Sólida dirección e inusual madurez de una joven solista: La "Chile" celebra sus 183 años
noviembre 25, 2025
Nicolás Staiger Rubio comenta el concierto aniversario de la Universidad de Chile: una velada marcada por la contundente madurez de una joven solista, una obra con profunda raíz identitaria y el punto dulce de la elegancia de la Sinfonía Linz de Mozart, todo bajo la sólida dirección de Christian Lorca.
photo_cameraFoto: Vexcom | Universidad de Chile.
El viernes 21 de noviembre, la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile celebró el 183° aniversario de la casa de estudios que la gestiona. La ocasión reunió a la joven pianista Bárbara Sanhueza Dejong, al fagot solista de la orquesta, Nelson Vinot, en su faceta de intérprete y compositor, y a Rocío Rojas Monsalve como locutora y cantante. Todos ellos, bajo la batuta del director invitado Christian Lorca, dieron vida a un programa que transitó desde el Romanticismo temprano hasta el Clasicismo, pasando por la creación contemporánea nacional.
La velada abrió con el Concierto para piano n°2 de Frédéric Chopin, una obra que destaca por una fórmula lírica en la cual el piano canta y recita, exhibiendo la claridad y naturalidad en la narrativa que puede imprimir el intérprete. Históricamente, los pianistas suelen esperar a sus años de madurez para enfrentar los conciertos de Chopin, debido a cuál expuesto y protagónico resulta el instrumento solista. Sin embargo, Bárbara Sanhueza, ganadora del Concurso de Solistas 2025 de la Orquesta Sinfónica Estudiantil y la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, abordó el desafío con una perfección y soltura poco usual para una intérprete de 19 años.
Esta solidez no es producto del azar, sino de una valiosa experiencia previa: Bárbara Sanhueza ya había interpretado este mismo concierto en junio junto a la Orquesta Sinfónica Estudiantil bajo la dirección de Miguel Ángel Castro, y posteriormente en octubre con la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil (OSNJ), dirigida por Paolo Bortolameolli. Ese rodaje se notó en su enfoque técnico: su manejo de la intensidad sonora fue impecable, partiendo de una base que nunca desconoció la necesidad de un pianissimo proyectado y sonoro a la hora de dialogar con una orquesta, y demostrando todas las destrezas para sostener, aun así, un forte contrastante.
Con una presencia escénica sonriente y segura, Sanhueza exhibió gran madurez en los recitativos del Larghetto, abordándolos con mucha calma y precisión natural. Las secciones contrastantes develaron un mundo interior profundo lleno de recursos emotivos para completar la intención de la obra. Por su parte, Christian Lorca fue un acompañante certero en la macroestructura, explotando la capacidad de la solista para elaborar y sostener discursos, aunque manteniéndose quizás en un espectro conservador en el uso de las dinámicas.
Foto: Vexcom | Universidad de Chile.
La segunda parte del programa nos trajo de vuelta a nuestro territorio con Tierra Sagrada, una obra compuesta por Nelson Vinot, rostro emblemático de la Sinfónica Nacional y a quien recuerdo ver en la fila de fagotes desde mi infancia. La estructura de la pieza es sumamente atractiva y contrastante; por momentos recuerda la intensidad y color de los famosos Ballets Rusos del siglo XX.
En su doble rol de compositor y solista, la propuesta de Vinot es interesante, en cuanto logra extraer del fagot sonidos y timbres que personalmente no le conocía al instrumento antes de escuchar esta obra. A su lado, la solista vocal Rocío Rojas Monsalve se integró a esta lógica sonora con un timbre profundo y armonioso. Rojas exhibió una gran solidez narrativa y un dominio absoluto tanto del mapuzugún como del español, con una articulación excelente y una teatralidad sobrecogedora que llegó a erizar la piel de los asistentes.
Para cerrar la celebración, la orquesta interpretó la Sinfonía nº36 Linz de Wolfgang Amadeus Mozart. En esta obra, el director se permitió jugar un poco más con los contrastes e introducir arcos dinámicos, aunque manteniéndose en un lado conservador y respetuoso del estilo.
Los tempos escogidos fueron elegantes y cómodos, permitiendo que la orquesta se desplegara con mucha gracia. La Linz representa un punto muy amable dentro de las sinfonías tardías de Mozart; si bien posee una introducción a la forma sonata en un tempo lento, este no resulta sombrío, sino solemne, característica que hizo de esta una elección muy bien pensada para cerrar una noche de ceremonia universitaria.
Hizo clases en el Instituto de Música UC entre 2002 y 2021, cuando jubiló por edad. Pero siguió recorriendo el país como primera viola de la Orquesta de Cámara de Chile. Nos ha dejado tempranamente, víctima de un trágico accidente vehicular en Cerro Placeres. Aquí, un semblante de una artista generosa y realmente preocupada de sus estudiantes.
La gerenta de Espacio Cultural Viña del Mar entrega detalles de esta edición aniversario dedicada al canto que parte el 4 de octubre, con más conciertos, premios más significativos y una obra comisionada a Tomás Brantmayer. "Queremos celebrar estos 50 años pensando en la historia, pero también haciendo que el concurso vuelva a conectarse con la ciudad", señala.
El músico especializado en la interpretación históricamente informada califica como admirable el proyecto que inició el querido maestro Víctor Alarcón y destaca el espíritu de colaboración de quienes son parte del ciclo. El domingo 27 de septiembre, en la Parroquia La Asunción de Santiago, conducirá las cantatas BWV 148, BWV 78 y BWV 100. Actuarán como solistas Claudia Figueroa, Valeria Vega-Matus, Rodrigo del Pozo y Patricio Sabaté.
El 24 de septiembre, la pianista alemana abordará a Granados, Turina, Ravel, Villa-Lobos y Brahms. Compositores, indica, que están entre sus "favoritos y que además tienen en común su amor por la música folclórica de sus países". Más adelante se irán presentando, entre otros, Edith Fischer, Roberto Bravo y Danor Quinteros.
"Su magnífica trayectoria es ejemplar, en él se unieron la vocación, el talento y el trabajo", destaca Óscar Ohlsen, productor de Guitarra en Radio Beethoven. Los trabajadores de esta emisora felicitamos a Luis Orlandini, un músico y profesor que cambió para siempre la escena musical chilena con su ejemplo. Infatigable en su quehacer por las futuras generaciones, premiado y virtuoso, aplaudimos su férreo compromiso con la composición nacional.
Integra la Hofer Symphoniker, en Baviera, y enseña en la academia de esa orquesta. Hace 12 años se radicó en Alemania, después de haberse posgraduado en Estados Unidos, y ahora actuará como solista con la Sinfónica Municipal de Copiapó, la Orquesta de Cámara de Valdivia y la Sinfónica de Antofagasta.
Con Fanny Becerra, Claudia Pereira, Gonzalo Quinchahual y Valeria Vega como solistas, la narración de la profesora de Letras UC Javiera Lorenzini, un octeto vocal y una orquesta de 30 instrumentistas, el 5 de agosto sigue este proyecto Impacto UC, con la dirección de Felipe Ramos Taky y un relato patrimonial de Danilo Rodríguez.
A las 18 horas del domingo 26 de julio, el maestro argentino conduce a los solistas Andrea Aguilar, Evelyn Ramírez, Gonzalo Quinchahual y Patricio Sabaté, junto al Coro y Orquesta Bach Santiago, en las cantatas BWV 9, BWV 107 y BWV 178.
Felipe Copaja, el abnegado y fecundo editor de la música del compositor chileno ha desarrollado esta publicación que incluye una reflexión escrita que da nuevas luces sobre la marginación de Enrique Soro, escrita por Pilar Peña Queralt, quien profundiza en este rescate.