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Cantos de España e Iberia de Isaac Albéniz

18_albeniz

Cantos de España (Alicia de Larrocha) (13.30)
Iberia Libros 1 y 2 (Alicia de Larrocha) (41.30)

Después de residir y trabajar durante cuatro años en Londres, donde actuó como pianista solista, músico de cámara y director de obras orquestales españolas modernas, editó una gran cantidad de obras y estrenó su primera ópera, Albéniz decidió establecerse en 1894 en París y retornar de vez en cuando a Madrid y Barcelona porque sus partituras estaban encontrando una creciente resistencia en la escena española.

En esas visitas a su país no sólo aprovechó de estrenar sus siguientes óperas, o presentar nuevas partituras para piano, sino también, de publicar colecciones que había escrito en Londres, como el ciclo Cantos de España, cuya primera versión comprendió tres obras y la definitiva cinco. Debemos acotar que dos piezas fueron extraídas de la Suite Española y solamente se les cambió el título.

De Cantos de España tenemos Oriental, Bajo las palmeras y Córdoba interpretadas por Alicia de Larrocha.

A partir de 1896, la música de Albéniz comenzó a sufrir una metamorfosis estética que involucró la creciente y deliberada explotación de las propiedades sonoras del piano, la yuxtaposición de sus diferentes registros y el empleo de sus efectos de color. El proceso culminó en Iberia, el magistral ciclo al que dedicó los años finales de su vida, iniciando el primer libro en diciembre de 1905 y terminando el cuarto en enero de 1909.

Iberia fue la despedida del piano romántico y el punto de partida, así como la referencia necesaria, del piano moderno. Albéniz sobrepasó las limitaciones del costumbrismo y lo pintoresco al desarrollar un lenguaje que sintetizó todo lo que le había inspirado durante su carrera: el repertorio germano, Chopin y Liszt, las enseñanzas de Pedrell, las técnicas del post-romanticismo francés y, por supuesto, la música popular española.

Las formas, las inflexiones, las cadencias, los fraseos y los ritmos del folclore ya no son citas o representaciones literales, sino que emergen como un ingrediente interno, propio, asimilado y recreado. Esto conduce a que la estilización de la sensibilidad y del alma de la música española alcancen tal grado de abstracción que sólo el ritmo permanece como el único elemento que concatena todo.

Alicia de Larrocha interpreta los primeros dos volúmenes o libros de Iberia completados en diciembre de 1905 y junio de 1906. Los integran seis obras que se titulan Evocación, El Puerto, Corpus Christi en Sevilla, Rondeña, Almería y Triana.

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