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Estás leyendo: Ópera Para Todos: La Italiana en Argel en Centro Arte Alameda
Fecha Domingo 28 de julio Agregar al calendario
Lugar Centro Arte Alameda Ver mapa

Corporación Cultural Arte Alameda presenta una nueva función del ciclo que trae lo mejor de la ópera internacional a la pantalla grande “Ópera Para Todos”, en esta oportunidad exhibiremos La Italiana en Argel de Gioachino Rossini, espectáculo registrado desde el Gran Teatro del Liceu de Barcelona en diciembre del año 2018, la previa perfecta para la gran presentación de esta obra en el escenario del Teatro Municipal de Santiago en Octubre de este año.

L’italiana in Algeri es una obra que juega la carta de la liberación de la mujer a través de su protagonista, Isabella, capaz de poner las cosas en su sitio ante el rudo Mustafà. Rossini consiguió, a sus 21 años, un triunfo total con esta farsa cómica en dos actos. A pesar de su juventud, el músico italiano consolidó su estilo personal, como legítimo heredero de la ópera buffa dieciochesca. Grandes arias y espléndidos concertantes —como el onomatopéyico final del primer acto— son algunos de los platos fuertes de este hilarante menú rossiniano.

L’italiana in Algeri regresa al Liceu después de 36 años de ausencia. Vuelve al foso orquestal del Liceu Riccardo Frizza ante un elenco de especialistas en este tipo de repertorio. El regista Vittorio Borrelli plantea un montaje vistoso y colorista, muy acorde con el espíritu imaginativo de la espumeante música rossiniana.

Libreto de Angelo Anelli, Ópera en dos actos, Cantada en italiano
Registrada en diciembre de 2018 desde el Gran Teatre del Liceu, Barcelona
Duración aproximada 2h45

EQUIPO CREATIVO
Dirección musical
Ricardo Frizza
Dirección de escena
Vittorio Borrelli
Escenografía
Claudio Boasso
Vestuari Santuzza Calì
Iluminación
Andrea Anfossi
Dirección del coro
Conxita Garcia
Production Fondazione Teatro Regio di Torino

EQUIPO ARTÍSTICO
Mustafa: Luca Pisaroni
Isabella: Varduhi Abrahamyan
Elvira: Sara Blanch
Zulma: Lidia Vinyes-Curtis
Haly: Tony Marsol
Lindoro: Maxim Mironov
Taddeo: Giorgio Caoduro

Orquesta Sinfónica y Coro del Gran Teatre del Liceu

DOMINGO 28 DE JULIO, 16:00 hrs. $5.000 pre-venta, $6.000 el día del evento. CENTRO ARTE ALAMEDA (Av. Lib. Bernardo O’Higgins 139, Santiago)

 SINOPSIS

Acto I

En un ambiente típicamente oriental, Elvira, esposa del Bey, Zulma, su criada, Haly, el capitán de los piratas turcos y los eunucos de Palacio, se duelen del desprecio a que tiene sometida a Elvira el Bey; la llegada de éste acaba de confirmar las sospechas de Elvira, puesto que después de lanzar ataques contra las mujeres, acaba por hacer callar a su esposa rogándole que no le moleste más con sus chillidos. Cuando todos han salido, Mustafá ordena tajantemente a Haly que busque por todos los medios otra mujer, una italiana, cuyos encantos le hagan olvidar las penalidades a las que le ha sometido Elvira, la cual le será entregada como esposa a Lindoro, un esclavo italiano que se la llevará lejos y así podrá vivir tranquilo. Lindoro manifiesta su pena por la lejanía de su tierra y sobre todo por su amada; al oír estas palabras Mustafá le comunica que pronto sus penas se transformarán en gozos.: le ofrece una mujer que es un dechado de virtudes; Lindoro no es fácil de convencer y exige detalles, pero finalmente viendo que no le queda otra salida, se decide a aceptar la oferta.

La escena siguiente nos lleva a la costa en la que ha embarrancado un barco italiano; los piratas turcos se han apoderado de los ocupantes entre los que destaca una bella joven, Isabella, precisamente la enamorada de Lindoro, mujer decidida que pronto se da cuenta de las circunstancias y promete dar mucha guerra; los piratas encuentran entonces a un pobre desgraciado, Taddeo, hombre maduro, enamorado de Isabella a la que sigue por todas partes con la vana esperanza de conseguir su amor; al verse perdido suplica ayuda a Isabella la cual lo hace pasar por su tío; la tensión del momento enfrenta a los dos italianos, que se cruzan insultos, pero finalmente, al descubrir que ayudándose mutuamente podrán salir mejor del embrollo, hacen las paces.

De nuevo nos hallamos en las habitaciones del Bey; Elvira y Lindoro están despidiéndose de Mustafá, antes de partir para Italia; la despechada esposa hace todavía un último esfuerzo para no alejarse de su marido, pero éste la conmina a que se marche cuanto antes. Llega entonces Haly con la noticia de la captura de los viajeros italianos entre los que se halla una bella italiana; Mustafá siente el hormigueo de la curiosidad y del amor naciente y manifiesta su intención de vengarse, a través de la italiana, de todo el sexo femenino.

Mustafá, aposentado en el trono, espera con impaciencia la llegada de la italiana; cuando ésta llega, el Bey le causa una horrible impresión, en cambio la italiana enciende en Mustafá unos vivos deseos de casarse con ella, sentimientos que reprime de momento para mantener el tipo; Isabella, haciéndose la desgraciada, consigue enternecer al bárbaro y obtiene de su benevolencia que Taddeo, que iba a ser empalado, obtenga una suerte mejor. Llega entonces Elvira acompañada de Lindoro para despedirse definitivamente del Bey; Isabella y Lindoro se reconocen en el acto; la joven italiana, cada vez más segura de sí misma, pide explicaciones al moro; éste explica entonces que se trata de su antigua esposa que acaba de ceder a su esclavo para que se la lleve lejos; Isabella le hace ver lo mal que ha obrado con su esposa y le ruega que la retenga todavía un tiempo y a la vez le pide que le ceda a Lindoro como esclavo personal. La prepotencia que manifiesta Isabella frente al terrible Bey sorprende a todos los presentes que se expresan en un curioso concertante.

Acto II

Mientras los eunucos comentan con sarcasmo que el feroz Mustafá se ha convertido en una ovejita en manos de Isabella, ésta es presa de las dudas sobre la fidelidad de Lindoro; a la llegada de éste, un breve diálogo pone en claro su posición: a Lindoro no le quedaba otra posibilidad que la de aceptar la mano de Elvira para poder volver al lado de su amor; convencida Isabella, cita a su amante en un bosquecito cercano para confabularse y ver el modo de huir de Argelia. A continuación las gentes aclaman al nuevo Kaimakán, que no es otro que Taddeo; éste no comprende el motivo de tanta salutación entusiasmada, pero pronto se entera por el propio Mustafá: lo ha nombrado su lugarteniente para hacer posible que le ayude a conseguir los favores de Isabella; ante la alternativa de ser empalado si no colabora, Taddeo acepta “gustosamente” la oferta y se convierte en el consejero personal del Bey.

Isabella está en sus habitaciones acompañada de Elvira, vistiendo sus mejores galas para enamorar al Bey y poder así engañarlo con más facilidad; mientras tanto, Mustafá se ha puesto de acuerdo con Taddeo para que, a su señal –unos estornudos fingidos- se lleve consigo a todos los presentes en la habitación para poder así estar a solas con su amada; la italiana tiene otras intenciones, puesto que consigue que todos permanezcan en  la sala e incluso invita a café a Elvira para que ésta no se vea forzada a salir; de nada sirve, pues, el concierto de estornudos que ofrece Mustafá, y además para colmar su paciencia, Isabella ruega al Bey que haga más caso de su esposa; entonces Mustafá, sintiéndose el hazmerreír de todo el mundo, abandona la sala mascullando amenazas.

Taddeo y Lindoro están confabulándose para ver de encontrar la manera de huir de su esclavitud, acompañados de todos los italianos del lugar; ambos creen ser los preferidos de Isabella y por ello les cuesta poco ponerse de acuerdo; llega Mustafá y, a fin de calmar su enojo, Lindoro le comunica que Isabella, para demostrarle su amor, ha decidido hacerlo miembro de la secta de los Pappataci; el Bey inquiere de qué se trata tal secta y los italianos le contestan que se trata de un numeroso conjunto de “maridos complacientes” cuya labor consiste en beber, comer y dormir; Mustafá, aunque no entiende nada, queda muy complacido porque ve en ello una manifestación amorosa de Isabella.

Mientras tanto Isabella ha conseguido que se le confíen todos los esclavos italianos del Bey y los ha puesto al corriente de sus intenciones fugitivas; éstos se visten de “pappataci” y se preparan para recibir en su “secta” al neófito. Llega el solemne momento; Mustafá está maravillado ante la ceremonia que se le ofrece; le explican entonces en qué consisten sus obligaciones: comer, beber y callar; para probar su disponibilidad a cumplirlas, Lindoro e Isabella se manifiestan su mutuo amor ante las narices de Mustafá; la primera intención del Bey es protestar por el atrevimiento del esclavo, pero intervienen los otros miembros de la secta y le recuerdan que se trata de una prueba y que él debe limitarse a ver, oír y callar. Mustafá comprende entonces el juego y cierra el pico. Llega ahora el barco que ha de trasladar a los esclavos a Italia y éstos inician su escapada hacia la playa. Taddeo entonces descubre que el amor de Isabella estaba destinado a Lindoro y no a él: irritado, descubre la trama al Bey, pero éste, que continúa pasando su prueba particular, no hace más que comer, beber y callar. El amante frustrado entonces estudia su propia situación: no le queda más remedio que permanecer al lado del moro y sufrir las consecuencias de la acción de sus compatriotas, o unirse a ellos y ser la burla de todos; esta última le parece más soportable y acaba uniéndose a los fugitivos. Cuando Mustafá ve que el barco abandona el puerto, se percata de que ha sido objeto de una burla; la misma opinión tienen Elvira y Haly y así aprende la lección: nunca jamás confiará en mujeres extranjeras y sí, en cambio, en el amor de su Elvira.

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