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Iberia, Navarra, Tango y Malagueña de Isaac Albéniz
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Iberia, Navarra, Tango y Malagueña de Isaac Albéniz


Por: - 18 de febrero de 2017
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Iberia Libros 3 y 4 (Alicia de Larrocha) (42.10)
Tango, Malagueña y Navarra (Alicia de Larrocha) (12.15)

La residencia de Albéniz en París, entre 1893 y 1900, trajo consigo un giro trascendente en su estética pianística gracias a los contactos que estableció con músicos como Dukas, Fauré, D’Indy, Chausson y Debussy. Con todos intercambió ideas y con algunos creó lo que se ha denominado como “impresionismo musical”, mientras continuaba presentando recitales, enseñando piano y dirigiendo sus nuevas óperas y zarzuelas.

La relación de Albéniz con sus colegas franceses tuvo una repercusión directa en Iberia, la obra maestra del autor, iniciada en 1905 y completada en 1909, un ciclo que, además, marcó la culminación del piano romántico y el comienzo del piano moderno. De hecho, ejerció una poderosa influencia sobre la escritura para el instrumento de creadores como Debussy y Ravel.

Aunque Albéniz rechazaba el uso del término impresionista para su música, no dudó en etiquetar a Iberia como “nuevas impresiones”, junto con aclarar que la partitura revelaba un mundo totalmente nuevo, una “música española con acento universal” que resumía y sintetizaba todo lo aprendido en cuatro décadas de carrera: repertorio germano, Chopin, Liszt, Pedrell, post-romanticismo francés y la tradición española.

Alicia de Larrocha interpreta los volúmenes tercero y cuarto de Iberia, completados por Albéniz en diciembre de 1906 y en enero de 1909. Contienen las obras que se titulan El Albaicín, El Polo, Lavapiés, Málaga, Jerez y Eritaña.

Albéniz visitó regularmente España mientras estuvo en París pero cuando intentó volver definitivamente a Madrid o Barcelona encontró una creciente resistencia a su música en la escena local, sobre todo al momento de producir sus nuevas óperas. Una enfermedad le obligó a trasladarse a Niza en 1903 y a los Pirineos en 1909, donde fallecería en mayo de ese año después de concluir el cuarto volumen de Iberia.

En este periodo final, Albéniz quiso orquestar algunas obras de Iberia, pero insatisfecho con el resultado, le pidió a su amigo Fernández Arbós que concretara la tarea. Dentro de sus últimas creaciones para piano quedaron inconclusas Navarra, pensada originalmente para ser incluida en Iberia y terminada por su alumno Déodat de Séverac, y Azulejos, la que completó su amigo Enrique Granados.

Alicia de Larrocha cierra este programa y nuestro ciclo con las obras Tango, Malagueña y Navarra.

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