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Música

José Luis Urquieta: "La música actual no sólo es mi pasión principal, sino mi razón de vida artística"

octubre 22, 2022

El virtuoso oboísta estuvo de gira en México en septiembre, ahora está en España y luego irá a Dinamarca. Siempre, estrenando música chilena. Es su misión difundir a las nuevas generaciones de compositores. Aquí explica por qué.

José Luis Urquieta: "La música actual no sólo es mi pasión principal, sino mi razón de vida artística"

La coherencia atraviesa la brillante carrera de José Luis Urquieta Plaza (1982). Sin lugar a dudas, el intérprete serenense es uno de los mayores virtuosos del oboe y por ello lo invitan permanentemente a un sinnúmero de ciudades de todo el globo. Va a tocar con grandes orquestas y con ensambles en salas de concierto de primera línea y en reconocidos festivales, y aprovecha siempre de enseñar a través de clases magistrales.

Es un Artista Rigoutat: fue elegido por la prestigiosa sociedad francesa especializada en oboes y tiene justamente el honor de tocar un instrumento Rigoutat desde el año 2010.

Y, sin embargo, José Luis Urquieta sigue estando radicado en La Serena, donde es uno de los pilares de la actividad musical. Es oboe solista de la Orquesta Sinfónica Universidad de La Serena y miembro del Ensamble Dibujos y del Dúo Sereno.

Figura central de la música contemporánea, ha estrenado 100 obras chilenas, tiene una sólida discografía y además creó una inédita plataforma que es una invaluable herramienta educativa para todos sus colegas oboístas. Además, fomenta activamente la actividad musical local y es un actor clave del fortalecimiento de los intérpretes a través de la Asociación Cultural Mismar, que cofundó y de la cual es el director artístico.

Su férreo compromiso con la música nacional se traduce en acciones concretas una y otra vez. Ahora mismo, José Luis Urquieta está de gira por España y Dinamarca, y se fue con una maleta llena de partituras chilenas. Por supuesto que estrenará creaciones de compositores chilenos en sus conciertos.

Radio Beethoven conversó con este excepcional músico antes de que emprendiera vuelo a Europa.

José Luis Urquieta.

«Estoy muy contento porque he podido concretar dos giras, después de casi tres años en que fue imposible, por razones evidentes. Hace dos semanas estuve en México, haciendo dos programas en Ciudad de México y en Xalapa. Fueron ochos estrenos y participé en un festival súper lindo. Y ahora me voy a España y Dinamarca. Las actividades son, en primer lugar hacer clases en el Conservatorio Superior de Música de Navarra para la cátedra de la maestra Pilar Fontalba; una master class para los estudiantes, mostrando también algunas obras de repertorio actual. Después voy a participar en el Festival After Cage, que tiene bastantes años y está dedicado al arte de vanguardia. Es un festival multidisciplinario en el cual confluyen músicas, propuestas escénicas, y una intertextualidad súper interesante, lo organiza el Colectivo E7.2, que son artistas multidisciplinarios radicados en Pamplona, España», cuenta José Luis Urquieta. 

«Posteriormente voy a ir a Dinamarca, a la ciudad de Aalborg, para presentarme en un concierto que organiza la Asociación Danesa de Compositores, por una invitación del compositor cubano Louis Aguirre y también gracias a la invitación que me hace la maestra Pilar Fontalba, con quien tuve el placer de estudiar durante cuatro años en España, y con quien en la actualidad venimos realizando un trabajo colaborativo de difusión y promoción de la música actual, tanto española por su parte, como latinoamericana y particularmente chilena en mi caso». 

En el Festival Snow Mask, de Dinamarca, Urquieta también abordará una obra del compositor chileno radicado en Australia Andrían Pertout: ¿Qué pasaría si la tierra pudiera hablar? (2020).

Hablemos de México primero. ¿Cómo fueron los repertorios que abordó?

«México fue genial para mí porque pude realizar ocho estrenos, cuatro de ellos de compositores chilenos y cuatro mexicanos. Por primera vez pude presentar un programa completamente paritario. Esto fue en la prestigiosa Universidad Autónoma de México, UNAM, y lo organizó el chileno Enrique Schadenberg, quien se encuentra realizando estudios allá. Y posteriormente participé en el Encuentro Internacional de Oboes de Xalapa, ciudad del Estado de Veracruz. Tengo el privilegio de haber sido invitado ya dos años a este festival en donde compartimos con un solista del Teatro Colón y una oboísta de la Ópera de Bordeaux. Fue una semana súper intensa, nuevamente con clases, estrenos, un recital y charlas, y eso me tiene súper contento, porque es algo que he venido desarrollando en los últimos años. Durante la pandemia, ante la imposibilidad de realizar actividades presenciales, empecé a hacer hartas charlas y a complementar un poquito lo que venía desarrollando en cuanto a la investigación desde la práctica artística. Esta labor divulgativa ha complementado mi trabajo con compositoras y compositores chilenos para poder mostrar lo que hacemos, es decir, mostrar los resultados de las investigaciones desde la interpretación, que se concretan en obras. Eso es lo que estoy haciendo ahora; tocar, estrenar, trabajar con compositores, investigar por mi parte y divulgar, de manera que este círculo se cierra y se complementa muy bien con lo que para mí es verdaderamente una pasión: difundir a las y los compositores de nuestro país».

«Siempre el tiempo va siendo benevolente con el arte cuando deja de ser actual»

José Luis Urquieta.

En México, hubo un acontecimiento que es muy relevante para José Luis Urquieta. «El año 2020, previo a la pandemia, íbamos a hacer un Festival de Oboe presencial en La Serena, pero lo tuvimos que hacer online y el compositor chileno Marcos Stuardo escribió un cuarteto para ser estrenado en esta instancia. Y esa obra finalmente fue estrenada ahora, en México por músicos fantásticos: el primer oboe de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, su segundo oboe también, el solista de la Orquesta Nacional de México y yo, en formato de cuarteto para dos oboes, oboe d’amor y corno inglés. Lo estrenamos en ese festival y fue súper bien recibido, tanto por los intérpretes como por el público, así que fue un momento súper lindo por poder concretar eso después de varios años». 

El cuarteto en México. Oboe 1: José Luis Urquieta. Oboe 2: Bruno Hernández (Solista Orquesta Sinfónica de Xalapa). Oboe d’amore: Itzel Méndez (Oboe Orquesta Sinfónica de Xalapa). Corno Inglés: Carlos Rosas (Principal Adjunto Orquesta Nacional de México).

Su programa como solista en México se tituló «Eiox» y abordó obras de Beetholven Cunha (Brasil, 1978), Estrella Cabildo (México, 1994), Cergio Prudencio (Bolivia, 1955), Gabriel Graziani (Uruguay, 1969) y Diego Sánchez Haase (Paraguay, 1970), así como dos obras de compositores chilenos: Destellos (2022) de Nicolás Ahumada (1997) y JLU (2022) de Enrique Schadenberg. En su inmensa mayoría, fueron estrenos absolutos.

La posibilidad de mostrar en otros países el resultado de su práctica artística como investigación, que es un trabajo que realiza con compositores en nuestro país, debe ser bastante interesante porque se encuentra con personas que también están haciendo algo parecido con los compositores de sus país, personas que también asumen esta labor quijotesca.

«Sí, así es. Es notable. Todos tenemos claro que en varios países de Europa existen agrupaciones especializadas, desde el Ensamble InterContemporain hasta ensambles más pequeños en formato, como Recherche en Freiburg y Musikfabrik en Colonia. Pero aun así no es tan habitual la interpretación y, sobre todo, la dedicación casi en exclusividad a la música actual por parte de las y los intérpretes. Es un tema que he conversado bastante, por supuesto, con colegas en Latinoamérica, pero también en Europa, lo cual siempre me llama la atención porque podemos pensar que en Europa hay muchísima más actividad, y es cierto, hay más actividad, pero sigue habiendo ciertos estigmas, complejidades y dificultades para la producción de este tipo de actividades. Su realidad no es tan distinta de la nuestra. Y en esta misma reflexión entendemos que siempre ha sido así la complejidad del arte actual. Siempre ha sido así en cuanto a la producción, a la aceptación, etcétera. Siempre el tiempo va siendo benevolente con el arte cuando deja de ser actual». 

José Luis Urquieta, en su última gira en México.

¿Qué destacaría usted de las obras que va a interpretar en España y en Dinamarca?

«Lo más importante para mí son los estrenos chilenos. La obra Vestigios de Valeria Valle, maestra con la que llevamos bastantes años trabajando juntos, pero para esto tuvimos bastantes sesiones, cinco o seis sesiones sólo de pruebas; pruebas de recursos, de sonido y de timbre. Y eso es algo súper interesante, porque ella también se fascina con el concepto de modulación tímbrica, cosa que para mí es fundamental; la transformación del timbre de los instrumentos, un poco la herencia de lo que planteó Helmut Lachenmann con su música concreta instrumental. Es interesante el cómo asumimos eso, y cómo disfrutamos estos juegos tímbricos ahora que han pasado 30 años de eso. Entonces es una fascinación que compartimos y que estamos desarrollando, lo cual se refleja en este dúo para oboes Vestigios, que no sólo vamos a estrenar el 30 de octubre en Dinamarca con la maestra Pilar Fontalba, sino que la vamos a grabar, ya que la maestra Fontalba está preparando su próximo disco y al recibir la obra le gustó mucho y decidió incluirla. Así que estoy doblemente feliz por eso». 

En España también estrenará música chilena, ¿no?

«Sí. Destaca en Pamplona, en el festival After Cage, que tendremos el 23 de octubre el estreno de la obra De cosas vacías, de Cristian Morales. Es muy bonito para mí, porque no es una propuesta mía, de un chileno que propone a sus compatriotas, sino que, muy por el contrario, Cristian se encontró con Pilar en un festival, conversaron y ella lo invitó a que compusiera una obra para nosotros como dúo, de manera que se estrenara en esta ocasión en España».

El oboísta chileno José Luis Urquieta y su colega española Pilar Fontalba. Actuarán juntos en España y en Dinamarca.

Este viaje a España y Dinamarca, ¿tiene algún fondo?

«No. Soy invitado por la Asociación Cultural Mismar, puesto que nosotros tenemos varias formas de financiamiento: fondos concursables, pero también autogestión y solicitud a privados, y tenemos un fondo para ayudar a diferentes instancias. Este viaje ha sido financiado por la Asociación Cultural Mismar y también por Snow Mask, agrupación de compositores daneses. También está la Orquesta Sinfónica Universidad de La Serena, por supuesto, que me dan el permiso, puesto que justo nos coincide con el Concurso Luis Advis, y se portaron estupendamente bien al darme permiso para poder asistir».

Usted sigue siendo oboe solista de la Sinfónica Universidad de La Serena. ¿Qué es lo que le gusta de ese trabajo?

«Es mi trabajo principal, y me encanta. La especialización a veces se ve desde afuera como que uno está todo el día en eso, y que lo demás se hace un poquito por obligación. Pero la verdad es que me encanta tocar en orquesta, y lo disfruto mucho porque la dinámica que tenemos en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de La Serena es muy grata. Desde lo humano, puesto que convivimos con colegas que estudiamos juntos, por ejemplo, con una de mis colegas fuimos compañeros desde Primero Básico en la Escuela de Música y estamos trabajando juntos ahora, 30 años después. Por otra parte, hacemos un repertorio súper variado, como todas las orquestas, desde música antigua hasta el concurso Luis Advis, pasando por supuesto también por el Festival Musicahora, entonces es una labor que me encanta desarrollar, por lo humano y por lo atractivo que son nuestros programas».

La escuela de música que menciona José Luis Urquieta es la célebre Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen, fundada por el gran compositor que fue ejecutado por la Caravana de la Muerte en 1973. Allí aprendió oboe con su padre, José Urquieta Varela. Prosiguió sus estudios con Daniel Vidal, Jorge Postel y Rodrigo Herrera en el Instituto de Música de la Universidad Católica.

Siguió formándose en Europa: con Christian Schmitt en Montbéliard, Francia, y con Thomas Indermühle y Pilar Fontalba en el Conservatorio Superior de Música de Islas Baleares en España, obteniendo el Premio extraordinario de Fin de Carrera. Luego ingresa a la Musikhochschule de Karlsruhe, en Alemania y estudia oboe con Thomas Indermühle, música de cámara con Krystian Nyquist y oboe barroco con SusanneRegel. También hizo un máster en música contemporánea en el Conservatorio Superior de Música de Aragón guiado por el compositor José María Sánchez-Verdú y el oboísta José Antonio Masmano.

¿Por qué eligió usted el oboe?

«Bueno, para mí fue muy fácil puesto que en mi familia todos son músicos y mi padre es oboísta y profesor de oboe en la Universidad de La Serena. Desde muy niño lo veía a él en sus ensayos, en el ejercicio amplio de la profesión. Cuando era chico y no tenían con quién dejarme, me llevaba a las clases y yo estaba ahí fascinado; cuando salían de la sala, agarraba los oboes y los empezaba a armar. Veía a mi padre en sus ensayos y conciertos, él tenía un quinteto de vientos y viajaban por todas partes. Eso me encantó desde niño. Y ya cuando empecé a tener la aproximación física con el instrumento, a tocar y a estudiar, me encantó. Ahí no paré más. No paré más hasta ahora. Entonces fue algo súper natural. Por supuesto, como sucede siempre en la vida, ha habido dudas, pero esas dudas se han ido disipado muy rápidamente».

¿Cuántos discos ha publicado ya? Recuerdo el primer disco Nuevos Aires Chilenos para Oboe, que lanzó en 2016, y que después hubo más volúmenes, con obras para oboe y ensamble (ver nota de 2018, aquí) y también con orquesta.

«En el año 2015 yo descubrí que los registros fonográficos eran muy importantes, por una razón muy sencilla: es vital poder tener el registro de lo que uno va haciendo, porque al final ésa es la producción de la investigación. Al día de hoy, publicados son cuatro discos, dos solos, uno con ensamble y uno con la orquesta. Este año vamos a presentar uno nuevo junto a mis queridos colegas del Ensamble Dibujos, con oboe, piano y percusión, y estamos terminando de grabar otro disco, con mi amigo Leonardo Cuevas, como Dúo Sereno. Estos cuatro son como solista. Además, tengo la suerte de que Esteban Correa y Valeria Valle me invitaron a participar en una y dos producciones respectivamente, entonces discos solista son cuatro y en colaboración son diez en total».

Dúo Sereno: José Luis Urquieta y Leonardo Cuevas.

Con Leonardo Cuevas conforma un dúo de oboes, y se enfocan en las obras que le han escrito especialmente al Dúo Sereno. El concierto que dieron en marzo pasado, en el Festival de Cámara Online Música-ON se puede ver aquí. En tanto, con el Ensamble Dibujos José Luis Urquieta trabaja en una original conformación de cámara.

«El Ensamble Dibujos lo formamos en 2016 con mis colegas Victoria Vial, que en ese momento era profesora de piano de la Universidad de La Serena y Pablo Pallero quien es hasta el día de hoy percusionista de la Universidad de La Serena. A mí siempre me atrajo un poco el trío de jazz, porque tenemos la parte horizontal del piano, tenemos la parte rítmica de la percusión y tenemos las líneas melódicas que puede hacer el oboe. Prescindimos del bajo por una cuestión práctica, simplemente porque somos muy amigos los tres, desde muy niños. Los tres estudiamos en la Escuela de Música, y siempre tuvimos ganas de hacer cosas juntos. Ya habíamos hecho cosas, tanto con el percusionista como con la pianista, y en 2016 cuando grabo mi disco con ensambles, el fantástico compositor Francisco Silva nos escribió un trío que se llama Dibujos. Entonces dijimos ‘es nuestra primera obra juntos, nos llamaremos Ensamble Dibujos'».

Ensamble Dibujos: tres músicos serenenses: el percusionista Pablo Pallero, el oboísta José Luis Urquieta y la pianista Victoria Vial.

¿Cuántas obras chilenas calcula usted que ha estrenado?

«Esa pregunta es súper importante, y no la tengo que calcular porque lo sé. Son cien obras estrenadas, y obras escritas son 147. Tú me preguntarás cómo tengo ese número tan a la mano y es porque el año pasado yo presenté un recurso web que se llama Nuevos aires chilenos para oboe, y que tiene diferentes secciones. Una parte es la publicación de los discos, potra parte tiene los recursos técnicos que he ido investigando y que ocupan las diferentes obras, y otra parte, que es fundamental, es el catálogo, en la cual se reflejan la cantidad de obras y compositores y compositoras con los cuales he tenido el gusto de trabajar, colaborar, y estrenar obras. No todas las obras están estrenadas, pero son cien obras estrenadas. Eso te lo puedo decir con toda seguridad: si acceden a la página y hacen click en las obras sale la descripción de la obra, el lugar donde fue estrenada y además los recursos que utiliza. Entonces, si algún estudiante de composición o de oboe quisiera revisar o tocar alguna obra que tiene, por ejemplo, frullato, coloca en el buscador ‘frullato‘ y van a aparecer todas las obras que tienen frullato. Esto me tiene súper orgulloso y muy contento porque si me preguntan cuántas obras he estrenado o cuántas me han escrito lo podemos saber. También se puede saber cuántas tengo para oboe y percusión, para oboe y piano, etcétera y a quien me pregunte le mando el link de las diferentes secciones y de lo que necesite, lo cual para mí también es muy importante porque junto con estrenar y trabajar es importantísimo difundir».

Esta impresionante plataforma, que además está siempre actualizada es nuevosaireschilenosparaoboe.com.

Es una herramienta impresionante, porque la gente que está estudiando oboe puede ver lo que existe y puede utilizarlo como un recurso educativo también.

«Y sabes que eso lo hemos concretado, con diferentes colegas de Latinoamérica. Por ejemplo, Jorge Cabrera, un excelente oboísta joven que se acaba de titular en la Universidad Católica, tocó en su recital la obra de Miguel Farías Continuo. Hace algunos meses, el muy querido maestro Jorge Pinzón me dijo ‘Mira, tenemos un estudiante y queremos incluir una obra chilena’, y tuve el privilegio de que me consultaran esto, entonces yo le dije ‘Ok, dame las características de lo que estás pensando’, filtramos, y le mandé una selección, dentro de la cual se eligió la obra con la cual se tituló Jorge Cabrera. Le fue espectacular, porque es muy talentoso. Es muy gratificante saber que, aparte del trabajo que uno realiza por el placer de investigar, por el placer de hacer música, también tiene una utilidad práctica y efectiva, y es algo concreto».

«Somos testigos de cómo ha ido aumentando no sólo la cantidad de creadores y creadoras, sino que las ganas de los intérpretes de hacer música actual»

José Luis Urquieta.

Otra de sus actividades que tiene resultados sumamente concretos para la escena musical chilena es la que realiza a través de la Asociación Cultural Mismar, que organizan festivales, apoyan la formación de jóvenes intérpretes y además hacen capacitación legal para músicos. Hablemos primero de sus actividades de difusión y generación de nuevo repertorio.

«Acabamos de finalizar nuestra 4a Temporada de Música de Cámara del Elqui, que para nosotros es una de nuestras actividades principales. Es una temporada que hacemos de forma bianual, es decir, llevamos ocho años en la ejecución de este proyecto. Cada año ponemos un pie forzado, que este año fue que las obras que se interpretaran fueran de compositores o compositoras chilenos o extranjeros residentes en Chile, como por ejemplo, Guillermo Eisner, que lleva muchísimo tiempo viviendo en nuestro país. Más que por una cuestión de chovinismo o rehuir de nuestros colegas latinoamericanos o extranjeros en general, esto obedece a dos razones. La primera, por supuesto, es difundir la música nacional, que para mí es lo más importante de lo que yo hago. Cuando nosotros comenzamos con nuestras actividades pedíamos que se incluyera una obra chilena en cada programa, y era súper difícil, especialmente para los intérpretes jóvenes y las agrupaciones recientes. Y pedirles un estreno, era aun más difícil. En cambio, el día de hoy ya es muy sencillo. Ahora dijimos ‘Necesitamos un programa de una hora de sólo compositores o compositoras chilenos’, y fue muy fácil. Por supuesto que esto no es gracias a nosotros, pero lo podemos ir palpando, somos testigos de cómo ha ido aumentando no sólo la cantidad de creadores y creadoras, sino que las ganas de los intérpretes de hacer música actual. Y una cuestión muy importante, que no es sólo música dura,difícil, que se acerca al ruido, sino que hay propuestas completamente tonales, incluso mezclando un poco con cosas folclóricas y música popular. Y también hay propuestas completamente doctas, académicas, que abrazan polos tonales, música modal, etcétera».

José Luis Urquieta, en su última gira en México.

Con la Asociación Cultural Mismar también hacen un trabajo en el ámbito de los derechos y la capacitación legal de los músicos, que considero bien importante porque implica entender al músico como un trabajador cultural, no como un artista que vive del aire. Y porque hace falta esa instrucción.

«Muchas gracias. Esto responde a una cuestión muy sencilla: nuestra necesidad. Mismar la creamos junto a Gonzalo Godoy, quien estudió chelo en la Escuela de Música de La Serena también, pero después realizó sus estudios de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, es muy capo, dio su examen con un 7, con todos los honores. Él tiene esta doble formación. Y yo tengo la formación de músico, pero también la vida me ha enseñado otras cosas, tuve que pasar una rehabilitación con kinesioterapia, y me di cuenta de que no sabía nada de eso. ‘¿Cómo me recupero?’, me pregunté, y pensé. ‘Aquí necesitamos conocimiento’. Porque necesitamos saber qué es lo que pasa con las lesiones, pero no sólo con la tendinitis, sino con lesiones más profundas, respiratorias, de recuperación de masa muscular, etcétera. Entonces empezamos a hablar con varios kinesiólogos especialistas en músicos, por ejemplo, una kinesióloga que estudió clarinete y que es especialista en músculo esquelético, una fonoaudióloga que trabaja con cantantes y que además es cantante, un neurólogo especialista en distonía focal, que además es pianista. Y armamos un grupo muy entretenido, del que me siento súper orgulloso, porque son súper capos en lo que hacen, y empezamos hacer talleres y charlas sobre cuidado y prevención de lesiones. Por supuesto, financiado todo esto a través de fondos concursables porque es un proyecto con harta gente y caro, pero gratuito para los beneficiarios, por supuesto. Y empezamos a viajar, fuimos a Copiapó, Temuco, Valparaíso, La Serena, a trabajar por ejemplo con la Orquesta de Temuco y en el Liceo de Música de Copiapó, en distintos lugares y fue súper buena la convocatoria. Llegó la pandemia y tuvimos que cambiar nuestra modalidad al formato online. Este año decidimos ampliar, ocupar toda nuestra expertise y tenemos tres módulos. El primer módulo es capacitación jurídica, todo lo que tiene que ver con derecho laboral, propiedad intelectual, derecho de autor, contratación, etcétera, cosas que escapan completamente a la formación tradicional. Todos en algún momento nos hemos visto enfrentados a un despido, y tenemos dudas sobre la indemnización, sobre la firma del finiquito, etcétera. Nuestro segundo módulo es éste que te comentaba de cuidado y tratamiento de lesiones, cómo prevenir o cómo poder enfrentarnos de la mejor forma a una cirugía grave o a una recuperación. Y por último, está el módulo de producción musical, para responder situaciones como éstas: Tengo una idea, ¿cómo la concreto? Me gustaría armar un programa, ¿cómo armo mi programa? ¿Cómo grabo un disco? Cosas que para muchos músicos son evidentes, ya han tenido práctica en eso, pero que muchos otros, sobre todo jóvenes, lo desconocen completamente, y entonces cuando se ven enfrentados a los fondos concursables tienen muchas granas de hacer cosas, pero pueden concretar muy poco. Ésa es nuestra idea, ir más allá de las postulaciones, dar formación para que puedan desarrollar sus ideas y después cuando tengan que plasmarlo ya sea en un fondo concursable o a través de financiamiento privado puedan presentar una idea mucho más acabada».

Quisiera preguntarle por su amor por todas las músicas. Usted participa en diversos proyectos artísticos, colaborando con muchos elencos, solistas e instituciones, por ejemplo, como invitado en el Ciclo Bach Santiago, y está su trabajo orquestal, el de cámara y como solista con orquestas. Usted aborda todos los repertorios. ¿Para usted la música es un solo universo, le gustan todas las músicas?

«A mí me gusta la música, ampliamente. Ahora, por el ejercicio de mi profesión como oboísta hay estilos que me son más próximos. Por ejemplo, el Barroco. Vivaldi tiene más de 24 conciertos escritos para oboe, y Bach tiene 300 cantatas en cuya gran mayoría el oboe tiene un rol principal. Entonces el Barroco es un estilo que me encanta, me fascina. Me enamoré del Barroco bastante tarde, porque cuando era niño siempre estuve súper pegado con la música contemporánea, bueno, ahora también (ríe). Pero empecé a enamorarme de Bach cuando empecé a tocar. Tuve la suerte de que nuestro querido y recordado Víctor Alarcón me invitara a participar en los primeros conciertos del Bach Santiago. Eso representó música hermosa, un grupo humano extraordinario y el entusiasmo que tenía Víctor por este tipo de proyectos y que yo siempre compartí. En la actualidad ya no tanto, porque eso se diversificó y también porque mis labores en La Serena hacen que sea un poco más difícil ir y venir tan frecuentemente. Pensando en los gustos, a mí también me encanta la música clásica; el Clasicismo de Mannheim por ejemplo, me vuela la cabeza. He estudiando mucho el estilo particular de este movimiento musical y me encanta. Y, por supuesto, sin duda alguna, la música actual no sólo es mi pasión principal, sino que es mi razón de vida artística. En cuanto al Romanticismo, me gusta mucho, pero por la falta de repertorio para mi instrumento no es tan próximo en cuanto a la interpretación. Por supuesto, sí, lo es para la escucha. Siempre faltan horas al día para escuchar o hacer música, pero trato de disfrutar todo lo que pueda hacer porque la verdad es que tengo mucha suerte de estar compartiendo siempre con gente de otras áreas, como abogados y médicos, trabajos que llamo ‘reales’, porque lo nuestro es realmente un privilegio. Es complejo, es difícil, hay muchísimo rigor, pero imagínate poder trabajar haciendo música y vivir de eso; creo que es realmente un privilegio. Un privilegio bien ganado, muy legítimo, pero en verdad somos muy afortunados, entonces trato de disfrutarlo al máximo». 

El primer concierto del Ciclo Bach Santiago, de julio de 2018, donde participó José Luis Urquieta, se puede revisar aquí, y una actuación más reciente en ese mismo proyecto, de mayo pasado, que corresponde al concierto Bach Santiago 26, se puede ver acá.

¿Sería inviable, entonces, que no tocara alguna obra chilena en este viaje?

«Sí, completamente. Desde el momento cuando se planteó la invitación, incluso la postulación a esto, yo planteé incluir obras chilenas, porque es la concreción: está la investigación, el trabajo con las y los compositores, el estudio de la obra y después viene el estreno. Hay compositores y compositoras que tienen una trayectoria y de los cuales no es tan interesante tener un primer concierto de una obra fuera de Chile, porque ya han estrenado mucho afuera, pero sí es importante en el caso de los compositores más jóvenes. Por ejemplo, yo trabajo mucho con Manuel Bustamante, que es un compositor muy joven que estudió en la Universidad Católica, y para él la primera obra fuera de Chile se la estrené yo. Eso para mí también es significativo, poder hacer estos momentos que tienen tanto valor y para mí eso tiene una importancia muy grande». 

Por Romina de la Sotta Donoso | 22-102022.

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