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Oratorios de Georg Friedrich Haendel
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Oratorios de Georg Friedrich Haendel


Por: - 11 de febrero de 2019

Diariamente a las 22 horas presentamos selecciones de La Fiesta de Alejandro, Saúl, Israel en Egipto, Mesías y Sansón.

Lunes 11 de febrero

La Fiesta de Alejandro o El Poder de la Música
Solistas, Coro Monteverdi, Solistas Barrocos Ingleses / John Eliot Gardiner

Martes 12 de febrero

Saúl (selección)
Solistas, Coro del Festival de Leeds, Orquesta de Cámara Inglesa / Charles Mackerras

Miércoles 13 de febrero

Israel en Egipto
Solistas, Coro del Festival de Leeds, Orquesta de Cámara Inglesa / Charles Mackerras

Jueves 14 de febrero

Mesías (selección)
Solistas, The English Concert / Trevor Pinnock

Viernes 15 de febrero

Sansón (selección)
Solistas, Coro y Orquesta Bach de München / Karl Richter

Presentamos una serie de programas con oratorios ingleses de Georg Friedrich Haendel.

A los veinticinco años de edad, y luego de trabajar en Alemania e Italia como violinista, clavecinista y compositor, Haendel aceptó un encargo operático de Inglaterra y presentó Rinaldo. El éxito de la obra en Londres abrió interesantes prospectos laborales y decidió establecerse en la isla británica en 1712.

Dos décadas más tarde, cuando la privilegiada situación Haendel en el ambiente musical londinense se vio amenazada por factores artísticos y políticos, decidió probar un nuevo formato musical, más barato y menos competitivo que la ópera y más cercano al público en contenido e idioma, así como menos conflictivo con las sensibilidades protestantes.

Haendel desarrolló entonces el llamado oratorio inglés a partir de su temprana incursión en el género en Italia, combinada con la experiencia ganada en la ópera y su asimilación de la música ceremonial británica, una especie de drama musical sin puesta en escena y, por lo general, basado en personajes del Antiguo Testamento.

La Fiesta de Alejandro

Después de completar tres oratorios, entre 1732 y 1733, Haendel retornó al formato con una obra distinta en 1736, una partitura que habita un mundo intermedio entre la ópera y el oratorio inglés. Se tituló “La fiesta de Alejandro” y marcó su primer encuentro con un poeta inglés importante, John Dryden.

Haendel se basó en uno de los textos más famosos de Dryden, escrito en 1697, una Oda a Santa Cecilia y la música, a través de un banquete ofrecido por Alejandro Magno, tras derrotar a Darío, durante el cual Timoteo entretiene a la gente cantando e interpretando flauta y lira.

Timoteo es capaz de inspirar e infundir en los auditores una serie de emociones intensas que incluyen alegría, piedad, ternura y venganza. Pero cuando Alejandro siente deseo de combatir, aparece Cecilia, regala armonía celestial a los hombres y expande el influjo de la música más que Timoteo. Finalmente, el poeta a Timoteo a los cielos junto a Cecilia.

Debido a que “La fiesta de Alejandro” era una obra corta para un concierto completa, el autor decidió agregar algunas partituras para su primera presentación en febrero de 1736 y al comienzo de la segunda parte se interpretaron una cantata italiana y tres conciertos, uno de ellos conocido hoy como “Concerto Grosso in Alexander’s Feast”.

Saúl

Cuando llegó a Londres, Haendel se situó en medio de una enorme actividad intelectual, cuyos protagonistas eran figuras como Jonathan Swift, Isaac Newton, Alexander Pope y John Gay. Gracias a este ambiente, y la fama que le precedía de Italia, pudo acceder con sus óperas no sólo a nobles, sino también a intelectuales y la creciente clase media.

Temporada tras temporada presentó óperas, ganando y perdiendo fortunas en el proceso, hasta que en la década de 1720 apareció una compañía inglesa rival y ciertos personajes influyentes iniciaron una campaña contra la ópera italiana. A esto se sumó el estreno de The Beggar´s Opera, una ópera en inglés de carácter popular que atrajo a mucha gente.

El futuro operático de Haendel empeoró en la década de 1730, después de la prohibición del Arzobispo de Londres de presentar una de sus óperas. Esta situación que le condujo, de manera casual y por necesidad, a encontrar en el oratorio un nuevo medio para ganar dinero y seguir componiendo la música vocal que tanto le agradaba.

En Saúl, oratorio escrito en 1738 y estrenado en 1739, Haendel siguió el tipo de oratorio dramático de Atalía, pero amplió las posibilidades dramáticas del coro y la orquesta. De hecho, hay interludios orquestales que implican acción o representan el paso del tiempo, mientras que la orquesta incluye los sonidos exóticos de trombones y carillón.

Saúl contó con un libreto de Charles Jennens basado en la relación entre el rey Saúl y el joven David. El monarca siente envidia por la aclamación que recibe David tras derrotar a Goliat, su hijo Jonatán jura lealtad eterna al héroe y sus hijas Mical y Merab muestran sentimientos contradictorios: la primera lo ama y la segunda lo considera inferior.

Aparentando olvidar su odio, Saúl ofrece a David la mano de Mical y lo nombra jefe del ejército, sólo para muera en batalla, David triunfa y el rey ordena su muerte, él escapa y Saúl acude al espíritu de Samuel, a través de una médium, quien le anuncia su muerte y la de su hijo. Después de esto, David conduce a los israelitas y derrota al enemigo.

Israel en Egipto

Varios factores se conjugaron para que Haendel se interesara en la creación de oratorios en idioma inglés después de vivir dos décadas en Londres. Uno de ellos fue un creciente interés del público local por apreciar obras escénicas en su idioma y el rechazo de cierto sector político a la presentación de óperas italianas.

Conciente del escaso futuro que tendría su trabajo operático, Haendel decidió recrear un género en el que había incursionado tímidamente en Italia, el oratorio, y desligándose de elementos asociados a sus óperas italianas, mientras desarrollaba un estilo original, poco a poco produjo un legado que sentaría las bases de una tradición duradera en Inglaterra.

Aunque gran parte del éxito logrado por los oratorios de Haendel dependió del uso cada vez más relevante y novedoso del coro, este aspecto no encontró muy buena acogida, en un comienzo, entre un público que estaba acostumbrado a los números solistas. Y quizá fue esto lo que afectó el poco auspicioso estreno de Israel en Egipto en 1739.

De hecho, una de las innovaciones de Israel en Egipto fue dar al coro el protagonismo y no asociar a los cantantes solistas con personajes. A esto se sumó una música pictórica y un libreto basado exclusivamente en las escrituras, lo que convirtió a Israel en Egipto en el primer oratorio inglés no dramático.

Mesías

Después de dedicar tres décadas a la creación y producción de óperas italianas en teatros ingleses, Haendel decidió seguir otro rumbo y, tras el fracaso de su última temporada, se concentró en el oratorio, un género que había abordado en Italia pero que recreó con una dimensión a gran escala al involucrar elementos operísticos y sacros en su concepción.

Charles Jennens fue crucial como colaborador, libretista y patrocinador en esta etapa de Haendel. Además de escribir los libretos de Saúl y Baltasar, asistió en la recopilación de textos bíblicos para Israel en Egipto y Mesías, así como fue suya la idea de crear Mesías como una manera de atraer público cuando se prohibía la ópera en Semana Santa.

Después de recibir el libreto para Mesías, Haendel ocupó solamente veintidós días en su partitura, entre agosto y septiembre de 1741. El oratorio se estrenó en Dublín en abril de 1742, con un éxito sin precedentes, y se repitió en junio, logrando una similar acogida, y las ganancias de ambos conciertos fueron donadas por el compositor a la caridad.

En Londres, sin embargo, Mesías fue recibido con frialdad durante su primera audición, en marzo de 1743, e incluso motivó cierta polémica por emplear el teatro y cantantes de ópera en una obra basada en las Escrituras. Pero Haendel lo situó como último oratorio, en su temporada anual desde 1750, y lo presentó dos veces al año en otros escenarios.

Mesías es el oratorio más famoso no sólo porque tiene un equilibrio perfecto entre canto solista y coral, sino también porque articula una expresión de fe con música muy directa y atractiva. Además, su evolución, que parte en la esperanza, pasa por el dolor y termina en el triunfo, es comprensible incluso por quienes no comparten la fe cristiana.

Sansón

El oratorio inglés fue el último gran logro de Haendel y contribuyó más que ningún otro género musical a la fama posterior del compositor. Comenzó a explorar esta variante del oratorio escrito en el resto de Europa en 1732, dos décadas después de llegar a Londres, y concibió su aporte final al género en 1752, siete años antes de su muerte.

Pero fue en la década de 1740 que alcanzó su madurez creativa en el oratorio inglés y se dio cuenta que su producción le traía satisfacciones económicas y artísticas. Después del estreno de Mesías en Dublín en 1742, se concentró durante dos años en la interpretación de sus oratorios en el Covent Garden y no se involucró con compañías operáticas.

Mesías fue seguido de inmediato por Sansón en 1741, un oratorio que empleó un libreto de Newburgh Hamilton que combinó textos bíblicos con un drama de Milton. El estreno en 1743 fue más exitoso que el de Mesías y condujo a que fuera repetido ocho veces en la temporada y se convirtiera en el primer oratorio suyo en ser publicado.

La obra recoge los últimos momentos de Sansón, tras haber sido traicionado por Dalila, ciego, encadenado y sin esperanzas, en manos de los filisteos. Los israelitas observan al que una vez fue héroe invencible y ahora yace sólo deseando morir. Le visitan su amigo Micah y su padre Manoa, mientras Dalila trata de recuperar su amor y no lo logra.

Aparece el filisteo Harapha, Sansón lo reta a duelo, el gigante no acepta y denigra, antes de llevarlo a la fiesta de los filisteos a su dios Dagón. Se escucha un ruido a la distancia. Un mensajero cuenta entonces que Sansón ha derribado un edificio sobre sí mismo y los filisteos. Su cadáver es recogido y los israelitas interpretan una marcha fúnebre.

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