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Estás leyendo: Claudio Abbado dirige la séptima sinfonía de Beethoven

A las 22 horas también tendremos la obertura Rey Esteban y música para Eleonore Prohaska

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Miércoles 22 de marzo

Sinfonía N°7 en la mayor Op.92 (38.30)
Obertura de El Rey Esteban Op.117 y Marcha de Leonore Prohaska WoO.96 (14.00)

Después de componer tres partituras incidentales durante el verano de 1811, concebidas para Egmont, Rey Esteban y Las Ruinas de Atenas, Beethoven retornó a la sinfonía con la séptima. Completada en 1812, esta obra nuevamente se movió por una senda distinta, en términos de control rítmico, agudeza tonal, contrastes dinámicos, sonidos repetitivos, vehemencia y vivacidad. Incluso hay estudiosos que dicen que, tal como la tercera es la Eroica o la sexta es la Pastoral, la séptima podría ser denominada Romántica.

El mismo Beethoven la consideró como una de sus mejores obras y desde su estreno, en 1813, se convirtió en una de las sinfonías más populares del autor. Además, su segundo movimiento, que era repetido cada vez que la partitura se interpretaba, ganó fama como una pieza independiente y fue una poderosa influencia en música de compositores como Schubert, Mendelssohn y Berlioz. Por su lado, y consciente de que el aspecto rítmico la hacía distinta a otras sinfonías, Wagner la describió como “la apoteosis de la danza”.

Sinfonía N°7 en la mayor Op.92 con la Filarmónica de Berlín.

Las Ruinas de Atenas y Rey Esteban se presentaron en 1811 durante la inauguración del Teatro Real de Pest como prólogo y epílogo para un drama sobre la historia de la ciudad húngara. Ambas contaron con texto de August von Kotzebue y para la segunda, sobre el fundador del reino de Hungría en el siglo XI, Beethoven escribió una obertura y música para escenas como la introducción del cristianismo, el matrimonio del rey, la confección de las leyes y la delegación papal que corona a Esteban.

La obertura Rey Esteban Op.117 con la Filarmónica de Viena.

De 1815 es otra partitura incidental de Beethoven y fue destinada a la tragedia Eleonore Prohaska de Johann Friedrich Leopold Duncker, quien además de poeta era el secretario de Federico Guillermo III de Prusia. Se basó en la historia real de una joven de Postdam que se disfrazó de hombre, enlistó en el ejército y murió tras ser herida en batalla. Como la obra finalmente no llegó a escena, Beethoven abandonó la partitura y dejó sólo cuatro números, como la marcha fúnebre basada en un movimiento de su sonata Op.26.

Eleonore Prohaska WoO.96 con Coro de la Radio de Berlín y la Filarmónica de Berlín.

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