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Exposición

Fernanda Larraín en Ñuñoa: Jardín Negro

La fotógrafa trabaja con una técnica de mediados del siglo XIX conocida como colodión húmedo. Exhibe en el Edificio Consistorial de Ñuñoa.

Fernanda Larraín, autorretrato. Detalle.

La muestra fotográfica de Fernanda Larraín "Jardín negro" que es producida por la Corporación Cultural de Ñuñoa, se inaugurará el miércoles 18 de marzo, a las 12:00 horas, en el Edificio Consistorial (Irarrázaval 3.550). Se podrá visitar hasta el 7 de junio, de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 horas, y reúne una veintena de fotografías elaboradas en colodión húmedo. Son escenas íntimas de la naturaleza, que, a su vez, representan un atractivo rescate de una técnica en desuso.

Buscando cómo hacer fotografías análogas sin la gelatina como emulsión —debido a su veganismo—, Fernanda Larraín (1979) llegó al colodión húmedo, una técnica que data de 1851 y que se basa en la utilización de placas de vidrio o de metal para fijar la imagen que la cámara captura. Dedicó más de un año a aprender de procesos, químicos y cámaras, y decidió que desde entonces esa sería su técnica.

Hasta ahora, no ha vuelto a usar películas fotográficas.

En los últimos 13 años, Larraín ha confeccionado varias series de imágenes en colodión húmedo, como Aguatierra (2012), Jardín negro (2015), Fuego (2017), y En la palma de mi mano (2022), que han sido expuestas y editadas en libros. Su último proyecto, “Línea de flotación” (2023), se presentará próximamente en el Museo Palacio Vergara, de Viña del Mar.

Obras de Fernanda Larraín. Detalles.

Una de las series más extensas es Jardín Negro, compuesta por más de 60 fotografías. A partir del miércoles 18 de marzo y en el marco de la programación conmemorativa del Mes de la Mujer —organizada por la Corporación Cultural de Ñuñoa—, Larraín presentará una selección de 20 obras en el Edificio Consistorial de la municipalidad.

CLas fotografías de Larraín siempre ponen a la naturaleza al centro. También, y sobre todo en Jardín Negro, son imágenes que contienen un fuerte vínculo con la historia de su familia. Son piezas elaboradas desde una mirada íntima. No hay planos abiertos, porque el foco está más bien en los detalles del paisaje que llaman la atención de la autora, en las texturas, la belleza de flores y plantas, y en las sombras.

“El campo familiar donde realicé ‘Jardín Negro’ viene de mi tátara abuelo. Luego fue de mi abuela materna, después de mis papás y mi tío. Entonces, yo crecí ahí y este proyecto significó volver a la raíz, al lugar donde pertenezco”, comenta la fotógrafa.Para hacer imágenes en colodión húmedo se requieren placas de vidrio y cámaras voluminosas, además de elementos como el cianuro y el nitrato de plata. Es un proceso largo, no solo por el tiempo de exposición, sino también por los preparativos. Y justamente eso es lo que maravilló a Larraín: “Siempre me ha encantado el laboratorio. Me gusta la artesanía del oficio, la química, ensuciarme las manos. La pasión mía va por ahí. Aunque no tengo nada en contra de la fotografía digital, necesito tener una curiosidad cuando voy a trabajar”.

Fernanda Larraín (1979) se formó como fotógrafa en los talleres de Luis Poirot, premio a la trayectoria Antonio Quintana, y en 1999 recibió el primer premio del Foto Cine Club de Chile en la categoría “Desnudo artístico”. Poco después fue distinguida, igualmente, en la categoría “Monocromo tema libre”. Su obra ha sido expuesta en Chile, además de en otros países de América del Sur y Europa, y ha publicado nueve libros. El más reciente es En la palma de mi mano (2022).

Hace unos quince años, inició en el Cenfoto-UDP sus exploraciones con el colodiónvidrio o metal, que continúa trabajando hasta el día de hoy. Su obra forma parte de acervos privados, así como de la colección del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile.

Información: Corporación Cultural de Ñuñoa.

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