Pianos y percusiones: con obras emblemáticas del siglo XX cierra Temporada de Cámara UC 2025
octubre 27, 2025
Makrokosmos III del compositor estadounidense George Crumb, y versión para dos pianos con la percusión original de La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky abordarán el 28 de octubre en CEO los profesores de Música UC Liza Chung, Gerardo Salazar y Joaquín López más el académico UChile Jorge Pepi-Alós.
Dos obras de una fuerza rítmica y de una riqueza tímbrica excepcional serán interpretadas en el cierre de la 61a Temporada de Cámara UC. Con una sola función, se escuchará Música para una Tarde de Verano, creada en 1974 por el compositor estadounidense George Crumb, y una emblemática partitura que abrió el camino a la música contemporánea, compuesta seis décadas antes por Igor Stravinsky: La Consagración de la Primavera.
El formato será de dos pianos y dos percusionistas y actuarán tres profesores del Instituto de Música UC: la pianista Liza Chung y los percusionistas Gerardo Salazar y Joaquín López, además del pianista invitado Jorge Pepi-Alós, académico de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
El programa «De disociaciones y relatos» tendrá sólo una función, a las 19:30 horas del martes 28 de octubre, en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita).
Fue diseñado por Gerardo Salazar, quien además de ser académico de Música UC es solista de timbal de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile e instructor en la FOJI.
«Pensé en una experiencia que despertara sentidos, abordando para ello obras emblemáticas de la música de cámara, y que se tradujera en una velada inolvidable, con creaciones consideradas hitos en la música de tradición escrita. Ésa es la base de la elección del repertorio para este programa», comenta el percusionista.
«Crumb fue un innovador en el uso de la notación musical y las técnicas extendidas, como resultado de su búsqueda de crear sonidos únicos»
Gerardo Salazar
Respecto de la relevancia en la historia de la música de George Crumb (1929-2022), hay absoluta coincidencia.
«Crumb fue un innovador en el uso de la notación musical y las técnicas extendidas, como resultado de su búsqueda de crear sonidos únicos. Sus partituras a menudo incluyen indicaciones detalladas para lograr efectos sonoros inusuales. Su obra se caracteriza por la yuxtaposición de estilos musicales dispares», indica Gerardo Salazar.
Igualmente se suma el pianista Jorge Pepi-Alós: «Yo estimo mucho a Crumb desde siempre; es un compositor que representa en Estados Unidos una escuela que podría ser la que tiene Messiaen en Europa, ya que Messiaen es muy religioso y Crumb es muy místico. Además, ha hecho un gran aporte a todo lo pianístico, era un gran pianista. Y por otra parte, tiene un desarrollo del piano después de Cage, que es el más importante que se había hecho hasta el momento».
Entre 1972 y 1979, George Crumb escribió Makrokosmos, una serie de cuatro volúmenes de piezas para piano, que hacen refefencia en su título a uno de sus compositores favoritos, Bela Bartòk y su ciclo Mikrokosmos.
Makrokosmos III, titulada Música para una Tarde de Verano, es justamente la tercera colección de la obra de Crumb y reúne cinco piezas: Sonidos Nocturnos (El Despertar), Wanderer-Fantasía, El Adviento (incluido el Himno para la Natividad del Niño Estrella), Mito y Música de la noche estrellada.
«Makrokosmos forma parte de sus composiciones más célebres, junto con Black Angels y Star-Child«, señala el profesor Salazar.
¿Qué nos puede comentar respecto del lenguaje de Música para una tarde de verano y de cómo se relaciona con Mikrokosmos de Bartók?
«La finalidad pedagógica de Mikrokosmos de Bartók se manifiesta en su estudio sistemático de las técnicas pianísticas, donde el compositor sentó bases innovadoras al fusionar el folclore y el modernismo en un ciclo destinado a la enseñanza. Por el contrario, Música para una tarde de verano de Crumb abandona la estructura didáctica para adentrarse en la música experimental y la exploración sonora. En esta obra, Crumb retoma los avances de Bartók y los lleva a un extremo más radical, explorando el piano como una fuente de sonidos sin límite».
«George Crumb logró combinar una gran sofisticación técnica con una profunda espiritualidad y una búsqueda poética del sonido. Su obra está llena de símbolos, referencias místicas y una relación muy particular con la naturaleza y el silencio»
Joaquín López
El profesor Joaquín López lo complementa. «George Crumb ocupa un lugar muy especial en la historia de la música del siglo XX, porque logró combinar una gran sofisticación técnica con una profunda espiritualidad y una búsqueda poética del sonido. Su obra está llena de símbolos, referencias místicas y una relación muy particular con la naturaleza y el silencio», señala el percusionista.
Música para una tarde de verano, indica, «es una pieza que sintetiza muchos de esos rasgos: el uso del espacio, la exploración tímbrica del piano y la percusión, y la idea de que el sonido puede ser una experiencia casi ritual. Desde el punto de vista interpretativo, representa un gran desafío: no sólo por las complejidades rítmicas y técnicas, sino también por la necesidad de construir atmósferas muy precisas. Cada gesto, cada resonancia tiene un sentido expresivo. Es una obra que exige una enorme concentración y una sensibilidad colectiva entre los intérpretes».
Confidencia que anteriormente ha interpretado dos obras de Crumb, y cómo han sido esas experiencias. «Siempre descubro algo nuevo: nuevas referencias, nuevas formas de producir sonido, de explorar timbres y crear atmósferas. Esa capacidad de reinvención constante es algo que me ha llamado profundamente la atención y que hace que su música se mantenga siempre viva y actual», confiesa Joaquín López.
También Jorge Pepi-Alós tiene experiencia tocando repertorio de Crumb. «A mí me fascina; siempre me gustó; he tocado mucho Crumb, y me gustaría tocar más», asegura. Pero será su primera vez con Makrokosmos III. «La formación es muy compleja, porque los percusionistas tienen un instrumento enorme. Entonces, en países donde hay una infraestructura muy grande, es fácil montarlo, pero esto no es así siempre», agrega.
Música para una tarde de verano, indica, «está relacionado con las estrellas y la noche. Es una obra excelente, una especie de Neoimpresionismo con un lenguaje nuevo».
«La Temporada de la Universidad Católica está súper bien organizada, los músicos son de muy buen nivel y me encanta tocar en ella cada vez que me invitan», asegura Jorge Pepi-Alós.Foto: Música UC.
Advierte que la relación de Makrokosmos con Bartók no es tanto a través de Mikrokosmos, sino a través de la Sonata para dos pianos y dos percusiones. «Fue la primera obra de música de cámara con percusión de la historia donde la percusión no fue tratada como un accesorio de la orquesta, sino que fue tratada como un solista, como si fuera un violín o un piano. Makrokosmos tiene exactamente la misma formación y no se había hecho otra obra después de ésa, con una renovación tan interesante de la formación instrumental».
En cuanto a sus dificultades, menciona que hay un elemento propio de su generación y que es trabajar con el instrumento ‘interno’, es decir, fuera del teclado, pero que esta dificultad técnica no es tal en las generaciones más jóvenes, que ya se exponen a ello en su época de estudiantes.»Crumb tiene una utilización tradicional del teclado, pero que es extraordinaria. Tal como Messiaen, que igualmente fue un tecladista, un organista fenomenal y tuvo una obra para piano muy grande, Crumb también reutiliza la técnica instrumental tradicional de una manera nueva», indica el profesor Pepi-Alós.
El profesor Gerardo Salazar agradece el trabajo creativo en conjunto que han realizado con los otros intérpretes para este concierto. «Me siento privilegiado de colaborar con grandes profesionales de la interpretación y su enseñanza, en la ejecución de un repertorio exigente», asegura.
En general, ¿cuáles son las principales características sonoras del formato de dos pianos y dos sets de percusiones?
«La mezcla de pianos y diversos instrumentos de percusión crea texturas sonoras muy ricas y complejas. La combinación de los armónicos del piano con los diversos timbres de la percusión a través de sus distintas superficies, ya sean metal, madera o parche, permite una paleta sonora muy amplia. Los dos pianos pueden tocar simultáneamente melodías paralelas, contrapunto o acordes, creando una sonoridad densa y plena. En tanto, los dos sets de percusión permiten una gran variedad de ritmos y texturas rítmicas, desde lo más sencillo hasta patrones complejos. Finalmente, esto ofrece resultantes sonoras únicas, que emergen a partir de cierto repertorio pensado para tales fines».
También se refiere a esta combinación el profesor Joaquín López. «Es un formato fascinante porque combina dos familias instrumentales con enorme potencial rítmico, armónico y tímbrico. Los dos pianos aportan densidad, resonancia y una gran capacidad de articulación armónica, mientras que las percusiones amplían el espectro de colores y texturas, desde lo más etéreo hasta lo más contundente. En conjunto, se crea un equilibrio muy especial entre precisión rítmica y libertad tímbrica. Es una formación que exige escucha mutua y una coordinación muy fina, ya que los cuatro intérpretes funcionan casi como un solo organismo. Obras como Música para una tarde de verano o La Consagración de la primavera muestran todo ese potencial», explica el percusionista.
En la 55ª Temporada de Cámara UC, en 2019, los profesores Gerardo Salazar y Liza Chung, junto con el también académico César Vilca y Pablo terraza, entonces pianista acompañante de Música UC, abordaron la Sonata para dos pianos y percusión, de Béla Bartók, en el GAM.
La profesora Liza Chung entrega otra mirada sobre la sonoridad que resulta de esta combinación de este formato instrumental. «Si bien son instrumentos de percusión, incluyendo el piano, existen diversas variedades de timbres y colores que pueden surgir de esta instrumentación, y al duplicar la instrumentación, entrega mayor rango y volumen de lo mencionado anteriormente».
La pianista profundiza en cuáles son los propósitos por los cuales se utiliza esta conformación en cada una de las obras del programa que escucharemos el 28 de octubre.
«En Crumb, como es habitual en su música, se busca expandir y crear nuevas sonoridades en los instrumentos, particularmente en el piano; se utilizan métodos y técnicas nuevas, tales como hacer pizzicati, glissandi, armónicos y también golpes en las cuerdas, incluso colocar un papel sobre ellas para producir un sonido específico y muy novedoso», señala Liza Chung.
«En el caso de la obra de Stravinsky y en particular la parte de los pianos, originalmente escrita para piano a 4 manos, fue concebida para suplantar a la orquesta para los ensayos del ballet. Dada la falta de diversidad tímbrica y sonora de las distintas familias de instrumentos en una orquesta, los pianos tienen el rol de suplirlas de alguna manera», agrega la profesora.
«Son dos obras muy distintas. En Crumb se buscan espectros sonoros a partir de cada instrumento, creando así una atmósfera particular para cada movimiento, mientras que en Stravinsky, la concepción sonora es a partir de los instrumentos de una orquesta»
Liza Chung
¿Cómo dialoga esta obra de Crumb con la versión para dos pianos del propio Igor Stravinsky de ballet La consagración de la Primavera, en particular en esta versión que incluye además la parte original de la percusión?
«A pesar de la similitud en instrumentación, son dos obras muy distintas. En Crumb se buscan espectros sonoros a partir de cada instrumento, creando así una atmósfera particular para cada movimiento, mientras que en Stravinsky, la concepción sonora es a partir de los instrumentos de una orquesta que, a su vez, complementa una coreografía para ballet. Pienso que el público apreciará una gama sonora, tímbrica y rítmica novedosa».
«Hemos devuelto a La Consagración de la Primavera los genuinos sonidos de la percusión; el resultado es una rica paleta de timbres que subraya los diversos caracteres de la música»
Gerardo Salazar
Un elemento muy distintivo y que representa un nítido aporte a la escena musical chilena, es que se escuchará La Consagración de la primavera en versión para dos pianos, pero incorporando además la percusión original de este ballet, incluyendo, por cierto, los timbales sinfónicos.
«A diferencia de la partitura original para dos pianos, que presenta ligeras variaciones casi imperceptibles en su estructura métrica, la versión orquestal de La Consagración de la Primavera que presentamos se ajusta con total fidelidad. Además, hemos devuelto a la obra los genuinos sonidos de la percusión, cuyas indicaciones rítmicas ya estaban incluidas en la versión para pianos. El resultado es una rica paleta de timbres que subraya los diversos caracteres de la música», adelanta Gerardo Salazar.
Joaquín López lo complementa: «La versión para dos pianos de La consagración de la primavera ya es impresionante por sí sola: permite apreciar la arquitectura rítmica y armónica de la obra con una claridad casi analítica. Al incorporar la parte original de la percusión, la versión gana una dimensión mucho más orgánica y física. La percusión devuelve a la obra parte de su energía primitiva, su carácter ritual y su impulso rítmico original. Además, el diálogo entre los pianos y la percusión potencia el contraste de texturas y colores, y acerca la experiencia del oyente a la intensidad del ballet orquestal, pero con la precisión y transparencia propias de la música de cámara».
«En esta versión de La Consagración tuve que realizar varias experimentaciones para poder ejecutar las partes de percusión, ya que interpreto lo que originalmente corresponde a tres percusionistas»
Joaquín López
Esta versión que se dará a conocer ha implicado un rico trabajo de lectura y adaptación que fue notable desde el primer ensayo. El profesor López detalla cómo fue en su caso. «Tuve que realizar varias experimentaciones para poder ejecutar las partes de percusión, ya que interpreto lo que originalmente corresponde a tres percusionistas. Esto implicó diseñar un set de percusión propio, que me permitiera mantener la esencia de las partes originales y lograr un resultado sonoro equivalente, pero adaptado a ser interpretado por una sola persona. Fue un proceso muy interesante de búsqueda técnica y de equilibrio entre fidelidad a la partitura y practicidad interpretativa», revela el percusionista.
Jorge Pepi-Alos, por su parte, aclara que la versión que existe de Stravinsky realmente es un original manuscrito para piano a cuatro manos y que el compositor ruso lo escribió para los ensayos del ballet. «Es una partitura muy de borrador. Yo la toqué a cuatro manos y es muy incómoda, no me imagino cómo hicieron los pianistas para los ensayos del ballet en 1913, porque es monumentalmente difícil. Luego la toqué también a dos pianos sin percusión, con Alberto Rosado, y él ya había modificado ciertas cosas. A uno le dan ganas de agregarle cosas, porque Stravinsky puso lo básico para los ensayos del ballet», asegura.
En este caso, para la 61a Temporada de Cámara UC, indica, «la idea de agregarle la parte de percusión de la orquesta exactamente como está en la orquesta, nos permite eliminar ciertas partes de percusión que están en el piano y agregarle partes orquestales que no están en la partitura. Así que suena muchísimo mejor que cualquier otra versión».
«Son dos obras completamente diferentes, dos mundos completamente opuestos, porque Stravinsky tiene algo muy fuerte, muy potente, contrariamente a Crumb, que tiene algo impresionista»
Jorge Pepi-Alós
El profesor Pepi-Alós explica que «en esta versión que estamos ahora haciendo con Lisa, con las dos percusiones originales, yo modifiqué cosas en el sentido que agregué partes de orquesta que no están en la obra para cuatro manos. Incluso tengo ganas de hacer una versión para dos pianos y dos percusiones».
En cuanto al diálogo entre la obra de Crumb y la de Stravinsky que escucharemos el 28 de octubre, comenta el profesor de la Universidad de Chile que «es genial porque son dos obras completamente diferentes, a 60 años de diferencia histórica una con la otra. Son dos mundos completamente opuestos, porque Stravinsky tiene algo muy fuerte, muy potente, contrariamente a Crumb, que tiene algo impresionista. Se van a dar cuenta porque el instrumental de Stravinsky no tiene nada que ver con el de Crumb. Entonces es extremadamente rico, porque no solamente la técnica pianística de ambos es completamente diferente, sino que las percusiones son como dos mundos opuestos. Encuentro que verdaderamente hay un macrocosmos en el concierto».
Dos de los intérpretes que contrapondrán a Crumb y Stravinsky retornarán sólo en unos días a la programación artística del Instituto de Música UC. Específicamente, al 34º Festival de Música Contemporánea UC. En el caso de Jorge Pepi-Alós, será como compositor: su obra de 2010 Esse Est Percipi (ser es ser percibido) será interpretada por el Ensamble ContemporáneoUC e invitados, con la dirección de Aliocha Solovera, en la jornada inaugural del evento, el martes 4 de noviembre en GAM.
Por su parte, el profesor Gerardo Salazar tendrá tres destacadas actuaciones. Primero, con el Ensamble Percusión Música UC, y con la obra de Aliocha Solovera Re-encuentros, que el año pasado estrenaron en un concierto con el Splash Perkussion NRW (ver nota), y luego con el Ensamble Taller de Música Contemporánea, en el estreno absoluto de El corazón sumergido (2025) de Anselmo Ugarte y en una nueva interpretación de Políptico 1, de Cristian Moralesd-Ossio, que estrenó en septiembre pasado el Hard Rain SoloistEnsemble con un estudiante de Música UC (ver nota).
¿Cuán relevante es para usted abordar también música contemporánea recientemente escrita, en particular chilena?
«Es de máxima relevancia para mí abordar la música contemporánea chilena de tradición escrita. Es un espejo de las inquietudes estéticas de nuestro tiempo. Permite entender las narrativas y el sentir de la sociedad actual. Abordar esta música no solo nos ayuda a entender mejor nuestro propio contexto, sino que también nos permite conocer y apreciar las propuestas chilenas que forman parte del panorama musical contemporáneo mundial».
Por Romina de la Sotta Donoso | Publicado originalmente en musica.uc.cl.
Un brillante programa que ofrecerá con su orquesta para reunir dinero para los damnificados y luego, en el Teatro del Lago, marca el inicio de un año 2026 marcado por grandes apuestas artísticas en Concepción, con hitos de Brahms, Richard Strauss y Messiaen, invitados de primer nivel y Tamara Miller como compositora residente. Apunta a que la orquesta "sea lo más versátil posible" y el equilibrio entre clásicos del repertorio y el diálogo con la creación contemporánea.
La pianista y compositora adelanta las claves de la nueva edición de este evento que parte del 25 de enero y que sumará 18 conciertos en el Teatro del Lago de Frutillar y diez de extensión en diversas localidades. "A mí me encanta cómo quedó esta programación", indica. Destaca que se articulan orquestas regionales con consagradas, y jóvenes músicos con intérpretes de extensa trayectoria, incluso internacional.
El histórico productor de radio Beethoven recibió el Premio a la Música Nacional Presidente de la República en categoría Edición Musical y el primer mandatario presidió la ceremonia. "A veces se piensa que la música docta está estancada en el tiempo. Eso no es así; se está permanentemente creando, las opciones son infinitas. Y tener espacios para reconocerlo es realmente un lujo", destacó.
Será un hito del monumental proyecto iniciado por el profesor Víctor Alarcón y lo protagonizarán el 21 de diciembre solistas y coro y orquesta de estudiantes y profesores de Música UC más invitados. Es el resultado de una alianza con la Fundación Cultural de Providencia, cuyo director ejecutivo, Jorge Andrés González, califica como "un honor". Aquí, el director a cargo, Felipe Ramos Taky, y Evelyn Ramírez entregan claves para la escucha de esta obra que, como indica la mezzosoprano, "te lleva directo a sentir el espíritu navideño".
El álbum reúne obras electroacústicas, todas acusmáticas, creadas a lo largo de un cuarto de siglo y que no son parte de un ciclo, a diferencia de la mayor parte de su producción. Lo lanza el 19 de diciembre en la Sala Isidora Zegers.
Con seis virtuosas intérpretes y una compositora invitadas desde Europa, el miércoles 17 de diciembre se inicia una nueva edición del evento que fundón en 2016 y que tendrá conciertos, clases magistrales, talleres y conversatorios en recintos tan emblemáticos como el Teatro Municipal de Iquique, el Salón Tarapacá y el Estadio Español. Acá, todos los detalles.
Está en el último año de sus estudios en la UC, donde se formó con Luis Orlandini y José Antonio Escobar. El martes 16 de diciembre abordará obras del Barroco, música italiana romántica, nacionalista española y latinoamericana del siglo XX.
El maestro sueco viene a Santiago para trabajar con solistas, el Coro de Cámara UC y una orquesta de profesores y estudiantes de Música UC en el Oratorio de Navidad del compositor francés y dos obras de Ralph Vaughan Williams. Serán dos presentaciones, el 18 y 20 de diciembre en el Templo Mayor UC y en la Catedral de Santiago.
Nicolás Staiger Rubio comenta el concierto aniversario de la Universidad de Chile: una velada marcada por la contundente madurez de una joven solista, una obra con profunda raíz identitaria y el punto dulce de la elegancia de la Sinfonía Linz de Mozart, todo bajo la sólida dirección de Christian Lorca.