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Campo, Conrado del

Biografías

Campo, Conrado del

Nacimiento: Madrid, 28 de octubre de 1878 Muerte: Madrid, 17 de marzo de 1953 Nacionalidad: Español

Compositor, director y profesor español, Conrado del Campo estudió en el Conservatorio de Madrid con Hierro, Monasterio, Fontanilla y Serrano. También recibió lecciones de Chapí. Siendo un excelente violinista y violista, integró la orquesta sinfónica del Teatro Real y dos grupos de cámara, el Cuarteto Francés y el Quinteto de Madrid, los cuales hicieron mucho por engendrar un entusiasmo por la música de cámara en la capital. En 1899 ganó el primer premio por su primera obra orquestal, el poema tonal Ante las Ruinas, que Tomás Bretón estrenó al año siguiente en la Sociedad de Conciertos.

Del Campo fue nombrado profesor de composición en el Conservatorio de Madrid en 1915. Fue el más importante profesor de composición de la época en España, demostrando amplitud de criterio y una constante habilidad para estar al tanto de lo que pasaba en el mundo musical. Sus alumnos fueron compositores, intérpretes y musicólogos de España y Latinoamérica, siendo algunos Cristóbal Halffter, Enrique Franco, Amadeo Roldán y Domingo Santa Cruz.

Aunque Del Campo no renunció al nacionalismo que heredó de sus maestros, bajo su iniciativa e instrucción se alejó del influyente estilo francés de su juventud y se interesó por la música alemana, desde los cuartetos tardíos de Beethoven hasta la orquesta de Wagner y, sobretodo, la poética de Strauss.

Cuando Debussy escuchó La Divina Comedia de Del Campo en París en 1913 notó la afinidad con los poemas sinfónicos de Strauss. Como Strauss, Del Campo tenía una sensibilidad romántica y tendencia hacia el idealismo, aunque el profundo carácter nacionalista de su obra pareciera ajeno a sus posteriores actitudes. Debido a esta sustancial dicotomía entre lo hispano y lo germano, la música de Del Campo a veces parece llegar a un punto de compromiso similar a aquel de los compositores académicos y anti-impresionistas.

En ese sentido, a pesar del empleo de melodías, cadencias y modos populares, Del Campo puede ser considerado como el opuesto estilístico a Falla. Fue probablemente el único compositor español en emplear la melodía sin fin y el leitmotif wagnerianos, ambos encontrados en sus poemas tonales.

En sus numerosas obras escénicas hay diferencias más notorias entre Del Campo y Strauss, tanto estéticas como en procedimientos, ya que Del Campo trataba contenidos e ideas españolas en sus óperas y zarzuelas, una preferencia inevitablemente reflejada en la música. Uno de los aspectos más interesantes de su creación dramática y orquestal es la conciliación entre un carácter popular español, a veces reafirmado con alusiones regionales específicas, y las sonoridades orquestales de Wagner y Strauss.

La música de cámara de Del Campo es la parte de su producción que más alude al pasado. Su admiración por los cuartetos tardíos de Beethoven, los que además interpretó durante toda su vida, deja una marca importante pero sin ninguna evidencia de imitación. Uno podría comparar la posición de Del Campo en la música española con la de Rosenberg en la música sueca, tanto por la variedad de su personalidad creativa como por la riqueza y diversidad de su enseñanza.