Gonzalo Beltrán y Sebastián Arredondo adelantan claves de las sonatas de Franck y Beethoven que tocarán
septiembre 4, 2025
Los profesores del Instituto de Música UC ofrecerán dos funciones del “programa Contrastes en el tiempo, sonatas para violín y piano", el 9 y 10 de septiembre, en el Centro de Extensión Oriente y Centro Cultural Vicente Bianchi, dentro de la 61a Temporada de Cámara UC.
El profesor Gonzalo Beltrán, quien tiene una intensa participación en la programación artística del Instituto de Música UC, estaba decidido a ofrecer un programa de violín y piano en el año 2025. Y es por ello que invitó hace meses a tocar con él al pianista Sebastián Arredondo, quien se incorporó como profesor en Música UC en marzo pasado.
Serán dos conciertos del programa “Contrastes en el tiempo: Sonatas para violín y piano», ambos a las 19:30 horas; el martes 9 de septiembre, en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita) y el miércoles 10 de septiembre, en el Centro Cultural Vicente Bianchi de La Reina (Santa Rita 1153, inscripción gratuita). Ello, en el marco de la 61a Temporada de Cámara UC.
«Este concierto está dedicado la Sonata para violín y piano, con dos obras muy representativas; la Sonata nº 5, Primavera, de Beethoven y la Sonata de César Franck. Ambas pertenecen a distintos momentos del siglo XIX, así que será muy interesante escuchar el contraste entre ambas piezas y ver todos los cambios que experimentó el género en el corto tiempo que las separa: cambios en los recursos instrumentales, diferencias en cómo ambos compositores tratan la armonía y en cómo desarrollan los temas», adelanta Gonzalo Beltrán.
«Las dos sonatas son fantásticas, muy representativas del género y muy del gusto del público, así que espero que los asistentes disfruten las dos obras por igual»
Gonzalo Beltrán
«Las dos son obras fantásticas. Están muy bien escrita, y son muy tradicionales y muy representativas del género. Muy conocidas, también, y muy del gusto del público, así que espero que los asistentes disfruten las dos obras por igual», agrega el violinista.
El profesor Beltrán explica que tuvo tres motivaciones para diseñar y postular este programa a la 61a Temporada de Cámara UC.
«La primera son las obras en sí, que son fantásticas y nos permiten ver un contraste en el tiempo. En el poco tiempo que separa a ambas piezas, que son 85 años, ya se ven grandes cambios en el uso del lenguaje armónico y en el desarrollo de los temas también. Beethoven es mucho más tradicional, más cercano a lo clásico; Franck en cambio ya empieza a usar un discurso cíclico en donde los temas van apareciendo a lo largo de los distintos movimientos. También hay muchos cambios en el uso de los instrumentos y los recursos que usa el violín y que usa el piano. Entonces, reunirlas en un mismo programa nos permite apreciar estos enfoques muy distintos, estos contrastes y estos rápidos cambios que sufrió la música en un período tan corto», puntualiza el violinista.
En segundo lugar, estas sonatas implican un desafío que le resulta bastante atractivo. «Si bien es muy interesante explorar lenguajes nuevos y entregar al público cosas novedosas, es también muy desafiante presentar obras que son de lo más tradicional que tiene el repertorio, porque son obras que se han grabado e interpretado un montón de veces en concierto, y proponer algo nuevo y fresco es un desafío súper grande. Son obras que muchas veces nuestros propios estudiantes están aprendiendo, que tenemos que escuchar en exámenes, en audiciones y que hemos escuchado tocar a muchos colegas. Siempre es un desafío presentar obras de este calibre», explica el profesor Beltrán.
«La tercera motivación es poder tocar con Sebastián Arredondo, quien es un destacado pianista nacional y que ha tenido una activa labor de recitales de música de cámara y de solista en el último tiempo y que tenemos el placer y el honor de tener de profesor del Instituto de Música a partir de este año. Es un agrado poder tocar con él, compartir con él este concierto», agrega Gonzalo Beltrán.
Pensando en su relación con la producción y los lenguajes de estos compositores, y considerando que usted ha sido parte -varias veces como concertino- de las interpretaciones de sinfonías de Beethoven que está realizando el Instituto de Música UC para completar el ciclo en 2027, ¿cómo esa experiencia en el Beethoven orquestal enriquece su visión de la Sonata nº5 de este compositor?
«Sin duda, conocer varias obras de un mismo compositor en diferentes formatos ayuda a cualquier intérprete a construir una relación más cercana con su lenguaje. En el caso de Beethoven, si tuviera que generalizar diría que es un lenguaje que siempre busca una sonoridad orquestal, incluso en obras como la sonata que interpretaremos en este concierto, de formato más pequeño y con un estilo bastante clásico. Participar en los proyectos sinfónicos que ha organizado el Instituto de Música UC ha sido sin duda una experiencia muy enriquecedora».
¿Cómo ha sido su relación con César Franck, ya sea como intérprete o como auditor? ¿Qué es lo que más le atrae de este compositor?
«La sonata de Franck que interpretaremos en este concierto es una obra a la que le tengo mucho cariño, ya que fue parte del programa de mi examen de título, hace más de 20 años. Es una pieza muy bien construida, lírica, profunda, y es muy interesante el tratamiento que hace de los temas, cómo estos van reapareciendo en los distintos movimientos. La sonoridad que obtiene de ambos instrumentos es, a momentos, realmente abrumadora».
Gonzalo Beltrán es uno de los profesores más activos en la programación de conciertos del Instituto de Música UC. Sólo este año, actuó en los conciertos dedicados a Marc-Antoine Charpentier y Arvo Pärt que se efectuaron en el 22º Encuentro de Música Sacra UC y en seis presentaciones de gran formato: fue el concertino cuando se interpretó el oratorio La Creación de Joseph Haydn en el Concierto de Semana Santa UC y lideró los segundos violines en la Séptima de Ludwig van Beethoven que se abordó en el Concierto de Aniversario UC.
El profesor Beltrán integra, además, el Cuarteto Académico UC y el Estudio MusicAntigua UC. Con este último, ofrecieron ya dos funciones de Tafelmusik a inicios de agosto en la 61 Ttemporada de Cámara UC y con el Cuarteto Académico rendirá homenaje a Dmitri Shostakovich, con su Cuarteto nº3, Op.73, el 14 y 15 de octubre.
Asimismo, Gonzalo Beltrán tiene una constante participación en el Ciclo Bach Santiago: codirigió con Rodrigo del Pozo el concierto Bach Santiago 50 en mayo, fue concertino en el Bach Santiago 51, en julio, y el 21 de diciembre será nuevamente concertino en el concierto Bach Santiago 54.
¿Cuán interesante es para usted abordar repertorios variados dentro de la programación del Instituto de Música UC?
«La verdad es que me considero muy afortunado por tener la posibilidad de trabajar en proyectos tan variados y de recorrer tantos estilos y épocas distintas. Si bien mi formación ha estado más ligada a la música antigua, no puedo imaginarme una vida musical sin toda la riqueza que ofrecen los distintos estilos».
Tras estudiar con Fernando Ansaldi en el Instituto de Música UC, Gonzalo Beltrán se tituló en 2004. Luego se posgraduó en la Escuela Superior de Música de Würzburg, Alemania, especializándose en interpretación históricamente informada. Integró la Orquesta de Cámara de Valdivia entre 2011 y 2013, cuando comenzó a enseñar en la Universidad Católica.
También Sebastián Arredondo se formó en el Instituto de Música UC. Ingresó a los 12 años. «Soy un hijo del sistema completo, desde el ciclo elemental, que lo hice con Frida Conn, y después ingresé a la etapa universitaria con Liza Chung. De hecho, soy de la primera generación de alumnos de Liza», comenta el pianista. Él retornó a Chile en 2022, después de nueve años en Estados Unidos: hizo un magíster en la Universidad de Indiana y un doctorado en la Universidad de Cincinatti.
«Es muy importante y muy emotivo para mí volver a un lugar donde me formé inicialmente. Aunque estuve mucho tiempo afuera, volver como profesor sí ha sido muy emocionante para mí», revela. Entre los mayores cambios que encontró en su retorno al Campus Oriente UC están la existencia del Centro de Extensión Oriente y su auditorio, y el nuevo edificio de la Facultad de Artes.
«La infraestructura ha mejorado bastante en el Instituto de música. La Sala San Juan y la Sala San Mateo, no existían eso en mi tiempo, así que ha crecido mucho. Y ha mejorado la calidad de las salas, la sonorización, todo», detalla el pianista.
¿Cuáles son las experiencias que usted más valora en ese periodo como estudiante del Instituto de Música UC?
«Estuve acá como alumno 13 años. La calidad de los profesores siempre fue fantástica, al igual que su dedicación. También valoro mucho la Escuela Internacional de Profesores Visitantes. En ese tiempo, uno como alumno del Ciclo Elemental podía tener clases con profesores visitantes, lo que me marcó bastante también. Además, tuve había compañeros muy destacados, como Danor Quinteros y Gustavo Miranda, fue una camada de pianistas que hicieron cosas bien importantes».
¿Qué le parece el programa que interpretará con Gonzalo Beltrán los días 9 y 10 de septiembre?
«Fantástico. Es un programa que ya he tocado en distintas ocasiones con otros violinistas, así que tengo cierta experiencia tocándolo. Pero son dos grandes obras del repertorio para dúo, especialmente la Sonata de Franck, que les da a los pianistas la oportunidad de tocar mucho».
¿Tiene mucho material?
«Mucho material. Y es una de las sonatas a dúo técnicamente más complejas que existen en el repertorio tradicional».
¿En qué está la complejidad de la Sonata de Franck? ¿En lo denso?
Sí, en lo denso de la escritura, y en sus dificultades técnicas. No es tan larga la sonata, pero se destaca la densidad de la escritura y su complejidad armónica. Hay mucha influencia de Wagner en la sonata en particular y en el estilo de Frank en general. Hay harto de Tristán e Isolda, sobre todo en el tercer movimiento de la sonata. El lugar donde Franck nació ahora pertenece a Bélgica, pero en ese tiempo los límites en Europa eran muy distintos. Era un compositor culturalmente francés, pero con mucha influencia de Wagner, y de mucha disolución armónica, por llamarlo de alguna manera.
Eso, a pesar de que históricamente las escuelas francesas y alemanas tiendan a desarrollarse algo aisladas.
«Es que Wagner es un caso especial, porque influenció mucho a los compositores franceses en esa época y un poco posteriormente. Wagner influenció a todo el mundo en esa época, básicamente por lo poderoso de su personalidad artística, pero también por el tema armónico, la disolución del sistema tonal, con Tristán e Isolda y lo que vino después».
Sebastián Arredondo coincide con Gonzalo Beltrán: el programa exhibe un fuerte contraste entre la obra de Franck y la de Beethoven. En la Sonata nº5 que tocarán, indica, el alemán «es más prístino, muy claro. No es una escritura de piano muy densa, sino que es muy diáfana. Se da, entonces, un contraste con cuán enorme , densa y compleja es la parte de piano de la Sonata de Franck».
Hace poco, a inicios de agosto, usted tocó la Sonata Op.110 de Beethoven en Teatro Zoco. ¿Cómo es su relación suya con Beethoven? ¿Qué es lo que más le gusta del lenguaje de este compositor en particular?
«Para mí, Beethoven es particularmente importante. Cuando hice el doctorado, ése fue el primer recital en que no toqué Beethoven. En todos los otros había tocado algo de Beethoven. Así que sí, es muy importante para mí como compositor, como figura también, y como pianista, por sus innovaciones pianísticas. Antes de que se quedara sordo, era uno de los mejores, si no el mejor, pianista del mundo. Como compositor es increíble. En la Sonata nº5, que es temprana, uno puede ver cierto virtuosismo de Beethoven, y también un alto equilibrio entre la parte del piano y la parte del violín. Las sonatas anteriores de otros compositores eran básicamente sonatas para piano con acompañamiento de violín, pero tanto en Beethoven como en Frank, son roles equivalentes».
A usted le interesante especialmente la música de cámara? ¿Ve una buena oportunidad de hacer cosas aquí en el Instituto de Música UC como profesor pensando que la Temporada de Cámara es bastante extensa?
«Sí, por supuesto que me interesa. Primero que todo, es un honor tocar en la temporada. Además, tengo una excelente relación con colegas. Ya no conocíamos con Gonzalo Beltrán antes de que me incorporara, y también con Tomás Koljatic. Hay tremendas oportunidades porque hay intérpretes fantásticos acá, profesores que hacen muy interesante pensar en una colaboración».
En julio pasado, en un programa que tuvo una sola función en la 61a Temporada de Cámara UC, usted participó tocando, con el profesor Juan Cristóbal Undurraga, una obra para dos pianos de Aliocha Solovera, Polycronie, que es una obra bastante relevante, ¿no?
«Es una obra bien importante; del repertorio chileno para dos pianos, yo creo que es una de las más importantes».
¿Cómo fue esa experiencia?
«Juan Cristóbal Undurraga egresó hace poco, pero es un pianista fantástico y además es muy agradable trabajar con él. Fluyó muy fácilmente el trabajo. Aliocha Solovera fue a uno de los ensayos, lo que fue muy valioso; nos dio consejos. Era una obra difícil en que había que estar contando todo el tiempo, lo cual hace muy difícil la coordinación, y el resultado fue muy bueno. Para ser música contemporánea, fue un tremendo éxito, había como 150 personas».
¿Le interesa la música contemporánea?
«Soy más repertorio clásico romántico, por supuesto, pero creo que un intérprete del siglo XXI tiene que hacer música contemporánea, sí o sí. Y sobre todo música de donde tú eres, de tu país. Cuando yo estaba en Estados Unidos, siempre me preguntaban ‘¿Qué están haciendo los compositores de tu país? ¿Qué están creando en este momento?’ Obviamente, en Indiana uno de los grandes profesores allá fue Juan Orrego Salas, a quien no pude conocer por su edad avanzada. Pero toqué allá música chilena, por ejemplo, piezas de Pedro Humberto Allende».
«La Temporada de Cámara UC es fundamental, a nivel nacional, y ya está en su sexagésimo primera versión. Es realmente un hito cultural en Chile»
Sebastián Arredondo
Usted hizo su debut profesional en Chile en 2022, después de haber estado nueve años en Estados Unidos. Si piensa en ese período afuera, o en su juventud cuando estudiaba en Chile, ¿qué opinión usted tenía de la programación del Instituto Música, del rol cultural que juega la Universidad Católica a través de su temporada?
«Estando en Estados Unidos, sobre todo durante la pandemia, seguí la mayoría, casi todos los conciertos que transmitieron en streaming. Yo siempre los veía, y recuerdo que tenían entrevistas. Esta temporada es fundamental, a nivel nacional, y ya está en su sexagésimo primera versión. Es realmente un hito cultural en Chile. Por acá han tocado grandes. Me acuerdo de cuando yo era chico, que tocaba Frida Conn, María Iris Radrigán, se hacía en el Salón Fresno en esos años, una temporada siempre fantástica. Y también algunos profesores visitantes, recuerdo por ejemplo a Bernd Zack. Es fundamental que exista este espacio».
¿Qué le gustaría tocar a usted en el futuro, ahora que puede proponer un programa?
«Depende de las propuestas que se hagan, pero obviamente quiero hacer un recital solo».
Por Romina de la Sotta Donoso | 04-09-2025 | Originalmente publicado en musica.uc.cl.
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