Cultural Las Condes: Ayquina, de Pablo Valenzuela
Fotografías a color de la fiesta de la Virgen de Guadalupe se exhiben hasta el 23 de enero.
En casi treinta años de un constante y profundo viaje por Chile, el fotógrafo Pablo Valenzuela ha retratado en forma reiterada la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, que se celebra cada año en la localidad de Ayquina. Ahora exhibe una selección de fotografías a color que ha tomado en la exposición "Ayquina", que se presenta en el Centro Cultural Las Condes, entre el 3 de diciembre y 23 de enero.
“No busco las grandes vistas ni paisajes. Por el contrario, persigo alejarme de la obviedad para acercarme a lo abstracto. Abandonar la amplitud para concentrarme en lo mínimo. Mi mirada, por cierto, se aleja de lo meramente documental. Es una mirada personal que busca abstraer la magia de la fiesta y llevarla a la imagen”, señala Pablo Valenzuela.
Y agrega: “En todo este proceso creativo siempre ha estado presente el sentido profundo del vínculo, del amor por lo nuestro. A través de mi fotografía no sólo busco transformar la realidad objetiva en sensaciones, sino también poner en valor el patrimonio natural y cultural que forman parte de nuestra identidad”.
Ayquina se ubica en una terraza sobre el río Salado, en las alturas del Loa, 75 kilómetros al noreste de Calama. Como muchos pueblos del Norte Grande, la mayor parte del año la habitan 40 persona. Pero cada 7 y 8 de septiembre se repleta de devotos, bailes, música y color, y su población aumenta a más de 70 mil peregrinos que llegan a venerar y agradecer a la Virgen de Guadalupe.
“Desde hace muchos años sabía de la fiesta de la Virgen de Guadalupe. Fue en septiembre de 2012 cuando fui por primera vez a conocerla. Tan maravillado quedé, que he vuelto otras cinco veces, con el fin de profundizar mi trabajo. La fiesta no sólo muestra la devoción de los fieles que acuden en masa a adorar a su Chinita, sino también de las cofradías que bailan ininterrumpidamente y colman de música y alegría la soledad del desierto”, asegura Valenzuela.
El fotógrafo aclara: "Aunque la mayor parte de quienes bailan son adultos, son muchos los niños que acompañan a sus padres, vestidos con sus trajes y siguiendo con dedicación el ritmo de la música. Todo esto me da la esperanza de que la tradición perdurará en el tiempo y no quedará en el olvido este tesoro de nuestra cultura”.

En 1992, casi tres años después de haberse titulado de Ingeniero Civil en la Universidad Católica, Pablo Valenzuela (1964) tomó la decisión de dedicarse a tiempo completo a su gran pasión: descubrir, conocer y fotografiar el patrimonio natural y cultural de Chile. Su trabajo ha sido ampliamente difundido tanto en proyectos editoriales como en exposiciones.
En Apoquindo 6570, de martes a domingo de 10:30 a 13:15 y de 14:30 a 18:45 horas. Gratis, con pase de movilidad.
Información: Corporación Cultural de Las Condes.