*
Estás leyendo: Electrizante virtuosismo orquestal
Electrizante virtuosismo orquestal
Comentario de la semana

Electrizante virtuosismo orquestal


Por: - 26 de septiembre de 2016

Histórica resultó la presentación de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo, junto al afamado director Kent Nagano, y la presencia del cellista Gautier Capuçon.

En la rápidamente consolidada temporada internacional de Fundación Corpartes, con su contundente oferta que engloba importantes solistas y agrupaciones orquestales de nivel mundial, el concierto de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo probablemente quedará como el más importante del año, y quizás de lo que lleva de vida el Centro de las Artes 660 (CA660). Fue una conjunción imbatible de un conjunto de un nivel extraordinario, un repertorio redondo, un director reconocido por su fineza y maestría, además de un solista invitado que está dando que hablar en el circuito del orbe.

Dos grandes obras sinfónicas, ni más ni menos, ocupando cada mitad del concierto. Nada de una primera parte liviana más un “plato de fondo” en la segunda. En primer término, el “Don Quijote” de Richard Strauss, una extensa fantasía, mezcla de poema sinfónico y set de variaciones, que requiere de un cello solista, y la participación importante tanto de concertino como de la primera viola. En el cello, como dijimos, una estrella del momento en el instrumento, el francés Gautier Capuçon. Ya el mero sonido de la orquesta era motivo para maravillarse. Tamaña brillantez se apreció en la abundante información en las páginas de Strauss, con infinidad de colores, fuertes contrastes, puntos de inflexión, pasajes tiernos, pasajes dramáticos, y transiciones no menores, todo magníficamente hilvanado por el mago de Kent Nagano, el afamado maestro estadounidense de origen japonés.

Capuçon, como era de esperarse, brillando en su depurada técnica y la personalidad vertida en la obra, dándole melodiosa voz al personaje de Cervantes, que representa el instrumento en el relato sinfónico. Hay que alabar el desempeño de la violista Naomi Seiler, cuyo desempeño fue superlativo, junto con el del concertino Konradin Seitzer, y en definitiva, de toda la orquesta, desde los primeros violines hasta la fila de percusiones. Luego de tal primera parte, imposible no pensar que bien puede ser la mejor de las orquestas internacionales que han venido a Chile en los últimos quince años.

Más familiar para buen parte de los asistentes es la Sinfonía No.1 de Brahms ofrecida después, obra maestra constantemente programa por las orquestas locales y que también abordada por conjuntos visitantes. Sin ir más lejos, hace solo dos años otra orquesta alemana, la Filarmónica de Dresde, nos deslumbró con esta joya, y en el mismo recinto del CA660. Inevitable pues recordar y comparar. Y sin duda, los hamburgueses salen airosos, dejando una huella imborrable en los anales de la historia de conciertos en el país con su demoledora versión. Era cosa de ver a Nagano en el podio, tan articulado, tan preciso, controlando los parámetros, generando fraseos excitantes y golpes dinámicos electrizantes.

La bulliciosa ovación llevó a la orquesta a un par de encores, donde el más sorpresivo fue el segundo, el último movimiento del “Concierto Rumano” de György Ligeti, compositor fundamental del modernismo sigloveintero, que precisamente vivió y enseñó en Hamburgo. Un nombre que, al igual que Boulez y Berio, acrecienta su presencia en las salas de concierto, y que hubiese sido emocionante haber visto en el programa oficial con esta obra completa. Fue un decisivo golpe de virtuosismo orquestal y también de parte del concertino, para cerrar un concierto histórico. Luego de tamaña experiencia, se espera con ansias el anuncio de los nombres con que Corpartes seguirá aportando el próximo año a la cartelera musical del país.

 

Álvaro Gallegos

26/09/2016

 

 

Comentarios


Artículos Relacionados