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Viernes 1 de mayo – 24 horas

Obras de Juan Amenábar

Los peces (1957) (3.00)
Klesis (1968) (18.20)
Ludus vocalis (1973) (6.30)
Amacatá (1972) (8.55)
Contratempo / Sensatempo (1976) (16.20)

Presentamos obras electroacústicas de Juan Amenábar.

Nacido en 1922 y fallecido en 1999, este compositor e ingeniero civil cumplió un rol de vital importancia en el desarrollo y la consolidación de la música electroacústica, siendo responsable de hitos históricos como la primera obra en el género creada en nuestro país y Latinoamérica en 1957.

Se tituló Los Peces, fue encargada por el escritor Enrique Durán y se estrenó en Buenos Aires en octubre de 1960. Su tratamiento se centra en una fuente sonora y clusters de un piano, grabados en cinta magnética eliminando el ataque y prolongando su intensidad de acuerdo a un diagrama rítmico-espacial basado en la serie Fibonacci.

Amenábar comenzó a experimentar en el ámbito electroacústico en 1953 en los estudios de Radio Chilena, estudios a los que también invitó a trabajar a otros compositores, y en 1956 fundó el Taller Experimental de Sonido en la Universidad Católica, iniciativa que, lamentablemente, no duró mucho tiempo.

Después de buscar y no conseguir el apoyo de otra institución para establecer un estudio o laboratorio oficial de música electroacústica, Amenábar comenzó a trabajar en su casa y retomó la creación electroacústica en 1964 con Feedback, obra para violín y cinta que fue seguida, entre 1968 y 1973, por Klesis, Sueño de un niño, Amacatá y Ludus vocalis.

Klesis fue probablemente la obra electroacústica más ambiciosa de Amenábar hasta esa época, no sólo en términos de extensión o variedad de elementos tímbricos, sino además en contenido, ya que una voz de niño recita un versículo del Apocalipsis actuando como contrapunto con los medios electrónicos y percusivos.

A pesar de las condiciones desfavorables para la música electroacústica en nuestro país, Amenábar editó en 1968 el disco “Música Electrónica” que incluyó Klesis y una obra de Asuar, y en 1975 su primer registro monográfico, “Electromúsica para este fin de siglo”, donde nuevamente apareció Klesis junto con obras como Amacatá y Ludus vocalis.

Amacatá de 1972 y Ludus Vocalis de 1973 incorporaron la voz humana, en el caso de la segunda, provenientes de actores del teatro-taller que dirigía el destinatario de esta obra, Carlos Patillo. A ellas se suman objetos, instrumentos, sonidos electrónicos y diferentes procesos, llamando la atención la irrupción de una batería de jazz en Amacatá.

Los intentos de Amenábar para establecer un laboratorio electroacústico definitivamente rindieron frutos en 1991 cuando se creó el llamado GEMA (Gabinete de Electroacústica de Música de Arte) en la Universidad de Chile. En esta casa de estudios, Amenábar fue profesor, director del Departamento de Música y vicedecano de su Facultad de Artes.

Amenábar presidió en varios periodos la Asociación Nacional de Compositores, fue uno de los socios fundador de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, integró el Consejo Nacional de la Música y colaboró en el establecimiento del Centro de Documentación y Archivo del Compositor de la Biblioteca Nacional.

Completamos este recorrido con Contratempo-Sensatempo, obra que Amenábar creó en 1976 combinando sonoridades electrónicas con la voz humana. Como el título lo indica, posee secciones “sensatempo”, es decir, sin un referente absoluto de tempo, en contraste con “contratempo” donde polirritmias y velocidades enfatizan los tiempos débiles.

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