*
Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar
Estás leyendo: Daños causados en la escultura Ícaro y Dédalo en el frontis del Museo de Bellas Artes abre debate en torno a la regulación y mantenimiento de monumentos
70 compartidos Comentarios

Varios académicos y expertos se han pronunciado respecto de la falta de políticas de arte y monumentos en el espacio público y señalan que esto sería reflejo de la conciencia y opinión que existe en torno al tema.

El pasado domingo 4 de febrero, se reveló el daño causado hacia la escultura Ícaro y Dédalo de la artista Rebeca Matte, ubicada desde 1930 en el frontis del Museo de Bellas Artes, causado por una grúa partícipe de la organización de la carrera de la Formula E que impactó la estatua.

El suceso ha abierto el debate acerca de quién debe hacerse cargo de este tipo de daños a nivel nacional y del mantenimiento de las obras de arte en general, dado que es un punto aparentemente olvidado por el Estado.

Son dos los organismos preocupados de la creación y resguardo del arte público en Chile. El Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), dependiente del Ministerio de Educación desde 1925 y la Comisión Nemesio Antúnez (CNA), perteneciente al Ministerio de Obras Públicas, que desde 1994 está a cargo de la incorporación de obras de arte en la ciudad.

Uno de los problemas es que nadie se ha preocupado por hacer que estas instituciones puedan actuar acorde a las realidades de hoy. El CMN se rige por la Ley N° 17.288 que data de 1970 y no considera fondos para la restauración de las obras y solo extraordinariamente dedica dinero en casos de emergencia. Desde la entidad afirman:

“Hemos abogado históricamente por una modificación a la ley que contemple alguna modalidad o línea de financiamiento para propietarios de bienes de Monumentos Nacionales, de forma tal que permita abordar eventuales daños en obras patrimoniales (…) y que esto no signifique una sobrecarga para sus propietarios”.

Por su parte, la CNA recibe anualmente $272 millones de inversión para la creación de obras, pero no cuenta con mecanismos de financiamiento permanente para sus respectivas restauraciones.

Así, varios académicos y expertos se han pronunciado respecto de la falta de políticas de arte y monumentos en el espacio público y señalan que esto sería reflejo de la conciencia y opinión que existe en torno al tema:

“Se transforman rápidamente en simples puntos de referencia espaciales…Atribuyo en parte esta falta de conciencia del espacio que habitamos a la herencia de una mentalidad colonizada, que nos hace sentir que habitamos en un territorio que, más allá de la propiedad privada, me es ajeno”, señala a La Tercera Sergio Rojas, escritor y filósofo de la Universidad de Chile.

Por su parte, el ministro de Cultura, Ernesto Ottone indica:

“Claramente (el arte público) es un tremendo desafío para quienes planifican la ciudad, entendiendo este de manera orgánica, democrática e integrada. La única forma de lograr eso es ampliando la mirada sobre la planificación urbana, haciéndola más transversal e, incluso, participativa. Hay localidades que sí implementan ese trazado (…), pero todavía la discusión en cuanto al rol del arte en la esfera pública está iniciando su camino”.

Y el no es el único que apunta a la necesidad de incluir el arte en los planos reguladores. El mismo medio citado anteriormente entrevistó al historiador y crítico de arte Ignacio Szmulewicz:

“Es lamentable. Quiero decir que no se necesita que un camión rompa una escultura para que nos demos cuenta de que el patrimonio está en peligro y no sólo por aspectos geológicos, sino por el poco cuidado”.

Además considera que la CNA y el CMN son organismos con “muy poca incidencia con respecto al proyecto general” y continúa:

“Los espacios que se le asignan son residuales. Los artistas y la gente no se involucra tanto con los arquitectos, los planificadores urbanos.”

El curador cree que la solución al problema está en unificar los conceptos de arte y urbanismo, generando conciencia y sentido de pertenencia en los propios habitantes del país:

“Lo que falta como ciudad es colocar el patrimonio, arte, arquitectura patrimonial y museos en el centro del plan regulador. Que se oriente a cuidar la identidad y la memoria de las ciudades. Si un plan se altera constantemente, entonces no se respeta la memoria ni la práctica artística. Y si no está eso al centro del debate no se va a preservar jamás.”

Para finalizar, criticó duramente el rol que está jugando el arte en nuestra sociedad, comparando con las facilidades que obtienen grandes empresas de carácter comercial:

“Estamos fregados porque el arte no tiene que luchar tanto con la arquitectura, sino que con la publicidad. Cuando colocas una obra, luchas para que alguien la vea, pero enfrente hay publicidad de 30 metros de Coca-Cola.”

FOTO: Wikimedia Commons

Comentarios


Artículos Relacionados