Romántica, edificante y melancólica: Música UC estrena versiones de cámara de icónicos ciclos de lieder de Robert Schumann
julio 6, 2026
REPORTAJE.- Con la dirección de Felipe Ramos Taky y la voz de Patricio Sabaté, se interpretará el 7 y 8 d ejulio Amor de poeta y también Vida y amor de mujer, con la voz de Claudia Pereira. Participa un ensamble de profesores, estudiantes e invitados de Música UC y se suma una canción, también orquestada, de Lili Boulanger.
La 62a Temporada de Cámara UC vuelve a sorprender y distinguirse en la escena nacional en su sexagésimo segunda edición, con el programa «Poesía y música: Schumann y Boulanger».
Dos de los más icónicos ciclos de lieder de Robert Schumann y una canción de Lili Boulanger serán interpretados en versiones de cámara que nunca se han escuchado en nuestro país. Se trata de Dichterliebe y Frauenliebe und Leben las orquestaciones del compositor alemán, en arreglos de Wolfgang Renz, además de una canción de la francesa Lili Boulanger, también orquestada.
Los conciertos se efectuarán a las 19 horas del martes 7 de julio en el Teatro Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita) y el miércoles 8 de julio en el Centro Cultural GAM (Alameda 227, inscripción gratuita.).
El programa fue diseñado por el profesor de Música UC Patricio Sabaté, barítono que actuará como solista, al igual que su colega, la soprano Claudia Pereira, junto a un ensamble de diez intérpretes, con la dirección de Felipe Ramos Taky.
«Me motivó sacar adelante este programa porque no se ha hecho nunca en Chile un concierto Schumann de esta categoría. Es un gran desafío hacer por primera vez un par de ciclos tan íntimos y tan potentes como Frauenliebe und Leben y Dichterliebe, con arreglos que nunca se han escuchado en el país, al igual que la canción de Boulanger en el arreglo que se le solicitó a Florencia Novoa», explica Patricio Sabaté.
«Es muy motivante correr los límites del conocimiento y de las experiencias interpretativas», agrega el barítono.
Patricio Sabaté, barítono, en una entrega del Ciclo Bach Santiago. Volverá al ciclo a fines de julio, con la batuta de un maestro argentino. «Es un honor para mí poder ser dirigido por Néstor Zadoff, él es un referente de la dirección, es un gran arreglador coral», expresa.
¿Cuáles son las principales características y los mayores desafíos para el solista en Amor de poeta de Schumann?
«Probablemente Dichterliebe sea sea el uno o uno de los ciclos más íntimos de Schumann, lo que implica el desafío de transmitir esa intimidad a través de los textos: la pesadumbre del poeta, desde que habla del amor de su amada, pasando porque su amada se va a casar con otro y él escucha las canciones que deberían ser para él, pero son para otro. Ese poeta pasa luego un tránsito de locura y el ciclo termina con este deseo de enterrar en un gran sarcófago todas sus penas, y de que vengan los gigantes a ayudarle a lograrlo. Para mí fue una sorpresa cuando los arreglos de Wolfgang Renz llegaron a mis manos porque no pensé que podría transmitirse toda esa intimidad en una conformación orquestal como la que él propone».
¿Siente afinidad con el repertorio romántico, y con Schumann en particular?
«Sí. Schumann es un compositor que me ha tocado cantar en varias oportunidades. Te saca un poco de esta externalidad que aveces tienen algunos repertorios y te retrae hacia lo más íntimo. Sí, la verdad es que siento mucha afinidad».
Respecto de la afinidad, opina también la soprano Claudia Pereira: «Creo que la mayoría de los cantantes, sobre todo en ciertas etapas de nuestra carrera, sentimos una afinidad con el repertorio romántico porque se enseña mucho yb es muy recurrente en el inicio de la carrera profesional. Schumann, en particular, desarrolla una gran simbiosis entre el color de la voz y el texto y con eso enseña profundidad musical. A pesar de que en esta etapa de min carrera he tenido mi norte y mi expertise más puestos en el siglo XX y sus distintas corrientes, que es algo que me fascina mucho, el romanticismo es un género al que un cantante vuelve cada tanto y con cierto cariño».
Frauenliebe und Leben, recuerda la profesora, «lo hice una única vez en 2014 y tal vez no lo volví a repetir porque lo hice en unas circunstancias personales muy particulares. Creo que la vida nada es por azar y me tocó vivir este ciclo desde muy cerca: una persona de mi familia muy importante para mí, casi de mi edad y desgraciadamente aquejada con una enfermedad terminal me regaló la posibilidad de de vivir juntas este último año de su vida justamente 2014. Ella falleció el 21 de octubre faltando 10 minutos para el 22 de octubre que era el día en que por primera vez yo hacía Amor y vida de mujer. Después de dedicarme toda esa noche a preparar su despedida, logré que ella fuese en camino a nuestra tierra natal, en la Cuarta Región, donde sería su lugar de descanso final. No suspendí el concierto y fue muy especial porque cada uno de los números de este ciclo representa una etapa en particular de la vida de una mujer y ella, que había partido hace unas horas, fue una mujer que vivió cada una de esas etapas: salió de la pubertad, pasó por el enamoramiento, se casó, vivió la maternidad con la única diferencia de que en vez de vivir el abandono por la muerte de su ser amado, desgraciadamente fue ella quien partió. Fue un regalo que ella me dio, y ese concierto lo sentí como un homenaje a la vida a la vida y al amor de esa mujer que estaba partiendo en ese mismo día. Terminado ese concierto, obviamente emprendimos con el resto de familia camino a nuestra tierra natal a darle su despedida».
¿Cuáles son las principales características y los mayores desafíos para la solista al abordar Amor y vida de mujer de Schumann?
«No es un ciclo para principiantes, por supuesto, pero no requiere virtuosismo vocal, sí expertise, porque es un ciclo que está más bien relacionado a la narrativa de los contenidos de cada uno de los números, entonces acá el desafío es cómo la voz se pone al servicio de hacerlas vivenciales. O sea, el salir de la adolescencia, el enamoramiento, vivir el matrimonio, el entregarse a otra persona, vivir la maternidad y finalmente enfrentar la viudez. Son etapas muy marcadas que requieren principalmente un control extremadamente flexible del fraseo y una coloración que vaya con cada una de las etapas. Y en esta versión en particular hay una dificultad mayor, ya que a diferencia de la partitura original de Schumann, que está escrita como un típico canto-piano, en este caso el piano está desarrollado en un ensamble instrumental, lo que aumenta la complejidad para lograr la simbiosis de voz, palabra y música. En el fondo, la voz debe transmitir con cierta naturalidad las emociones y la sensibilidad, evitando caer en una exageración dramática o escénica, porque es un género lead camerístico,. Y tampoco puede caer en la monotonía de la expresión; en esta obra la inteligencia musical y la interpretación son tan importantes como la calidad y la calidez de la voz».
Entiendo que usted también interpretará, con el ensamble, una canción de Lili Boulanger, en arreglo de Florencia Novoa. ¿Qué le gustaría comentar al respecto?
«Interpretaremos Parfois, je suis triste de Clairières dans le ciel de Lili Boulanger, que es uno de los trece poemas que están en el ciclo de la compositora. Esta canción, que se llama A veces estoy triste, ocupa un lugar importante dentro del ciclo porque tiene un carácter principalmente introspectivo. Y la escritura vocal exige un dominio importante en el manejo de la sutileza del color tímbrico de la canción y también exige un nivel de legato importante. Por lo tanto, es un desafío técnico. Esta canción es tremendamente hermosa y el arreglo es de mi exalumna de canto Florencia Novoa, quien es una maravillosa compositora y con quien durante su carrera de pregrado en canto hicimos muchas obras de Lili Boulanger. Me resulta muy significativo interpretar esta canción y en ese arreglo para ensamble».
En las dos funciones de «Poesía y música: Schumann y Boulanger», además de los profesores Pereira y Sabaté como solistas, actuará un ensamble de diez intérpretes, entre ellos, los académicos de Música UC Miguel Ángel Muñoz y Guillermo Lavado, y los estudiantes de pregrado Marcos Guineo en clarinete, y Luciano España en viola, la estudiante del magíster Michelle Lepicheo en violonchelo, además de los titulados en Música UC Makarena Mendoza, violinista del Cuarteto Austral, y el contrabajista Josué Garay. Se suman tres invitados, todos de la Sinfónica Nacional de Chile: el oboísta Leonardo Cuevas, el cornista Thiago Martins y la fagotista Melodía Baeza.
La dirección será de Felipe Ramos Taky. Para él, contraponer dos ciclos icónicos de Schumann y una canción de Boulanger es interesante porque «son distintas versiones de lo que es la canción de arte, lied, chansson o art song. Yo creo que Lili Boulanger la llevó mucho más allá, porque las canciones de su ciclos son más difíciles, tienen más complejidades que resolver. Y los dos ciclos de Sschumann son absolutamente de repertorio: todo el mundo va a reconocer algo».
Muestra el tránsito vital de una mujer del siglo XIX desde su primer amor hasta que pierde a su esposo. «Todos los lieder son distintos porque la obra va progresando hacia un lugar metafísico. Y, a diferencia de muchas canciones de Schubert, no son tan estróficas. Es decir, no es la misma melodía que se repite tres, cuatro, cinco veces con distintos textos, sino que cada canción tiene su propia composición desde un comienzo hasta el final. Eso le da mucha riqueza. Y creo que en la versión de cámara gana».
Frauenliebe es un ciclo muy vivaz y va hacia adelante, es vital. El personaje quiere construir algo, es entusiasta, y aunque en cierto momento ella teme perder algo tan hermoso que tiene, el desamor no llega sino hasta el final. Hay que recordar cosas que hoy son impensables: una mujer en Alemania en el siglo XIX tenía una perspectiva de vida alta si se casaba ‘bien’. Efectivamente, podría vivir más años, más hijos sobrevivirían, viviría en una casa y podría ir a una plaza el domingo sin que la agredieran por estar sola. Eran muchas cosas»
Dichterliebe, al contrario, «es un ciclo muy melancólico. Lo hemos visto en los ensayos, Patricio Sabaté nos indicaba que debíamos bajar el volumen, que había que hacerlo casi como mirando a través de la niebla, pensar que está lloviendo, y tú estás llorando, que todo es borroso y no ves futuro. Es una visión muy melancólica y romántica, definitivamente dolorosa. Hay muchos estados de ánimo ahí: rabia, pena y melancolía».
Lili Boulanger es una persona muy espectacular porque en su momento fue innovadora, tenía muy buena filigrana, era una muy buena compositora y murió muy tempranamente, ¿no?
«Eso es lo que le sucede a ella, que muere muy tempranamente. Sí, yo la he ido descubriendo de a poquito. Empecé con unas obras para coro que hicimos hace unos tres años. Y ahora le pedimos a Florencia Novoa, que hiciera los arreglos de este ciclo. Ella ya las había orquestado en Ginebra y las cantó de hecho, con una orquesta grande. Y ahora tuvo que reducirlas para el grupo de cámara que tenemos acá. Finalmente vamos a interpretar una sola canción, Parfois, poor un tema de duración de los conciertos. Y va a actuar como una bisagra entre los dos ciclos.
«La escritura de Boulanger, en cierto sentido, es mucho más futurista en el sentido de que, estando en el siglo XIX, ella estaba pensando mucho más adelante de su época. De partida, no tiene un centro tonal claro, son canciones más vanguardistas», cierra el profesor Ramos Taky.
El profesor Ramos Taky acaba de dirigir dos funciones de la 4a Temporada Música UC para Niñas y Niños, el sábado 4 de julio, a tablero vuelto, y después de estos conciertos de la 62a Temporada de Cámara UC tendrá un nueva fecha del proyecto.
La sesión inaugural contó con 600 asistentes en la Catedral de Santiago. «A la gente le interesó que realmente fuera algo interdisciplinario, les gustó que se pudiera ver música, historia, arquitectura. Entonces quedamos bien contentos. La próxima sesión se dedica a Perú y vamos a estrenar obras de dos colegas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. De hecho, me acaba de confirmar Nilo Velarde, que vendrá a Chile entre el 12 y el 16 de julio, y va a presenciar acá su estreno. El otro compositor es Bertrand Valenzuela», reflexiona.
Esa jornada será el 15 de julio, a las 19 horas, nuevamente en la Catedral de Santiago. De Nilo Verlard se pondrá en escena Meng Chiang, que se inspira en la inmigración china en Perú, y Agonía de Rasu-Ñiti, que se inspira en la vida de un danzante de tijeras andino. De Bertrand Valenzuela, se interpretará una escena y un aria de Santa Rosa de Lima. Como solistas actuarán el tenor Gonzalo Quinchahual y la soprano Fanny Becerra. «La orquesta de cámara es bien interesante porque tiene una sonoridad barroca, ya que ambos compositores pusieron en sus partituras instrumentos como el laúd, la viola de gamba y el clavecín, que son instrumentos propios de otra época», cierra el director.
Respecto de la relevancia para los estudiantes de la UC de poder contar con maestros que demuestran en el escenario cómo se hace efectivamente aquello que enseñan, en virtud de sostener un estándar propio del Instituto de Música UC como una entidad formadora de referencia en nuestro país, Patricio Sabaté asegura que «uno puede decirle a los estudiantes cómo se deben hacer las cosas o cómo no se deben hacer; hay varios caminos para enseñar, la verdad, pero cuando los profesores están adelante y pueden hacer el mismo repertorio que le están pidiendo a los alumnos, esto se transforma en una educación a través del ejemplo que creo que es la mejor forma de llegar a los estudiantes».
Para la profesora Claudia Pereira es «tremendamente importante» enseñar con el ejemplo. «Para un alumno debería ser importante ver cómo su maestro aplica aquello que se trabaja, se conversa o se discute en clases. Para mí fue sumamente importante estudiar con un profesor que tenía una activa vida artística en los medios nacionales e internacionales. Constantemente iba a ver sus ensayos, sus conciertos y creo que gran parte de lo que aprendí no fue sólo en sus clases; yo aprendí muchísimo de verlo a él en el ejercicio profesional de su carrera. Eso es algo que no siempre se da y que cuando se da uno debe aprovecharlo, tanto como profesor hacia el alumno», explica la soprano.
En la UC, indica la soprano, se enseña lo que se investiga. «Cada vez que enfrentamos una partitura, un personaje o un diálogo musical con nuestros colegas, hay una investigación, tanto desde lo técnico como desde lo estilístico o lo interpretativo. Hacemos todo un recorrido para llegar a entregar lo que entregamos en el concierto y eso es precisamente lo que quisiéramos inculcar en nuestros alumnos, que la música debe ser siempre producto de la búsqueda de un contenido de la misma, no del sonido meramente tal sino del objetivo de ese sonido, qué es lo que dice la música, qué es lo que comunica, qué es lo que significó para el compositor, qué es lo que significó en su época, por qué usa esas palabras y no otras en el caso de los cantantes y eso es un trabajo de investigación y ahi está la razón del porqué soy intérprete: lo que yo haré es producto de un largo pensamiento, no sólo del instinto. Ésa es la diferencia entre hacer de esto una profesión o un hobby».
Por Romina de la Sotta Donoso | 05-07-2026 | Publicado originalmente en musica.uc.cl.
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