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Música Coral

Lourdes Sánchez: “Me enorgullece colaborar con la UC, una de las grandes universidades de América Latina”

enero 5, 2023

La maestra venezolana, figura clave de El Sistema, está dictando un curso en Chile, invitada por el Instituto de Música UC y dirigirá un concierto gratuito. Directora del Coro Simón Bolívar, con el cual ha recorrido los mejores escenarios de Europa, revela cómo El Sistema sigue formando a un millón de niños y jóvenes.

Lourdes Sánchez: “Me enorgullece colaborar con la UC, una de las grandes universidades de América Latina”

Lourdes Sánchez. Foto: Nohely Oliveros.

Lourdes Sánchez (Caracas, 1964) es directora coral. Ha trabajado en residencia en La Scala de Milán y ha protagonizado giras por Europa, con actuaciones en escenarios tan cotizados como la Alte Oper de Frankfurt, el Lincoln Center de Nueva York y el Festival Internacional de Salzburgo.

En esos sitios y en muchos más, ha actuado junto a agrupaciones dependientes del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, mundialmente conocido como El Sistema, y que fue fundado en los años 70 por el recordado maestro José Antonio Abreu, en estrecha colaboración con una serie de músicos chilenos que habían trabajado con el maestro Jorge Peña Hen, quienes se exiliaron en Venezuela tras el asesinato, en septiembre de 1973 del compositor y director serenense.

«El maestro Abreu confió en mí el crecimiento y el desarrollo de la Coral Nacional Simón Bolívar y ése ha sido mi gran proyecto de vida dentro de la institución», comenta la intérprete.

Lourdes Sánchez está de visita en Chile, invitada por el Instituto de Música UC. Viene a dictar un curso de dirección coral en el programa Escuela Internacional de Profesores Visitantes y mostrará el resultado de diez días de intenso trabajo con sus estudiantes en una presentación que marcará el cierre del Ciclo de Verano 2023 de Música UC el domingo 15 de enero.

Lourdes Sánchez. Foto: Gerardo Gómez.

Sobre este trabajo que vino a hacer a nuestro país, sobre su trayectoria en El Sistema y sobre cómo han logrado seguir formando musicalmente a un millón de niños y jóvenes desde el Estado, a pesar de la crisis que vive Venezuela, Radio Beethoven ha conversado con la directora coral justo antes de que viajara a Santiago.

¿Ha venido antes a Chile?

«Sí, he ido en otras ocasiones, pero ésta es la primera vez que voy con la Universidad Católica. En el año 2000 estuve en la Bienal de Niños Cantores en Viña del Mar, participé en ese festival y fue un encuentro fabuloso con no sé cuántos coros de niños de todo el mundo. Yo tenía un coro de niños en uno de los núcleos del Sistema y tuvimos la gran fortuna de participar en el festival. Unos años después fui un par de veces a La Serena con un coro en el cual yo era asistente de dirección y luego la Academia Allegro de La Serena me invitó a dictar un curso para jóvenes en vacaciones, una especie de campamento coral, que fue muy interesante. También he estado de paso cuando voy a Argentina, porque hacemos escala en Santiago».

Recuerdo que ya participó en la Escuela Internacional de Profesores Visitantes del Instituto de Música UC hace dos años, en plena pandemia y en forma remota.

«Sí, trabajé con los chicos de la Universidad Católica al principio de la pandemia, en enero de 2021. El maestro Felipe Ramos me invitó, e hice un taller como el que voy a hacer ahora, pero fue virtual. Nunca con los mismos logros evidentemente en la virtualidad, porque hay cosas que se pueden hacer, pero otras la verdad es que no. Tal como la música en vivo, que se verdad es en la presencialidad. Ahora finalmente se concreta esta colaboración, luego de dos años de intentos, y esperemos que este curso sea realmente de impacto para los estudiantes».

¿En qué va a consistir su trabajo acá con el Instituto de Música de la Universidad Católica?

«Vamos a hacer dos jornadas. El curso de la mañana va a estar formado por cantantes, coralistas, directores de coros que se inscriben libremente. Para eso seleccioné un repertorio en el que ellos van a cantar y vamos a invitar a los que estén cantando que estudien dirección o que dirigen para que trabajen las obras. No es que yo me vaya a parar a dirigir sola. La idea es estudiar las obras en conjunto y, si tenemos directores que forman parte de ese voluntariado del equipo, vamos a invitarlos también a dirigir y a construir el repertorio juntos. Y el segundo curso, el de la tarde, es específicamente para los jóvenes que forman parte del Diplomado en dirección coral de la UC; ellos tienen un repertorio asignado que es un poco más complejo y son los que van a dirigir. También vamos a trabajar la interpretación y la técnica, vamos a desnudar la música. La idea es que podamos hacer un trabajo colectivo en el concierto, darle la oportunidad a los jóvenes directores para que todos dirijamos».

En el curso que dará en la Escuela de Verano del Instituto de Música UC, ¿qué tan amplio es el repertorio que abordarán? ¿Hay obras latinoamericanas y también europeas, desde el Barroco a la música contemporánea?

«Hay un poquito de todo. Querían que llevara compositores venezolanos, entonces específicamente tomé de una de las escuelas de composición más importantes en el país, que fue la Escuela de Santa Capilla. Es una forma también de que los jóvenes directores conozcan un poco a los compositores venezolanos, y algunas obras contemporáneas con una tendencia hacia lo popular y con la rítmica que caracteriza a la música popular venezolana, pero no son arreglos, sino obras de compositores venezolanos venezolanos. Por supuesto que también habrá obras de la literatura tradicional coral y algunos compositores actuales que son de los más sonados dentro de la música coral. Es bastante amplio».

¿Se distingue la música coral venezolana su riqueza rítmica?

«Sí. Porque sobre todo la música folclórica venezolana es muy rítmica, entonces escogí un par de obras que no requiere acompañamiento instrumental, porque hay mucha música tradicional que requiere el acompañamiento del cuatro, que es es nuestros instrumento típico, pero el no tener ese instrumento limitaría al director que lo quiera hacer en su coro, así que escogí unas obras que son inspiradas en el folclor y que son hermosas y muy complejas, justamente por sus estructuras rítmicas, pero que yo sé que lo podremos trabajar poquito a poco. La idea es que este repertorio los directores lo puedan heredar, es decir, que sea música que esté al alcance de todos para que quien quiera pueda tener la opción de poder trabajarla con su coro».

Entiendo, entonces, que gran parte del repertorio que estudiarán será a cappella y si no, será con el formato tradicional de acompañamiento en piano.

«Sí, algunas con piano y las otras a cappella«.

¿Es interesante para usted venir a trabajar en la Universidad Católica?

«Pues claro que sí, pues es un lugar de una referencia para Latinoamérica en cuanto a la formación académica. Además, los lazos corales que se establecen en eventos como estos, son bien fuertes, bien sólidos. Son espacios interesantes para compartir, para medirnos, para ver lo que hacemos y como Latinoamérica somos un referente ante el mundo en la música coral. Somos un referente importante por los niveles de las agrupaciones y además porque todos somos distintos. Es muy particular el sonido por la ubicación geográfica de nuestros coros, por ejemplo los coros del Caribe son distintos de los coros que están más al sur o de los coros norteamericanos. Pues vamos tendernos la mano, vamos a ayudarnos y vamos a compartir lo que sabemos. Me enorgullece colaborar con la Universidad Católica, que es una de las grandes universidades de América Latina. Creo mucho en el trabajo de equipo, en las redes, en enlazar los proyectos y voy con la expectativa también de aprender de una realidad distinta de la mía, entonces esto es para mí es fantástico, totalmente enriquecedor. Además, supe que van a participar algunos de los alumnos míos que están en Chile, y ansío verlos».

Foto: Pablo González.

Nacida en Caracas, Lourdes Sánchez ha trabajado largamente en El Sistema. Fue directora del programa de coros de la institución y sigue siendo asesora del programa. «Cuando hay proyectos pues siempre consultan conmigo, pero el trabajo administrativo lo delegué. Estuve al frente del programa por quince años. Ahora estoy a cargo en el sistema del programa coral de las agrupaciones profesionales. O sea, yo soy la directora musical de la dirección de gestión orquestal y coral que es de donde dependen las agrupaciones profesionales», explica. 

Así, antes trabajaba en la formación académica en los núcleos, y ahora asumió el compromiso de las agrupaciones profesionales. «El maestro Gustavo Dudamel es el director artístico musical de la institución y él delega en nosotros. La verdad es que la estructura del Sistema es un árbol gigantesco; tenemos un millón de niños amparados por el programa y eso hace que tengamos que ser muchas las personas trabajando en pro del proyecto a nivel nacional», indica.

¿Usted fundó Los Niños Cantores de Venezuela? ¿Cuándo?

«Hace 15 años yo lo fundé, hoy en día tampoco estoy dirigiéndolo, pues uno va abriendo pasos para los alumnos, para las nuevas generaciones. Lo dirige ahorita la profesora Paola Otero, que fue una de mis discípulas, y dentro de los coros infantiles del Sistema es la principal agrupación porque se formó con la intención de tener un coro de alto nivel en la ciudad de Caracas, que permita asumir los compromisos grandes de montajes sinfónico corales, las óperas, de manera que haya siempre un coro que esté a ese nivel para abordar no solamente su repertorio individual a cappella, sino también abordar los grandes proyectos que se generan en la programación a nivel nacional». 

¿Un núcleo corresponde a un territorio geográfico?

«Sí. El Sistema, cuando nace, germina con una orquesta, empezó el maestro José Antonio Abreu que fue el director fundador, y empezó a conquistar espacios en distintas zonas del país. Un núcleo es como una escuela, es el espacio donde conviven los niños que asisten a estudiar. Es la base de formación de una estructura piramidal. Esos niños van creciendo en el núcleo y luego pasan al conservatorio del Sistema o a las universidades, y luego a las agrupaciones profesionales, dependiendo de cómo sea el camino que el niño se traza en el este proyecto. Hay núcleos en todo el territorio nacional; en cada rincón del país hay un núcleo, un lugar donde los niños asisten a estudiar su instrumento, su canto o los instrumentos populares también, de cualquiera de los programas que abarca el Sistema». 

Entiendo que usted es directora de la Coral Nacional Simón Bolívar. ¿qué nos puede decir de esta agrupación?

«Es el principal coro profesional del Sistema. Es un coro conformado por casi cien jóvenes que son estudiantes de canto, algunos de ellos de dirección, y otros con una larga trayectoria coral, y que se han venido formando desde el núcleo, desde pequeñitos en los coros. Han conformado desde hace casi 17 años la Coral Simón Bolívar, un coro que se desarrolló tanto que hace diez años el Estado generó un proceso de profesionalización. Fue la primera profesionalización de un coro estable como una estructura administrativa profesional. Entonces el Sistema vino a darle un espacio como una plataforma también de trabajo para los jóvenes. Tal como los jóvenes que tocan en la orquesta se veían siempre como parte de la Orquesta Simón Bolívar, encaminados a formar parte de una orquesta profesional, pues también se buscó que dentro de los coros el joven cantante también tuviera un camino que pudiera vislumbrarse y dijeran ‘yo quiero cantar en el Coro Simón Bolívar, porque me ofrece una estabilidad laboral, un espacio para yo prepararme, donde me brindan las posibilidades de maestros invitados, de montajes de ópera’. O sea, fue abrirles a ellos un espacio profesional y además laboral. Entonces, luego del coro del Teatro de la Ópera, que es un coro estable, el Coro Simón Bolívar fue el primer coro profesional. Aquí en Venezuela no hay un mercado laboral para los cantantes, porque no hay coros profesionales. Entonces este coro vino a ser el primero al cual los chicos ingresan por audición y tienen su actividad laboral diaria, como un trabajo cualquiera».

La maestra Sánchez y el Coro Simón Bolívar en el Teatro Baralt de la ciudad de Maracaibo, Estado Zuli. Foto: Pablo González.

Entre otras iniciativas, Lourdes Sánchez formó parte del equipo de instructores del programa de Acción Social “Música para Crecer” de la Corporación Andina de Fomento, aportando sus conocimientos a países de Sudamérica; también ha dictado talleres organizados por la Confederación de Coros del País Vasco, el Instituto de Cultura del Gobierno de Yucatán, de Orquestando Armonías de la Filarmónica de Boca del Río de Veracruz, de Orquestas y Coros del Bicentenario de Argentina. Asesora, además, el Proyecto Sistema Grecia, trabajando en los campos de refugiados y con comunidades de inmigrante.

Condujo las primeras giras de la Coral Nacional Simón Bolívar en 2012: en Alemania actuaron en el Chorfest y en la Alte Oper de Frankfurt, también en Kelkheim, Wuppertal y Köln. Igualmente se presentaron en el Lincoln Center y en la Sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, así como en la Sala del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington. En 2013, en el Festival Internacional de Salzburgo ofrecieron un programa a cappella en el Mozarteum de Salzburgo y conciertos sinfónico corales con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela bajo la dirección de Gustavo Dudamel. Ese mismo año, actuaron en el Festival Chorus, en el Southbank Centre de Londres, en una edición que se centró en El Sistema. Además, el Coro Simón Bolívar se convirtió en el primer coro latinoamericano que actuó en el Royal Festival Hall.

El Coro Simón Bolívar en la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música /sede de El Sistema, en Caracas. Foto: Gerardo Gómez.

Entre agosto y septiembre de 2015, participó en la residencia artística de El Sistema en el Teatro alla Scala de Milán, con ocho funciones de La Bohème; dos conciertos sinfónico corales y conciertos en la Catedral de Milán. Celebraron sus primeros diez años con una nueva gira europea en 2016, actuando en recintos como el Teatro Calouste Gulbenkian, la Basílica San Pío X, la Iglesia San Bernadette en Lourdes, la Catedral de Notre Dame, la Capilla Real del Palacio de Versalles y el Auditorio de Radio Francia.

Con la Coral Nacional Simón Bolívar usted ha hecho giras por Estados Unidos y Alemania, y se presentaron también en el Festival Chorus de Londres. ¿Hace cuánto tiempo es su directora?

«Hace 13 años. Estoy casi desde el principio. Al principio lo conformábamos muchos maestros, profesores, directores de los núcleos. Yo en ese entonces dirigía coros de núcleos y tenía a los Niños Cantores de Venezuela, pero luego, por cosas de la vida, a los tres o cuatro años que el coro tenía conformado, cuando todavía no era profesional, asumí la dirección. El maestro Abreu confió en mí el crecimiento y el desarrollo del coro y ése fue mi gran proyecto de vida dentro de la institución. Entonces llevaba simultáneamente, el coro, los Niños cantores y el programa coral que antes se llamaba Sistema Nacional de Coros. Eran tres grandes proyectos, difíciles, hasta que tuve que soltar Los Niños Cantores para dedicarle prácticamente la vida a un coro de tanta exigencia como éste; la dedicación es diaria porque es un coro que permanentemente tiene muchos retos. Aunque hace ya un tiempo el coro ya no ha hecho giras, el año 2022 se hizo una gira nacional y esperamos retomarlas nuevamente luego de la crisis que ha estado sufriendo el país. Las agrupaciones no hemos vuelto a tener actividades internacionales, sin embargo, permanentemente hay nuevos retos con maestros invitados, montajes, repertorios y actividades a nivel nacional. Hasta que el cuerpo aguante, yo estaré al frente del Coro Simón Bolívar, porque realmente ha sido uno de los regalos más bellos de la vida. Artísticamente me ha dado una plataforma fantástica, hemos crecido juntos, y hemos vivido también muchas cosas complejas, con la crisis y con el éxodo masivo de venezolanos al exterior. El coro no estuvo exento de eso: en un período de dos, tres años, hemos tenido más o menos un centenar de cantantes que emigraron del coro y tocó reconstruirlo. Fue un proceso difícil, afortunadamente el Sistema es muy grande, siempre está creciendo y adaptándonos a las circunstancias».

¿Lograron entonces reconstruir el Coro Simón Bolívar, a pesar del éxodo?

«Sí, hoy el coro está a un alto nivel nuevamente. Vivimos durante unos tres años más o menos este fenómeno. Pensemos que en este momento hay más de siete millones de venezolanos que salieron del país por la crisis, por diversas circunstancias, pero mayormente por eso, y el coro y la orquesta Simón Bolívar, como todos, también sufrimos esa debacle tan terrible. El coro estaba conformado por 120 jóvenes, y emigraron cien en tres años, entonces había que abrir audiciones permanentemente para sostener los proyectos y para sostener el coro. Afortunadamente, como todo, con trabajo se logra y hemos permanecido. Hay una nueva generación que es muy buena también, es excelente, son muchachos muy bien capacitados, y seguimos haciéndole ese espacio de formación a nuestros jóvenes, que yo creo que finalmente es la misión».

La maestra Sánchez y el Coro Simón Bolívar en el Teatro Baralt de la ciudad de Maracaibo, Estado Zuli. Foto: Pablo González.

Es impresionante que, a pesar de la crisis, El Sistema siga existiendo, en todas sus dimensiones, en lo instrumental y lo coral, que se sigan haciendo clases, que la gente se siga formando, que sigan teniendo apoyo del Estado. Han salido adelante a pesar de las dificultades, como Sistema.

«Sí, así es. Creo que una de las cosas que más nos han permitido estar firmes ha sido la voluntad de los que estamos acá, pues tenemos la junta directiva que está formada por jóvenes músicos. Cuando el maestro Abreu estaba en sus últimos años de vida, ya enfermo, seguía al tanto y encima de los procesos, formándonos para dejar en manos de confianza el proyecto. Por supuesto que él hace muchísima falta; cuando voy a tomar una decisión importante pienso en qué me diría él o cómo lo haría él porque era una persona realmente extraordinaria. Tenía un gran sentido de proyección y de impacto, era realmente un gerente y un músico de otro mundo. Entonces creo que ha sido clave la voluntad. Por supuesto que hemos tenido que jugárnosla a nivel administrativo, con el Estado y con las empresas privadas, pues hoy en día se ha abierto el proyecto a todo el mundo para solicitar el apoyo. No se trata solamente del apoyo que da el Estado para nosotros, en cuanto nuestros salarios dependen de la Presidencia de la República, tal como dependen muchas instituciones del Estado, sino que es todo lo demás, no es solamente el salario, es el mantenimiento de núcleos, la compra de instrumentos, tantas cosas, mantener toda una estructura a nivel, pues tenemos dependencias en todo el país, y esto requiere de jugárselas mucho, de pedir ayudas, de recibir donaciones, etcétera. Una de las cosas que han resultado muy positivas es que gran parte de los músicos que ahora están afuera, algunos de los cuales están muy bien posicionados en otros países, son también las principales manos ejecutoras y de ayuda para sostener este proyecto vivo. Cuando uno piensa en toda la situación, la crisis y todo, y que dentro de esta situación todavía podemos atender a los niños de manera gratuita, todavía podemos brindarles a ellos educación musical, uno dice caramba, verdaderamente sí es un milagro, es como una tacita de oro en medio quizás de un desastre que está alrededor. Siempre es como una perlita que brilla porque, claro, somos un equipo grande, y esto es tan hermoso que no queremos que caiga, pues».

¿Que parte de los músicos que emigraron sigan apoyando desde el exterior significa que envían plata para que se mantenga el Sistema?

«Sí. Pero no es sólo eso. Es fantástico, porque no es sólo dinero, es apoyo académico, es que vienen a Venezuela a dictar clases, y eso es fundamental, igual que el apoyo moral. También ayudan muchos maestros internacionales en el formato de conservatorio itinerante; recibimos el apoyo de la Fundación Hilti, de Italia, que nos ayuda a traer maestros internacionales y ésa es la puerta al mundo en cuanto a la capacitación docente y la actualización técnica con los músicos. Entonces muchos vienen y no cobran honorarios, o sea, nos dan con su mejor fe y su mejor disposición, todo su conocimiento porque admiran mucho el proyecto. Estas ayudas académicas, morales y espirituales son fundamentales, cuando uno está en estas condiciones, lo valora muchísimo».

El Coro Simón Bolívar en la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música /sede de El Sistema, en Caracas, en junio pasado. Foto: Gerardo Gómez.

Usted me decía que se estima que un millón de niños y jóvenes se están formando en El Sistema. ¿Cuántos calcula que están participando en el área coral del Sistema en Venezuela?

«Hay un cálculo de mitad y mitad, de que hay 500 mil niños cantando. Lo que pasa es que los programas se han abierto cada vez más. Esto nace como un proyecto orquestal y la parte coral era como el hermano menor, siempre agarradito de la mano con la orquesta como gran proyecto, pero n los últimos años El Sistema se abrió hacia la rama popular también, entonces hay niños y jóvenes que se han perfilado en el estudio de la música popular, la música folclórica, el jazz, y eso se ha ido abriendo como un gran abanico de posibilidades de formación. Entonces, por ejemplo, ese trabajo de la música folclórica unió maestros cultores y maestros académicos para estructurar una formación académica del joven que va a estudiar un instrumento folclórico, pero a nivel académico. Yo misma vengo de la música popular, que uno la estudiaba de oído, por imitación, etcétera, pero acá no es así, acá hay una sistematización del estudio de los instrumentos folclóricos; es una corriente bellísima de orquestas de música folclórica, desde niños muy pequeños hasta ya profesionales, así como de la música latino caribeña y esas otras ramas como el rock y el jazz. También hay un programa hermosísimo que atiende a los niños que están en los hospitales, que va específicamente al Anticanceroso y al Hospital Ortopédico y al Hospital Cardiológico. No es que los niños vayan a ser músicos con lo que se les imparte, pero sí se les hace más llevadera esa etapa tan difícil en el hospital y les sa herramientas a las mamás que permanecen horas y horas con el niño en un hospital administrándole un tratamiento. Entonces muchos de esos niños que superan el tratamiento después ingresan a un núcleo, porque se identifican con el Sistema. Eso ha sido hermoso por un lado, triste por otro, porque hay muchos niños, sobre todo en el Canceroso, que fallecen en ese proceso y son situaciones muy duras, pero se les brinda a ellos la mejor permanencia a través de la música. También está el programa de las cárceles, que atiende en algunas prisiones, una en la cárcel principal de mujeres y dos o tres cárceles más que son masculinas, y allí tienen ensambles de orquestas y también de coros. En la cárcel de mujeres tienen una orquesta bailable de música latina, y hay un coro bastante bonito, con los reclusos. Eso también les aliviana la vida y en el caso de algunos reclusos que luego son exculpados, pues son tantas las razones por las cuales alguien puede estar allí, el Sistema busca también la forma de ayudarles a conseguir empleo posterior a su salida. También hay un programa que atiende a las madres y niños en edad neonatal, preescolar y a las madres embarazadas, se les ofrece estimulación en ese proceso. Son programas nuevos; se está atendiendo al niño prácticamente desde antes de nacer, a través de la madre embarazada, y se va estableciendo un camino en eso. El otro programa que también es muy importante es del de educación especial, porque tenemos agrupaciones totalmente incluyentes donde forman parte niños y jóvenes con alguna discapacidad, y eso ha abierto la especialización de muchos maestros de música para trabajar el lenguaje de sistemas de señas, el sistema braille, etcétera. Hay un coro que ha recorrido el mundo que se llama el Coro de Manos Blancas, que es hermosísimo; en realidad son dos coros, un coro que canta con el lenguaje de señas porque son niños que no pueden cantar y otro coro donde hay gente con discapacidad pero que sí puede cantar y sin discapacidad también. Realmente es un coro muy emotivo, muy conmovedor, porque es totalmente incluyente y todos los chicos que están ahí sordomudos, con síndrome de Down, etcétera, pueden formar parte del coro y pueden hacer música. La idea es brindarles un espacio a todos. El maestro Abreu lo que decía era eso, que la música debería ser parte de tu educación, que más allá de que fueras o no músico profesional, que realmente la música sea parte de la vida y tú tengas esa opción de recibir la formación musical como parte de tu capacitación integral. Entonces ésa ha sido la lucha». 

Coordenadas
Domingo 15 de enero, 13 horas. Auditorio del Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300). Concierto del cierre del curso de dirección orquestal de Lourdes Sánchez en la Escuela de Verano 2023 del Instituto de Música UC. El programa se definirá a lo largo del curso, con los participantes y el acceso es liberado, sin inscripción previa.

Por Romina de la Sotta Donoso | 04-01-2023.

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