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Estás leyendo: Correspondencia a Pedro Lastra permite ver lado desconocido de García Marquez, Nicanor Parra y Ernesto Sábato

El poeta y escritor chileno donó estas cartas a la Universidad de Iowa.

A Pedro Lastra no lo conocen muchas personas, sin embargo, impulsó y fomentó la literatura latinoamericana. Es por esta razón que mantuvo amistad a través de correspondencia con grandes escritores como Gabriel García MárquezMario Vargas Llosa, Nicanor ParraErnesto Sábato.

Cien años de soledad sale a la calle el 6 de junio. La inminente aparición de la novela me está perforando la úlcera”, decía una carta de García Marquez enviada al chileno el 30 de mayo. Esta confesión se la había hecho al chileno el 30 de mayo de 1967, seis días antes que la novela se convirtiera en una de las obras más populares de todos los tiempos.

Meses más tarde, el 26 de diciembre de 1967, Lastra recibe una carta de García Marquez en la que abunda un aire de exitismo, en contraste a la carta anterior.

Cien años de soledad ha sido la salvación: gracias a sus ventas espectaculares, tengo por delante unos años de paz doméstica que pienso dedicar minuto tras minuto a escribir. Ahora estoy metido en un cuento que puede ser muy largo y muy divertido, y que llevará el pretencioso título de La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Es, más que nada, un recurso para calentar motores antes de zambullirme, quién sabe durante cuánto tiempo, en El otoño del patriarca. Después no sé qué haré”

Otro autor con el que mantuvo correspondencia fue Nicanor Parra, cuya personalidad se puede reflejar en las cartas que enviaba a Lastra. El 5 de abril de 1970, el antipoeta chileno le pide un favor a Lastra: Colocar en alguna universidad estadounidense Juan Gabriel Araya.

 “No me siento autorizado para hablarte de mí mismo por cuanto prácticamente no existo; me toco para convencerme de que sí, me pellizco y no siento nada”.

Ernesto Sábato, sin dudas era uno de los autores más ariscos al papel, quién solía quejarse de correcciones y problemas en las publicaciones de la Editorial Universitaria, lugar donde el chileno fue asesor literario:

“Debo sí quejarme de verdad por la falta de delicadeza que ha significado el silencio total ante cartas mías, algunas de las cuales eran ya la expresión de mi fastidio por lo que consideraba carencia de simple cortesía”.

Sin embargo, la esposa de Sábato, escribía a escondidas a Lastra; cartas en las que hacían comentarios literarios y compartían ideas sobre el rubro.

Éstos son algunos fragmentos de las más de 900 cartas que donó el autor a la Universidad de Iowa, las que corresponden desde 1954 hasta 2002.

 

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