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Siglo XXI – Giacinto Scelsi (2)
Siglo XXI

Siglo XXI – Giacinto Scelsi (2)


Por: - 10 de agosto de 2013
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Obras de Giacinto Scelsi (programa 2)

Quattro Pezzi (su una nota sola) (1959) Sinfónica Radio Viena / Peter Rundel (16.50)

Hurqualia (1960) Filarmónica Carnegie Mellon / Juan Pablo Izquierdo (14.55)

Aion (1961) Orquesta Radio Televisión Cracovia / Jürg Wyttenbach (20.00)

 

Esta semana recordamos a Giacinto Scelsi a veinticinco años de su muerte.

Nacido en 1905 y fallecido en 1988, Scelsi perteneció a una familia aristócrata y heredó el título de Conde de Ayala Valva. Estudió música en forma privada y estrenó sus obras iniciales en las décadas de 1930 y 1940, obras en las que su estilo pasó por el futurismo, el neoclasicismo y la dodecafonía.

Después de sufrir una crisis espiritual, personal y artística, aparentemente provocada por la extenuante composición de “La nascita del Verbo” entre 1946 y 1948, Scelsi pasó por un silencio creativo que se extendió por casi una década y le permitió replantear todo su pensamiento estético, sonoro y conceptual de la música.

El propio Scelsi comentaría que, a manera de recuperación, pasaba días enteros tocando, una y otra vez, la misma nota en el piano, algo que le llevó a enfocarse en la sutileza del fenómeno sonoro más que en la música y explorar, dentro de la reiteración, las distintas perspectivas de un objeto sonoro particular.

Un resultado claro de este proceso fue Quattro Pezzi (su una sola nota), una de las obras que marcó su reencuentro con la composición en 1959 y cuyas componentes se basan en las mínimas inflexiones microtonales que se producen en torno a una sola nota musical, respectivamente Fa, Si, La bemol y La.

Quattro Pezzi fue una de las pocas obras de Scelsi que se estrenó en la época en que fue creada y se presentó en París en 1959 con bastante éxito. Esto no pasó con el resto de la música del autor italiano y la mayor parte no se conoció hasta la década de 1980 gracias a la gestión de jóvenes compositores e intérpretes que promovieron su descubrimiento.

Irónicamente, su muerte ocurrió justo cuando la fama y la leyenda comenzaban a crecer, sólo unos años después de que el mundo escuchara por primera vez ese sonido guardado por décadas y que el mismo Scelsi, a pesar de su personalidad introvertida y renuencia a aparecer en público, fuera invitado a los estrenos de sus obras en conciertos y festivales.

Así sucedió, por ejemplo, con Hurqualia, una partitura de 1960 que se presentó en 1986, una música impulsiva, violenta y ruidosa sumergida en ese “mundo diferente” que alude el subtítulo de la obra. A la percusión protagónica, con tambores tocados con las manos como la tabla india, se suman grupos de instrumentos divididos en tres y amplificados.

Hurqualia marcó el inicio de un tercer periodo creativo en Scelsi, que se caracterizó por el mayor rol otorgado a los intervalos y una nueva sofisticación rítmica. También fue la primera partitura de una trilogía sinfónica que continuó con Aion en 1961 e Hymnos en 1963.

Aion se opone a la naturaleza épica de Hurqualia y revela cierta cercanía al concepto de la sinfonía clásica. Aunque el título es la personificación de la eternidad en la mitología griega antigua, la partitura lleva el subtítulo “Cuatro episodios en un día de Brahma”, lo que indica que la música pareciera desarrollarse en enormes lapsos de tiempo.

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