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Las últimas sonatas de Maurice Ravel
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Las últimas sonatas de Maurice Ravel


Por: - 31 de marzo de 2017

A las 22 horas presentamos el programa final del ciclo que hemos dedicado al autor francés

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Viernes 31 de marzo

Sonata para violín y cello en sol mayor (Renaud y Gautier Capuçon) (21.40)
Pieza en forma de habanera, Berceuse y Tzigane (Augustin Dumay, Maria Joao Pires) (15.30)
Sonata para violín y piano (Renaud Capuçon, Frank Braley) (16.30)

Fue en la década de 1920 que Ravel realizó sus últimos aportes a la música de cámara y, curiosamente, todos involucraron al violín. Primero compuso una sonata para la curiosa, y poco habitual, combinación de violín y cello, obra que, además, reveló una austeridad y un rigor totalmente nuevos en el autor. La base de la sonata fue un dúo escrito en 1920 en memoria de Debussy y que se convirtió en el inicio de la partitura concluida en 1922.

Renaud y Gautier Capuçon interpretan esta Sonata para violín y cello.

Más convencionales resultaron dos partituras para violín y piano que Ravel compuso en 1922. La primera fue concebida para la edición especial de la Revue Musicale dedicada a los 77 años de Fauré y tradujo el nombre de Gabriel Fauré en notas musicales. La otra fue destinada al virtuoso Jelly d’Aranyi y estuvo llena de retos técnicos, un aspecto que algunos criticaron como música artificial, pobre, anticuada y poco excitante.

Sin embargo, estas partituras no fueron las primeras experiencias de Ravel con el violín, ya que en su juventud había escrito una sonata en un movimiento, que recién se conoció en 1975, y una adaptación de un estudio en vocalización que concibió para una clase de canto del conservatorio, una adaptación que ganó más fama en una versión para violín y piano titulada como “Pieza en forma de habanera”.

Augustin Dumay y Maria Joao Pires interpretan Pieza en forma de habanera, Berceuse sobre el nombre de Fauré y Tzigane.

Ravel completó otra sonata para violín y piano en 1925, asistido por la violinista Helene Jourdan-Morhange, a quien dedicó la partitura, pero el estreno lo realizó George Enesco en 1927. Basada “en la independencia e incompatibilidad entre los instrumentos”, según comentaría el autor, la sonata fue la obra que más llamó la atención de la prensa durante su visita a Estados Unidos en 1928, porque su movimiento lento se llamaba blues.

Después de esa visita, en la que dirigió y tocó piano, dio entrevistas y charlas, conoció a Gershwin y escuchó jazz en Harlem, Ravel retornó a Francia y completó obras como los dos conciertos para piano, Bolero y un ciclo de canciones. Sin embargo, un accidente en automóvil que sufrió en 1932 le dejó con graves secuelas, le impidió volver a componer y, eventualmente, le llevó a su muerte en 1937.

La Sonata en sol mayor es interpretada por Renaud Capuçon y Frank Braley.

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