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Obras de Claude Vivier
Siglo XXI

Obras de Claude Vivier


Por: - 30 de noviembre de 2018

A las 24 horas recordamos música de cámara del compositor canadiense.

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Viernes 30 de noviembre – 24 horas

Obras de Claude Vivier

Paramirabo (1978) Lise Daoust, Denise Lupien, Claude Lamothe, Louis-Philippe Pelletier (14.30)
Cinq Chansons (1980) David Kent (19.40)
Zipangu (1980) I Musici de Montreal / Yuli Turovsky (15.40)

En esta edición de Siglo XXI recordamos al compositor canadiense Claude Vivier.

Después de incursionar en el serialismo, Vivier desarrolló un estilo bastante particular que se basó sobre todo en elementos orientales y aspectos asociados al espectralismo. El impacto de varios viajes por Asia y un periodo de estudios con Stockhausen marcaron la primera madurez de este lenguaje y ejemplos de ello se aprecian en obras de mediados de la década de 1970 como Siddhartha, Pulau Dewata, Shiraz, Orión y Paramirabo.

De 1978 es la partitura que originalmente se llamaría Paramaribo, aludiendo a la capital de Surinam, pero que terminó titulada Paramirabo debido a un error tipográfico. Escrita para flauta, violín, cello y piano, revela un sonido menos intenso que otras creaciones de Vivier del periodo, se concentra en el aspecto melódico y explora ciertas armonías que anticipan el espectralismo de sus obras posteriores.

Paramirabo es interpretada por Lise Daoust en flauta, Denise Lupien en violín, Claude Lamothe en cello y Louis-Philippe Pelletier en piano.

La influencia oriental también dejó su marca en las Cinco Canciones para percusión. La obra de 1980 fue descrita por Vivier como “canciones en el sentido asiático del término, cinco estamentos musicales compuestos de manera más bien libre en torno a unas pocas notas”. Es una partitura intensa, dinamica y rítmicamente vital, que lleva la técnica a sus límites.

Canción de la mañana, Canción del mediodía, Canción al sol, Canción a la muerte y Canción de despedida se titulan estas obras que interpreta David Kent.

La temprana muerte de Vivier en 1983 dejó inconcluso el proyecto operático sobre Marco Polo que inició tres años antes con una obra orquestal llamada Zipangu. El título alude al pasado legendario de Japón y a su gobernante que reside en un palacio de oro. Dentro de la ópera, Zipangu se relacionaría con la narración de Marco Polo de cómo Kublai Khan intenta infructuosamente conquistar la isla de Zipangu

A través de la partitura, Vivier criticaba “la insignificancia de la gente que no estaba dispuesta a explorar nuevos territorios, los Zipangus de los planetas internos”. Él mismo comentó que en esta partitura quería probar diferentes aspectos del color de los instrumentos de cuerda con el empleo de diversas y a veces exóticas técnicas de interpretación.

Zipangu es interpretada por I Musici de Montreal que dirige Yuli Turovsky.

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