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Félix Cárdenas: cruzando tradiciones
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Félix Cárdenas: cruzando tradiciones


Por: - 10 de febrero de 2014

El compositor es el director artístico de la Orquesta Andina PUCV, un conjunto que invita a los creadores a explorar las posibilidades de los instrumentos de la música de raíz folkórica. Conversamos con él sobre su trabajo con el conjunto porteño y sus proyectos de creación.

Félix Cárdenas (n.1972) es natural de Osorno, pero actualmente es representante de la escena composicional en Valparaíso, donde hace clases en el Instituto de Música de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). Al alero de esta casa de estudios, Cárdenas creó la Orquesta Andina PUCV, conjunto que ocupa instrumentos asociados a la música de raíz folkórica, pero desde el punto de vista de la formación académica. Son una veintena de intérpretes, agrupados por las distintas familias instrumentales, que juntos logran un sonido casi sinfónico. Un conjunto que excluye instrumentos provenientes de la música de tradición escrita, pero que sin ella no podría existir.

Según explica Cárdenas, la idea es explorar el patrimonio de nuestro continente y la riqueza de su gama de instrumentos. Es por esto que la Orquesta Andina PUCV impulsa la colaboración con compositores y con otros conjuntos y artistas. A manera de ejemplo, han tocado con la Orquesta Marga Marga de Luis José Recart, el charanguista Freddy Torrealba, la cantautora Elizabeth Morris y la cellista alemana Maria Kliegel.

En su repertorio se juntan obras de compositores actuales, con arreglos de piezas de artistas provenientes de la raíz folkórica. Esta confluencia se aplica también al trabajo de Cárdenas en la composición. Sobre estos dos roles, el de creador y el de director artístico del citado conjunto, conversó el músico con nosotros.

 

¿Cómo sintetizarías el trabajo que hace la Orquesta Andina PUCV?

Es un conjunto que es atípico y el primero en Chile de esta conformación. Nació el 2002, pero actualmente es muy común ver orquestas de este tipo en Latinoamérica. Nuestro trabajo consiste en utilizar instrumentos nativos, a través de los cuales interpretamos compositor chilenos y también del resto del continente. Hemos investigado en torno a las músicas tradicionales y esa es la principal característica de esta orquesta. Nosotros no interpretamos repertorio europeo ni de otros continentes.

 

¿Cómo se relaciona lo que ustedes hacen con conjuntos de vasta trayectoria, como Barroco Andino o incluso Quilapayún e Inti-Illimani?

Evidentemente nosotros somos herederos de una tradición. Primero están los pueblos originarios, que nos dejaron una organología muy rica. Y luego está la herencia de las grandes corrientes musicales del país, donde una de ellas es la Nueva Canción Chilena. Nos sentimos orgullos de esta tradición, y la música que interpretamos, y los instrumentos que usamos, se enmarcan en ella.

 

Hablemos del repertorio de la orquesta. Hay arreglos, pero también hay obras originales escritas especialmente para ustedes por compositores del medio local.

Nosotros decidimos hacer un trabajo entroncado en las tradiciones que te mencioné, pero también asumiendo nuestra contemporaneidad. Es necesario que las nuevas músicas proyecten sus sonoridades y estéticas desde las posibilidades idiomáticas de los instrumentos de esta parte del continente, pero a la vez asumir el desafío de la experimentación, y en ese sentido los compositores tienen mucho que decir. Por eso nos sentimos honrados de estrenar obras de autores tanto chilenos como latinoamericanos. Por ejemplo, el compositor uruguayo Guillermo Eisner, que vive en Chile, compuso una obra para nosotros que es un auténtico viaje sonoro que evoca los sonidos de las aves.

 

¿Y vendrán nuevas colaboraciones con compositores?

Tenemos varios proyectos con compositores como Rafael Díaz y Eduardo Cáceres, y estamos buscando trabajar con autores argentinos. También compondrá para nosotros Gabriel Brncic, lo que será todo un desafío para la orquesta. No sabemos cómo va a ser eso, quizás él ocupe medios electrónicos.

 

La Orquesta Andina ha colaborado en varias oportunidades con otros conjuntos y artistas. Llama la atención que en la lista de estas colaboraciones aparezca la prestigiosa cellista alemana Maria Kliegel.

Tuvimos la suerte de trabajar con ella. Se nos encomendó a mí y al compositor Patricio Wang a escribir música para ella, y fue ella misma la que solicitó que fuera una pieza para este tipo de conjunto. Entonces escribí este “Concierto de Los Andes”, una obra para cello y orquesta de instrumentos latinoamericanos. Fue una gran experiencia, y esperamos grabarla en algún momento.

Esto nos lleva a tu trabajo como compositor. Cuéntanos de tu catálogo. ¿Qué encontramos en él?

Mi catálogo es extenso y abordado tanto los formatos de la tradición clásico-romántica, como instrumentos autóctonos. He escrito para instrumentos solos, orquesta y coros, como por ejemplo mi “Misa Alférez”.

 

Precisamente esa es una de tus obras más nombradas, y que además está grabada. Sería bueno comentarla.

La génesis de esta misa se remonta a un trabajo de magister que hice, y una investigación que llevé a cabo en torno a la tradición sacra europea y como confluye en nuestro país. Estamos hablando del año 2002. Entonces es una apuesta por el cruce de dos tradiciones, la europea y la chilena. Hay una orquesta de cámara de tipo clásico, con cuerdas, vientos y percusión, más coro, dos solistas y un set de sikus, este tipo de flautas andinas, que representan las síntesis de ambos mundos.

 

¿Cómo se desarrolló en ti este interés de acercar estas dos tradiciones en tu música?

Desde siempre he convivido con ambas. Yo estudié en conservatorio pero estaba presenta la música rural, campesina, hasta que después investigué los instrumentos de otras latitudes. Ha sido una experiencia de simultaneidad que naturalmente se refleja en mi música.

 

No es secreto para nadie, que existen muchos compositores que no ven con buenos ojos estos acercamientos o cruces entre ambos mundos.

Pero eso ha existido siempre. Ya en los tiempos de Domingo Santa Cruz era así. En mi caso hay una apuesta estética que representa mis convicciones. Yo mismo soy parte de la academia y formo a nuevos compositores. Creo que hay una permanente revisión y me parece positivo que haya compositores que miran hacia las raíces de nuestro continente.

 

En tu catálogo aparece una ópera “Del Relámpago al Silencio”, que todavía no se ha estrenado.

La ópera fue creada el 2010 y estoy haciendo las gestiones para poder montarla el 2015. Se hizo en colaboración con el poeta Gonzalo Rojas, que no pudo ver el resultado final, solo algunos bocetos. Yo trabajé con él directamente en Chillán y en Valparaíso y el resultado es una obra donde el personaje central es él, personificado por un barítono. Hay un coro mixto, y una orquesta que combina instrumentos, tanto de la música europea, como de la raíz folkórica.

 

Álvaro Gallegos M.

10/02/2014

 

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