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Orquesta Sinfónica de Radio Polonia
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Delicias sinfónico-corales

Concierto 4. TMS 2014. Foto Patricio Melo (14)

El Coro del Teatro Municipal y la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección de su titular Konstantin Chudovsky. presentaron sólidas versiones del Andante de Leng, la Sinfonía No.6 de Beethoven y las obras corales "Primavera" y "Las Campanas" de Rachmaninov.

En numerosas oportunidades esta columna ha dejado constancia del altísimo nivel del Coro del Teatro Municipal. La agrupación que prepara Jorge Klastornick constantemente asombra en su desempeño, tanto en ópera como en conciertos junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago. El problema es que en este último ámbito el repertorio se ha visto limitado durante muchos años a obras específicas que se repiten constantemente, como “Carmina Burana”, la Novena de Beethoven o el Requiem de Mozart.

Por esto es muy relevante que se haya apostado por innovar echando mando mano a dos obras sinfónico-corales de Sergei Rachmaninov en el cuarto concierto de la temporada 2014. Aunque no se trata de estrenos, salimos un poco de los caballitos de batalla habituales que ofrece el teatro. Y realmente debemos decir que el Coro del TMS podría cantar cualquier cosa, y el repertorio en el mencionado formato es amplísimo. ¡Cuántas grandes obras se podrían hacer! Solo por nombrar algunas, “Belshazzar’s Feast” de William Walton, “Gurrelieder” de Arnold Schoenberg, “Oedipus Rex” de Igor Stravinsky, o incluso yendo más atrás en el tiempo, la Missa Solemnis de Beethoven, ausente del Municipal por cerca de dos décadas.

Sea como sea, el coro volvió a encantar con las dos obras del maestro ruso, la relativamente breve “Primavera” y la algo más extensa cantata “Las Campanas”. Ambas aluden a los temas titulares a través de poéticos textos, y a través de evocadora música que muestran otro lado de Rachmaninov. Un lado que no debe ser menospreciado, pues el compositor también fue autor de canciones y tres óperas.

Al igual que la masa coral, la OFS respondió a la convincente dirección de su director titular, Konstantin Chudovsky. El barítono ruso Rodion Pogossov fue el solista ideal en la primera de estas obras. Ya nos había impresionado como Fígaro en “El Barbero de Sevilla” el año pasado en el propio Municipal, y ahora lo escuchamos en un repertorio en que por razones nacionales se le nota totalmente comprometido. En “Las Campanas”, Pogossov compartió los créditos con la soprano Paulina González y el tenor José Azócar. González corrobora su buen momento con una interpretación que significa un nuevo paso en su carrera. Azócar, en tanto, manejó con dificultad sus partes, pero logrando una entonación correcta.

El gran logro de estas dos obras relegó a un plano más discreto lo que fue la primera parte del concierto, que igualmente estuvo notable. Fue otro eslabón más de los dos ejes programáticos de la Filarmónica en este año, los compositores chilenos y las sinfonías de Beethoven. Como apertura, el Andante para cuerdas de Alfonso Leng, pieza muy interpretada por todas las orquestas de cámara del país, y que fue interesante escuchar por las sólidas cuerdas de la OFS. Chudovsky dibujó con nitidez los relieves de la pieza, sacando brillo a sus armonías posrománticas.

La pieza beethoveniana en esta oportunidad fue la querida Sexta, la “Pastoral”, que se benefició de la mirada muscular del director ruso. Los contrastes dinámicos y el manejo hipnótico del material, tan musical y lejos de lo efectista, hicieron que la obra se pudiera disfrutar en todos sus más íntimos rincones, sin enfocarse en las asociaciones extramusicales, que a veces distraen un poco de su esencia estructural. Acá simplemente fue la Sinfonía en Fa mayor Op.68, sonando de excelente forma, y con un director y una orquesta que se complementan acondicionadamente.

 

Álvaro Gallegos M.

02/04/2014

Fotos: Patricio Melo

 

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