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Teatro Camilo Henríquez: Ella, nosotras y yo

La obra de Natalia Cuéllar revisa su propia experiencia de la migración forzada, y también otros testimonios en este montaje.

Ella, nosotros y yo. Foto: Felipe Cona.

Una breve temporada, entre el miércoles 6 y el sábado 16 de octubre tendrá en el Teatro Camilo Henríquez el montaje Ella, nosotras y yo, de Natalia Cuéllar. Es un viaje emotivo, reflexivo y sensorial, desde una óptica femenina, que nace en la propia biografía de la directora de la compañía Ruta de la Memoria, y que suma otros testimonios. La actriz e intérprete de butoh revisa la incertidumbre del exilio y la migración forzada. 

Funciones de miércoles a sábado, a las 19:00 horas. $6.000, entrada general; $4.000, estudiantes y tercera edad (sólo pago por internet) y $3.000, en preventa, en Ticketplus.cl. En boletería del teatro, las entradas para adulto mayor cuestan $2.500.

En escena y en solitario, Natalia Cuéllar se pone en la piel de una mujer que deja su país forzadamente. Por razones políticas o económicas, ella emprende un viaje a otros espacios y culturas, siempre con la maleta hecha. La obra revisa su sentir como persona impedida de desarrollarse por la falta de integración, y también como una mujer que debe hacerse cargo de integrar hijos y armar un hogar.

La obra tiene el punto de partida en la experiencia como exiliada de la madre de la intérprete, y se enriquece con otros testimonios de exiliadas y también de lo que viven hoy las migrantes.  “La muerte de mi padre el año pasado, que se suma a la de mi madre hace algunos años, me hizo revisar nuestra historia. A nosotros nos marcó mucho el exilio. Siempre entendí que también tenía una perspectiva de género, porque básicamente se consideraba exiliado al hombre, y la familia era solo la familia del exiliado. Por ejemplo, mi mamá nunca tuvo permiso para trabajar y vio truncado su desarrollo profesional”, confidencia Natalia Cuéllar.

Esa realidad, que truncó la realización de tantas mujeres y que actualmente puede extenderse a las numerosas migrantes en el mundo, es el material que vuelca en escena. “Es una obra muy personal e íntima, pero que se abre a la experiencia actual de tantas. Nadie migra de su país ni de su cultura, en condiciones precarias, porque quiere. La migración forzada siempre trae consecuencias”, señala la actriz.

Además de tocar un tema fundamental en su biografía, este montaje implica un paso más en su práctica de butoh, que empezó a los 16 años con maestras y maestros japoneses como Makiko Tominaga, Minako Seki, Ito Moritta, Ko Murobushi y Mika Takeushi.  En Ella, nosotras y yo abandona la desnudez y la pintura corporal característicos del butoh, para usar un vestido negro, elegante, además de retomar la palabra.

“Sentí la necesidad de hablar, de expresarme verbalmente, y como soy actriz creo que funciona perfectamente. También decidí probar con un butoh contemporáneo o tal vez con mi propia manera de abordarlo, dejando de lado la desnudez y el maquillaje blanco. El butoh está, por supuesto, pero desde otro lugar”, puntualiza Natalia Cuéllar.

El espacio sonoro es una realización de Pablo López, quien también sufrió el exilio e intentó llevar a la sonoridad de la obra sus experiencias y las de Natalia. Por ejemplo, hay llamadas de aeropuerto en diferentes idiomas que perturban a la viajera. Además, en escena hay dos paneles donde se proyectan imágenes testimoniales y que entregan la atmósfera de lo que significa el desarraigo para la familia.

Compañía Ruta de la Memoria. Nació en 2008, siendo los fundadores Natalia Cuéllar, Raimundo Estay y Leonel Cornejo. La propuesta de la compañía es llevar al público a través de las obras, a un viaje reflexivo, emotivo y profundamente introspectivo, abriendo la puerta al diálogo y el debate. La compañía cuenta con cuatro obras estrenadas: Xibalbá, Cuerpo Quebrado, Los fragmentos de tu memoria y Golpe, una mujer rota.

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