El Ciclo Bach Santiago vuelve a la Catedral y con cantatas que el director Néstor Zadoff califica como emotivas y virtuosas, especialmente para el tenor y el barítono
El Ciclo Bach Santiago vuelve a la Catedral y con cantatas que el director Néstor Zadoff califica como emotivas y virtuosas, especialmente para el tenor y el barítono
julio 26, 2026
A las 18 horas del domingo 26 de julio, el maestro argentino conduce a los solistas Andrea Aguilar, Evelyn Ramírez, Gonzalo Quinchahual y Patricio Sabaté, junto al Coro y Orquesta Bach Santiago, en las cantatas BWV 9, BWV 107 y BWV 178.
Con más de 40 años de trayectoria, el director argentino Néstor Zadoff dedica también parte importante de su tiempo a la docencia. Es académico del Departamento de Artes Musicales de la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires.
A nuestro país ha venido varias veces, justamente, a enseñar, especialmente en la Universidad Católica. Sin embargo, ahora ha retornado para ser parte del ciclo Bach Santiago.
El concierto que dirigirá, este domingo 26 de julio, marcará igualmente el retorno de este monumental proyecto a la Catedral Metropolitana de Santiago, y en la celebración de su patrono. Así, será parte de la Fiesta de Santiago Apóstol.
El 12 de octubre de 2025, el Ciclo Bach Santiago debutó en la Catedral de Santiago, alcanzando además las 150 cantatas interpretadas.
«Este concierto significa mucho porque Bach es uno de los grandes de la música y va a sonar a través de sus cantatas en este templo que tanto queremos, un día después de que celebremos al apóstol Santiago, patrono de nuestra ciudad y patrono de la iglesia de Santiago», comenta el deán de la Catedral de Santiago, Héctor Gallardo.
«Escuchar a este este autor siempre es una experiencia notable, especialmente en la catedral. La música siempre es expresión de lo inefable y acoger lo inefable en un templo como la catedral es macanudo», agrega el sacerdote. Explica, además, que en esa iglesia está recibiendo donaciones para los damnificados por los temporales, de modo que invita a hacer una ayuda también en esta ocasión.
El deán de la Catedral de Santiago, Héctor Gallardo, en un previo concierto.
El debut del monumental proyecto en esa iglesia, en octubre de 2025, fue ovacionado, en octubre pasado y con más de 650 asistentes. «Bach llena la Catedral: un proyecto que sigue creciendo», consignó El Mercurio (ver) y LUN destacó la «absoluta solidez organizativa» del ciclo y que éste «ha mostrado excelentes avances en su desarrollo, dejando importantes hitos celebratorios» (ver).
Bach Santiago 59 se efectuará a las 18 horas del domingo 26 de julio, en Plaza de Armas 498, con inscripción gratuita. Además, se transmitirá en directo en musica.uc.cl. Se interpretarán las cantatas BWV 9 Ahora llega nuestra salvación, BWV 178 Si Dios, el Señor, no estuviera con nosotros y BWV 107 ¿Por qué te afliges?.
Los cuatro solistas que actuarán este domingo 26 de julio, en una entrega previa del Ciclo Bach Santiago.
Actuarán como solistas la soprano Andrea Aguilar, la mezzosoprano Evelyn Ramírez, el tenor Gonzalo Quinchahual y el barítono Patricio Sabaté. Con estos cantantes se completará el octeto vocal que estará a cargo de los corales y que integra también a Pilar Garrido, Valeria Vega, Ricardo Uribe y Rodrigo Quinteros.
La orquesta la conformarán los profesores de Música UC Guillermo Lavado, Karina Fischer, Eugenio Cáceres y Miguel Ángel Muñoz y el estudiante de fagot del Instituto de Música UC José Ramírez, además de los alumni UC Camila Navia y Josué Garay en violín y contrabajo, respectivamente, además de intérpretes invitados.
Andrea Aguilar y orquesta, junto al director invitado en el ensayo del 22 de julio.
«Estas tres cantatas no son de las que normalmente se hacen en conciertos habituales. Es decir, es un repertorio casi virgen: las cantatas BWV 9, BWV 107 y BWV 178, son muy distintas entre las tres. Al mismo tiempo tienen lazos en común y las tres son muy emotivas, con pasajes de alta dificultad para los solistas, especialmente los varones, y con pasajes de mucha fuerza y potencia coral», adelanta Néstor Zadoff.
Doctor en Musicología por la Université François Rabelais de Tours, está cumpliendo 25 años como director del Grupo Coral Divertimento, y con el cual aborda desde el Barroco hasta la actualidad, en una intensa actividad concertística. La última vez que vino a la Escuela Internacional de Profesores Visitantes de Música UC, fue el año pasado.
Néstor Zadoff, en una actividad docente que desarrolló antes en el Instituto de Música UC.
¿Cómo ha sido la experiencia cuando ha venido a enseñar al Instituto de Música UC?
«La experiencia fue siempre muy positiva. Yo fui íntimo amigo del maestro Víctor Alarcón, a quien le voy a dedicar públicamente este concierto del domingo, porque él ha sido el gestor de este ciclo. Fui cuatro veces a hacer el taller de verano en la Católica y el resultado siempre fue muy lindo, con 80, 100 personas en el coro. Realmente fue muy, pero muy positivo desde el punto de vista humano y artístico. También fui a dictar cursos, estos dos últimos años, debía haberse continuado este año, pero parece ser que por un tema de presupuesto no fue así. En Argentina soy hace casi 20 años el titular de la licenciatura en Dirección Coral y es un estudio muy profundo el que se hace, que va mucho más allá de la técnica de ensayo en los coros de diferentes tipos. Hay materias que complementan la formación del director de coro; en la Universidad Nacional del Arte tenemos tres materias que se llaman Morfología Coral 1, 2 y 3, en donde yo soy el titular también de la materia y en donde se trata todo aquello que tiene que ver con la interpretación, desde el Renacimiento hasta las obras últimas que se están componiendo, con las diferencias entre un estilo y otro, el tipo de sonido coral, las complejidades, el tipo de contrapunto que hay en una y otra. Y eso fue lo que yo hice en los dos años anteriores cuando fui a Chile. Siempre fue muy positivo, siempre hubo mucha gente. Es más, he tenido varios alumnos que han venido a Buenos Aires a estudiar conmigo dirección coral en los últimos seis o siete años».
José Ramírez, estudiante de fagot, y la pianista acompañante de las cátedras de viento madera del Instituto de Música UC, en ensayo del 22 de julio.
Fantástico. Me llama la atención que su coro, el Grupo Coral Divertimento, justamente hace un repertorio que va desde el Renacimiento hasta la actualidad, y eso no es tan habitual, ¿no? Cuál es el convencimiento que usted tiene respecto de la importancia de abordar los distintos repertorios y estilos en el mismo conjunto coral?
«Si bien cuando yo fui seleccionado para dirigirlo, hace 40 años, Divertimento era un coro a cappella con el cual hice música de distintos periodos, desde el Renacimiento hasta música popular, hace ya 30 años me dedico exclusivamente al repertorio sinfónico-coral, al repertorio de oratorio. He hecho muchas cantatas de Bach y he hecho la Misa en Si menor, pero este año voy a hacer el Stabat Mater de Dvorak, una obra del siglo XIX. En este momento, es un coro sinfónico. Pero al mismo tiempo yo esencialmente preparo a mis alumnos para que dirijan coros a cappella, y ahí ellos tienen una formación en donde el repertorio anual de cada añ incluye obras desde fines del XV y inicios del XVI hasta arreglos de música popular, pasando por música contemporánea».
Néstor Zadoff tiene una intensa actividad con su conjunto, Grupo Coral Divertimento.
Yo entiendo, por ejemplo, que en la enseñanza es importante pasar por todos los repertorios. Pero cuando un conjunto lo hace, se vuelve más dúctil. ¿Qué es lo que ganan los músicos de coro y el instrumento coro cuando se hacen más repertorios?
«Bueno, ganan mucha ductilidad y además, si su director es alguien debidamente informado, aprenden los estilos, las diferencias. No es lo mismo cantar un lied de Brahms que cantar un madrigal de Monteverdi. No sólo son sonidos diferentes, sino que hay una estética vocal diferente. En la música del Renacimiento, el coro y el director tienen que cuidar mucho a la gente que tiene un vibrato muy ostensible, que sería operístico, pues el tipo de sonido para ese periodo es diferente. Yo también fui director 30 años del Coro Nacional de Jóvenes, que fue uno de los mejores coros argentinos, el más premiado, que era un coro a cappella que también podía, por pedido de la Sinfónica Nacional, preparar repertorio sinfónico-coral, para maestros internacionales y argentinos. Siempre hice un repertorio básicamente a cappella, desde el Renacimiento hasta el concierto de Schnittke para coro a 16 voces en ruso. Así que es muy importante que un coro tenga esa ductilidad».
Ensayo del 22 de julio: en primer plano, el concertino Miguel Ángel Muñoz.
¿Qué representa para usted este debut en el ciclo Bach-Santiago? Muchos de los músicos con los cuales va a participar seguramente los conoce, como Andraa Aguilar…
«Primero, es un honor, para empezar. Para seguir, es un desafío, porque por supuesto que conozco a varios, Andrea Aguilar es muy amiga mía, y pedí específicamente que ella sea la solista, es una excelente solista. Yo no participé en la elección del material humano del que voy a disponer, pero sé que son todos muy buenos músicos y tengo plena confianza. Así que estoy muy entusiasmado. Y además, un detalle mayor, es que ninguna de estas tres cantatas las he dirigido antes. Así que, además, es un desafío».
Usted ha dirigido mucho Bach, ¿no? ¿Qué podría decir sobre la riqueza del lenguaje de Bach y sobre cuáles características de sus grandes obras sinfónico-corales, por ejemplo, que es lo que usted más ha hecho, están también en estas cantatas?
«Estas cantatas tienen partes solísticas de gran complejidad. En términos operísticos se dice que son arias de furore. El tenor y el bajo tienen arias de furore en dos de las tres cantatas. Hay un dúo muy bello y difícil también de soprano y alto. O sea que, en cuanto a las partes solísticas, es de un nivel absolutamente top, de un nivel altísimo de dificultad y de belleza. Las partes corales tienen también bastante tarea; el primer y último movimiento son siempre corales. Acá hay una en donde hay uno adicional en el medio, que es en la última, en la BWV 178. O sea que es muy variado. Ahora, las tres cantatas tienen orquestación diferente; una tiene dos oboes y dos flautas.; otra tiene dos oboes de amore solamente, que es un instrumento antiguo, y siempre está el cuarteto de instrumentos de cuerda, violín uno, dos, viola y chelo. Así que es todo muy variado, muy bello, muy profundo, y que vale muchísimo la pena ir a escucharlo».
En el ciclo Bach-Santiago participan músicos profesionales, profesores del Instituto de Música UC y también invitados así como estudiantes o recién titulados. ¿Le gusta esa combinación, que representa un punto importante del proyecto como lo pensó Víctor Alarcón, que jóvenes estudiantes pudieran ir participando y conocer a Bach desde temprano?
«De hecho, algunos que fueron estudiantes, incluso míos, ahora van a cantar. O sea que eso ya se está cumpliendo».
Por Romina de la Sotta Donoso | 24-07-2026 | Publicado originalmente en musica.uc.cl.
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