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Estás leyendo: Cuatro chilenos se suman a la gira por Europa de la Orquesta de las Américas
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La destacada agrupación de músicos juveniles inicia un recorrido por Polonia, Ucrania, Alemania y Escocia.

Creada en el año 2001 en el Conservatorio de Nueva Inglaterra, la Orquesta de las Américas nació con el Sistema de Orquestas Juveniles como modelo de referencia. Con el tiempo, fue asumiendo una fuerte vocación de presentaciones en vivo, con giras en todo el mundo. Entre sus pergaminos, cuenta con un premio Grammy, y su principal consejero es Plácido Domingo. A diferencia de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, los músicos que conforman la Orquesta de las Américas tienen una estructura que va cambiando: cinco mil intérpretes del continente postulan año a año, y entre ellos se seleccionan 80 entre 18 a 30 años, músicos que provienen de 25 países.

Este año, el conjunto conocido hasta hace un tiempo como Young Orchestra of Americas (YOA) reclutó a cuatro instrumentistas chilenos: el chelista Eduardo Simpson, la violista Mariel Godoy, la contrabajista Valentina Solís y el violinista Jorge Robles. Todos están actualmente en la gira europea que ya los llevó a Polonia (donde compartieron con el compositor Krzysztof Penderecki), los tiene hoy y la próxima semana en Ucrania, luego los traslada al Festival Rheingau de Wiesbaden (Alemania), a la sala Elbphilharmonie de Hamburgo para concluir en el prestigioso Festival de Edimburgo en Escocia el 7 de agosto.

“La oportunidad de estar acá es impagable”, cuenta Eduardo Simpson (29), chelista de Valparaíso, ahora en gira. “No sólo tocamos en algunos de los mejores escenarios del mundo, sino que las residencias nos permiten aprender. En mi caso me toca estar con el primer chelista de la Orquesta Sinfónica de Stavanger (Noruega), una de las más importantes en Escandinavia. También hay personajes legendarios, como León Spierer, que fue primer violinista de la Filarmónica de Berlín durante 30 años, sobre todo en la época de Herbert von Karajan”, dice Simpson, quien además estuvo el año pasado en la gira y residencia que la orquesta hizo en Frutillar.

Las presentaciones del conjunto tienen una doble función. Como espectáculo para quienes van a sus conciertos, pero también como taller para los músicos, quienes viajan junto a profesores que vienen de las filas de la Filarmónica de Berlín, la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, Metropolitan de Nueva York o Mariinsky de San Petersburgo.

Su titular Carlos Miguel Prieto también le da a la orquesta un valor en la difusión: “Después de todos, si nosotros, los americanos, no creemos en nuestros compositores, ¿Quién lo va a hacer? Somos los músicos de la Orquesta de las Américas los llamados a difundirla. Beethoven no necesita un defensor, pero sí la música de Leonard Bernstein, más allá de West Side Story. O de Carlos Chávez, más allá de Huapango”.

Y aunque inspirada en un comienzo por el Sistema, la agrupación de Prieto parece jugar ahora en otro terreno. Al menos a su conductor le gusta desmarcarse: “No somos un conjunto formado por músicos de un solo país, sino que tenemos una vocación panamericana. Además, quizás tenemos un repertorio un poco más variado y privilegiamos el detalle. Lo digo, con todo el respeto que le tengo a la agrupación de Venezuela”. Y, quizás por una cuestión de recursos, la Orquesta de las Américas parece ir donde otros no: “Tocamos en países donde ninguna orquesta va, como Belice, Jamaica o Haití”.

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