Maximiliano Soto Mayorga gana concurso y estrena obra de teatro musical en la Bienal de Múnich: «Es el resultado de, por lo menos, seis o siete años de trabajo»
Maximiliano Soto Mayorga gana concurso y estrena obra de teatro musical en la Bienal de Múnich: "Es el resultado de, por lo menos, seis o siete años de trabajo"
mayo 7, 2026
El 13 de mayo se estrena su obra Xochiyaoyotl, que ha desarrollado con dos creadores mexicanos y que incluye intérpretes, videoart y nuevos instrumentos de cerámica y electroacústicos. En octubre, en tanto, el Ensemble Modern le estrenará una obra. Mayorga Soto, además, fue el único seleccionado en 2025 en el doctorado en Composición en Harvard.
Este año se cumple una década desde que se tituló como compositor en la Universidad de Chile, y además de que estará estrenando en la Bienal de Múnich una nueva creación de teatro musical que además de voces e instrumentos acústicos incorpora también videoarte e instrumentos inéditos cerámicos y electroacústicos.
Esta estupenda posibilidad de exhibir su trabajo en este verdadero epicentro de la ópera y el teatro musical, Maximiliano Soto Mayorga (1991) la conquistó a través de un concurso.
Ha ganado una decena de premios en estos 10 años, tanto en Chile como en el extranjero, destacándose el Busoni de la Academia de las Artes de Berlín. Pero, además, le están comisionando obras en forma creciente: en octubre, por ejemplo, el célebre Ensemble Modern estrenará una ópera del chileno y en dos años más, la Sinfónica de la SWR también estrenará una creación encargada en el festival ECLAT.
Este músico chileno está iniciando, además, un doctorado en composición en la Universidad de Harvard, becado.
Junto con hacer un balance de lo que ha sido esta fructífera década y entregar valiosos antecedentes sobre la obra que se estrena el miércoles 13 de mayo en la Bienal de Múnich, Xochiyaoyotl, Maximiliano Soto profundiza en el contraste con la disyuntiva que vivía hace diez años.
«La verdad es que después de haberme titulado en la Universidad de Chile yo pensaba retirarme inmediatamente de la composición y cambiarme a pedagogía o gestión cultural, pero decidí ir a un último concurso, que fue el de la Academia Chilena de Bellas Artes», recuerda.
Fue en 2016. Maximiliano Soto tenía 25 años y su obra para voz y piano basada en el poema de Elicura Chihuailaf, Los poderes del agua me llevan, obtuvo el primer lugar en el 2° Concurso Carlos Riesco.
«Si ya ganaste ese premio, nos vamos a Europa, vendamos todo»‘, le dijo su esposa entonces. Allá pudo seguir estudiando: hizo un máster en la Hochschule für Musik de Freiburg, con Johannes Schoellhorn. Para sobrevivir financieramente, ha contado que limpiaba la basura en un hogar de ancianos.
Lo contó en una entrevista que le hicieron del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, cuando se había convertido en el primer hispanohablante en recibir el Premio Busoni de la Academia de las Artes de Berlín, en 2024.
Antes de eso, había obtenido ya varios reconocimientos. «Fui uno de los pocos que ganó dos veces el premio para estudiantes de la Orquesta Sinfónica SWR de Friburgo y Stuttgart», apunta. Esa agrupación le estrenó ROTO (2024)y Lindes (2021).
Se suman entre otros, el Pulsar 2018 – por Ruego a una mariposa me acompañe en esta travesía- el TONALi en 2020- por …figuras en la escarcha– y el Ibermúsicas 2023 – por Mordedura de Óxido, además de becas y residencias.
Asimismo, recibió en 2022 y 2024 el Ad Libitum Prize que otorga la Fundación Cultural Winfried Böhler por sus aportes en el ámbito de la creación para niños y jóvenes: ha conducido talleres de composición para ellos en distintos espacios de Freiburg, incluyendo un hogar de refugiados.
Ha sido también un muy activo gestor cultural: en Chile, a través de Colectivo Azul, y en Alemania, con el Kompass Ensemble, a través de proyectos tan ambiciosos y poéticos como el que hicieron en plena pandemia: Insekten. Asimismo, impulsó con Macarena Rosmanich un homenaje a Leni Alexander en el año 2021 (ver).
Con más de 65 obras estrenadas, en los más diversos formatos, Maximiliano Soto ha sido publicado por Sikorski–Boosey & Hawkes y por Editorial Nacional.
Y su esposa, que lo apoyó tan decididamente con esta mudanza a Europa que implicó posibilidades formativas accesibles, ¿trabaja también en el ámbito artístico?
«Es musicóloga y actualmente está haciendo su máster en la ciudad de Würzburg».
Maximiliano Soto Mayorga. Foto: Elza Loginova.
La Bienal de Múnich se inicia el viernes 8 de mayo y se desarrolla hasta el 20 en varias y diversas locaciones de esa ciudad alemana. La actual es una edición aniversario y lo es doblemente: se trata de la vigésima edición de este evento y se cumplen cien años del nacimiento de su fundador, el famoso compositor Hans Werner Henze.
De hecho, se ofrecerá la premiere del documental Hans Werner Henze: compositor, comunista, dandy, de Holger Preuße y Philipp Quirin.
Ampliamente reconocida como una plataforma importante para que los compositores puedan montar sus primeras obras escénicas, como fue el caso de figuras como Unsuk Chin y Jörg Widmann, son doce las producciones e instalaciones que tendrán su estreno absoluto este año.
Todos estos montajes son realizados a través de un trabajo conjunto con instituciones como la Deutsche Oper Berlin, Bayerische Staatsoper y Ars Electronica, entre otros festivales.
Maximiliano Soto es el único latinoamericano de los diez compositores seleccionados. Dos son estadounidenses, tres europeos, tres asiáticos y una sudafricana.
Xochillaoyotl, explica el compositor chileno, significa guerras floridas en náhuatl. «Con esta pieza ganamos el primer concurso abierto que ha hecho la Bienal de Múnich en 20 años. Obtuvimos el único premio dentro de 85 postulantes», indica.
¿Qué nos puede decir de esta producción en cuanto a la temática y los recursos sonoros con los cuales trabajó?
«Estamos contando la historia de un niño cuyo destino ya está decidido antes de nacer; va a ser un soldado. En ese sentido, la posición del imperio azteca no nos importaba tanto, más que por el hecho de posicionar a este niño en el lugar de una historia a la que no tenemos acceso. Contar esta historia implica posicionarnos en el lugar de un no saber y ese no saber es, para mí, un lugar donde me gusta estar como compositor. Las guerras floridas eran una práctica política del imperio azteca de la que sabemos mucho y, al mismo tiempo, casi nada. Se juntaban soldados de élite cuya misión no era asesinar al otro bando, sino desarmarlos en una especie de guerra ritual. Finalmente perdía toda la nación del equipo que perdía y eso representaba que posteriormente pasaban a pagar tributo al imperio azteca».
¿Existía una leyenda o un cuento previo sobre ese niño destinado a ser soldado antes de nacer, o es una historia que ustedes crean?
«Ésa es la historia que creamos y la forma de contar la historia es una pieza de teatro musical. Se diferencia de la ópera en el sentido que no tiene un libreto clásico; es una pieza de 60 minutos para la cual tenemos apenas 100 o 200 palabras. La historia se cuenta a través de imágenes y de teatro físico. También a través del sonido mismo y de piezas de vídeo arte».
¿Con quién trabajó en el desarrollo de esta creación?
«La pieza la compuse en colaboración con el dúo de artistas visuales mexicanos David Camargo y Amauta García».
¿Y cómo los conoció a ellos?
«El año pasado recibí la beca de la Fundación del Pueblito de los Artistas de Schöppingen o, en alemán, el Künstlerdorf Schöppingen, donde viví seis meses y donde compartí durante tres meses una residencia con otros 15 artistas entre los cuales estaba este dúo de escultores y video artistas. Durante mi residencia en esa fundación vi el llamado abierto al concurso de la Bienal y les propuse inmediatamente que participáramos porque ya el primer día en que los vi trabajando con cerámicas les pregunté ‘¿Y ustedes hacen instrumentos de cerámica? ¡Podríamos hacer algo!’. Para esta producción, ellos crearon instrumentos de cerámica electroacústicos nuevos, que son los protagonistas de la obra».
Pieza cerámica de referencia para la producción. Foto: Amauta García.
¡Qué interesante! ¿Son varios instrumentos? ¿Son de viento o de varias familias?
«Tenemos tres silbatos de viento afinados microtonalmente, una malla de cerámica de 2 por 2 metros, que funciona como un sonajero gigante, y una gran placa cerámica que es como el equivalente a un tam-tam de la orquesta, pero de cerámica electroacústica y reacciona en vivo conectada a un computador con un programa que programé yo mismo con financiamiento de una beca de trabajo del Estudio Experimental de la Radio de Friburgo».
Me impresiona todo lo que ha estado trabajando y que haya sido en tantos ámbitos, desde, desde la última vez que lo entrevisté (en 2021, ver la nota). Bueno, hablemos sobre este trabajo que va a estrenar ahora primero, después vamos a lo que ha pasado entre medio. En Xochillaoyotl, entonces tenemos estos instrumentos nuevos hechos por una pareja de artistas. ¿Hay intérpretes en escena?
«Es una pieza de teatro musical de cámara que tiene un elenco de siete músicos. El protagonista es un percusionista que llamamos percusionista-performer, en el sentido de que, más que tocar un instrumento, tiene un rol difícil de definir y que está a medio camino de la danza teatro y la música. Es el personaje que acciona estas cerámicas nuevas que creamos. Luego hay una soprano, un contratenor, una guitarra eléctrica, un chelo, un clarinete contrabajo y un percusionista».
¿Cuáles otros recursos hay? ¿Hay proyecciones, por ejemplo?
«Tenemos videoarte. Las piezas cerámicas, que son instrumentos, las posicionamos en un lugar extraño porque también son piezas de arte que han estado en galerías de arte y lo mismo pasa con las piezas de videoarte que normalmente corresponden a la práctica de este dúo en contexto de galería. Así que es una forma extraña de hacer una régie. Porque, en vez de hacer régie, estamos haciendo videoarte o un show que combina video y teatro musical».
¿Qué representa para usted llegar a la Bienal de Múnich, estrenar en ella?
«Para mí es algo increíble, en primer lugar. Y creo que también muy importante para la escena nacional que haya un compositor chileno como ganador de la Bienal de Múnich. Espero que sea el primer paso hacia un futuro en el que pueda seguir componiendo estas historias».
Partitura de Maximiliano Soto Mayorga. Foto: Elza Loginova.
Maximiliano Soto Mayorga cuenta que está desde el 1° de mayo en Múnich: «Estoy trabajando como director musical de la obra y también como regisseur de las escenas de teatro físico».
Las funciones se efectuarán el miércoles 13 y jueves 14 en Schwere Reiter. Ubicado en Kreativquartier -Barrio Creativo- de Múnich es uno de los 16 espacios donde se despliega la bienal. Es una coproducción de la Bienal de Múnich y el Festival Styriarte de Graz (Austria) y David Camargo está a cargo del diseño de escenografía, de vestuario y de instrumentos, mientras de Amauta García son el libreto, los videos y la dramaturgia. Los cantantes son Laure-Catherine Beyers y Johannes Wieners.
Tal como nos adelantaba Maximiliano Soto, su obra fue la elegida entre 85 postulantes en una convocatoria abierta que tenía un eje muy particular: las artes marciales. De ahí que existan recursos de la danza teatro y performativos que evocan los duelos de las guerras floridas: eran combates rituales.
«Recibo este reconocimiento con gran alegría porque es el resultado de, por lo menos, seis o siete años de trabajo. Estuve trabajando a pequeña escala y gracias a la apertura de ese concurso, que antes no existía, he podido presentar mi obra a un jurado que, de otra manera, no habría tenido acceso a ella», reflexiona el compositor.
¿Qué lo motivó a trabajar con el lenguaje nahuatl y con una historia vinculada a las guerras floridas?
«Principalmente fue por el diálogo con los dos colegas mexicanos con los que nos presentamos al concurso, porque la obra visual de ellos está relacionada con ese mundo».
Me quedó dando vueltas lo que mencionó respecto de su gusto por tener pocas huellas de un pasado histórico adelante, ese interés por aquello que no está totalmente descrito o contado, sino que hay que imaginarlo y co-crearlo para contarlo.
«La gran dificultad de trabajar con una historia que se sitúa en este pasado es no caer en el romanticismo de una identidad perdida como algo que podría haber ocultado una verdad más profunda o una libertad más grande, sino que mantenerse en ese lugar al no tenemos acceso y trabajar la música también como ese espacio donde sorprendernos y encontrar secretos para los que no necesariamente vamos a encontrar una respuesta».
Entiendo que usted está haciendo un doctorado en Harvard. ¿Qué lo motivó a ir a Estados Unidos, después de haber estado desarrollando su carrera y estudios en Alemania?
«Sí. Empecé en septiembre del año pasado el doctorado en Composición Musical en Harvard. Después de ocho años en Alemania, me interesé por el programa de Harvard más que nada por la profesora que es la encargada, con quien estoy estudiando ahora, que es Chaya Czernowin. Es la primera mujer que es profesora de composición en ese departamento de música. Además, la beca que ofrece Harvard es muy difícil de rechazar, son seis años con todos los gastos incluidos».
¿Cómo fue el proceso de ingreso a la Universidad de Harvard?
«El ingreso a Harvard es con una postulación como cualquier otra, con la diferencia de que, de cada 200 postulantes, aceptan solo uno al año».
Maximiliano Soto Mayorga (1991).
Vivió en Freiburg desde 2017 hasta el año pasado. En 2015 egresó de la Universidad de Chile y en 2016 vivió en San Fernando, donde trabajó como gestor cultural. «Actualmente vivo seis meses en Cambridge, Estados Unidos, y seis meses me los paso en Europa», revela el compositor. «La beca de Harvard es una residencia artística por dos años y después, en dos años, más empiezo a dar clases también en Harvard», agrega.
¿Y cómo ha vivido el cambio cultural ahora instalándose en Estados Unidos?
«No puedo decir que conozca realmente la realidad cultural estadounidense, porque estoy recién llegado. Pero sí puedo decir que hay diferencias. Cuando uno estudia en Alemania, todo ocurre siempre afuera de la universidad. En cambio, en Harvard no siento realmente que esté viviendo en Estados Unidos, sino más bien en una institución que es incluso mucho más antigua que la concepción de Estados Unidos como país mismo. Me da la sensación imaginaria de vivir en un monasterio; vivo en mi pequeña habitación en una residencia estudiantil que fue diseñada por el mismísimo Walter Gropius. Salgo por la mañana, camino cinco minutos y llego al Departamento de Música donde me hago un café y ahí me paso la mañana. Luego almuerzo en la misma universidad y continúo trabajando en el estudio durante la tarde. Y así se me pasan los meses. Luego regreso a Alemania y sigo trabajando acá».
Hablemos de los lazos con Chile. Estoy consciente de que siempre se han seguido programando obras suyas acá en Chile. Usted, ¿qué quisiera comentar?
«Tal vez lo más importante fue que recibí el encargo de la Orquesta Sinfónica Nacional para reorquestar el Himno de la Universidad de Chile, algo que no se había hecho hace mucho tiempo. Con esa reorquestación se inauguró la nueva Sala Sinfónica. Y lo otro ha sido con la Orquesta de Cámara de Valdivia, que tuve la residencia el año pasado y tuve varios estrenos también. Fue una experiencia excelente».
¿Hay algo más que te gustaría destacar de los futuros proyectos?
«Bueno, lo que se viene en octubre es que tengo mi siguiente ópera. Es una ópera en miniatura de 20 minutos junto al Ensamble Modern en Frankfurt. Se estrena en el marco de la beca de la Fundación Deutsche Bank».
Genial. Es un ensamble tan bueno… ¿Es la primera vez que trabaja con ese ensamble?
«Sí. Y además es una especie de Ópera-Lab que se hace con estudiantes de canto de la Universidad de Graz, en Austria, así que puedo trabajar con voces jóvenes. Luego, el siguiente gran hito es en 2028 porque recibí un encargo de la Orquesta Sinfónica SWR para ECLAT, que es el Festival de Música Contemporánea de Stuttgart».
Siempre estamos escuchando su música, que usted no para de componer y que distintos intérpretes le interpretan constantemente. ¿Cómo ve su estética, la forma en la que se ha ido desarrollando? ¿Cómo ve hoy su propia música?
«Yo siempre pienso en Santiago, en cuando crecí en Santiago. En esos paisajes de ruidos gigantes, intervenidos por melodías extrañas, y he tratado de hacer de mi música también una especie de embutido de ruido y melodía».
El solista de la Sinfónica de Chile y profesor de Música UC constrastará sonatas de Schubert y Beethoven el 6 de mayo. este año el ciclo se efectuará en la Gran Sala Sinfónica Nacional. "Ambas son las últimas obras pianísticas importantes que escribieron, por lo tanto, nos muestran una faceta de madurez y de compenetración con el mundo pianístico tremendas", adelanta.
El 17 y 18 de abril, el percusionista vuelve a interpretar The Messenger con la Sinfónica Nacional de Chile. Es una obra que él estrenó en Chile a mediados de los 2000. "Para mí, es vital seguir enfrentando obras complejas como solista; es una forma de validar la excelencia a través del ejemplo.
Con el Coro del Arzobispado de Santiago y una orquesta de 25 profesores y estudiantes de Música UC, se interpretan Misa de Navidad y Misa Eucarística el 21 y 22 de abril.
Los alumni UC Juan Cristóbal Undurraga y Constanza Sánchez están posgraduándose en Colonia y siguen trabajando en el ámbito administrativo de este conjunto que nació el año pasado y que cuenta con otros cinco integrantes que se están formando o se formaron en la UC.
El 7 de abril en la Parroquia de La Veracruz y el 8 en Providencia, el elenco de Música UC será dirigido por Gerard Ramos en Motetes de Tomás Luis de Victoria, Carlo Gesualdo, Antonio Lotti, Anton Bruckner y Francis Poulenc, algunos con Jorge Bugueño en órgano. Además, con Alejandro Rivasi interpretarán Son of God Mass de James Whitburn.
Fernando Cordella dirige lo que podría ser un estreno en América Latina en tres conciertos gratuitos, desde el lunes 30 de enero al miércoles 1 de abril, dentro y fuera de la UC. Es una obra escrita hace casi 300 años que consiste en siete cantatas para Viernes Santo. Actuarán seis profesores, ocho estudiantes y dos exestudiantes. Aquí, adelantamos las claves de este rescate.
"Cuando hay en común la búsqueda de la calidad, con una voluntad de honrar la música, las alianzas se producen casi espontáneamente", reflexiona Carmen Gloria Larenas, directora del Municipal y Alejandro Vera, director de Música UC, que el proyecto con estas tres funciones "llega a nuevos públicos". Felipe Ramos Taky, apunta que se escucharán cantatas que "están en el corazón de la obra de Bach".
"Si alguien es capaz de cantar, pues es capaz de hacer lo que quiera, musicalmente hablando", asegura este director gallego de 33 años de edad que conducirá a solistas y los elencos de ls UdeC en esta célebre obra. Serán dos conciertos de Semana Santa, el 27 y el 28 de marzo.
Se titula La lsla desconocida y contiene comisiones a Javiera Campos y Camila Leal, compositoras extranjeras ya desaparecidas y otras dos chilenas: Valentina Maza y Carla Judast. La directora revela que en la universidad justificaban la poca presencia femenina diciendo que "quizás no fueron tan buenas como para entrar en el canon musical'. Sin embargo, asegura que cuando "empiezas a indagar (...), te encuentras con que hay una historia que no ha sido contada".