Maximiano Valdés y la Filarmónica de Santiago
El programa incluye Mi madre, la oca de Ravel y la Sinfonía n º4 de Mahler, con la soprano Paulina González.
Maximiano Valdés. Foto: Patricio Melo.
El Teatro Municipal de Santiago recibe al director Maximiano Valdés, quien conducirá a la Orquesta Filarmónica de Santiago en tres conciertos, desde el jueves 20 al lunes 24 de octubre.
El programa se titula "´Érase una vez" e incluye Danza fantástica de Enrique Soro, Mi madre, la Oca de Maurice Ravel y la Sinfonía n º4 de Gustav Mahler, con la soprano Paulina González como solista. A las 19 horas del jueves 20 y del lunes 24, y a las 17 horas del sábado 22 de octubre. En Agustinas 794, con entradas desde $2.000 a $35.000.
“La idea principal del programa es cómo un niño percibe el mundo que le rodea y se explica las realidades que llegan a su conciencia. La imaginación propia de los niños está presente en ambas obras. Esto no quiere decir que todo es alegre e inocente, porque hay momentos trágicos y heroicos. Todo ellos sin embargo se interpretan de manera simple y con candor. Por otra parte, la Danza Fantástica de Soro es una pieza brillante, breve y perfecta para abrir todo el programa”, señala el director Maximiano Valdés.
Originalmente pensada para ser el tercer movimiento de la Suite per orchestra d’archi, la Danza fantástica de Enrique Soro se estrenó en 1905 en el Teatro Municipal de Santiago. Esta pieza destaca por una gran inventiva melódica, una armonía clara y efectiva y por el uso de un lenguaje instrumental que, aunque decididamente enraizado en el Romanticismo, parece fresco y original. Su compositor la adaptó a diversos formatos que incluyen cuarteto de cuerdas con piano; para dos violines, cello y piano; para piano a cuatro manos y, finalmente, para orquesta sinfónica.
En tanto, Ma mère l’Oye de Maurice Ravel fue estrenada en 1910, en el marco de los conciertos de la Société Musicale Indépendante. De estilo impresionista, está inspirada en cuentos de hadas y fue dedicada a los hijos de un matrimonio amigo del músico francés. En ella, Ravel da rienda suelta a su sensibilidad y potencial evocativo y expresivo. A través de distintos recursos y técnicas, consigue casi pintar con sonidos las atmósferas de las distintas escenas narrativas.
Por otro lado, la Sinfonía Nº4 en Sol mayor de Gustav Mahler se inserta en el posromanticismo. Fue interpretada por primera vez en 1901 en la Kaim-Saal, con el mismo G. Mahler dirigiendo la actual Orquesta Filarmónica de Múnich. Sus orígenes se remontan al lied La vida celestial, una canción para voz y orquesta que el compositor y director austriaco adaptó a partir de un poema que describe la visión que un niño tiene de la vida en el cielo.
Información: Teatro Municipal de Santiago.