*
Estás leyendo: Biografías » Shostakovich, Dmitri

Shostakovich, Dmitri

Biografías

Shostakovich, Dmitri

Nacimiento: San Petersburgo, 25 de septiembre de 1906 Muerte: Moscú, 9 de agosto de 1975 Nacionalidad: Ruso

Shostakovich estudió con su madre, pianista profesional, y luego con Steinberg en el Conservatorio de Petrogrado (1919-25). Su obra de graduación fue la Sinfonía N°1 que eventualmente atrajo el interés internacional. Sin embargo, su desarrollo creativo estaba muy determinado por los sucesos locales. Como muchos compositores soviéticos de su generación, trataba de reconciliar las revoluciones musicales de su época con la necesidad de darle una voz al socialismo revolucionario. Esto se hizo evidente en sus siguientes sinfonías, la N°2 (A octubre) y la N°3 (El primero de mayo), ambas con finales corales. En ese periodo Shostakovich empleó lo que conocía de música occidental contemporánea (quizá Prokofiev y Krenek) para dar ese tono grotesco y un movimiento mecánico a su sátira operática La Nariz, mientras expresaba un tipo similar de ironía en partituras para ballets (La Edad de Oro) y el cine (Nueva Babilonia). Pero el punto cúlmine de estos años fue su segunda ópera, Lady Macbeth del distrito Mtsensk, donde la emoción fuerte y la parodia ácida se combinan en una partitura de inmensa brillantez.

Lady Macbeth fue recibida con entusiasmo en Rusia, Europa occidental y los Estados Unidos, y pareció confirmar a Shostakovich como un compositor esencialmente dramático. Por entonces tenía 30 años (1936), era conocido por dos óperas y tres ballets, así como numerosas partituras para el teatro y el cine, mientras que tan sólo una sinfonía instrumental y un único cuarteto de cuerdas habían sido interpretados. Sin embargo, en el mismo año en que Lady Macbeth fue atacada ferozmente en el Pravda, Shostakovich dejó de lado su Sinfonía N°4 (no se estrenó hasta 1961), sin duda pensando que su intensidad y complejidad mahlerianas atraerían aún más críticas. Prefirió entonces comenzar otra sinfonía, la N°5, que adquirió una forma mucho más convencional y, por ende, fue recibida favorablemente, tanto por el estado como el público internacional. Fue esto lo que aparentemente llevó a Shostakovich a dedicarse a la sala de concierto y no al teatro. No hubo más óperas o ballets, con excepción de una comedia y la revisión de Lady Macbeth. Solamente sinfonías, conciertos, cuartetos y canciones (así como patrióticas cantatas durante los años de guerra).

De las siguientes cuatro sinfonías, la N°7 es una partitura épica con un programa que ensalza la victoria en tiempos de guerra (fue iniciada mientras Leningrado era sitiada), mientras que las obras despliegan más abiertamente una dicotomía entre optimismo e introspección expresada con distintos tonos de ironía. Es fácil explicar esto en términos de la posición de Shostakovich como artista público en la Unión Soviética durante la época del socialismo realista, pero las divisiones e ironías encontradas en su música se remontan a sus más antiguas obras y parecen inseparables de la esencia de un trabajo armónico caracterizado por un sentido severamente débil de la tonalidad. Incluso así, su posición en la música oficial soviética fue difícil. En 1948 fue condenado nuevamente y durante cinco años escribió más que nada cantatas patrióticas y música privada (cuartetos, así como los 24 Preludios y Fugas que se constituyen en su obra pianística más sorprendente).

La muerte de Stalin en 1953 abrió el camino hacia una estética menos rígida y Shostakovich retornó a la sinfonía con la N°10. Las N°11 y N°12 son obras programáticas sobre dos años cruciales en la historia revolucionaria (1905 y 1917) pero la N°13 aparece como su partitura más elocuentemente crítica al incorporar textos que atacan el antisemitismo. Las últimas dos sinfonías y los últimos cuatro cuartetos, así como otras obras de cámara y canciones, pertenecen a un periodo tardío de sobrias texturas, lentitud y gravedad, a menudo empleadas explícitamente como imágenes de la muerte. La Sinfonía N°14 es un ciclo de canciones sobre la mortalidad, mientras que la N°15 es todo un enigma con sus claras citas de Rossini y Wagner.

Artículos Relacionados