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Al referirse a la figura de Vincenzo Bellini poco se alude a su corta vida, más breve aun que la de Mozart, considerado muchas veces como el caso más emblemático de antilongevidad. Bellini falleció dos meses antes de cumplir los 34 años de edad, dejando una valiosísima producción de 11 óperas, varias de ellas situadas entre las más grandes creaciones para el género lírico de todos los tiempos. "Norma” es la octava ópera de Bellini y es considerada como su obra maestra. "Norma" está inspirada en la obra teatral homónima del francés Alexandre Sourmet, también citada con el nombre de “El infanticidio”, estrenada en París en abril de 1831, con una rápida popularidad. Bellini se sintió fascinado con el tema, a raíz de que la trama ofrecía grandes posibilidades dramáticas y a que la protagonista poseía bastante similitud con otras grandes heroínas operísticas ya exitosas, como la “Medea” de Cherubini y “La Vestal” de Spontini. Para el libreto, Bellini recurrió una vez más a su colaborador Felice Romani, quien con poco tiempo para efectuar su labor, hizo algunas adaptaciones a la obra original y entregó un libreto no del todo satisfactorio en lo poético, lo cual influyó en la calidad musical de algunos pasajes de la ópera.
El trabajo del compositor fue breve, completando la ópera en sólo tres meses, pudiendo así estrenarse en el Teatro alla Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831.
El acontecimiento era esperado con grandes expectativas, más aun cuando el papel principal estaría a cargo de Giudita Pasta, una célebre soprano de la época.
Pero se tuvo, en cambio, un rotundo fracaso, trayendo a Bellini un profundo desconsuelo. Entre las causas de este fracaso está tanto el rompimiento de algunos cánones que dominaban la estructura de la ópera italiana de entonces, como el mal desempeño vocal de algunos cantantes en la noche del estreno, entre ellos Giudita Pasta, con una entrega verdaderamente decepcionante.
No obstante esta mala partida, “Norma” pronto ganó terreno hasta conseguir un resonante éxito, a tal nivel que en esa temporada logró subir al escenario de La Scala en un total de treinta y nueve oportunidades, amén de su montaje en otros teatros italianos.
En la música de esta ópera, a veces criticada de excesiva simplicidad y de no guardar relación con las situaciones dramáticas que cubre, debe reconocerse que posee temas y escenas que conmueven y arrebatan, siendo verdaderas explosiones de un melodista excepcional, de un genio de la lírica.
Así pues, "Norma" requiere en su interpretación de voces privilegiadas. En lo concerniente al abordaje del personaje principal baste señalar como en los últimos cincuenta años muy pocas sopranos, de la talla de una María Callas, Montserrat Caballé o Joan Sutherland, han logrado constituirse casi en leyenda por su labor en este rol.
ARGUMENTO
La acción de "Norma" se desarrolla en la Galia, después de la invasión romana, alrededor del año 50 antes de Cristo. En la trama se alude a los druidas. Conviene explicar que esta era una institución sacerdotal de reglas muy estrictas que existió en la antigüedad.
Acto primero
Hasta el roble sagrado llega en procesión el pueblo galo. Entre ellos están los druidas, a cuyo frente viene su jefe, Oroveso, padre de Norma.
Todos piden al dios Irminsul que les conceda la victoria sobre los romanos y su retirada del país. Llegan luego Pollione y Flavio, oficiales romanos.
Pollione, que ha mantenido relaciones ilícitas con Norma, gran sacerdotisa druida, y con la que ha tenido dos hijos, dice que ahora ama a Adalgisa, una joven virgen del templo.
Pollione presiente la venganza de Norma, mientras que, en la distancia, se oyen los cantos rituales de los druidas.
Los romanos se retiran y vuelven los druidas, que dan la bienvenida a Norma, la cual anuncia proféticamente la caída de Roma.
Después, Norma corta una rama del muérdago sagrado y dirige su plegaria a la Luna, acompañada por Oroveso y el pueblo.
Cuando queda sola, Norma expresa el amor que sigue sintiendo por Pollione.
Entra en escena Adalgisa e invoca la protección de los dioses. Aparece Pollione y la corteja; Adalgisa duda al principio, pero finalmente declara que ella también ama al oficial romano.
En su morada junto a sus hijos, Norma revela sus confusos y dolorosos sentimientos. Pide a Clotilde, su confidente, que esconda a los niños cuando vaya a llegar Adalgisa.
Aparece ésta y se produce el encuentro entre ambas mujeres.
La confesión de Adalgisa despierta la comprensión de Norma, ya que ambas quebrantaron el voto de castidad. Pero cuando Norma pregunta el nombre del amante, Adalgisa dice "Aquí llega", señalando a Pollione, que se acerca.
Entonces, estalla apasionadamente la mutua decepción de las dos mujeres.
Finalmente se escucha a lo lejos el sonido del gong sagrado que convoca a Norma para que hable a su pueblo. Norma sale con un juramento de venganza.
Acto segundo
Es de noche. Norma tiene entre sus manos un puñal y contempla a sus hijos dormidos, a los que, en su penosa tortura, piensa dar muerte.
Pero no se decide a hacerlo y envía a Clotilde en busca de Adalgisa, a la que muestra los niños y pide que se los lleve con ella cuando se marche a Roma con Pollione, porque ella, Norma, va a morir.
Adalgisa, sin embargo, ruega a Norma que siga viviendo para sus hijos y le dice que va a devolver a Norma el amor de Pollione.
El dueto de las dos sacerdotisas termina en una apasionada confesión mutua.
En el bosque de los druidas, Oroveso y la muchedumbre manifiestan su odio hacia los romanos, pero se sienten sin fuerzas si Norma no les aconseja.
Esta, en el templo, sabe por Clotilde que Adalgisa quiere renovar sus votos como sacerdotisa, pero que Pollione ha jurado arrancarla del altar.
Norma hace sonar entonces, por tres veces, el gong sagrado y los druidas al oírlo, vienen a escucharla cantando un himno guerrero.
Clotilde llega presurosa con la noticia de que un romano que intentaba penetrar en el templo ha sido hecho prisionero. Se trata de Pollione.
Norma, toma una daga e intenta darle muerte, pero no es capaz de descargar el golpe.
Norma está ahora junto a Pollione, quien rechaza la súplica de la mujer de que abandone a Adalgisa. Entonces Norma jura que ésta será quemada viva por haber quebrantado sus votos
El pueblo recibe la orden de preparar la pira, pero cuando preguntan a Norma el nombre de la sacerdotisa culpable, responde que ella es.
El pueblo no quiere creerle, pero Norma insiste. Cuando traen a los niños, Norma pide a Pollione que cuide de ellos, pero Pollione no se mueve.
Lleno de angustia, el pueblo prepara el sacrificio de Norma. Arrepentido de su comportamiento y admirado por el valor y el amor de Norma, Pollione marcha con ella a morir en la hoguera.
LIBRETO
El libreto bilingüe se encuentra en Norma |