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Recuerdos y homenajes a la chilena
Comentario de la semana

Recuerdos y homenajes a la chilena


Por: - 14 de septiembre de 2013

La Orquesta Sinfónica de Chile realizó un bien logrado programa chileno, que incluyó música de Rafael Díaz, Christian Donoso, Pedro Humberto Allende y Fernando García. De este útlimo se estrenó su obra "Las Raíces de la Ira", en homenaje al cantautor Víctor Jara.

Siguiendo la línea de incluir un programa enteramente dedicado a compositores nacionales, la Orquesta Sinfónica de Chile aprovechó la instancia del presente año para un postergado estreno que se conecta directamente con el aniversario de los sucesos acaecidos hace cuatro décadas. Ese fue el principal “gancho” para un concierto que mostró la diversidad y el valor del arte nacional en el Teatro Universidad de Chile.

“Las Raíces de la Ira (En Recuerdo de Víctor Jara)”, obra del eminente compositor Fernando García, aguardaba ser interpretada desde 1976, cuando el músico creó esta pieza en homenaje al asesinado cantautor, figura insigne de la Nueva Canción Chilena. La pieza contiene una explosiva carga dramática, donde se alternan calmos pasajes de carácter fúnebre con estallidos de violencia y elocuentes silencios, haciendo uso de densas texturas orquestales. A su claridad formal se suma la aparición de bellos motivos, y pasajes aleatorios que la orquesta sorteó fluidamente bajo la guía del director Carlos Dourthé.

El concierto se había iniciado con “Fátima por el Niño Vicente Covarrubias” de Rafael Díaz. Esta es la quinta pieza de la serie “Fátima” del compositor, donde todas están relacionadas. La “Fátima” original, escrita para cuerdas, aparece aquí como un cantus firmus, donde se añade otro material en maderas, bronces y arpas. La siempre conmovedora carga nostálgica (y mística) de las obras de Díaz resultó enfática en la cálida interpretación de la OSCH, haciendo que cálida fuese también la recepción de la obra, y los aplausos para uno de los compositores más originales de nuestro medio.

El concierto también incluyó una obra de Christian Donoso titulada “AS” y que hace referencia a las iniciales de Arnold Schoenberg. Este distinto tipo de homenaje, toma como punto de partida una serie dodecafónica del compositor austriaco, para dar forma a una obra donde conviven distintos juegos de colores y tímbricos, aunque con ciertas asperezas en las transiciones entre segmentos. Ciertos pasajes sonaban muy atractivos, como el que incluía una tensa figura rítmica en las cuerdas que se repetía separada por pausas. La lectura de la OSCH fue lo suficientemente clara para tomar en cuenta los puntos fuertes de la obra.

Y en un programa chileno no podía faltar el recuerdo de uno de los próceres de la composición en Chile, Pedro Humberto Allende, quien se hizo presente con su Concierto para Violín, donde Alberto Dourthé ofició de solista. Al aproximarse a esta obra, es inevitable compararlo con el Concierto para Cello del mismo autor, pieza mucho más difundida porque está grabada por el sello SVR y porque es la obra de Allende que atrajo la admiración de Debussy. Y la verdad es que ambos conciertos son distintos.

El de violín es muy posterior, es menos impresionista y más romántico, por lo que se vuelva hacia tiempos aun más remotos. Es también curioso porque a primeras no parece concierto, pues solista y orquesta van muy de la mano, y el primero se mantiene tocando casi constantemente, con una breve cadenza en el primer movimiento. Solista y orquesta tocaron convencidamente para lograr resaltar las virtudes de la obra, siendo lo más logrado el festivo tercer movimiento. Se cerró así esta amena jornada de la OSCH dedicada a la música nacional, y esperemos que veladas de este tipo sigan sucediendo en el futuro.

 

Álvaro Gallegos M.

14/09/2013

 

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