*
Estás leyendo: Usos y costumbres de los araucanos, el estudio inédito de Claudio Gay que llega a las librerías locales
148 compartidos Comentarios

El "botánico viajero" ya era consciente de las injusticias cometidas hacia los araucanos y habría advertido problemas con la propiedad de la tierra.

 “La primera etnografía metódica que se hizo sobre el pueblo mapuche. Casi todas las fuentes del siglo XIX son misioneros que quieren evangelizar y militares o funcionarios que quieren conquistar. Gay sólo quiere saber. Por eso ve detalles que a ellos no les interesaban”.

Así describió a The Clinic en 2006 Diego Milos el estudio inédito realizado por el naturalista Claudio Gay en 1873, el mismo año de su muerte. Milos fue el encargado, por iniciativa propia, de rescatar la obra “mapuche” de Gay de un archivo en Darguignan, el pueblo natal del francés. Tomó un capítulo fotocopiado e inició la tarea de leerlo, transcribirlo, traducirlo y anotarlos.

Claude Gay Mouret arribó al puerto de Valparaíso en diciembre de 1828 tras seis meses de viaje, producto de la propuesta que su compatriota aventurero, Pierre Chapuis, le había hecho: trabajar como profesor en Santiago de Chile.

Cierta élite local estaba reclutando sabios europeos para estos fines y a él, que con 28 años no conseguía hacer carrera en el Museo de Historia Natural de París, le pareció ver una oportunidad. No necesariamente porque la pedagogía fuera su gran motivación o abriera puertas, sino que nuestro país era aún un territorio inexplorado en tiempos donde él y sus pares querían recolectarlo y clasificarlo todo.

Para julio de 1830 llevaba un año enseñando geografía en el Colegio de Santiago. Ahí fue cuando redactó una presentación dirigida al Vicepresidente, José Tomás Ovalle, ofreciendo sus servicios para trabajar en lo que Rafael Sagredo describe como “la preparación de una historia natural, general y particular de Chile; una geografía física y descriptiva del país; una geología que haría conocer la composición de cada terreno, la estructura de las rocas y la dirección de las minas; y una estadística completa de las actividades productivas y de la población”. Justamente el Gobierno de la época planeaba catastrar científicamente el país, por lo que le encargó una misión.

Durante casi 10 años recorrió el territorio, tras sugerir originalmente la inclusión de una serie de materias que consideró insoslayables, como la geografía, botánica y zoología, propuso un estudio sobre los araucanos, misión ante la cual el Estado de Chile no mostró interés.

Sin importarle la determinación de su empleador, el “botánico viajero” se internó en territorio mapuche, tomó notas e hizo grabados, algunos de los cuales llegarían a ser clásicos de la iconografía local. Pero no pudo ir mucho más lejos dado que en 1842 debió volver a su patria para trabajar en lo que terminaron siendo los 30 tomos de la Historia física y política de Chile, publicada en París a partir de 1844 y hoy disponible íntegramente en digital. Dicha obra fue calificada por Diego Barros Arana como un“monumento científico y literario”. Sin embargo, no incluía todo lo que Gay pretendía.

Pero en 1863 fue invitado a Chile por el Estado para recibir honores por su obra, lo que le sirvió para retomar su tarea. Incluso, señaló, en una carta de la época, que los honores de era de su interés, “pero voy a aprovechar de arrancarme a la Araucanía y hacer la investigación que siempre quise hacer”. Así, con 62 años, ya iniciada la ocupación militar de la Araucanía, inicia su trabajo en dichas tierras. En otra carta, escrita cuando ya había cumplido los 70, declara que por fin podrá dedicarse a esta obra pendiente, aunque asume que sólo les interesaría a los franceses.

De ahí desarrolló un método que le permitió organizar el conocimiento. Una versión preliminar del índice del estudio da cuenta de cinco grandes ejes : “Fisonomía y carácter” (incluye “rasgos físicos”, “debilidades naturales” y “educación del cuerpo”); “Poder, intercambios y justicia” (“gobierno”, “guerra”, “parlamentos”); “Vida social y material” (vivienda, vestuario, alimentación, diversión, etc.); “Saberes y creencias” (ahí señala que la distancia que recorre un caballo hasta extenuarse era usado como unidad de medida), y “Orígenes y civilización”.

Según Milos, Gay habría sido un hombre respetuoso de los indígenas, destacando “valores como la valentía, la hospitalidad, la generosidad” y que llega a considerar “muy deseable que su entereza y fuerza de carácter logren permear a la sociedad chilena”. Además era “consciente de que se han cometido injusticias con ellos y advierte que hay un problema con la propiedad de la tierra”, problemas que hasta el día de hoy no ven una solución.

FOTO: Hoy en Santiago

Comentarios


Artículos Relacionados