Biografía de Carl Maria von Weber en nuestra Enciclopedia
Carl Maria von Weber (1786-1826) es considerado uno de los pioneros de la ópera romántica alemana, no obstante su reducido número de títulos para la lírica. Su primera obra dramática fue “Silvana”, de 1810, a la que un año más tarde sucedería la comedia “Abú Hasán”. En 1820 Weber compondría la música incidental para la comedia “Preciosa” y al año siguiente, “El cazador furtivo”, su obra maestra. En 1823 vendría “Euryanthe” y en 1826, finalmente, “Oberón”, estrenada pocas semanas antes de su temprana muerte.
Aunque sólo “El cazador furtivo” pudo conquistar un lugar de honor en el repertorio, la figura de Carl María von Weber tiene una gran importancia en la historia de la música alemana para la escena, constituyéndose como predecesor y modelo de Wagner. Su inspiración popular, su manera de escribir, sencilla y directa, sus tiernas melodías y el sano romanticismo que lo caracteriza le han asegurado un lugar fijo entre los grandes de la historia de la música.
Fue en 1822 que el Covent Garden de Londres solicitó a Weber escribir una ópera, pero éste no pudo acceder, por cuanto estaba ocupado en la composición de “Euryanthe”. Dos años más tarde el director de ese teatro londinense volvió a Weber con el mismo propósito, proponiéndole como alternativas el tema de Fausto o el de Oberón. El compositor aceptó este último, para lo cual se le proporcionaría un libreto de James Robison Planché, basado tanto en la comedia “Sueño de una noche de verano” de William Shakespeare como en el poema “Oberón” de Christoph Martin Wieland, inspirado en un escritos medievales, entre ellos el cantar “Huon de Bordeaux” (“Hugo de Burdeos”)
La composición de la ópera no fue ni fácil ni expedita, ya que Weber estaba en Dreden, Alemania, y el libretista en Inglaterra. Los textos en inglés de cada uno de los tres actos fueron llegando en forma muy distanciada en el tiempo y la salud del compositor, que estaba muy deteriorada, no permitió un trabajo continuo y concentrado.
Así y todo, Carl María von Weber optó finalmente por dirigirse a Londres, donde terminó la partitura y comenzaron los ensayos. Pero empezaron también nuevos problemas, suscitados por desentendimientos entre el compositor y los intérpretes elegidos, quienes no comprendían el espíritu de la obra. Esto motivó cambios y más cambios a la idea original de la ópera, casi al extremo de que “Oberón” fue tomando una fisonomía que cada vez la distanciaba más de la idea primitiva.
“Oberón” fue estrenada en el Covent Garden de Londres el 26 de abril de 1826, con gran éxito de público, pero no de la crítica, que no toleraba las ingenuidades y banalidades del texto y que buscaba injustas comparaciones con “El cazador furtivo”.
Weber permaneció en la capital inglesa para algunos conciertos y representaciones de “El cazador furtivo”. Un día antes de su planeado viaje de regreso a Alemania, el 5 de junio de 1826, Carl María von Weber murió víctima de la tuberculosis que lo afectaba severamente, cuando aún no cumplía 40 años.
El señalado estreno de “Oberón” fue con un libreto escrito y cantado en idioma inglés. Con el libreto traducido por Franz Wüllner al alemán, la ópera tuvo su primera representación en Leipzig, nueve meses más tarde, el 23 de diciembre de 1826, siendo ésta la versión que hoy más se conoce.
Debiendo reconocerse que “Oberón” es una rara mezcla de teatro shakespereano a la inglesa, Weber creó en esta ópera un curioso mundo de elfos, duendes y otros personajes sobrenaturales, con un tratamiento escénico que la hace prácticamente irrepresentable.
Si bien es la famosísima obertura de la obra es la que ha hecho que se reconozca y se nombre la ópera, ésta, aunque poseedora de una bella partitura, goza hoy de un nivel de puestas en escena casi nulo. ARGUMENTO
La acción se desarrolla en Francia, Bagdad y Túnez, en el año 806.
Acto primero
Oberón, rey de los elfos, sólo podrá hacer las paces con su esposa Titánia, a la que ama tiernamente, si encuentra una pareja de amantes verdaderamente fieles. Oberón ha buscado mucho, pero sin lograr su propósito.
Puck, un pequeño duende, cuenta a su señor la historia de Hugo de Burdeos: ha matado al hijo de Carlomagno, pero el emperador, al saber que no lo ha hecho por traición, sino en un duelo regular, lo ha perdonado, aunque imponiéndole que vaya a la corte del califa Harun-el-Raschid, mate a éste y rapte a su hija.
Oberón piensa que un hombre con tales características de valor y lealtad debe ser capaz de un verdadero y gran amor; por tanto hace que Hugo sueñe con la hija del califa, Rezia. También la muchacha, en un sueño mágico, ve a Hugo y, cuando despierta, se siente arder de amor por este caballero extranjero que todavía no conoce.
Acto segundo
Hugo cumple la orden de Oberón, pero precisamente cuando los guardianes del califa Harun-el-Raschid están a punto de vencerlo, lo salva el esclavo Esceramín, quien haciendo sonar un cuerno encantado, hace que acuda Oberón.
El rey de los elfos transporta al caballero, a Rezia, a su esclava Fátima y al esclavo hasta la puerta de Ascalón, donde todos embarcan. Pero sucede que, provocada por Puck, se desencadena una violenta tempestad. Los náufragos sucumben y caen en manos de los piratas. Solamente Hugo, herido, consigue huir. Recogido por los elfos y los duendes, lo entregan a las hadas para que lo curen.
Acto tercero
De modo mágico, vuelven a reunirse todos los personajes. El caballero Hugo de Burdeos, a quien despiertan las hadas protectoras, se encuentra en el jardín de Almanzor de Túnez, un emir que tiene esclavos a Fátima y Esceramín y que ha recluido a la bella Rezia en su harem.
Precisamente en el harem, buscando a Rezia, es donde Hugo encuentra a Rosciana, mujer de Almanzor. Impresionada por la audacia y el encanto del extranjero, las mujer se enamora de él. Pero Hugo la rechaza, porque sólo Rezia domina su corazón.
Llega entretanto el emir, que condena a Hugo a morir en la hoguera, por haber profanado el harem. Rezia interviene para salvarlo y Almanzor, enfurecido, también la condena a ella. Oberón se ve obligado a intervenir nuevamente, pero ahora ya ha resultado positiva la complicada prueba a que había sometido al caballero y a la joven para constatar su felicidad. Los dos se aman con probada devoción, y el elfo podrá, por tanto, reunirse con su adorada Titana. El premio para Hugo y Rezia será el reconocimiento que les tributa Carlomagno. |