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Estás leyendo: Refrain, Zyklus, Kontra-Punkte y Zeitmasze de Stockhausen

A las 24 horas presentamos el segundo de tres programas con obras tempranas del autor alemán.

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Miércoles 6 de febrero

Kontra-Punkte (1952-53) London Sinfonietta / Karlheinz Stockhausen (14.10)
Zeitmasze (1955-56) London Sinfonietta / Karlheinz Stockhausen (14.50)
Refrain (1959) Aloys Kontarsky, Karlheinz Stockhausen, Christoph Caskel (11.55)
Zyklus (1959) Christoph Caskel (11.50)

Estamos revisando la creación de Karlheinz Stockhausen entre 1951 y 1966.

La partitura que ubicó a Stockhausen entre los líderes de la vanguardia europea, y que él consideró como su opus uno, fue Kontra-Punkte, compuesta entre 1952 y 1953. Tuvo su estreno en 1953 en la Radio de Colonia, con Hermann Scherhen en la conducción, y ese mismo año fue presentada en un concierto del Domaine Musical en París, dirigida por el autor.

En Kontra-Punkte, seis colores tonales distintos se asignan a pares instrumentales “alto-bajo”: flauta-fagot, clarinete-clarinete bajo, trompeta-trombón, violín-cello, arpa, piano. Si bien todos tienen la misma importancia y notas individuales, en el curso de la obra se suprimen notas, las que quedan se hacen cada vez más continuas, los colores se funden y distintos grados de dinámica se convierten en uno.

La siguiente grabación de Kontra-Punkte fue realizada en 1973 por London Sinfonietta: Sebastian Bell en flauta, Antony Pay en clarinete, Roger Fallows en clarinete bajo, John Miller en trompeta, William Waterhouse en fagot, David Purser en trombón, Elizabeth Fletcher en arpa, John Constable en piano, Marcia Crayford en violín y Christopher van Kampen en cello. Dirigió el compositor.

Durante la segunda mitad de la década de 1950, Stockhausen exploró las capacidades de la interpretación instrumental hasta sus límites en obras como Klavierstück XI, sino que también adoptó algunas de las ideas de “formas abiertas” e “indeterminación” de Cage y sus asociados estadounidenses. Esto condujo también al desarrollo de nuevos sistemas y formatos de notación musical para combinar precisión y libertad interpretativas.

Una de las primeras obras afectadas por estos procesos fue Zeitmasze, escrita entre 1955 y 1956 para quinteto de vientos. El título alude a la medición del tiempo y la obra opone el tiempo mecánico con el tiempo físico, es decir, el metrónomo versus la capacidad del intérprete, como su rapidez para tocar una secuencia particular de notas o cuánto tiempo puede extender una nota o frase en una sola respiración.

La primera versión de Zeitmasze involucró solamente el tiempo del reloj y la categoría física fue introducida después por el autor. Hay tres secciones principales: una primera, escrita en cuatro partes y casi rapsódica, una segunda, en tres partes y rítmicamente más densa, y una tercera, que involucra a los cinco instrumentos. Además, la escritura no es tratada como voces separadas sino como complejos de notas.

Tenemos Zeitmasze en un registro de 1973 por Janet Craxton en oboe, Sebastian Bell en flauta, Robin Miller en corno inglés, Antony Pay en clarinete y William Waterhouse en fagot, dirigidos por el autor.

Otra forma de notación apareció en las obras de tipo “variable” Zyklus y Refrain, ambas de 1959. Aunque en la segunda todo está claramente escrito, se usa una plantilla plástica transparente sobre la partitura que contiene las anotaciones de clusters, glissandi y otros elementos que constituyen un “refrán”, y sólo con la condición de que este refrán ocurra seis veces, el lugar de la plantilla lo elige el intérprete.

A pesar de que el contenido y la ubicación exacta del refrán, que se puede identificar de manera clara cada vez que aparece, puede variar de una interpretación a otra, y con ello introducir el elemento “azaroso” de la ejecución, su empleo también marcó un hito en la creación del autor, al introducir algo impensable hasta entonces y que tenía que ver con la repetición predecible.

Refrain se basa en una secuencia de acordes cuya duración depende de cuánto demoran en dejar de sonar. En cada acorde, la escritura dirige su atención y se enfoca en una sola nota, y todos los otros sonidos se relacionan con lo que tarda esa nota en decaer. El paso desde una anotación rítmica compleja, hasta la noción de la extinción natural del sonido, se complementa con sonidos vocales de fonética definida pero sin altura determinada.

La siguiente grabación de Refrain fue realizada en 1968 por Aloys Kontarsky en piano y percusión, Christoph Caskel en percusión y el propio compositor en celesta y percusión.

Zyklus presenta una amplia gama de combinaciones a partir de la cierta indeterminación que adquiere durante la interpretación. En la partitura, como espiral sin comienzo ni fin, el percusionista puede iniciar la ejecución en cualquier página, pero después debe seguir un orden determinado por un ciclo, ubicándose al interior de un círculo de instrumentos, rotando desde su posición en las direcciones que le va indicando la partitura.

El nombre Zyklus deriva de varios elementos, entre ellos su formato principal que es un ciclo de diecisiete periodos, los nueve ciclos de ataques temporalmente fijos y los ciclos resultantes dentro de las frecuencias de las alturas. Todo esto conlleva una compleja red de relaciones sonoras, rítmicas y espaciales, entre otras, potenciada por el empleo de un aparato percusivo que incluye al menos doce familias o tipos de instrumentos.

La siguiente versión fue grabada en 1960 por Christoph Caskel.

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