Ignacio Ramírez y Miguel Ángel Castro revelan claves de La Traviata que Lírica Disidente estrena en Teatro Municipal de Viña
octubre 14, 2026
El director de escena profundiza en su lectura contemporánea de Violetta como un ícono social y el director musical explica por qué enfatizará los valses. La ópera de Verdi tendrá dos funciones gratuitas, el 17 y 18 de octubre en el Teatro Municipal de Viña del Mar. Entre los solistas están Annya Pinto, Mauricio Etchebehere y Leandro Abreu y además hubo una convocatoria abierta.
Con la certeza de que el amor puede ser un espacio de verdad y libertad, Lírica Disidente estrena su propia versión de una de las óperas más representadas y reconocidas de la literatura universal: La traviata, de Giuseppe Verdi. Es una coproducción con el Teatro Municipal de Viña del Mar que abrirá una nueva etapa lírica de este recinto: allí se no montaba una ópera desde el terremoto de 2010, a pesar de que ya lleva abierta, reconstruido, tres años.
Dos males son los que recaen sobre Violetta en esta versión, el qué dirán y su enfermedad. Porque ahora es un ícono social, despierta fantasías y admiración de las masas.
Con financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la dirección escénica es de Ignacio Ramírez y la musical, de Miguel Ángel Castro, mientras la escenografía y el vestuario son de Valentina Maldonado y la marca Gapite Sastrería Teatral.
Las funciones serán el sábado 17 y domingo 18 de octubre, a las 19:00 horas, en Plaza Vergara sin número, Viña del Mar, con descarga de entradas gratuitas en teatrovina.cl Habrá dos ventanas de retiro; hay que revisar constantemente.
Radio Beethoven conversó con los dos directores de este montaje.
Miguel Ángel Castro, académico de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, es un estrecho colaborador del equipo de Lírica Disidente y en esta ocasión hará nuevamente dupla con Ignacio Ramírez.
«Hemos trabajado juntos, si no me equivoco, desde el año 2021. Así que hemos hecho hartas producciones juntos», revela el director. La primera colaboración fue El hijo pródigo de Debussy.
¿Qué destacaría de las experiencias previas? ¿Alguna puesta en escena particular? ¿Algún rescate de repertorio? ¿Algo que le gustó cómo salió?
«A ver, me ha gustado todo. Lo primero es que el gran logro de El hijo pródigo fue ser una de las primeras producciones escénicas que hubo en Chile después de la pandemia. Fue un ejercicio bastante bonito porque representó reencontrarse con músicos y cantantes para armar una obra. Todo tenía un cariz de reencuentro muy emotivo. Después, cuando hicimos Barbero de Sevilla, esa fue nuestra primera aventura con la orquesta en foso y eso, para mí como director de orquesta y de ópera, fue extraordinariamente decisivo en mi carrera. Para un director de orquesta hacer ópera es un desafío muy especial porque, como dicen algunas escuelas alemanas, el director que dirige ópera es capaz de dirigir todo. Hay que estar muy bien preparado. Para mí, Don Giovanni fue ya una versión consolidada de Lírica Disidente; puedo decir que en ese momento Lírica Disidente ya sabía muy bien cómo hacer las cosas, desde el punto de vista musical, escénico, técnico… En todo sentido. Por lo mismo, en ese punto ya trabajamos con una versión muy personal de cada uno de los directores, tanto de escena como musical».
¿Le gustaría profundizar en esto?
«Siento que en Don Giovanni pude tomar decisiones musicales interesantes en cuanto a los tempi y el carácter de los personajes. Pudimos construir mucho mejor cada personaje y llevar adelante un Don Giovanni que era muy conmovedor. En algún momento tuve la oportunidad de ver la escena mientras tomaba la dirección la asistente y era una conmoción total la puesta en escena, el gran final que manejó Ignacio y cómo lo pudimos coordinar con los tempi de la orquesta, con mucha flexibilidad. Creo que eso fue muy importante para Lírica Disidente y para mí como director de orquesta».
«Pienso que Lírica Disidente es una plataforma de preparación profesional muy buena» – Miguel Ángel Castro
Considerando que usted es académico de la Universidad de Chile y, por lo tanto, es parte de la formación y del desarrollo de jóvenes intérpretes, y que ha sido un estrecho colaborador artístico de la compañía, ¿cómo ha visto crecer a Lírica Disidente? ¿Cómo ve su desarrollo orgánico?
«Bueno, cada vez me acerco más al núcleo de Lírico Disidente, nos comunicamos seguido y se toma cada vez más en cuenta mi opinión al respecto. Me he sentido naturalmente creciendo con ellos. Pero desde mi punto de vista como formador y académico de la Universidad de Chile, pienso que Lírica Disidente es una plataforma de preparación profesional muy buena. No sé si hay tantas posibilidades en Chile de hacer eso, porque un cantante que entra a la escuela Lírica Disidente, que haga el Enoi, es un cantante que lleva consigo un rol completo con orquesta, escena y una experiencia única. Es como los opera studios tan famosos que se hacen en Europa, yo asistí a algunos de ellos, los opera-studios de la Vienna Academy, de la Berlin Academy, de Weimar… Es una práctica común en otras partesy van cantantes, correpetidores, asistentes de escena, toda clase de actores de la ópera van a aprender armando realmente una ópera. Y me atrevo a decir que, en Chile, Lírica Disidente es la única plataforma que permite esa oportunidad. Por ejemplo, nosotros en la Universidad de Chile hacemos una gala lírica todos los años, estamos preparando a los jóvenes, pero esa gala es una selección de números, no tiene una puesta en escena, no es una ópera completa. Aunque ésas son condiciones que evidentemente ayudan a estudiar, a saber de qué se trata, no es para nada como realmente armar una ópera completa con todas sus necesidades y características. Así que me parece que hay que potenciar esa plataforma que entrega Lírica Disidente».
Por eso mismo, relata Miguel Ángel Castro, el año pasado hicieron una colaboración desde la Universidad de Chile con Lírica Disidente. «Estrenamos la que se dice que es la primera ópera escrita por una mujer compositora, La Liberazzione di Ruggiero, de Francesca Caccini. La hicimos con la Camerata Estudiantil, que son estudiantes del ciclo básico. Estuvimos trabajando un poco de transición del Renacimiento al Barroco temprano y trabajamos con Gonzalo Cuadra, quien tradujo completamente la ópera al castellano. Además, hicimos una puesta en escena itinerante que nos permitió llevarla Puente Alto, Melipilla. Ése es un ejemplo de cómo Lírica Disidente puede colaborar con otras instituciones y ser una plataforma que potencie el hacer ópera independiente y también ópera formativa, líneas que le hacen muy bien al país. En ese sentido, me encanta trabajar con ellos en proyectos formativos. La Traviata que presentaremos ahora no es formativa, sino que es una producción completamente profesional y eso cambia un poco la perspectiva», detalla Miguel Ángel Castro.
Es súper interesante y relevante lo nos comenta. Hablemos ahora de la obra que van a presentar. Primero, ¿cómo es su aproximación a La Traviata y al sentido musical que Verdi le dio, o bien, cómo Verdi comprendía la ópera? ¿Qué es lo central para usted en lo musical?
Lo primero es que, como Verdi es un compositor de teatro, él hace que la música sea muy teatral. Es un compositor que estaba muy preocupado de que no se hiciera nada que no estuviera escrito por él. De hecho, él mismo, en una carta a Ricordi, critica la práctica de la ornamentación, de los agregados y de los cortes que se venían haciendo desde el Barroco. Los intérpretes se tomaban licencias en las cadencias y agregaban cosas. Verdi era muy contrario a eso, decía que aquí hay un único creador y, entonces, la partitura debe ser respetada en su totalidad; que se debe extraer desde ahí el espíritu de la obra. En ese sentido, hemos tratado de hacer una obra lo más fidedigna posible. Por ejemplo, de tener la menor cantidad de cortes posibles. Generalmente La Traviata está sujeta a muchos cortes. Y nosotros tratamos de que el texto se respete por completo y la única razón por la cual estamos haciendo algunos breves cortes es para asegurar rendimiento vocal: es una obra muy exigente y no podemos poner en riesgo la presentación en vivo. Tratamos de hacerlo todo. Por ejemplo, el final, que muchas veces se cortan algunas intervenciones después de la muerte de Violetta, después de que ella cae desmayada. Nosotros las hacemos todas, hasta el final porque el libreto está dramáticamente muy bien hecho, no se puede quitar nada. No hay ninguna intervención, no hay ninguna estrofa que no tenga un texto que nos sirva para decir algo importante. Por eso, es muy relevante mantener fidedigna la ópera».
«La traviata es una colección de valses» – Miguel Ángel Castro
Hay un segundo aspecto que destaca el director y académico de la Universidad de Chile: «La perspectiva musical de que La traviata es una colección de valses».
Miguel Ángel Castro se explica. «Muchas de las cosas más importantes que se dicen en La Traviata, en el aria Addio, del passato, por ejemplo, en los duetos de Alfredo-Violett del primer acto, muchas de las cosas se dicen en ritmo ternario, como si fuera un aire de vals. Algunas cosas son valses literalmente, otras cosas son aire de vals. Cuando a Verdi se le censuró esta obra y se le dijo que iba a tener que hacerla como del siglo XVII, la primera cosa que él respondió fue, ‘¿pero cómo voy a hacer eso, si yo escribí un montón de valses? Y el vals es la danza de nuestro tiempo’, referiéndose al siglo XIX. Verdi había abordado otras óperas con perspectiva histórica, como Rigoletto, Le due Foscari, Nabucco, que se sitúan en otro tiempo y la música utiliza, a propósito, remembranzas o elementos que hablan de esos otros tiempos», puntualiza.
Sin embargo, aclara, La traviata, era «absolutamente contemporánea y, al mismo tiempo, revolucionaria porque ocupaba el vals, un ritmo que todavía estaba en entredicho si era mucho más popular que docto. Entonces, claramente era una ópera que estaba dispuesta a hablarle al gran público, a un público mucho más transversal de lo que uno podría imaginarse hoy día respecto de cómo la ópera se ha ido anclando en un cierto auditorio. En ese tiempo, el teatro era una entretención de toda la tarde y mucha gente era asidua a los teatros. Entonces, Verdi habla en un lenguaje popular y eso es demasiado notable de revivir. Por eso, estamos tratando de hacer sentir el vals donde corresponda, donde debe sonar».
Entiendo que algunos solistas fueron elegidos y convocados directamente, y otros fueron seleccionados a través de proceso abierto, al igual que la orquesta, ¿no?
«Sí, efectivamente hubo una convocatoria mixta donde algunos cantantes e instrumentistas fueron convocados de manera directa. ¿Por qué? Porque es importante contar con gente que ya haya trabajado con nosotros, que ya conozca el ritmo de trabajo y con quienes podamos comunicarnos en forma fluida, encargarle cosas clave. Por ejemplo, la concertino y es una persona que está estudiando el magíster de la Universidad de Chile, y eso va a permitir que la información llegue a la orquesta también de una manera más fluida, sobre todo considerando que a muchas personas las conozco por primera vez. La gran intención es abrir la convocatoria para gente de la Región de Valparaíso».
Hubo 120 postulaciones de 13 países, entre otros, de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Italia, y México para la orquesta, que se conforma por 36 instrumentistas. Y se suma el coro Sortilegio, de Valparaíso.
Su primer ensayo fue el 5 de octubre. «Yo soy de Santiago y la mayoría de las caras de la orquesta no las conocía y eso es muy bueno también porque significa que estamos trabajando con gente que nunca ha tocado una ópera y probablemente sea muy difícil que tenga la oportunidad de tocar una ópera porque son cosas escasas o centralizadas. La convocatoria para el tutti de la orquesta se hizo abierta, pero algunos jefes de fila los elegimos por colaboraciones previas o por conocerlos más de cerca. Y con los cantantes fue parecido, los roles principales son cantantes que ya conocíamos de Brasil, premiados en el Concurso Maria Callas, por en un convenio de colaboración se establece la posibilidad de venir a Chile a hacer un rol».
Se refiere al tenor paulista Mauricio Etchebehere, quien obtuvo el segundo premio en el más longevo concurso de canto de Sudamérica (ver más). Ahora interpretará el rol de Alfredo Germont. El elenco también lo integrará el barítono Leandro Abreu, que conquistó el segundo premio en la versión 2026 del certamen y encarnará a Giorgio Germont. Se suma la soprano chilena radicada en Europa Annya Pinto, como Violetta Valéry.
«Evidentemente Annya ya es una solista muy consolidada, alguien que conoce bien la obra y que, con toda su experiencia, está haciendo un gran trabajo», apunta el director musical.
Ya desde el primer ensayo escénico, revela, fue notorio que Annya Pinto»es una persona de una disciplina tremenda, sigue al pie de la letra todo, está escuchando todas las sugerencias que tiene, tanto la dirección musical como la dirección escénica, es flexible, es muy capaz de lo que se le pida, lo puede resolver y ella al mismo tiempo propone mucho. Tiene muchas buenas ideas de las que uno toma nota y va construyendo en conjunto».
El elenco de solistas, indica, se planificó con un núcleo experimentado y con cantantes elegidos por medio de audición. «Tenemos algunas caras nuevas, así que vamos expandiendo cada vez más el alcance de Lírica Disidente en la producción de ópera en Chile», apunta Miguel Ángel Castro.
Hemos escuchado a algunos, varias veces: Valeria Vega-Matus ha sido parte de varias entregas del Ciclo Bach Santiago y también del Encuentro de Música Sacra UC, Íñigo Poutay está estudiando en el Instituto de Música UC y actuó en la Temporada de Cámara UC y en la de Música UC para niñas y niños, y Nikolas Tobar ha actuado en varios proyectos de lieder si no me equivoco y de música actual. Este elenco se completa con Pablo Carrasco.
¿Qué les diría usted a los auditores de Radio Beethoven para invitarlos a ver esta producción de Lírica Disidente de La Traviata? ¿Qué tipo de experiencia van a vivir? ¿Qué le diría usted para motivarlos?
«En primer lugar, que vengan al Teatro Municipal de Viña del Mar porque es un teatro hermosísimo, que suena muy bien, es de mucha dignidad, de mucha categoría, se ve hermosísimo y está abriendo sus puertas nuevamente a la ópera. En segundo lugar, la producción que estamos haciendo pretende posicionar a la ópera desde una visión contemporánea de la escena, y al mismo tiempo, posicionarse con una visión histórica desde lo musical. Creo que ese equilibrio va a producir una versión bastante interesante y curiosa, que puede hacer que uno se quede pensando. Nos encantaría poder producir ese efecto en el público, que consideraran que es una Traviata distinta de las que hayan visto antes».
Me parece que le gusta especialmente este teatro.
«Es un teatro que fue construido y pensado en 1930, tiene una arquitectura muy propia de la gente llegando en automóvil. Entonces, es notable, porque es un ejercicio de un teatro neoclásico en lo arquitectónico, pero con una impronta modernista total de cómo uno entra al teatro y de cómo uno escucha en la platea. Es bien acogedor, con esta circularidad que tiene el teatro uno puede ver las caras de todo el mundo. Es muy hermoso, tanto el lugar, como la forma que uno tiene de habitarlo».
«Desde mi lectura conceptual de Violetta, trato de implementar cómo lo contemporáneo, la sociedad, consume estos personajes mediáticos y, finalmente, la mujer queda convertida en un ícono social» – Ignacio Ramírez
Ignacio Ramírez ha sido parte del núcleo de Lírica Disidente desde el inicio de este proyecto. «En estos últimos años que hemos trabajado juntos con Miguel Ángel Castro somos una dupla súper buena; he encontrado un director musical con el cual puedo dialogar, compartir ideas y alinear criterios también. El trabajo siempre ha sido muy grato con él», asegura.
Y desclasifica un dato: «Él fue profesor mío en la Universidad de Chile, tengo confianza en él. Hay mucho respeto profesional por la dirección de cada uno, tratamos de apegarnos a elementos importantes de la partitura y él respeta mucho mi visión estética y concepto de la obra entonces, teniendo esos criterios bien conformados, más la propuesta musical suya, logramos siempre llevar a cabo un trabajo sumamente grato a nivel profesional podemos transmitir a los cantantes y a los elencos estas visiones que tenemos ambos desde la dirección, tanto musical como escénica. Para mí ha sido genial el trabajo con él».
Y La traviata misma, ¿cómo la está mirando usted en lo escénico? ¿Qué es lo que está enfatizando?
«Pensando que La traviata es una de las óperas más reproducidas y es una de las óperas de repertorio con mayor realización a nivel internacional, hay una cierta carga de expectativas sobre cómo va a ser La traviata con Lírica Disidente en el Teatro Municipal de Viña del Mar. Por supuesto, desde mi lectura conceptual trato de pensar al ícono del personaje de La traviata, el personaje universal, esencial, que es Violetta, desde el un punto de vista de lo contemporáneo. Y desde esa lectura trato de implementar cómo lo contemporáneo, la sociedad, consume estos personajes mediáticos y, finalmente, la mujer queda convertida en un ícono social».
Esto lo transmite en escena significando a la sociedad en el elenco, el coro y dispositivos móviles. Todos, «constantemente dialogando con esta lectura sobre el consumo». Asimismo, hay desarrollo sobre la enfermedad que tiene Violetta y cómo ella va perdiendo progresivamente su persona o elemento humano, «y es convertida en un ícono y en un símbolo de lo que la sociedad quiere de ella. Es una constante apropiación desde el deseo, desde el poseerla desde un plano estético y también desde la puesta en escena y desde la puesta de movimiento».
Ignacio Ramírez recalca que hay una figura clave: el padre de Alfred. «Giorgio Germont genera una gran ruptura dramatúrgica al pedirle a ella que rechace a Alfredo y que lo abandone porque ella representa una mancha en el apellido familiar. Ahí también volvemos a pensar en los iconos arquetípicos de las mujeres y cómo el estigma social finalmente termina convirtiéndolas en íconos sociales que no pueden eliminar su pasado».
Violetta es un estereotipo, ¿no?
«Absolutamente. Violetta representa un arquetipo y un estereotipo de una mujer que busca la libertad. Es muy similar también a Carmen. Y en esa búsqueda de la libertad es cuando ella finalmente se enfrenta a una realidad que no le permite ser libre, que no le permite que su esencia y su identidad como mujer pueda salir a flote. Y no solamente por la enfermedad que implica una imposibilidad física debido a su tuberculosis, sino que también por el padre de Alfred, que genera esta gran ruptura y que le pide que se aleje y finalmente ella accede».
Annya Pinto, señala, «es una profesional de primer nivel. Aparte de su experiencia, tiene una exposición escénica tremendamente importante. Esa capacidad profesional de entender que la puesta en escena tiene muchas exigencias físicas y que ella logra sobrellevar de una manera muy profesional. Su técnica permite que su exposición física sea muy abierta».
También indica que Mauricio Etchebehere y Leandro Abreu debieron enfrentarse a una puesta en escena bastante compleja y conceptual y que su trabajo ha sido «tremendamente profesional, muy dispuestos desde lo musical y físicamente muy propositivos, pero además ingeniosos. Son artistas que preguntan constantemente para tener un abanico de posibilidades escénicas que desarrollar a partir de lo que requieren los directores y de lo que ellos quieren transmitir con los personajes».
Necesitamos generar una imagen en nuestro cerebro. ¿Nos revela algún dato que nos dé una sensación? ¿Algo visual?
«Es una puesta en escena bastante minimalista y bastante industrial, en cierto sentido. La colorimetría es bastante sobria. Hay un tipo de dispositivo muy interesante que es el uso de los espejos. Aquí yo utilizo el espejo como el elemento desde la fragilidad, desde lo fragmentado, desde el espejo que imposibilita alejarse de la realidad, ¿cierto? Cuando uno se mira a un espejo no hay forma de poder maquillar, por así decirlo, lo que el espejo te transmite. Entonces, la idea del espejo me ayuda a potenciar esas ideas conceptuales con respecto a la verdad, a cómo el transcurso del tiempo y la enfermedad van generando estragos y, a la vez, porque es una proyección también del público. Verdi, cuando compone este tipo de óperas, también hace una crítica social al mismo público que iba a ver estas funciones. Entonces, el uso del espejo también me ayuda a que el público se vea reflejado en cómo estigmatizamos a estos personajes».
Los dispositivos generan los espacios pero además transmiten con fuerza el concepto de la apropiación de la identidad con el cualm ha trabajado.
¿Qué le gustaría decir del momento en el que están con Lírica Disidente y de ser quienes traen de vuelta la ópera del Teatro Municipal de Viña del Mar? ¿Es un orgullo, un honor? ¿Les parece interesante estar constantemente en regiones?
«Sí. Para nosotros siempre ha sido muy importante poder llevar la ópera a otras regiones, pero creo que en este caso es aun más importante por el hito que significa volver a realizar ópera acá en Viña del Mar, después de tantos años. Es un tremendo honor y, en lo personal, para mí es muy importante porque es una gran responsabilidad demostrar que la ópera sigue viva y sigue llamando a audiencias. Estamos llegando con muchas expectativas en estas funciones, pero desde el respeto y el cariño que tenemos por la ópera y por este espacio que albergará esta producción de La traviata«.
«Esta producción de La traviata de Verdi es bastante contemporánea y van a encontrarse con una puesta en escena inmersiva moderna, que nos invita a reflexionar sobre el arquetipo social y el estigma social que genera la sociedad contemporánea versus los personajes mediáticos. La puesta es muy vívida a nivel escénico, así que es una experiencia que no pueden perderse».
El compositor chileno Soiko (Mauricio Díaz) reside en Nueva York y vino para montar esta puesta que cuenta con músicos, bailarines y electrónica. "La experiencia que el público va a recibir no es una historia lineal y no es una ópera en el sentido clásico, sino que está construida a partir de textos, de pensamientos de Gordon Matta-Clark y de imágenes de sus obras", adelanta. Serán tres funciones desde el 26 al 28 de marzo.
La producción de Lírica Disidente contará con dirección escénica de Ignacio Ramírez, y musical de Miguel Ángel Castro y tendrá fnuevas funciones el 12 y 13 de marzo en CA 660. "Decidí abordar a Gabriela Mistral por todo lo que representa para nuestro país, más allá de su figura como poetisa", dice la compositora.
Justo después de haber recibido el Premio Presidente de la República, la compañía estrena una lectura de la ópera de Don Giovanni que cuenta con dirección escénica de Ignacio Ramírez y musical de Miguel Ángel Castro, y que es fruto de la última edición de su Escuela de Ópera. Las funciones son el 29, 30 y 31 de agosto en Ceina.
Con dos elencos y siete funciones, Merlín Comunicaciones la producción se pone en escena desde el 25 de junio. El regisseur, además, adelanta que el próximo año presentarán Andrea Chénier y Rigoletto, La Maledizione, y que fue convocado para dirigir Ariana Lecouvreur en Macedonia durante 2026.
La ópera compuesta por Víctor Hugo Toro, con libreto de Gonzalo Cuadra y régie de Pablo Maritano fue aclamada en su estreno. La producción de la Corporación Cultural Universidad de Concepción marca uno de los puntos más altos del acontecer artístico del año en nuestro país y tiene proyección incluso internacional.
Con libreto de Gonzalo Cuadra y régie de Pablo Maritano, la producción de la Corporación Cultural Universidad de Concepción se estrena el 11 de junio y rescata la leyenda de una historia de amor entre la hija de Caupolicán y un capitán español. "Estamos haciendo ópera como se debe hacer realmente", destaca Víctor Hugo Toro.
Nicolás Staiger Rubio comenta la producción de la ópera de Puccini, con régie de Gian Paolo Martelli, en la función del 19 de marzo. "Marcela González fue la estrella de noche", apunta.
El profesor del Instituto de Música UC lidera este proyecto junto con su exalumno Cristian Fernández Toro. Participarán la musicóloga Yael Bitrán, y los compositores Martín Bauer y Carlos Castro Mora, y se debatirá revisando experiencias concretas de óperas estrenadas en América Latina, con siete expositores seleccionados a través de una convocatoria abierta. Se realizará el 16 y 17 de octubre.
El director escénico adelanta el original foco que tendrá la nueva producción de Lírica Disidente, esta vez, de la ópera bufa de Rossini, con cantantes seleccionados a través de una convocatoria y con funciones en Centro Cultural Ceina desde el 25 de julio.