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Biografías

Takemitsu, Toru

Nacimiento: Tokio, 1930-10-8 Muerte: Tokio, 1996-2-20 Nacionalidad: Japonés

Takemitsu estudió de manera intermitente por algunos años con Yasuji Kiyose, un alumno de Alexander Tcherepnin, pero fue sobretodo autodidacto, lo que en cierta medida le ayudó a encontrar un estilo muy individual. Una interpretación de su pieza para piano “Tutatsu no rento” en un ciclo de música contemporánea en 1950 llamó la atención del compositor Jogi Yuasa y del director Kazuyoshi Akiyama, con quienes fundó el grupo “Jikken Kobo” para colaborar en medios mixtos combinando idiomas tradicionales japoneses con técnicas modernas. Con dicho grupo estrenó en Japón obras de Messiaen, Bartok, Satie, Milhaud, Copland, Bernstein y Barber.

Su “Requiem for Strings” de 1957, inspirado por la muerte de su amigo y colega compositor Fumio Hayasake, logró una especial acogida en Stravinsky y trajo consigo el primer reconocimiento internacional hacia Takemitsu. Su interés en distintos campos artísticos y su estatus autodidacta influyeron profundamente su estilo de vanguardia, particularmente en aquel periodo anterior a que desarrollara un “lenguaje tonal más japonés”. Así fue que desde comienzos de los 50 ya usaba grabadoras de cinta para crear collages musicales con sonidos “reales”. Esta idea de música concreta, por entonces desconocida en Japón, puede remontarse a su predilección por el arte surrealista. Entre las composiciones en este estilo están Water Music (1960) y Kwaidan (1966).

El hecho de que Takemitsu fuera autodidacto le permitió evitar conflictos entre él y el establishment musical académico de las universidades japonesas, que estaba orientado estrictamente a los métodos de composición europeos, y excluía todo tipo de creación musical moderna. Y aunque la pasión de Takemitsu por la poesía le condujo crecientemente a otorgar títulos poéticos a sus obras, tales títulos no deben ser entendidos de manera programática, ya que hay una relación más sutil y matemática con la música. Su actitud receptiva hacia otra música, desde el jazz y la chanson a melodías populares, también influyó su trabajo como compositor de cine, otro medio que le apasionaba.

A comienzos de los sesenta aparecieron dos nuevas influencias: la música tradicional japonesa y la naturaleza. Lo primero se manifestó plenamente en una de sus partituras más famosas, November Steps (1967) para biwa, shakuhachi y orquesta, una obra encargada para celebrar el aniversario 125 de la Filarmónica de Nueva York. Lo segundo se debió a la estrecha relación que surge entre el japonés y la naturaleza a raíz de la religión. Takemitsu asimiló esta influencia espiritual de distintas maneras. En ARC I (1963) para orquesta muestra cómo la estructura y la estética, de hecho la filosofía, del jardín tradicional japonés puede ser representado musicalmente.

Alrededor de 1970, Takemitsu comenzó a desarrollar esta incorporación de la naturaleza de manera más profunda, produciendo una serie de obras denominadas “Dream and Number”, “Water” o “Constellation”. Ejemplos de este estilo incluyen a la partituras A Flock Descends into the Pentagonal Garden (1977) para orquesta, Far Calls Coming Far (1980) para violín y orquesta, o Gemeaux (1971-86) para oboe, trombón, dos orquestas y dos directores.

Si la música instrumental del primer periodo de Takemitsu estuvo marcada por una intensidad ricamente disonante, así como por la influencia de Schoenberg y Berg, el estilo francés, especialmente de Debussy y de Messiaen, mantendría y reafirmaría su presencia hasta sus últimas creaciones. El carácter de su música se fue haciendo más sensible y suave, a veces romántico, dando vida al típico “sonido Takemitsu”. Obras típicas son el concierto para guitarra To the Edge of Dream (1983), inspirado por el pintor surrealista belga Paul Delvaux, o Vers l’arc-en-ciel Palma (1984), compuesta en homenaje al pintor Joan Miró fallecido en 1983, o Toward the Sea (1981) para flauta y guitarra.

La música popular y el cine fueron dos intereses permanentes de Takemitsu. Para guitarra transcribió una serie de canciones populares, entre ellas varias de The Beatles, por quienes sintió gran admiración, mientras que en el cine produjo 93 partituras entre 1956 y 1996. Fue solicitado por algunos de los más respetados directores japoneses, Kurosawa, Teshigahara, Imamura, Shinoda y Oshima, para complementar sus imágenes e historias con música evocativa. Y sería antes de completar la que sería su primera ópera, La Madrugada, con libreto de Barry Gifford y dirección de Daniel Schmitt, que Takemitsu fallecería luego de sufrir una larga y penosa enfermedad.

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