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Danza de la Muerte y Conciertos de Franz Liszt
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Danza de la Muerte y Conciertos de Franz Liszt


Por: - 1 de mayo de 2017

A las 22 horas iniciamos un ciclo dedicado a música orquestal de Liszt

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Lunes 1 de mayo – 22 horas

Totentanz (Jean-Yves Thibaudet, Sinfónica Montreal / Charles Dutoit) (15.20)
Concierto N°1 (Jean-Yves Thibaudet, Sinfónica Montreal / Charles Dutoit) (18.00)
Concierto N°2 (Jean-Yves Thibaudet, Sinfónica Montreal / Charles Dutoit) (21.00)

Presentamos música orquestal de Franz Liszt.

Las primeras incursiones de Liszt en este ámbito estuvieron ligadas a su agotadora labor como concertista, labor que, sobre todo en las décadas de 1830 y 1840, le llevó por las principales ciudades europeas. No es extraño entonces que sus obras orquestales de este periodo tuvieran al piano como protagonista.

Un ejemplo es Totentanz o Danza de la Muerte, iniciada en la década de 1830 pero que Liszt recién estrenó en 1865. Son variaciones sobre el himno Dies Irae que exploran una novedosa relación entre solista y orquesta. La obra mezcla modernidad, sobre todo en el estilo percusivo del piano, con la retórica más convencional del siglo XIX.

Los dos conciertos para piano y orquesta están conectados a Weimar, periodo en que su escritura orquestal adoptó una indiscutible seguridad y su transformación temática logró concreción. El uso de la técnica, basada en ejemplos de Schubert y Berlioz, le permitió el desarrollo de un formato más libre y contrario a los procedimientos clásicos.

Como no fue un proceso fácil, y pasó un tiempo antes de que aplicara esta técnica a su creación orquestal, ambos conciertos sufrieron numerosas y constantes revisiones desde sus orígenes en la década de 1830, alcanzaron su forma definitiva en Weimar en 1853 y no se estrenaron hasta 1855 y 1857 respectivamente.

Además de revelar la influencia de Schubert y Weber, los conciertos de Liszt adoptaron muchas de las novedades experimentadas por el compositor en sus poemas sinfónicos y por ello aparecen como estructuras continuas basadas en la transferencia y metamorfosis de los temas.

El segundo concierto sintetiza virtuosismo y poesía, siendo menos exhibicionista que el primero y más cercano a los poemas sinfónicos en estilo y estructura, e incluso el solista no domina el material temático. Es como si Liszt hubiese querido demostrar su maestría más como compositor que como intérprete.

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