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Cine UC: Mujeres tras las cámaras

Catorce filmes realizados entre 1953 y 2020 por trece cineastas de diversos países, fueron programados en Alameda 390.

Desde el 7 y hasta el 31 de marzo, Cine UC presenta el ciclo Mujeres tras las cámaras. Las funciones serán los lunes y miércoles a las 16:00 horas, y los jueves y viernes, a las 15:30 y 18:00 horas, con acceso liberado, ingreso por orden de llegada y con pase de movilidad, en el Centro de Extensión UC (Alameda 390).

Desde los inicios del cine, las mujeres han tenido un rol esencial tras la cámara. Sin ir más lejos, Alice Guy, en Francia, fue la primera directora cuyos trabajos se remontan a 1896, menos de un año después de la invención del cinematógrafo. Ella experimentó con el color, el sonido, el cine documental, el cine argumental, incluso antes que otros coetáneos como Georges Meliés. Por su parte, Lois Weber hizo lo mismo en Estados Unidos y sus técnicas de montaje eran tanto o más avanzadas que las de D. W. Griffith. Chile no es ajeno a esta historia. Desde 1917 Gabriela Bussenius hizo cine, estrenando La agonía de Arauco, uno de los primeros largometrajes argumentales rodados en el país.

Este ciclo mostrará el mundo creativo y la sensibilidad de un selecto grupo de cineastas que atraviesa todo el siglo XX y parte del XXI, con ejemplos de nuestro país, de Sudamérica y de otros continentes.

Autoras y filmes seleccionados

María Luisa Bemberg: Argentina. Miss Mary (1986)

El ciclo comienza con Miss Mary, de María Luisa Bemberg, cineasta argentina que en esta película retrató las condiciones de vida de la clase acomodada trasandina en los inicios del siglo XX, donde un matrimonio contrata a una institutriz inglesa para que se haga cargo de la educación de sus hijas. La mirada eurocéntrica  de los países sudamericanos, bajo la cual se construyeron las identidades nacionales desde la época de la independencia, marca el tono de la historia, sumada a las diferencias culturales percibidas por la institutriz, interpretada por Julie Christie.

Agnieska Holland: Polonia. Europa Europa (1990)

Agnieska Holland, realizadora polaca, nos cuenta en Europa Europa una historia real vinculada a la Segunda Guerra Mundial, donde el ciudadano alemán de origen judío, Solomon Perel, se hizo pasar por ario y sobrevivió el holocausto bajo el nombre de Josef Perjell, convirtiéndose en soldado nazi y ayudando al ejército de Hitler a dar con el paradero de oficiales rusos, durante la campaña alemana en la Unión Soviética. La sobrevivencia a cualquier precio, incluso ante los ojos de la ironía.

Agnieszka Holland.

Sofía Coppola: Estados Unidos. María Antonieta (2006)

Durante el siglo XVIII en Francia, María Antonieta se convirtió en sinónimo del despotismo, lo cual le costó la vida tras la revolución de 1789. Este es el relato que nos trae Sofia Coppola, a través del revisionismo de su vida y la dificultad de ser la reina y esposa de Luis XVI, casada a temprana edad y trasladada a un país distinto. El matrimonio visto como un juego de ajedrez, donde lo que importa son las alianzas estratégicas entre los países y no el amor entre dos seres humanos.

Naomi Kawase: Japón. Sharasoju (2003)

Desde Japón llega Sharasoju, película realizada por Naomi Kawase, quien también la interpreta. Bien podría tomarse como una mirada semidocumental sobre una familia japonesa, con un hermano gemelo que desaparece, con nacimientos y muertes, como un mosaico de situaciones que no necesariamente tienen lógica, porque la vida, tal cual es, no la tiene. Un film que nos muestra rituales y nos lleva a comprender un poco más la dinámica de la cultura japonesa y su narrativa cinematográfica, muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en Occidente.

Ida Lupino: Estados Unidos. La muerte al acecho (1953)

Antes que Truman Capote hiciera lo suyo registrando un hecho de violencia y sadismo en A sangre fría, donde una familia inocente cae en manos de dos ex presidiarios, la actriz inglesa Ida Lupino propuso un caso similar: ¿qué tal si dos viajeros norteamericanos que desean cruzar la frontera a México, recogieran en la autopista a un extraño que les hace dedo? ¿Y si este personaje resultara ser un psicópata? The hitch hicker, como se llamó originalmente esta película, es un ejercicio de nervios y estilo narrativo. Con mínimos recursos (monetarios y técnicos), Lupino, una de las cineastas más importantes del cine norteamericano, gira su mirada hacia la cultura del sueño americano, para despertarnos con horror. Al igual que otros realizadores inmigrantes en Estados Unidos, Lupino vio con distancia crítica la sociedad estadounidense, sacando a relucir las problemáticas y neurosis de un país con graves conflictos morales.

Ida Lupino.

Marleen Gorris: Bélgica. Las memorias de Antonia (1995)

Las memorias de Antonia es un film coral, situado en medio de una pequeña comunidad rural en los países bajos, donde todos se conocen y no hay nada que ocultar. A ese lugar, aparentemente idílico, nos lleva Marleen Gorris, la directora. El paso de los años, la acentuación de las debilidades y conflictos, una mirada femenina en una película feminista, donde no hay lucha de poderes, pero sí queda claro que las mujeres son dueñas de sus decisiones. Un canto a la vida con simplicidad y belleza que permitió que esta cinta fuese premiada en diversos certámenes.

Jane Campion: Nueva Zelandia. The piano (1993)

El cine neozelandés nos ha legado la figura de Jane Campion, quien saltó a la fama con este largometraje cuya ambientación histórica (1851) permite observar los códigos conductuales de hombres y mujeres. Negaciones, pactos, propuestas indecorosas son los elementos argumentales por los que el personaje de Ada, una mujer viuda, debe dejar Escocia y llegar a Nueva Zelanda, en compañía de su hija. Es ahí donde se encontrará con su futuro marido, quien intentará doblegarla y someterla chantajeándola con un piano que ella trae desde su país natal. El piano no será permitido en la nueva casa, convirtiéndose en el nudo argumental que detonará los caracteres de los personajes. Además, Ada es muda.

Agnes Vardá: Francia. Jacquot de Nantes (1991)

Agnes Vardá, la cineasta que trabajó con los maestros de la Nouvelle Vague, y que comenzó su carrera a mediados de la década del 50, nos entrega en Jacquot de Nantes un acercamiento a la infancia de Jacques Demy, director de Los paraguas de Cherburgo, y quien fue el marido de Vardá. Francia de los años 30, el mundo mirado desde los ojos de un niño convertido en adulto quien rescata esos recuerdos en sus memorias escritas. El amor por el cine inculcado por sus padres, la vida en la localidad de Nantes, la vocación de cineasta desde la infancia gracias a una cámara de cine que le permitirá hacer sus primeras películas amateur. Fragmentos de sus grandes films y diálogos que van construyendo la historia, pero que pertenecen a las películas hechas por Demy. Un viaje hacia la infancia de uno de los grandes creadores que nos ha dado el cine francés del siglo XX, y dirigido por una gigante de la pantalla.

Agnés Varda, en 1991, en el rodaje de Jacquot de Nantes.

Mira Nair: India. Salaam Bombay (1988)

Poco nos llega del cine hindú, a pesar que la producción anual es de 1.200 películas. Una de ellas, Salaam Bombay, estrenada en 1988, fue nominada al Oscar como mejor película extranjera, colocando a su directora, Mira Nair, en el ojo de la crítica, pues la película ganará algunos premios en el Festival de Cannes y diversas nominaciones en otros certámenes. Pareciera ser que la India tiene una tradición fílmica que recae en las vidas de niños pobres que se ganan la vida en las calles de Bombay. En los años 50, el cineasta Satyajit Ray con su trilogía de Apu (Pater Panchali, Aparajito y Apu Sansar), nos contaba la historia de este niño y las vicisitudes de su modesta familia. En Salaam Bombay, el joven Krishna trata de sobrevivir en un ambiente lleno de traficantes de drogas, prostitución y violencia. Pero su nombre, Krishna, hace alusión al héroe de origen religioso que es la encarnación del dios Vishnú. Y él, según el libro tradicional Bhagavad gita, encarna de era en era, para elevar la condición humana y terminar con el decaimiento de la rectitud, por lo que este filme es una alegoría sobre las grandezas y miserias del espíritu humano.

Kathryn Bigelow: Estados Unidos. La noche más oscura (2012)

La noche más oscura, dirigida por Kathryn Bigelow, sigue, de manera ficcionalizada, la labor de búsqueda y eliminación de Osama Bin Laden tras los ataques a las torres gemelas. El filme, lleno de suspenso y acción, fue ganador de un Oscar al mejor sonido y nominado a mejor película. La ductilidad de Bigelow en el género del drama/acción la había llevado previamente a ganar el Oscar a mejor directora en 2009 por The Hurt Locker, que también tocaba el tema bélico ambientado en Irak, demostrando que este género no es exclusivo de realizadores masculinos.

Kathryn Bigelow en el rodaje de La noche más oscura.

Margarette Von Trotta: Alemania. Las hermanas alemanas (1981)

Las hermanas alemanas, cuyo título original es Los años de plomo, relata la historia de dos hermanas nacidas en la Alemania nazi, y herederas de una sociedad resquebrajada por la violencia y el horror de los campos de concentración. Sus vidas se ven afectadas por el pasado del país. Una de ellas se convierte en terrorista y la otra en periodista y activista feminista, defensora del aborto. La realizadora Margarette Von Trotta, esposa del realizador Volker Schlöndorff (El tambor de hojalata) retrata el trauma social de una generación que ya no cree en un futuro edulcorado, gracias a los empréstitos internacionales que ayudaron a sacar a Alemania de la crisis económica de post guerra. Las hermanas, Marianna y Julianne, hijas de un sacerdote, han perdido la fe en el perdón; ahora luchan para denunciar.

Lina Wertmüller: Italia. Pascualino siete bellezas (1975)

También la guerra es el escenario donde un hombre, Pascualino, se las arregla para seguir sobreviviendo tras haber sido reclutado en el ejército fascista de Musolini y desertar. Pascualino siete bellezas fue dirigida por Lina Wertmüller y en clave de comedia trágica relata las vicisitudes de un hombre que se ha acostumbrado a manejar su vida a través del encanto que provoca en las mujeres. Es un camorrista profesional y decide vengar el honor perdido de una de sus siete hermanas. La vida en prisión le hará ver la realidad.

Maite Alberdi: Chile. La once (2014)

Maite Alberdi se ha consagrado como la documentalista más reconocida en Chile, gracias sus películas La once, Los niños y recientemente por la nominada al Oscar El agente topo. En La once, hace un seguimiento a un grupo de mujeres de la tercera edad que desde hace 60 años se junta periódicamente a tomar once, discutiendo y rememorando el pasado, sus experiencias comunes y las relaciones de amistad dentro del grupo. Refleja las aspiraciones y códigos de una clase social que interpreta la historia reciente del país bajo sus propios códigos y paradigmas.

Maite Alberdi en acción.

Maite Alberdi. Chile. El agente topo (2020)

El agente topo, antes que un documental, es un docudrama. Mezcla la ficción con un porcentaje de realidad, pero su tema es de alto interés social: el de la vida dentro de un hogar de ancianos. Ese mundo tras los muros de una casona constituye la invitación que nos hace la directora para conocer, a través de un personaje “infiltrado”, la realidad de los hogares para jubilados. Intentando desentrañar la sospecha de un posible maltrato al interior de uno de estos hogares, este agente octogenario deberá aprender a comportarse como un agente secreto y manejar tecnologías que le permitan descubrir la verdad.

Información: Cine UC | Dirección de Extensión Cultural UC.

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