El pianista está tocando Piazzolla y música chilena. Celebra el retorno de Radio Beethoven y la presencialidad: "No es una cuestión de que te aplaudan más o menos; es una comunión de energía, y eso es impagable".
Roberto Bravo (1943) mantiene su férreo compromiso con todas las músicas y con todos los públicos, y retoma con la energía que lo caracteriza su nutrida agenda de conciertos, ahora que los espacios culturales están reabriendo físicamente.
Sólo la semana pasada, este reconocido pianista tuvo tres conciertos, y esta semana el público podrá participar en dos homenajes a Ástor Piazzolla, uno virtual, el miércoles 1 de septiembre a través de Unab.cl, y otro presencial, el domingo 5, en el Teatro Nescafé de las Artes. Sin embargo, ya está preparando un nuevo concierto presencial, esta vez de música chilena, para Fiestas Patrias.
Radio Beethoven conversó con Roberto Bravo sobre su actividad actual y también sobre la sensación que le embarga tras el retorno, al aire, de esta emisora.
,»Ha sido una tremenda alegría, en lo personal, volver a escuchar a la Radio Beethoven, que es una compañía del día de todos nosotros. Con una estupenda programación, como siempre, escuchar a Patricio, su voz tan característica, y tan amable, y sentir que estamos de nuevo como en una normalidad», comenta. «Para mí, la normalidad es prender el auto y aparece la Beethoven inmediatamente y con eso empiezo mi día», agrega.
«Hay muchas obras hermosas que he conocido a través de la radio; hay bastante música contemporánea, y yo no soy particularmente fan de la música contemporánea, pero la escucho, para saber qué está pasando. Lo último que escuché fue a Guillermo Lavado en un estreno de Miguel Farías. Fue muy bueno, ¡muy bueno!», detalla.
Canciones del Tiempo, la obra del compositor Miguel Farías con textos de Hernán Rivera Letelier, es uno de los descubrimientos que Roberto Bravo aplaude de la programación.
«Con la radio, uno está informado de lo que está pasando en el mundo musical con los nuevos creadores. Y por supuesto tienen su espacio de jazz del cual soy fanático. Una de las grandes desilusiones de mi vida es que nunca he podido tocar jazz como se debe tocar el jazz. Sólo una vez me atrevía a tocar a Bill Evans en público: What kind of Fool Am I, que es un tema que él arregló maravillosamente», ríe.
«Con la Radio Beethoven, uno está informado de lo que está pasando en el mundo musical con los nuevos creadores», destaca Roberto Bravo.
«Felicitaciones a la Radio Beethoven, que siga por muchos años. Me alegro mucho que la Universidad Católica se haya hecho parte de esto, y le dé su respaldo y haya permitido el regreso de la radio para todos los auditores, en los cuales me incluyo diariamente», agrega Roberto Bravo.
He visto que ya se ha activado su agenda de conciertos, incluso en formato presencial. ¿Cómo ha sido este retorno?
«Es cierto. El primero presencial que hice, y que fue uno de los primeros que se hacen en Santiago, fue en el Teatro Nescafé. El viernes hicimos los 70 años de la Cámara de Comercio, en el auditorio que tienen en Apoquindo, que tenía público en sala y que se transmitió en streaming. Y el sábado hicimos un concierto presencial, también, a las cuatro de la tarde para los vecinos de Pedro Aguirre Cerda, que cumplía 30 años la municipalidad. En ambos conciertos estuvo Andrea Cárdenas conmigo en canto y el Cuarteto Bravo Piazzolla; Rodolfo Jorquera en bandondeón, Montserrat Prieto en violín, y un chico nuevo que está tocando con nosotros y se llama Rodrigo Hurtado».
¿Fue particularmente entusiasta la recepción del público, que pudo volver a vivir la música en vivo?
«Sí, realmente. Absolutamente. El domingo en el Nescafé parecía partido de fútbol, había mucho calor humano, muchas ganas de escuchar, y muchas ganas nuestras de tocar también. Fue un momento muy especial y muy, pero muy emocionante».
¿Cómo ha sido para usted, como intérprete, el volver a actuar con público presencial?
«Es que hay una vibración distinta. Incluso en el movimiento corporal, cuando tú tocas en público es distinto a cuando estás grabando, muy consciente de tocar todas las notas, muy correcto, con una cámara adelante y sería; eres tu propia fuente energética. Pero cuando hay un ambiente que está cargado de energía, de deseos de escuchar música, de salir después de un año y cinco meses que no ha habido un concierto… Saber que el concierto estaba vendido siete o diez días antes, una sala a mitad de aforo y una recepción increíble para todos nosotros. No es una cuestión de que te aplaudan más o te aplaudan menos, es una comunión de energía que va y viene entre el público y nosotros y de vuelta. Y eso es impagable. Me afecta incluso en la manera de tocar, con movimientos, vibrando con la música y no tan empaquetado como cuando grabo».
Considerando lo solitaria que es la carrera del pianista, ¿cómo es para usted este trabajo con el conjunto Bravo Piazzolla, que llevan bastante tiempo tocando juntos?
«Al principio era un trío; contrabajo, piano y bandoneón, después apareció la Montserrat y se convirtió en cuarteto, después apareció la compañera de Rodolfo, la Katy Campos, que ahora está en México, y ahora canta con nosotros Marina León, que es discípula de la Katy. Y se agregó un cantante también ahora, que tiene una voz muy especial para el tango, con mucho carácter, Hugo Cruz. Ahora estamos con otros colores vocales, y nos estamos afiatando. Hay mucha complicidad, es muy divertido tocar juntos, y eso aporta mucho, porque la vida del pianista es muy solitaria. En mi caso, siempre trato de compartir el escenario, el espacio que yo tengo lo comparto con artistas emergentes, más jóvenes. Cuando llego a un lugar, invito a alguien local a tocar, ya sea un coro de niños o una orquesta de cámara o un chico destacado de un colegio. A mí me gusta esa parte».
¿Cómo enriquece justamente su vida como intérprete el compartir el escenario? Es algo que evidentemente le importa hacer.
«Mucho. Sobre todo el cruce de los estilos. Cuando yo hago un ‘Bravo y amigos’, por ejemplo, tiene de todo, desde las canciones de la Edith Piaf hasta los tangos de Piazzolla y la música de las películas. Años anteriores hacíamos sonatas de Schubert o de Prokofiev con la Eva (Graubin); también participaba ella en su momento. Es muy enriquecedor, también para el público que escucha también, esa transversalidad de estilos. Hacíamos un poco de jazz también cuando estaba vivo Daniel Lencina, también cantaba con nosotros Roberto chico, la Marta Contreras, que es una maravillosa cantante con el repertorio francés y brasileño… La música te da tantas posibilidades, y hay tanta música hermosa por seguir tocando. Yo he grabado un disco de cine nomás, pero podría grabar cinco más, con un repertorio que hay, y con lo nuevo que aparece. Hace dos semanas hicimos un concierto barroco con mucha gente joven participando con distintos instrumentos, hasta una tiorba había ahí, una violinista de 14 años, talentosísima, una flautista de la Católica muy talentosa, un chelista, la Andrea que cantó muy lindo, y puro repertorio barroco. E inmediatamente después, el concierto de Piazzolla. Y entremedio, pequeños homenajes a Michel Legrand, a Enio Morricone, a Manzanero, además de los 100 años de Piazzolla. Fueron cuatro homenajes de un viaje».
Roberto Bravo estudió en el Conservatorio de Tchaikovsky de Moscú, actuó en el Carnegie Hall de Nueva York, la Salle Gaveau de París, y grabó con la Royal Philharmonic de Londres. Pero en vez de seguir la tradicional carrera de pianista, abordó música popular, tocándola junto a clásicos en plazas e iglesias de la periferia.
En el mismo Teatro Municipal de Santiago, cuando puso volver a Chile, en 1979, tocó el Concierto de Tchaikovsky con la Filarmónica y, como encore, eligió El derecho de vivir en paz y Plegaria a un labrador, de Víctor Jara
Su carrera es una declaración de su compromiso con todas las músicas.¿Lo ve así?
«Claro. Es el derecho de todas las músicas a ser escuchadas en un concierto que se supone que tendría que de una sola línea. Para mí es algo normal; puedo tocar una parte entera de Bach, y la otra parte entera de Piazzolla, o juntar homenajes a músicos que se han ido y música chilena. Después del concierto con la Universidad Andrés Bello, el 1 de septiembre, y el concierto del 5 de septiembre en el Teatro Nescafé, que es para la gente que se quedó sin poder entrar al anterior, nos vamos de cabeza a un programa íntegro de música chilena. Lo vamos a hacer en Santa Rosa de Apoquindo, y va con coro, con un cuarteto de cuerdas, con Andrea y Montserrat, y con un repertorio bien variado. Hay un poco de música ‘docta’, como dicen, Alfonso Leng, Enrique Soro, Lucho Advis, que estaba en ambos campos. Pero al lado de esto está Violeta, está Víctor, por supuesto, está Francisco Flores del Campo. Actúa el Cuarteto Primavera, que son todas mujeres, y tocan un repertorio que va desde Violeta y las canciones de Los Jaivas más conocidas. Así vamos, una integral barroca, una integral Piazzolla, una integral de música chilena, porque es música muy hermosa».
Ese concierto será presencial, el 17 de septiembre, y será próximamente anunciado.
Hablemos de «Bravo Piazzolla», que la Universidad Andrés Bello presenta en streaming a la 19:30 horas del miércoles 1 de septiembre. ¿Qué interpretarán?
«Son cerca de 50 minutos de música, que incluyen los grandes éxitos, Nonino, algo de María de Buenos Aires, la Milonga de la Anunciación, algunos desconocidos como Tanti Anni Prima, S’il vous plait, Soledad. También dos de las Estaciones Porteñas, el Verano y el Invierno, y tenemos Los Pájaros Perdidos, que hizo famoso la Amelita Baltar con el escándalo que hubo cuando la estrenaron en Buenos Aires. Está también el Chiquilín de Bachín, que lo canta la Marina sola, y están Fuga y Misterio, el Otoño Porteño. Son doce obras. Se grabó en la Casona de Las Condes, que tiene un lindo salón y con público presencial reducido».
¿En qué se diferencia el concierto presencial de homenaje que darán en el Teatro Nescafé el domingo 5 de septiembre a las 19:00 horas?
«En el Nescafé tocamos 16, más los tres bises, son 19 obras. ¡Es un porrón de música!.
El Quinteto Bravo Piazzolla: Hugo Cruz, Montserrat Prieto, Roberto Bravo, Marina León y Rodolfo Jorquera.
En vida, Ástor Piazzolla fue duramente criticado por los puristas del tango y por los puristas de la música clásica. ¿Cuán importante es celebrarlo ahora, que se cumplen cien años de su nacimiento, y que es reconocido y apreciado por un público muy extendido?
«Un público transversal, claro. Es muy popular entre los jóvenes. Lo que pasa es que él hace la fusión del elemento tanguero con el jazz y con la música contemporánea. Tiene una cosa muy vibrante, muy a la tripa, muy visceral, algo que te conmueve de repente en sus armonías. Muchas de sus obras son en tono menor y de repente saltan a tono mayor y vuelven a tono menor, hay mucha nostalgia, hay una pasión tremenda si tú lo ves tocar, y agarra inmediatamente. De hecho, estoy casi seguro de que Piazzolla es el músico latinoamericano más tocado en el mundo. Ya no es argentino; él es patrimonial ya. Los argentinos pueden decir lo que quieran, ‘Piazzolla es nuestro’. Pero lo trataron súper mal en su momento. ¿Conoces la anécdota de la del taxista que se negó a llevarlo? Esto lo cuenta su mujer también. Se negó a llevarlo, le dijo ‘Yo no lo llevo a usted porque usted asesinó al tango’. ¿Qué te parece?
Insólito me parece. ¿Qué más nos puede adelantar del mes de septiembre?
«A fin de septiembre voy a ir a Arica. Soy embajador de la cultura chinchorro, que la Unesco declaró patrimonio universal. Tendría que tocar al aire libre allá, para celebrar este reconocimiento».
Un brillante programa que ofrecerá con su orquesta para reunir dinero para los damnificados y luego, en el Teatro del Lago, marca el inicio de un año 2026 marcado por grandes apuestas artísticas en Concepción, con hitos de Brahms, Richard Strauss y Messiaen, invitados de primer nivel y Tamara Miller como compositora residente. Apunta a que la orquesta "sea lo más versátil posible" y el equilibrio entre clásicos del repertorio y el diálogo con la creación contemporánea.
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Será un hito del monumental proyecto iniciado por el profesor Víctor Alarcón y lo protagonizarán el 21 de diciembre solistas y coro y orquesta de estudiantes y profesores de Música UC más invitados. Es el resultado de una alianza con la Fundación Cultural de Providencia, cuyo director ejecutivo, Jorge Andrés González, califica como "un honor". Aquí, el director a cargo, Felipe Ramos Taky, y Evelyn Ramírez entregan claves para la escucha de esta obra que, como indica la mezzosoprano, "te lleva directo a sentir el espíritu navideño".
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El maestro sueco viene a Santiago para trabajar con solistas, el Coro de Cámara UC y una orquesta de profesores y estudiantes de Música UC en el Oratorio de Navidad del compositor francés y dos obras de Ralph Vaughan Williams. Serán dos presentaciones, el 18 y 20 de diciembre en el Templo Mayor UC y en la Catedral de Santiago.
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