Edith Fischer: «Estoy muy feliz de haber vuelto a Chile, creo que en ninguna otra parte hubiera pasado estos años tan activa y con la sensación de estar haciendo algo positivo estando aquí»
Edith Fischer: "Estoy muy feliz de haber vuelto a Chile, creo que en ninguna otra parte hubiera pasado estos años tan activa y con la sensación de estar haciendo algo positivo estando aquí"
octubre 6, 2023
La pianista grabó en Bayreuth un disco que se lanzará el 13 de octubre. "Como no creo que vaya a hacer más grabaciones, porque no es lo que adoro hacer, ahí quise dejar dos partes de mi vida", dice. El día 10, en Rancagua, abordará la Appassionata de Beethoven y los Preludios de Chopin.
La pianista chilena Edith Fischer Weiss se formó, literalmente, en la tradición beethoveniana. Fue discípula de Claudio Arrau, y éste, de Martin Krause, quien fue discípulo de Franz Liszt, alumno a su vez de Carl Czerny, discípulo de Ludwig van Beethoven.
Después de décadas desarrollando una carrera internacional, Edith Fischer volvió a radicarse en Chile en 2006. Desde entonces ha protagonizado una particularmente intensa agenda de conciertos y, además, ejerció la docencia por largos años en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Hoy, que tiene 88 años de edad, sigue exhibiendo un fuerte compromiso con la música en el sentido más amplio: para ella es una constante abordar nuevos repertorios y asumir desafíos artísticos.
Además de mantener su propio y veloz ritmo como concertista, recorriendo Chile y debutando en los más variados espacios que la invitan, ahora lanzará un nuevo disco que grabó hace algunos meses en Bayreuth. Se titula Emociones y en él aborda a Maurice Ravel y a Franz Schubert.
Se trata de toda una novedad, pues Edith Fischer no se caracteriza por una numerosa discografía. Más bien es al contrario; sólo es posible conseguir una decena de discos de esta pianista. Grabó, por supuesto, la integral de Ludwig van Beethoven. Lo hizo con Olympia, en 1989. Pero en vivo, las 32 sonatas para piano del genio alemán las ha hecho trece veces hasta ahora.
Radio Beethoven conversó con Edith Fischer respecto de este disco que se lanzará el 13 de octubre. También, sobre el concierto que dará el 10 de octubre en Rancagua. Conversamos en una pausa del intenso trabajo que tuvo como jurado de la cuadragésimo sexta edición del Concurso Dr. Luis Sigall de Viña del Mar, que se realizó entre el 3 y el 6 de octubre.
¿Cómo ha estado su actividad como concertista últimamente?
«Bueno, en todo he estado (ríe). Efectivamente he tenido mucha actividad estos últimos dos o tres años, es bastante sorprendente. Hacía tiempo que yo no tocaba tanto; he estado tocando mucho en Europa, en Argentina y en Chile, y es fantástico. Estoy muy agradecida a la vida que me permita un gustazo en los últimos años (ríe)».
Entiendo que está de jurado en un concurso, ¿no?
«Sí, en el Concurso Luis Sigall en Viña del Mar, que es ya una tradición. Paró, por supuesto, durante la pandemia y ahora lo están haciendo nuevamente. El año pasado fue violín, este año es piano, desgraciada y curiosamente el Teatro Municipal de Viña todavía no lo han podido reparar, a pesar de que se rompió en el 2010 para el terremoto. Todavía no hay teatro aquí, así que lo están haciendo en el Club de Viña, que es un edificio precioso, pero que no está hecho para hacer conciertos. Por suerte han traído un buen piano y tengo que decir que el nivel es extraordinario».
Como jurado, le correspondió escuchar a cuatro intérpretes por jornada, y cada participante toca un concierto, es decir, lo hace por cerca de una hora. Los tres finalistas, el viernes, actuarían con orquesta. «Es el único concurso internacional en Latinoamérica que es reconocido por la Asociación de Concursos Internacionales», destaca Edith Fischer.
Debe ser harto trabajo ser jurado.
«Es mucho trabajo y es muy arriesgado porque la música es algo tan subjetivo. Por supuesto, al principio uno más o menos tiene conceptos de qué es lo que pasa y qué es lo que no debe pasar. Pero después, cuando se llega a las finales y hay tres que son en realidad los tres muy buenos, entonces entra a jugar un rol importante la subjetividad de los jurados. Eso es normal, a mí me puede gustar uno con el que siento más afinidad o que corresponde más a mis conceptos, y otro jurado siente lo mismo, pero por otro y no se puede decir que uno es mejor que el otro. Así que es muy, muy difícil, pero espero que logremos hacer algo lo más justo posible».
Usted tiene un recital el martes 10 de octubre en la Temporada de la Universidad de O’Higgins. ¿Ya había actuado allá?
«No, no, no. No conozco todavía ni el piano ni el lugar, pero me alegro muchísimo, encuentro estupendo que haya cada vez más series de concierto en distintos lugares, no solamente en Santiago».
¿Qué nos puede decir del programa que interpretará?
«Voy a tocar la Appassionata de Beethoven y los Preludios de Chopin, así que es un tremendo programa, pero con dos obras que yo quiero mucho (ríe) y me alegro de dar por allá».
Es un programa grande, denso.
«Sí, bueno, claro, es denso, pero al mismo tiempo los Preludios de Chopin son tan variados en sí mismos, que es como tocar distintas obras. No es lo mismo que una sola obra muy densa».
Cada preludio de Chopin tiene un carácter distinto, una identidad propia.
«Claro, es todo un mundo en realidad».
Al decir denso, me refería a que no es un programa liviano.
«No, no, no. Para nada. Bueno, yo no sé qué es lo que es un programa liviano (ríe). La verdad es que los programas no los pienso en ese sentido, pienso en lo que llega al público y si tiene un mensaje musical realmente importante. Así que, bueno, cada uno elige también aquello con lo que cree que puede dar algo mejor, ¿no?
Este concierto se realizará a las 19:30 horas del 10 de octubre en el Auditorio de la Universidad de O’Higgins, con inscripciones gratuitas a través del correo electrónico eventos@uoh.cl.
El viernes 13 se lanzará su nuevo disco, Emociones, con obras de Ravel y Schubert. Entiendo que la grabación fue en Bayreuth, en mayo pasado. ¿Cómo fue esa experiencia?
«Fue una experiencia muy linda porque la hice en un lugar que aprecio mucho, que es la fábrica de los pianos Steingraeber, que yo encuentro que es una de las mejores marcas que hay actualmente porque es una mezcla entre los Bösendorfer, que a mí me gustaban mucho, y al mismo tiempo tienen más brillo, un poco como los Steinway, o sea, para mí es el piano de ensueño. Y no tengo ninguno yo, desgraciadamente (ríe). Pero me gustan mucho. Así que me dio mucho gusto grabar ahí que tienen una sala de conciertos muy linda y además me ofrecieron la posibilidad de grabar durante varios días, así que hice un recital y después rehicimos lo que nos parecía que era bueno hacer mejor incluso que en el concierto».
¿Cómo eligió el repertorio?
«Grabé dos obras que para mí tienen un significado bastante diferente. Los Miroirs de Ravel los estudié todavía con Claudio Arrau en Estados Unidos, a los 17 años, o sea, los he hecho toda la vida. Y claro, por supuesto que no los hago igual que a los 17 años porque uno progresa un poco, espero, y piensa más y etcétera. Pero en todo caso es una obra que tengo muy hecha parte de mí ya. Y la sonata de Schubert la aprendí durante la pandemia. Como había más tiempo, ese tiempo lo aproveché en realidad para estudiar una obra que me fascinaba y que no había tenido nunca el tiempo, y a lo mejor también más joven no me sentía tan cercana a ese mundo como ahora. Así que fue una experiencia muy linda grabar esas dos obras. Como yo no creo que vaya a hacer más grabaciones, porque no es lo que adoro hacer, ahí quise dejar dos partes de mi vida que quisiera compartir con las más personas posibles».
Edith Fischer en Nueva York, a los 17 años de edad. En esa época estudiaba allá con Claudio Arrau.
Emociones incluye la Sonata n° 20 en La mayor D959 de Franz Schubert y Miroirs de Maurice Ravel. La post-producción de impresión discográfica y difusión, está a cargo Virtuoso Records de Argentina. El disco físico saldrá más adelante, pero el viernes 13 de octubre ya estará disponible en formato digital en las plataformas: Spotify, Apple Music y YouTube.
Me acuerdo de que para usted la música en vivo es lo medular, ¿no? No tanto las grabaciones.
«Absolutamente, porque yo siempre he sentido que hay una especie de diálogo entre el público y los artistas, y que uno nunca toca dos veces igual y es porque cambian las personas, cambia el ambiente, o sea la acústica, el instrumento también, así que creo que en vivo es otra cosa. Y justamente insisto mucho con eso también con la gente joven, porque por un lado hoy en día tienen la gran ventaja de poder apretar un botoncito y escuchar un montón de música fantástica, sin tener que desplazarse, y para gente que vive en lugares donde hay poca actividad musical, es fantástico eso de poder escuchar cosas maravillosas en cualquier parte del mundo. Pero la impresión de un concierto en vivo será siempre otra cosa. A lo mejor menos perfecto, pero seguramente más impresionante».
Ni la pandemia pudo detener a Edith Fischer. Además de estudiar la sonata de Schubert que ahora grabó en su nuevo disco, en enero de 2021 grabó Camanchaca nel fiume, de Juan Manuel Quinteros, en el auditorio del Instituto de Música UC para la edición digital del XXIX Festival de Música Contemporánea UC. Foto. Carlos Arriagada.
¿Cómo fue para usted recibir el Premio Presidente de la República 2022, en enero pasado? Ahora que han pasado varios meses, ¿qué cree que representó?
«Fue muy emocionante y fue un gustazo enorme. La verdad es que no me lo esperaba, fue organizado tan lindo, ahí, en el Patio de La Moneda y me lo dio directamente el Presidente y me emocioné muchísimo. Estoy feliz. Yo volví a Chile en el 2006. Me han preguntado cientos de veces ‘¿y por qué se volvió a Chile?’ Las razones son complicadas de explicar, pero lo que tengo que decir hoy en día es que estoy muy feliz de haberlo hecho, porque creo que en ninguna otra parte hubiera pasado estos años tan activa y tan bien, con la sensación de realmente estar haciendo algo positivo estando aquí. Quiero mucho a Chile, por la naturaleza y por la gente».
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