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Siglo XXI – Iannis Xenakis (1)
Siglo XXI

Siglo XXI – Iannis Xenakis (1)


Por: - 8 de julio de 2013
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Obras de Iannis Xenakis interpretadas por la Filarmónica de Luxemburgo dirigida por Arturo Tamayo (programa 1)

Metastaseis (1954) (7.45)
Pithoprakta (1956) (10.35)
Synaphaï (1969) (16.30)
Erikhthon (1974) (17.20)

Presentamos un ciclo de programas con música orquestal de Iannis Xenakis interpretada por la Filarmónica de Luxemburgo dirigida por Arturo Tamayo, en grabaciones editadas entre 2000 y 2008 por sello Timpani.

Aunque han pasado doce años desde su muerte en febrero de 2001, Iannis Xenakis sigue siendo apreciado como una de las personalidades más singulares y originales dentro de la historia musical del siglo pasado, un siglo rico en revoluciones musicales al que este autor contribuyó con su propia revolución.

Xenakis nació en Rumania en 1922, creció en Grecia y estudió ingeniería. Luchó contra los nazis y luego los ingleses, en 1945 perdió un ojo a causa de una grave herida en la cara, en 1947 fue condenado a muerte por actividades terroristas y dos años después escapó y se refugió en París.

A partir de 1948 comenzó a trabajar como arquitecto y se convirtió en colaborador de Le Corbusier. También retomó sus estudios musicales con Messiaen y en 1955 impactó a la escena europea con una obra nutrida de su contacto diario con fórmulas y cálculos matemáticos, Metastaséis, partitura que él mismo consideró como su verdadero Opus 1.

Curiosamente, el estreno de Metastaséis, que se realizó en ese corazón de la vanguardia que era Donaueschingen en 1955, causó escándalo y controversia. Como la obra era una especie de traducción musical del desplazamiento continuo de una línea recta y carecía de puntos de referencia armónicos, se oponía al serialismo imperante en la época.

La controversia aumentó cuando Xenakis publicó el ensayo “Crisis de la Música Serial” criticando el tratamiento de los sonidos como puntos aislados y propuso, bajo el nombre de “música estocástica”, el manejo del comportamiento grupal de las masas sonoras por sobre el comportamiento individual en contextos en los que hay muchos elementos.

Pithoprakta (acciones probabilísticas) fue la primera obra madura de Xenakis y requirió dos años de trabajo. Fue terminada en 1956 y los cálculos reflejaron una percepción estadística y global de eventos cuyo comportamiento natural era totalmente opuesto a la combinación serial predeterminada.

Tal como las leyes de la naturaleza, que pasan del orden perfecto al caos de una manera que no es continua ni explosiva, la partitura propone al auditor una música inmediata y elemental, libre de restricciones estructurales y puntuales. En resumen, Pithoprakta es un viaje al caos, una catarsis estocástica y una evolución hacia el sonido puro.

El particular mundo sonoro de Metastaséis y Pithoprakta marcó para siempre el lenguaje orquestal de Xenakis, incluso en el terreno concertante, que una década más tarde vio su primera contribución con Synaphaï, una obra para piano y orquesta llamada que el autor completó en 1969.

Con demandas técnicas muy complejas, el piano no cumple el rol habitual del concierto, ya que intenta relacionarse con los cuatro grupos en los que está dividida la orquesta, así como convertirse en un color adicional mediante ciertas interconexiones y proximidades entre diversos parámetros. De hecho, el título se puede traducir como “interconexión”.

Xenakis volvió a la combinación de piano y orquesta en 1974 con la obra Erikhthon. En este caso, opone una orquesta extremadamente ensordecedora y agresiva con una parte de piano imposiblemente densa y desafiante. El título puede traducirse como “fuerza de la tierra” y el autor indica que “debe interpretarse sin respirar”.

 

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