de vecinos de Lo Barnechea que condujeron entre 2018 y 2024.
La tercera línea corresponde a la producción, traducción y dirección de obras profesionales, concretando temporadas de musicales en el Teatro Municipal de Las Condes: El violinista en el tejado (2022), Casi normales (2023), Cabaret (2024). Este formato, que reúne teatro y música, indica, «es un vehículo idóneo para hablar al público de manera democrática y pedagógica, entregando la belleza, la diversión y la fuerza discursiva que Darshan ha descubierto en los títulos que lleva a escena».
Cabaret, por Darshan teatro.
Casi normales, por Darshan Teatro.
La traducción de Octeto al castellano, Ramón Gutiérrez la hizo junto con María Pedrique, que fue quien conoció primero la obra de Dave Malloy que están a punto de estrenar en nuestro idioma, Octeto. Un musical que se estrenó hace sólo siete años, en 2019.
«Como estaba basada en el tarot de Rider y como yo he estudiado eso, pensó que me podría interesar, además porque trata de de adictos en un círculo que es una suerte de alcohólicos anónimos, pero que son adictos a la era digital, a las pantallas y a internet. Me motivó mucho la temática, pero también la partitura, pues me pareció muy diferente de todo lo que había escuchado y de todo lo que yo conocía de estructura dramatúrgica del repertorio de los musicales», explica el director de Darshan Teatro.
Asegura que dos son las barajas más conocidas del tarot, la de Marsella y la de Rider Waite Smith. «Y ésa es la que tomó Dave Malloy, el compositor, como punto de partida para establecer el viaje y la construcción de los personajes y de sus escenas», indica.
Y profundiza: «Desde que llegan, ellos tienen un viaje de sanación. Al socializar, se van dando cuenta de distintas cosas, y algunos dan grandes pasos respecto de su adicción, porque es una sesión de terapia que viven juntos. Entonces, este musical no se articula con un protagonista versus un antagonista que tienen un viaje lineal, sino que se establece una serie de testimonios y el viaje es más bien colectivo. Viven un recorrido juntos».
Son ocho intérpretes en escena. «Tenemos un par de personas que vienen del canto, pero en general trabajamos con actores. Es una de las decisiones que tomamos como compañía, y hacemos procesos de audiciones, de casting, con ciertas pautas de cotejo a evaluar desde la dirección musical y desde la dirección actoral», detalla el director.
Usted mencionó la partitura de Octeto, que era distinta de la estructura dramatúrgica de los musicales que conocía antes. Esta obra es a cappella, pero, ¿es canto llano, son canciones o es música contemporánea?
«Hay de todo un poco. Hay unos himnos que nos recuerdan una cosa bien tradicional, aparece una referencia importante al madrigal y a ratos aparece una fuga cantada sólo a voces. Y también reconocemos estructuras tradicionales desde Broadway, donde aparece el formato canción mucho más fuerte, así como otras que tienen un desarrollo muchísimo más teatral, que pareciera ser un monólogo con ciertas intervenciones, ciertos momentos más incidentales de voces que van haciendo las veces de efectos, aparecen acordes, y aparecen multiplicidades de voces. Es bien variado en realidad».
Esta obra se centra en adicciones actuales, pero su autor, Dave Malloy tiene obras muy distintas entre sí, con algunos trabajos muy centrados en el mundo de lo popular, y otras cosas más experimentales. Para ustedes, ¿es interesante trabajar con un obra como Octeto, que no es todavía un blockbuster?
«Es una obra que no tiene un reconocimiento mundial, como sí lo tienen otros títulos ya consagrados, con los cuales tú dices ‘Con esto estoy yendo a la segura, porque además hay películas que ayudan a respaldar la popularidad de la obra’. No, ésta es una apuesta mucho más nueva, y el hecho de que sea a cappella es una apuesta ferozmente nueva, dado que hay instrumentos y dado que siempre es muy atractiva la música instrumental en vivo. Entonces sí, estoy ahí de acuerdo en que no es algo que sea reconocido por la gente, hay pocas personas que lo conocen, hay pocas personas que son fans de la de obra».
A mí me parece que es muy interesante que una compañía haga de todo. Y que haga cosas distintas. Me parece que es interesante que no aborden sólo éxitos y sólo formato híper tradicionales, sino también obras que les exigen cosas diferentes, porque la compañía y el público crecen. Ustedes están haciendo una apuesta con Octeto y quisiera saber por qué decidieron hacer este camino de montar un musical a cappella. Un concierto musical a cappella, sabemos, podría durar una hora y media, dos horas y lo sostiene la tradición de la música clásica. Pero siendo una obra teatro musical, puede ser mucho más sorprendente.
«Sí. Me parece que es súper claro para nosotros que lo escogimos por el contenido. Creo que, de alguna manera, como estamos en un circuito donde la producción es muy fuerte, generamos ahí un discurso de esta compañía de teatro. No somos una productora, entonces para nosotros lo más importante es lo que queremos decir y luego desde ahí se verá cómo vamos a lograr contarlo, cómo se va a levantar el dinero para producirlo, etcétera. No lo pensamos desde la óptima comercial en principio, porque luego vemos cómo nos arreglamos en esta parte. Este título lo pensamos justamente a raíz de lo rupturista que resulta, de lo novedoso que puede ser, de lo profundo que es para nosotros el tema, de lo bien tratado que está por el autor y de lo coherente que se hacen todos los elementos. Porque es perfecto que sea a cappella, no me lo podría yo imaginar mejor de otra manera, Ésa es nuestra óptica, porque lo interdisciplinar es la brújula de nuestra actuación, lo que nos convoca y lo que convoca también a las personas que trabajan con nosotros».
Están todos los elementos para que esta temporada funcione bien: tienen un buen espacio, el Centro Cultural de Las Condes, que tiene su público, y se sumarán personas atraídas por la idea de un musical a cappella. Además, el autor de Octeto ganó un Tony. Hablemos de la traducción al castellano, si fue muy compleja, si se contactaron con el compositor y de cuán complejo es pasar algo a cappella del inglés al castellano.
«Desde un principio nos contactamos con el representante directo de Dave Malloy, entonces él estaba detrás de la aprobación primero, de que nosotros nos hiciéramos cargo de que éste es el estreno mundial en español de su obra, lo que marca un hito para nosotros y para él implica soltar y confiar. Entonces tuvimos que demostrar un montón de competencias y que había experiencia haciéndolo de una manera que había prosperado antes en otros títulos. Después vino el desafío de la traducción; María Pedrique se dedica siempre a traducir el texto hablado y yo me dedico a la parte de letras de las canciones. Uno de los desafíos siempre es traducir del inglés al español la cantidad de palabras, la cantidad de sílabas por nota, cosa que al principio es muy restrictiva, pero que después termina siendo un desafío muy fascinante. Creo que lo que tiene este musical son momentos de poesía muy sublime y momentos muy cercanos en los cuales parece que el habla es más vulgar, más cotidiana. Ese gran espectro poético de las letras implica hacer convivir todo eso en un mundo y ponerle una voz a cada personaje, en el fondo se trataba de generar una sensación de totalidad que fuera coherente. Eso por un lado. Y, por el otro, algo en lo cual María Pedrique es muy rigurosa pues es nativa, está el tratar de satisfacer lo que el autor quiso decir. También el representante del autor y el propio autor fueron muy generosos, ellos nos dejaron transformar los nombres al chileno, usar nuestros modismos y nuestras referencias locales».
La dirección general de Octeto es de Ramón Gutiérrez (de pie), la de actores, de Phelix Williamson, y la musical, de Valeria Peña.
Ramón Gutiérrez enseña en la Escuela de Teatro UC el ramo de voz. «Me he especializado en la línea de voz hablada y el teatro clásico ha sido mi línea de trabajo», indica.
Usted nos mencionaba que la compañía Dashan Teatro se formó en el Campus Oriente UC. ¿Cuán nutritivos fueron para usted sus años de estudio en la Escuela de Teatro UC? Se lo pregunto pensando en darles una luz de esperanza a quienes ahora están estudiando ahora, para que sepan que eso que están estudiando muchas veces implicará gran grandes satisfacciones y grandes aprendizajes reales para el futuro. En particular es bien llamativo que varios de ustedes se conocieron en Campus Oriente y siguen trabajando juntos.
«Claro, sí. Sigo trabajando con mis compañeros del curso de actuación de primer año, de segundo año. Las redes que tú haces ahí son fuertes, porque vas conociendo a personas que están en la misma sintonía que tú, empiezan a formarse afinidades que muchas veces no se disuelven y que generan después grandes propuestas, trabajos notables. Pensando en la Escuela de Teatro UC particularmente, hay algo que la Universidad Católica completa lo tiene y que es el foco interdisciplinar y una cierta inquietud creativa. Sé, por ejemplo, que los cursos que tomé de Estética han forjado un montón de pensamientos que están en mi trabajo. Y además de todo eso están las instancias como Musical UC, que es de la Pastoral y donde hacíamos musicales con personas que no necesariamente venían de la actuación, y ahí con conocimos con Phelix Williamson y María Pedrique, con quienes trabajamos juntos en la compañía ahora. Entonces tú te empezabas a encontrar con gente que traía diferentes bagajes y eso enriquece mucho la práctica. Yo te diría que en todo sentido y por todos lados, estudiar en la UC para mí fue adquirir herramientas, materiales y bagajes que ahora están sustentando mi carrera. La universidad fue muy importante en eso».
¿Qué les diría a los auditores de Radio Beethoven para que se informen y asistan al musical Octeto?
«Hacemos una invitación a que vayan y compartan con nosotros una experiencia que no tiene precedentes, un musical a cappella, cantado todo por ocho intérpretes maravillosos y en su debut en español, porque es el estreno mundial en nuestro idioma. Es un musical brillante, contemporáneo, vigente, muy atingente, que recoge elementos clásicos maravillosos para quienes gustan de la buena música y que recoge elementos rupturistas increíbles para quienes aman lo contemporáneo. Es un hallazgo dramatúrgico teatral, ritual por cierto, que nos tiene muy orgullosos y muy contentos de compartir con el público».
Elenco Florencia Arenas, Jaime Barraza, Pablo Cavieres, Camila Cifuentes, Aníbal Gutiérrez, Elvira López Alfonso, María Pedrique, Nicolás Zambrano.
Coordenadas Funciones a las 19:30 horas de viernes, sábado y domingo, en Teatro del Centro Cultural Las Condes (Nuestra Señora del Rosario 30). Desde el 8 de enero al 1 de febrero, con entrada general por $14 mil y por $12 mil con tarjeta vecino. Venta de entradas.
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