Homenaje al viento: la segunda vida que conquistó la escultora Alejandra Ruddoff para su obra monumental en Magallanes
diciembre 29, 2025
Gracias al Ministerio de Obras Públicas, esta instalación de acero inoxidable fue completamente restaurada y reinaugurada en la carretera que conecta Punta Arenas y Puerto Natales. "Se nos dijo desde Vialidad 'nosotros nos hacemos cargo de esto de aquí para siempre', lo cual es un hito histórico para Chile", comenta esta artista residente en Berlín, cuya obra fue erigida hace 25 años como ganadora del concurso de la Comisión Nemesio Antúnez.
Alejandra Ruddoff (1960) estudió escultura en la Universidad de Chile, titulándose en 1985 y después se posgraduó – con una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) – en la Academia de Bellas Artes de Múnich. Reside en Berlín desde 2009 y es académica correspondiente de la Academia Chilena de Bellas Artes desde 2019.
Esculturas suyas de gran formato existen en diversos lugares del planeta: Forward II está en el frontis de la sede en Bonn de la DAAD, su trabajo Paz, Amistad y Espacio deTiempo, se erigió en 2011 en Changchun, y su memorial Un lugar para la memoria, lo erigió en 2008 como homenaje a los 70 ejecutados políticos y detenidos desaparecidos en la comuna de Paine.
Homenaje al viento, mide 9 x 2,5 x 118 metros, y está hecha de acero inoxidable. Está inmersa en un clima particularmente adverso, el kilómetro 82,2 de la Ruta 9 que conecta Punta Arenas con Puerto Natales. Allí fue instalada en el año 2000, como premio al concurso que conquistó de la Comisión Nemesio Antúnez el MOP.
El lunes 22 de diciembre, largos meses de intenso trabajo se vieron coronados cuando se reinauguró esta obra monumental, después de haber sido restaurada. Y no sólo eso: el Estado se comprometió a hacerse cargo de su mantención, un hito que marcará sin duda un antes y un después en el acceso que tenemos, como ciudadanos, al arte público.
Hemos conversado al respecto con Alejandra Ruddof, quien nos cuenta cómo lo logró.
Primero que todo, Alejandra, entiendo que hace poco hubo una suerte de reinauguración de una obra monumental suya en el sur de Chile, y es reinauguración porque se hizo una restauración. Cuénteme si fue así y por qué era importante hacer este trabajo en esa escultura.
«Sí. Se trata de la obra Homenaje al Viento, que está emplazada en la Pampa Magallánica, entre Punta Arenas y Puerto Natales. Una obra que yo gané por un concurso público del Ministerio de Obras Públicas, de la Comisión Nemesio Antúnez, y que hace aproximadamente diez años tuvo un problema, colapsó una de sus partes. Paralelamente a esto, es una obra que ha internacionalmente conocida. En el año 2018 incluso me contactaron de la editorial Phaidon, que incluyó en un libro esta obra nominada dentro de las 500 obras más importantes de los últimos 100 años. El libro se llama Destination Art«.
Destination Art: 500 Artworks Worth the Trip, el libro de Phaidon. Ver en su plataforma web.
¿Las que aparecen en ese libro, son todas obras escultóricas o hay algunas plásticas?
«Es una selección de 500 obras públicas in situ, en el espacio público».
Es fantástico el trabajo que ha hecho la Comisión Nemesio Antúnez en los 30 años que lleva haciendo posible la instalación de arte en las edificaciones públicas. ¿En cuál año ganó usted ese concurso y cuándo se construyó e instaló Homenaje al Viento?
«En 1999 gané el concurso y en el año 2000 se instaló».
Entiendo que esta obra monumental mide 9 x 2,4 x 118 metros. Hablemos de su materialidad para que podamos comprender qué es lo que había colapsado y por qué.
«La materialidad es acero inoxidable y esta escultura de instalación comprende cuatro elementos y se integra en la carretera porque una está parte está a un lado y la otra está al otro, en una diagonal que cruza la ruta y que está además con una orientación de sur a norte, por lo tanto, representa una mirada desde el sur del mundo. Esta escultura es una instalación que consta de cuatro elementos. Cada elemento consta de una columna con un elemento eólico. Uno de los elementos completos, que comprende esta estructura con elemento eólico, colapsó y cayó. Y eso fue una llamada de atención muy visible».
¿Cuándo fue que pasó eso?
«No sé exactamente cuándo pasó, fue hace más o menos diez años. Ahora que fui para allá pregunté. Este elemento se cayó y quedó ahí, hasta que de repente alguien se dio cuenta, lo tomó y lo guardó y gracias a eso lo pudimos recuperar».
¿Y por qué colapsó?
«Porque no tuvo ninguna mantención. Cero, cero. Es decir, la lubricación que tenía era la de hace 25 años. Cuando abrimos las cajas, los rodamientos y todo, estaba todo lleno de agua, no tuvo mantención. Entonces ahora se hicieron mejoras que nunca se habían hecho, como hicieron mejoras que antes no habían, como despiche (válvula de drenaje) y como integrar una cañería que no se ve para lubricar. De hecho, Vialidad va a ir dos veces al año, igual que la mantención de un auto que se lubrica con aceite, acá se hace con un lubricante especial».
Ahora, ¿cómo fue que se concretó esta restauración, entiendo que la financió el Estado, y que es algo que no se ve frecuentemente en el arte público? ¿A usted la contactaron o usted se contactó con alguien?
«La verdad que eso lo gestioné yo. Apenas recibí ese reconocimiento en ese libro de Phaidon, fui con ese libro al Ministerio de Obras Públicas en Santiago. Se los regalé, y les dije ‘por favor, por favor, ¿cómo podemos hacer para restaurarlo?’ Desde ahí estuvimos en conversaciones. Y el 2 de enero de este año 2025, me llamaron por teléfono. ‘Alejandra, salió la resolución. Te adjudicamos directamente la restauración de la Homenaje al viento’, me dijeron. Y es el Ministerio de Obras Públicas el que financia, tal como sucede con con la Comisión Nemesio Antúnez, es decir, es el Estado de Chile. Y me la encargaron a mí directamente; trabajamos durante todo el año e inauguramos el lunes 22 de diciembre».
Imagino que era un equipo grande…
«Sí, un equipo inmenso. Doce personas trabajaron directamente, con la Maestanza Vojnovic en Punta Arenas».
Nos podría describir un poco la variedad de profesiones, oficios y experiencias de trabajo que fueron parte de este equipo? Siempre es interesante tomar conciencia de que en las obras de arte monumentales se trabaja muchas veces como en un taller mecánico y con máquinas.
«Cierto. Y además fue una tremenda acción. El viento determina el clima ahí; hasta cuando no hay viento, hay un viento que puede morirse uno, y desmontar eso es una acción inmensa. Se tuvo que desmontar, llevar al taller, desarmar completo y hacer el diagnóstico, que pasó por tres ingenieros calculistas especializados, más los ingenieros de la maestranza. Y después de eso, se tomaron las decisiones de un cambio, de un rediseño, de sumar esta lubricación, de cambiar el sistema de rodamiento. Eso lo cambiamos completo. Y, lo mismo, hubo que cambiar el sistema de cómo se soldaba el pivote que va embutido en la columna que sostiene el elemento eólico. O sea, fueron cambios estructurales y de mecanismos esenciales los que se hicieron. Con respecto al tema visual, eso no fue gran cosa porque, por supuesto, se limpió y quedó impecable. Pero esto hay que hacerlo cada 10 años porque con el medio ambiente incluso el acero inoxidable se mancha, también se oxida, también baja el brillo».
La ceremonia de reinauguración se efectuó el lunes 22 de diciembre. «Fíjate que la gente de Magallanes se apoderó, por así decirlo, de esta obra como un sello magallánico. Se llama Homenaje al viento, pero ellos le pusieron Monumento al viento, y así le dicen. Está en la Ruta 9, todo el mundo la conoce, todo el mundo la quiere, y ha tenido una extraordinario, inesperada y muy feliz acogida por parte de la región y por el turismo internacional», comenta Alejandra Ruddoff.
Esta artista que reside en Alemania resalta un factor que tendrá un impacto a futuro en el arte público en nuestro país.
«Creo que es importante porque entiendo que dentro de este programa de la Comisión Nemesio Antúnez del Ministerio de Obras Públicas nunca se había hecho una restauración. Entonces esto pone en valor una obra, pero también las obras de todos los otros artistas nacionales, porque se valora la relevancia de efectivamente recuperarlas cuando tengan un problema, cuidarlas. Antes no era así. Yo, este concurso me lo gané en el 2000 y en esa época todavía no se entregaban las obras con un manual de mantención, ésa es una de las razones por las cuales tuvo este problema del colapso. Hoy en día eso el MOP ya lo cambió, y los artistas que se ganan los concursos y hacen nuevas obras, las entregan con un manual de mantención. Ahora yo entregué Homenaje al viento restaurada, eólica, moviéndose, y con el manual de mantención y ese día se nos dijo desde Vialidad ‘nosotros nos hacemos cargo de esto de aquí para siempre’, lo cual es un hito histórico para Chile en ese sentido también».
Aunque ya en 1969, cuando se aprueba la Ley N°17.236 que señala que toda edificación pública deberá“ornamentarse” con obras de arte y que esos recursos deben ser parte de los presupuestos de construcción de las instituciones públicas, recién se empieza a cumplir esta ley cuando el ministro de Obras Públicas Ricardo Lagos Escobar impulsa y constituye la Comisión Nemesio Antúnez en 1994.
Más de 230 obras han sido instaladas a lo largo y ancho del país a través de este concurso público.
La mantención de Homenaje al viento quedó, entonces, a cargo de la Dirección de Vialidad del MOP?
«Sí. Ellos vigilan y hacen las inspecciones, y hacen también las mejoras. Se hizo una gestión extraordinaria: la Dirección de Arquitectura hizo la gestión directamente con Vialidad de Magallanes, y ellos aceptaron. En la reinauguración estaba el jefe de Vialidad, muy orgulloso de que él había recibido este manual, y dijo que se iban a hacer cargo. Fue tan bonito porque estaban todos contentos. Eera como una fiesta para todos. Yo no había vivido nada con una alegría tan grande. La gente me dijo cosas muy lindas. Por ejemplo, que durante estos meses se preguntaban ‘¿dónde está nuestro monumento?’ Porque le dicen monumento. Fue realmente extraordinario».
Es un precedente relevante.
Claro, y haber aportado ese granito, el hecho de que gracias al Homenaje al viento, se cree un precedente para el resto de los artistas y de las obras que hay en Chile, es algo extraordinario para ellos también. En ese sentido, ésta es como una obra que crea un precedente para todos los artistas y para el proyecto de la Comisión Nemesio Antúnez».
Usted mencionaba que también es un hito turístico. ¿Puede profundizar en eso?
«Toda la gente que va a Natales, va a las Torres del Paine, todos pasan por ahí. Todo el público internacional que pasa por ahí la ve».
¿Le gustaría valorar qué significa que exista la Comisión Nemesio Antúnez del MOP o lo que ha hecho en nuestro país, considerando que la enorme mayoría de arte público que tenemos en Chile es fruto de ese concurso?
«El valor patrimonial que tiene para Chile la Comisión Nemesio Antúnez es incalculable. Es absolutamente necesaria. Le ha dado la posibilidad a los artistas de que piensen temas específicos para lugares específicos y ese trabajo enorme que hacen los artistas con esos proyectos ponen en valor a esos edificios, esas carretera, esos espacios públicos, donde esa obra pase a ser parte del acervo patrimonial de Chile».
¿Cómo es volver a ver su obra instalada después de esta restauración? ¿Qué siente usted?
«Fue una emoción que realmente no sabía que iba a sentir. Fue una emoción realmente enorme, de volver a encontrarme con ese paisaje, de volver a encontrarme con esa obra que realmente se hizo parte del paisaje, que realmente cruza la carretera. Y porque además logramos, con la restauración, que se moviera en una cadencia que parte delicada, lenta. Ahí hay latigazos del viento de 200 kilómetros por hora, entonces cualquier cosa sale volando. Y yo siempre lo pensé de una manera poética, muy intuitiva, sin considerar eso. Y como realmente se movía de manera cadenciosa, produjo una emoción gigante. Esos cuatro elementos parecen iguales, pero en realidad no lo son, y además son independientes, porque son hechos a mano, lo que significa que cada uno rota por sí mismo. Y esa asimetría efectivamente logra la idea que emula la traslación de la semilla en el paisaje, lo que es parte del concepto de Homenaje al viento. Con la restauración quedó exactamente como yo me lo había imaginado».
Cuenta Alejandra Ruddoff que cuando instaló la obra, en el año 2000, se dio cuenta de que las personas creían que Homenaje al viento debería estar rodando siempre, sin detenerse, en todas sus cuatro partes. Pero ésa no era la idea. «En realidad, es un movimiento independiente de cada una de las partes y tiene un ritmo que es cadencioso y lento; solamente termina de dar la vuelta en 360 grados cuando el viento ya es una locura».
La gente le decía ‘¿cómo? ¿El Homenaje al viento no se mueve? ¿Pero por qué? ¿Qué pasa?’, recuerda. Ella les respondía que la obra fue hecha para el paisaje, con lo que tuvo un peor efecto: ‘Entonces entonces no se mueve y el artista dice que lo hizo para el paisaje y nosotros no contamos’, recuerda que le dijeron.
«Sin embargo, ahora lo entendieron, lo quieren y lo cuidan. Y ahora sucede lo que debería suceder porque efectivamente había tenido un problema. Entonces la emoción para mí fue enorme. Estoy muy agradecida con la comisión, con la gente, fuimos todos como un gran equipo, todos remando para el mismo lado y todos contentos», asegura la artista.
En una placa que está pegada a su obra, cuenta, «está el mundo al revés y hay cuatro estrellas que brillan ahí desde el sur del mundo, yo puse ahí la orientación desde el sur del mundo. Pero después me enteré de que los arquitectos de la Universidad Católica del Paraíso, en Amereida, pasaron por ahí, escribieron y pensaron lo mismo y dieron vuelta al mapa. Ya lo habían dado vuelta, fue una sincronía».
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