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Importante recuperación de obra sinfónica chilena
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Importante recuperación de obra sinfónica chilena


Por: - 29 de agosto de 2016

La Orquesta Sinfónica de Chile volvió a interpretar "Formas" de José Vicente Asuar luego de 45 años de su estreno. El joven director español Francois López-Ferrer estuvo a cargo de este re-estreno en un concierto que también incluyó la Cuarta Sinfonía de Brahms y el Concierto para Piano de Grieg.

“Si un computador pudiese hablar, esto es lo que diría”, fueron las palabras del joven y talentoso maestro español Francois López-Ferrer previo a la interpretación de la obra “Formas” de José Vicente Asuar por la Orquesta Sinfónica de Chile bajo su batuta. El inicio de este programa del conjunto fue especial por dos motivos. Por una parte se trata de la recuperación de una pieza que la OSCH había estrenado en 1971, pero que no se había vuelto a escuchar durante cuatro décadas y media; pero más aun, se alzó como una de las pocas obras nacionales programadas por el conjunto para el presente año, en lo que ha sido una temporada desperfilada por un enfoque comercial en su curatoría, bajo en propuestas novedosas, y donde legítimamente la falta de autores nacionales hace reflexionar sobre su condición de orquestal estatal, “nacional”.

A la espera que la OSCH retorne a ese espíritu que la ha caracterizado en sus 75 años de existencia, la interpretación de una de las pocas obras sinfónicas de uno de los más innovadores y originales compositores chilenos fue simplemente ejemplar. López-Ferrer hizo brillar una partitura que se caracteriza por su discurso fragmentario, altamente puntillista, resaltando cada color y manejando con destreza los balances, las intensidades, y la forma en sus tres concentrados movimientos. Cabe notar que la obra fue escrita en base a material base generado por un computador en el año 1970, lo que traspasado a la notación tradicional da como resultado un entramado sonoro que debe cuadrar de manera maquinal. Los timbres individuales afloran desnudos, y cada músico dispuesto en el escenario fue certero en sus intervenciones. No es una obra fácil de ensamblar, pero la compenetración del director con la obra fue palpable, obteniendo la unidad necesaria y dejando evidencia la sensibilidad del español por lenguajes modernos.

El resto del concierto volvió a confirmar las capacidades de López-Ferrer en el podio. El Concierto para Piano de Grieg sonó fulgurante y macizo, y contó con el trabajo de uno de los mejores pianistas que vive en Chile, el letón Armands Abols. Su interpretación resaltó cada aspecto del texto musical, con una apabullante cadenza en el primer movimiento, una ráfaga de emotividad en el segundo, y una impecable destreza en el tercero. La calurosa aprobación del público lo llevó a hacer tres encores en ambos días, un cautivante Vals Melancólico del compositor letón Emīls Dārziņš, “Mariposa” de la Suite Lírica del propio Grieg, y la Tonada 5 de Pedro Humberto Allende, que para la segunda función fue cambiada por “El Gnomo” de Mussorgsky. Abols deleita con su pulida técnica, pero en un contexto de concierto sinfónico, tres encores es quizás demasiado. La segunda parte consistió de la Sinfonía No.4 de Brahms, excelente en su armado estructural y en el manejo de la tensión y el reposo, pero que se empañó por ciertas desafinaciones, desfases, y otros motes interpretativos.

 

Álvaro Gallegos M.

29/08/2016

Fotos: Josefina Pérez

 

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