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El lado contemporáneo de Alfredo Perl
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El lado contemporáneo de Alfredo Perl


Por: - 13 de abril de 2015

El renombrado pianista estrenará el Concierto para Piano de Andrés Maupoint este viernes 17 y sábado 18 junto a la Orquesta Sinfónica de Chile. Conversamos con él sobre su relación con la música actual y sus actividades en Chile y Alemania.

Es una fecha que promete en la actual temporada de la Orquesta Sinfónica de Chile. Además de contar con un director conocido a nivel mundial, como Matthias Bamert, se suma el hecho de tener a uno de los más reconocidos instrumentistas de nuestro país, uno que ha llevado a cabo una notable carrera internacional, el pianista Alfredo Perl (n.1965), quien está radicado en la ciudad de Detmold, Alemania.

Más encima el motivo de esta colaboración es el estreno de una obra de un compositor local, el Concierto para Piano de Andrés Maupoint. Junto al poema sinfónico “Mazeppa” de Liszt y la Segunda Sinfonía de Schumann, esta cita imperdible se lleva a cabo viernes 17 y sábado 18, a las 19:40 horas, en el teatro del CEAC U.Chile (entradas en boleterías y en Daleticket).

Aprovechando esta nueva visita de Perl a Chile, conversamos con él sobre su relación con la música actual y sus actuales actividades.

 

Sobre el Concierto para Piano de Andrés Maupoint, ya han hablado con nosotros el compositor y el director. Sería interesante ahora conocer la visión del solista sobre esta obra.

Este es un concierto a gran escala, y requiere de un aparato orquestal enorme. Es de un virtuosismo muy exigente no solo para mí, sino que para los músicos de la orquesta también. Yo describiría esta obra como de mucha fuerza. Tiene momentos de poesía, como el final, que es un movimiento muy lento y que genera una atmósfera frágil y transparente. Esto contrasta con la potencia del primer movimiento. También hay dos cadenzas para el piano. En su total uno lo puede asociar a la forma clásica, ya que se estructura en cuatro movimientos, los que van sin interrupción.

 

A ti se te asocia más con el repertorio tradicional del piano, pero esta no es la primera vez que estrenas una obra de un compositor nacional.

Efectivamente, compositores como Carlos Botto y Alejandro Guarello escribieron piezas para mí, las que estrené en su momento, y es cierto que no es lo que hago habitualmente, pero me sentiría que me falta algo si no hiciera esto. Con el tiempo he aprendido a valorar cada vez más la música contemporánea.

 

Aparte de este compromiso con la OSCH, a fines de septiembre vuelves para realizar un recital de piano en el CA660 de Corpartes con obras de Schubert y Chopin.

Las sonatas de Schubert las he ido abordando de atrás para adelante, comenzando con la última que compuso. En ese recital tocaré la Sonata en Sol Mayor D.894, luego de la cual quedan solo las tres últimas. Es una obra de un romanticismo temprano, liviana pero sin ser superficial. Diría que es música que es como una corriente de aire que te tira hacia arriba, o dicho de otro modo, eleva el espíritu. Es música serena. También tocaré de Chopin puras obras tardías, incluyendo la Polonesa-Fantasía Op.61 y la Barcarola Op.60.

En algunas de las últimas veces que has tocado en Chile, ha sido muy comentado lo de tu reacción a las conductas “ruidosas” de los asistentes, donde incluso has retado al público.

No es que los haya retado (risas). Es simplemente llamar la atención y pedir respeto. Y no lo hago solo por mí, es por la gente que quiere disfrutar la música. Es como estar sentado frente al televisor, pero con más gente. ¡Hay otras personas que quieren escuchar! Cada músico es libre de reaccionar de la manera que considere adecuada, además que no podemos hablar del público como una unidad, se trata de unas 10 personas que pueden estar haciendo demasiada bulla.

 

Poco se sabe acá que tú también diriges, y que en Alemania estás al mando de la Orquesta de Cámara de Detmold. ¿Nos puede contar acerca de eso?

Es un trabajo que ya lleva varios años. Para mí ha sido una oportunidad magnífica para ampliar mis horizontes musicales, abordando repertorio que como pianista no suelo alcanzar. Tocamos harta música contemporánea, principalmente de compositores de la zona, y me produce mucho placer dirigirla, porque en la música actual hay una vitalidad muy atrayente. Aparte de eso tenemos el repertorio standard de las orquestas de cámara, que va de Haydn y Mozart a compositores del siglo XX como Britten, Bartók y Prokofiev. Hemos hecho incluso las sinfonías de Schubert, ampliando la orquesta.

 

Como músico chileno que ha desarrollado una carrera internacional, ¿cómo ves tú el medio musical de nuestro país?

No es fácil para mí responder eso, porque vivo en Alemania, y no estoy al tanto de lo que pasa acá. Lo que sí puedo comentar es que Chile está contando con nuevas salas, como la de Corpartes, y sé que hay varios otros proyectos, como el del propio CEAC. Va a ser interesante ver cómo responde el público a esta nueva oferta, y cómo se desarrollan estos proyectos.

¿Sabías que en Radio Beethoven tenemos un concurso de piano, que este año tendrá su tercera versión?

Sí, y los felicito por la iniciativa. Todo lo que signifique fomentar el piano y darle incentivos a los jóvenes pianistas me parece fantástico. ¿Cómo podría tener un reparo frente a eso? (risas).

 

La vez anterior que conversamos, tú venías a tocar dos recitales en torno a variaciones, y yo te consulté por las Variaciones “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido” de Frederic Rzewski, de las cuales me dijiste que sería una obra interesante de abordar. ¿Existe alguna posibilidad cierta de que toques esta monumental pieza en un futuro?

Es una obra espectacular, aunque no podría hablar de “posibilidad cierta”. Pero definitivamente está dentro de lo que me gustaría hacer alguna vez. Es una de las obras a gran escala más importantes que se han escrito para el piano en los últimos cuarenta años.

 

Por último, las 32 sonatas de Beethoven son pilar de tu repertorio. ¿Alguna reflexión personal en torno a este conjunto de obras maestras?

Tengo una relación muy personal con esas sonatas. Es una fuente de la cual mi vida se nutre constantemente. En momentos difíciles o de desesperanza, es música que siempre está allí, es música elevadora.

 

Álvaro Gallegos M.

13/04/2015

 

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